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22 sept 2015

AUTONOMÍA Y AUTORIDAD NO SON SOBERANÍA


  AUTONOMÍA Y AUTORIDAD NO SON SOBERANÍA

Y respondió Dios a Moisés: YO SOY el que SOY. Y dijo: así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Éxodo 3:14.

YO SOY la vida, ustedes las ramas; el que permanece unido a Mí, y YO unido a él, da mucho fruto; porque separados de Mí nada bueno pueden hacer, Juan 15:5.

El  hombre podrá hacer sus propios planes en su corazón, pero la respuesta correcta y final, vendrá del SEÑOR, Proverbios 16:1; El hombre hará muchos planes,pero solo se realizará  el propósito divino, su voluntad permanecerá. Proverbios 19:21.

Soberanía según el diccionario significa autoridad, dominio, poder y gobierno propio de un rey y una autoridad máxima, alguien en un lugar de eminencia; también soberanía se toma en cuanto a la injerencia, poder y gobierno de una nación y de un país para proteger y defender su territorio y sus límites, con base en unas leyes nacionales e internacionales con objeto de existir, participar y cohabitar con libertad y democracia. Te llevo grabada en mis manos, y tengo presente tus muros. Isaías 49:16. El SEÑOR ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo. Salmos 103:19...El SEÑOR reinará sobre ustedes.Jueces 8:23.

Humanamente hablando también soberanía es el derecho de una nación y un gobernante para defender a sus ciudadanos, decretar leyes y administrar justicia en beneficio de todos, no de unos cuantos; del mismo modo la soberanía es aplicable al pueblo que habita en un país para usar la libertad y ser respetados en lo que es bueno; pero fijémonos bien que la mayor soberanía de la que habla y reconoce la biblia, es la soberanía del Dios Creador y único Salvador. Nuestro Dios está sentado en el trono de su gloria, Él hace lo que quiere en la tierra, en el cielo y en todo el universo de su creación. Salmos 135:6; siempre el hombre propondrá sus sus propias expectativas pero la disposición final será del SEÑOR.

Nadie es tan soberano como Dios, así haya gente con títulos nobiliarios, poder político, gobernantes tiranos o no, millonarios y doctos en ciencia o en conocimiento, y en general toda clase de gente, en realidad lo que tienen es autonomía para ejercer autoridad, pero NO son dueños de la soberanía como lo es Dios, muchos menos, nadie tiene soberanía sobre la vida de un ser humano, el único soberano que gobierna cada persona es YHWH, El Gran YO SOY. ¿Por qué reprochas a Dios? ¿Quién resiste su majestuosa voluntad? ¿Quién eres tú hombre, que le reclamas al Todo poderoso? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que le da forma: ¿por qué me hiciste así? ¿Acaso no tiene el alfarero potestad sobre el barro de hacer de una misma masa un vaso para uso honorable y otro para uso ordinario?

La soberanía desde la perspectiva bíblica describe a una persona que está por encima de todo y de todos, el único ser superior en rango, poder, dominio y autoridad, único por ser amor, misericordia, bondad, perdón y salvación. Es el que posee la suprema autoridad para gobernar a todos y todo, porque supera en rango, estatus, altura, grandeza y calidad de ser soberano sobre todo su reino creado. Solo Dios es Supremo y excelso, su soberanía, autoridad, autonomía y dominio está en el carácter de lo divino, solo Él es el Coloso eterno. ¿Quién encerró con puertas el mar, cuando se derramaba de su seno…y establecí sobre él mí decreto, le puse puertas y cerrojos, y le dije: ¿hasta aquí llegarás, y no te saldrás de tus limites, hasta aquí llegará el orgullo de tus impetuosas olas?

En el AT, no aparece exactamente la palabra soberanía ni soberano, pero sí aparecen términos relativos y propios del soberano Rey de gloria y majestad, Aquel del que procede toda autoridad, dominio, poder, respeto, gobierno y acciones que detonan su grandiosa Majestad y poderío sobre todo lo creadoYO SOY el Señor tú Dios, que te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo, Éxodo 20:2. Los términos mlk, mshl  en el hebreo expresan la idea de alguien que gobierna como rey Dueño, con señorío y poder sobre su reino; es una esencia gloriosa no analizable, es indescriptible, porque Él no está sujeto a nada ni a nadie en poder ni normas ni leyes que puedan considerarse superiores a Él, pues su potestad y majestuosidad son ilimitables. YO, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad, y lo que no ha sido hecho. YO digo: Mi propósito será establecido, y todo lo que quiera realizaré. Isaías 46:10.

La autoridad por su parte, es un principio divino porque se origina en Dios para gobernar y dirigir con justicia, orden y libertad los asuntos terrenales, Dios tiene todo el derecho de gobernar y ser obedecido, aún las huestes y los espíritus se someten a su voz. En el NT la palabra griega exousia se refiere a autoridad como poder y señorío del Padre sobre el Hijo Jesucristo, y sobre los seres humanos que tienen la capacidad de hacer y organizar sobre la base de lo que el Padre Eterno establece en su palabra; la autoridad es esa habilidad que Él ha depositado sobre todo ser humano y fuerza espiritual para sujetarse a los propósitos celestiales, pues nadie se manda como quiera, y aunque algunos traspasen los límites, serán merecedores de un castigo, Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el Soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, Apocalipsis 1:5.

La autoridad, a su vez, nos hace responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer porque un día tendremos que rendir cuentas ante el Divino Trono Celestial, la autoridad que el Eterno nos ha concedido de manera personal y colectiva, es un derecho legal de autoridad delegada que se hace con base en la moral, los buenos principios y la buena fe de gente honesta, recta y trasparente en la cual el Eterno ha depositado su confianza para ocupar un lugar y llevar a cabo una misión. Él es quien cambia los tiempos y las edades: Él quita y pone gobernantes sobre las naciones; dando sabiduría a los sabios, y conocimiento al entendido. Daniel 2:21.

Aunque tenemos el poder de influir para bien o para mal, a Dios no le sorprende lo que sucede en la esfera del espacio, la tierra, sus profundidades, ni en las personas, nada le sorprende porque es Omnipotente y Omnisciente, por eso toda su creación se inclina ante Él y lo adora, al mismo tiempo el Eterno nos da libertad, voluntad y libre albedrío para que cada uno actúe, y de acuerdo a eso, cada uno será recompensado o juzgado. Nuestro Salvador lo declaro y los aclaró para nosotros al responderle a Pilato. Entonces le dijo Pilato: ¿a mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltare? Le respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra Mí, si no te fuera dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. Juan 19:10-11.

La autoridad que tenemos es delegada por Dios, es autónoma y a la vez dependiente de una mayor, pero no es soberanía; la autoridad que nos ha sido dada está presente en los roles y actividades que desempeñamos diariamente, sea como padres, como esposos, como empleados en una labor, como personas en cargos del gobierno y entidades en general, todos tenemos una autoridad delegada por Dios que involucra autonomía para hacer o dejar de hacer de acuerdo al caso, en cumplimiento a nuestras obligaciones y encargos, y lo tenemos que hacer a tiempo, con rectitud, con inteligencia y con excelencia, pues la pereza, la improvisación, el desorden y la insensatez serán sentenciadas a una pena, sino se corrigen en su debido momento. Por causa del SEÑOR, debemos obedecer a toda autoridad humana, ya sea al gobernante que ha sido puesto por Él, como a las demás autoridades. 1 Pedro 2:13.

La autonomía como la capacidad y condición humana para “auto dirigirnos”, es esa libertad de nuestro Creador nos dió para decidir, determinar y trazar nuestro camino sobre la base de sus mandamientos, instrucciones, enseñanzas y advertencias, siempre con cierto grado tanto de “independencia como de dependencia” de la voluntad divina, dentro del libre albedrío, propio y responsable de cada persona, pero sujeta y dirigida en la soberanía de Dios y las autoridades humanas que están por encima de nosotros: YO SOY la vid, ustedes los pámpanos; el que permanece en Mí y YO en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada bueno pueden hacer, Juan 15:5.

Al haber confusión en el significado y contenido de estos términos, el intelectualismo humanista ha caído en una especia de soberbia egolátrica, que ha alejado al ser humano de su Creador, es un asunto usado en muchos tratados y libros que ponen al hombre como si fuera un dios, un superhombre del cosmos, llevándolo a negar su verdadero Dios. Y nada más lejos de la realidad que esto; este fue el mismo argumento que usó la culebra antigua en el Huerto del Edén para hacer caer de la gracia y la inocencia a los primeros seres humanos creados. Génesis 3.

Hablar de soberanía, en realidad, es referirse solamente a Dios, porque Él es el Omnipotente, Todo Poderoso, omnisciente y omnipresente, el poseedor de toda la ciencia y el conocimiento, de la potestad, el dominio y la autoridad, tanto en los cielos como en la tierra, nadie puede frustrar sus consejos ni cambiar su voluntad, buena, agradable y perfecta. Él puede hacer todas las cosas, y ninguno de sus propósitos puede ser estorbado. Job 42:2. Porque nada es imposible ni difícil para Dios. Lucas 1:37.

Ninguna criatura puede impedir sus designios. Él Eterno construye y derrumba imperios y determina el curso de la vida y el universo, según le agrada, purificando, ordenando y perfeccionado todo lo que Él ha creado pero que el hombre ha deteriorado y dañado. Del Eterno Dios es el reino, y Él regirá las naciones, Salmos 22:28.

El Eterno Creador es realmente el verdadero soberano, por eso se llama a Jesús, Rey de reyes, y Señor de señores, hablando de la segunda venida de Cristo dice: La cual a su debido tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores. 1 Timoteo 6:15. Este es el Dios de la Biblia y fuera de Él, no hay otro dios, YO SOY YHWH, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de Mí. YO te ceñiré, aunque tú no me conociste, Isaías 45:5. Este texto bíblico demuestra la soberanía del Altísimo, Él prepara a muchos, para sus propósitos, aún sin que ellos lo conozcan a Él.

Tanto las naciones como todo ser humano sobre la tierra están bajo la soberanía superior, la de Dios, el Eterno Soberano de todo lo que Él mismo creó, y aunque ha delegado autoridad y autonomía al ser humano, la soberanía de una nación puede fallar cuando su gobernante no anda con Dios y cuando su pueblo no busca a su Creador y Salvador. Dichosa y feliz es la nación cuyo Dios es YHWH, Salmos 33:12. Tanto autoridad como autonomía humana dependen de la soberanía de Dios, toda forma de gobierno no encontrará buen curso, efectividad ni buen término si no está sujeta a la majestad divina, El Dios de los cielos, Él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos…Nehemías 2:20.

El problema de interpretación y definición en estos términos radica en que algunas ciencias sociales las han definido de manera genérica, colocándolas todas al mismo nivel. El idioma español es muy rico en sus expresiones, pero posee muchas raíces de otros idiomas, por eso se tiende a confundir términos, así que es imprescindible acudir a las raíces de las palabras para enriquecer nuestra lengua castellana y nuestros fundamentos bíblicos. Porque esta es la voluntad de Dios;que haciendo el bien,hagan callar la ignorancia de los hombres insensatos.1 Pedro 2:15.

¿En qué me sustento para hablar de estos términos? En la esencia misma de Dios y en la naturaleza humana descritos en la Palabra de Dios; estos términos solamente se pueden entender y discernir claramente, cuando nos adentramos a profundizar en la Biblia, y cuando nos conectamos espiritualmente con el Eterno SEÑOR del universo. Las Escrituras son la voz de Dios y revelan la verdad absoluta que nos hace libres y sabios. Así que hay una diferencia abismal entre estas palabras es decir que la realidad entre los conceptos es insondable, incomprensible, inexorable y profunda a la mente humana sin Cristo, términos totalmente diferentes pero relacionados estrechamente. Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:31.

Por lo tanto, no existe soberanía humana, lo que existe entre los hombres es un don de gobierno con autoridad y autonomía dado por Dios, lo cual excluye y pone bajo juicio y sentencia toda forma de anarquía y toda hegemonía y supremacía perversa. Gobernar no es totalitarismo individualista unilateral; saber gobernar es poner en práctica la libertad, no el libertinaje, independencia, no esclavitud, dominio propio, no anarquía, justicia no injusticia, atención, no indiferencia, autoridad, no autoritarismo, acuerdo no imposición ni manipulación con mentiras, tampoco es imperio avasallador. Los que contienden con el SEÑOR serán quebrantados, él tronará desde los cielos contra ellos. El eterno juzgará los confines de la tierra, a su Rey dará fortaleza, y ensalzará el poder de su Ungido. 1 Samuel 2:10.

El punto es que todo ser humano se encuentra entre una parte buena y otra parte mala debido a las tinieblas y el pecado; para vencer la parte mala, es indispensable llenarnos de Dios, conocerlo a Él de cerca y vivir sobre la base de sus principios y mandamientos eternos consignados en la Biblia, podremos darnos cuenta cuán limitados, impotentes, finitos y pequeños somos todos tan necesitados de Dios. La política ha sido ordenada por el SEÑOR para preservar y cuidar la vida, mitigando los efectos del egoísmo, la parcialidad y todo pecado de avaricia, poniendo límites a la violencia y la maldad. Hacer justicia y tener buen juicio es más agradable para Dios que cualquier sacrificio. Proverbios 21:3.

Si alguien declara que tiene soberanía, en realidad es autosuficiencia arrogante, por lo tanto, necesita estar bajo el gobierno superior del Artífice Creador, y es por no considerar esto, que muchas personas andan desorientadas, confundidas y perdidas, naciones andan en desórdenes, injusticias, violencia y guerras. La Biblia está llena de historias de héroes y victorias del pueblo de Israel, en cada una de ellas está impresa la soberanía de Dios mostrando el contraste con la debilidad e imposibilidad de los humanos que necesitamos, sí o sí a Dios; ninguno de los héroes Bíblicos o de la historia lo logró por el poder propio ni de sus gobernantes, sino exclusivamente por la intervención soberana de Dios en cada situación, persona y evento. Su alma desfallecía en ellos, pero clamaron al SEÑOR en su angustia, y Él los libró de la aflicción; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte…Salmos 107:4-21.

Así que por la soberanía de Dios es que disfrutamos de autoridad, autonomía, libertad y libre albedrío para elegir y tomar decisiones que afectan nuestra vida. Por esa autonomía estamos en capacidad de escoger el bien o mal, la vida o la muerte, someter nuestra vida a Él, o negarnos a reconocerlo; no tenemos soberanía ni poder infinito, pero podemos por voluntad propia someter nuestros corazones, mente y espíritu a su santa voluntad para honrarlo o no, A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia, Deuteronomio 30:19. Amén.

Lic. MEHC, hija del vivo, real y verdadero, y servidora de su reino.






17 sept 2015

TEMPLANZA, PODER PARA SABER VIVIR

LA TEMPLANZA, ES EL ÚLTIMO GAJO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO 

Como ciudad sin defensa y sin murallas es todo aquel que no sabe dominarse a sí mismo.  Proverbios 25:28.

Por lo tanto, no nos quedemos dormidos como los demás, sino mantengámonos alertas, sobrios y en nuestro sano juicio. 1Tesalonicenses 5:6.

El sabio sabe dominarse, pero el necio da rienda suelta a su lengua. Proverbios 29:11.

La templanza es parte de la vida de todo creyente en Jesucristo, que está revestido y sellado por el Espíritu Santo, puesto que solo es posible vivirla si estamos llenos del Espíritu Santo, Él quien nos da de su fruto para controlar los impulsos, las pasiones humanas y la toma de decisiones sobre la base de una moral sana y una espiritualidad enfocada en la palabra de Dios y la persona de Jesucristo, Juan 16:13; la templanza o dominio propio es moderación de los apetitos del cuerpo  y los deseos del corazón. Pues Dios nos ha dado un espíritu de poder, de amor y dominio propio, 2 Timoteo 1:7.

Hablar de templanza implica sobriedad, y moderación con estabilidad y aplomo de carácter y personalidad definida, todo esto unido a la guía y consejo del Espíritu Santo que nos da su fruto de vida, fruto de madurez, equilibrio, balance y sabiduría para saber vivir a la manera de Dios con Cristo como Capitán del barco de nuestra vida para gobernar nuestros impulsos. Como ciudad sin defensa y sin murallas es todo aquel que no sabe dominarse, Proverbios 25:28.

La templanza involucra nuestra voluntad y los límites de una vida construida sobre la base de los principios en la palabra de Dios, la cual nos instruye, enseña y advierte para preservar nuestra vida, santificar el alma, y mantener el espíritu humano alineado a la mente de Cristo. Por lo tanto, no podemos dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. 1 Tesalonicenses 5:6.

Con la templanza tenemos control de los pensamientos, las palabras y las acciones; los que practican la templanza tine la capacidad de controlarse a sí mismos, demostrado dominio de sus emociones para mostrar un buen comportamiento; la templanza como rasgo del carácter es un tema común en toda la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento con base a la revelación que recibió Pablo del SEÑOR Jesucristo, para enseñar y formar a la iglesia, y advertir a cerca del consumo de alcohol y que las personas no pierdan el control de sí mismos, ni cometan locuras. No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo. Efesios 5:18.

Una persona bajo el influjo de las drogas y el alcohol es imposible que el Espíritu la guíe en sus acciones y en sus decisiones personales; toda sustancia extraña puede tomar el control impidiéndoles vivir con la templanza, dominio propios o autocontrol que nos da el Espíritu de Dios, estando en nuestros cabales. Lo normal para todo cristiano nacido de nuevo, es que nada del mundo, la carne o el mundo nos controle, únicamente el Espíritu Santo está puesto para ayudarnos a mantenernos coherentes con la fe que profesamos. Porque si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos que sea Él quien nos dirige y nos guíe. Gálatas 5:25.

Pero no solo el alcohol o las sustancias extrañas son las que pueden ganarle a una persona, también está el exceso de la comida que enferma, la lujuria que lleva a la impureza sexual, la avaricia que conduce a la idolatría del amor al dinero, que junto con la envidia y el odio hacen presa de las personas que no viven por el Espíritu de Dios; cualquier deseo desmedido del cuerpo que no es controlado, se convierte  en el dios de la gente, desplaza a Dios del corazón de muchos que se dicen ser creyentes. Pero el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Gálatas 5:22-23.

Es imposible tener vidas santa e íntegras que agraden a Dios sin el auto control o templanza, porque nuestra propia naturaleza humana nos empuja a agradarnos a nosotros mismos pasando por alto al SEÑOR; templanza no es jugar con el pecado y mucho dejarnos vencer por él, por lo cual debemos desarrollar auto disciplina para dominar los impulsos y las emociones en un momento dado, y este domino no se logra con fuerza de voluntad, s gracias a la persona del Espíritu Santo que habita en los hijos de Dios porque creen y siguen a Jesucristo como SEÑOR y salvador. Mas vale ser paciente, que valiente; más vale el dominio propio, que conquistar ciudades. Proverbios 16:32.

La templanza o dominio propio, va de la mano con la prudencia y la sabiduría, porque si queremos agradar a Dios, nos mantenemos alejados de muchas cosas que tengan apariencia de piedad, y el pecado siempre está a las puertas tratando de hacernos caer y descalificarnos como creyentes genuinos e hijos verdaderos de Dios; así que tenemos que vencer la fuerza del pecado en la carne para formar carácter a la manera de Jesucristo y no ser derribados de nuestros  lugar de llamado y ministerio. Yo, en cambio, golpeó mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. 1 Corintios 9:27.

Las personas in templanza ni dominio propios son autoindulgentes, desarrollando actitudes de permisividad y alcahuetería, en algunas áreas de su propia vida, o con su trato con las personas, lo cual si no se le ponen límites, terminará por extenderse a otras áreas de la vida; pero si nos mantenemos alertas y mantenemos bajo control el cuerpo físico, la mente con sus pensamientos y las actitudes espirituales, estaremos capacitados para ser eficientes miembros del cuerpo de Cristo, y nos mantenemos ocupados en nuestro misión de reflejar y representar el reino de Dios en  la persona de Jesucristo. Todos los deportistas e entrenan con disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio terrenal que al final se echa a perder; pero nosotros, en cambio, vamos por el premio de la salvación que dura eternamente. 1 Corintios 9:25.

Es necesario un verdadero cambio de manera de pensar, de actitud y de vida frente a la voluntad de Dios y nosotros mismos para no amoldarnos al mundo ni dar rienda suelta a los apetitos de los sentidos, sino con sabiduría reconocer nuestras verdaderas y reales necesidades y debilidades para no desbocarnos, resbalar ni caer. Porque no nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no nos dejará ser tentados más de lo que podemos resistir, sino que cuando llegue la tentación, Él nos dará una salida para poder resistir. 1 Corintios 10:13.

Es importante vivir en el Espíritu y por el Espíritu atendiendo las instrucciones de la palabra de Dios para gozar de una virtuosa y maravillosa gozando de libertad balanceada y no ser esclavos de los vicios, el mundo y la carne. Sin Dios no somos nada buenos en sí mismos, pero con El SEÑOR Jesucristo reinando en nuestro ser podemos ser su reflejo y su imagen, y SIN TEMPLANZA NO SE PUEDE SERVIR A DIOS; la templanza en una virtud que debemos mostrar constantemente frente a los inconversos, y va unida a un conjunto de virtudes que menciona Pedro como la fe, conocimiento, perseverancia, piedad, fraternidad y amor, 2 Pedro 1:6-8. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobria, justa y piadosamente. Tito 2:11-12. Amén.  

Si tuvieras que renunciar a algo que te esclaviza,¿Estarías dispuesto a entregárselo a Dios para ser libre y tener una vida equilibrada y armónica?  

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.















ECHEMOS MANO AL DOMINIO PROPIO


ECHEMOS MANO AL DOMINIO PUES ES CALIDAD DE VIDA.

Ustedes saben que, en una carrera, no todos ganan el premio, sino uno solo. Pues nuestra vida como seguidores de Cristo es como una carrera, así que vivamos bien para que llevemos el premio. Los que se preparan para competir en un deporte, dejan de hacer todo lo que puede perjudicarlos y se abstienen de todo. ¡Y lo hacen para ganarse un premio que no dura mucho! Nosotros, en cambio, lo hacemos para recibir un premio que dura para siempre. Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin objetivo. Al contrario, vivo con mucha disciplina y trato de luchar con un propósito, vivo con mucha disciplina, y trato de dominarme a mí mismo. 1 Corintios 9:24-27.

El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime. Proverbios 29:11.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que debemos negarnos a la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en este mundo con sobriedad, justicia y piadosamente. Tito 2:11-12.

Un estudio reciente hecho en Colombia por la Universidad de la Sabana y Colciencias, publicado en el diario el Universal de Cartagena, hizo un informe alarmante acerca de la problemática mental en Colombia, se pudo confirmar que un poco más del 17% de las personas, padecen problemas mentales, en la mayoría de estos casos se detectó que las mujeres padecen depresión y muchos hombres han entrado a un estado de soledad y aislamiento, lo cual es una respuesta negativa ante la vida. Semejante a una ciudad derribada y sin muros, así es el hombre que carece de paciencia. Proverbios 25:28.

Esta y muchas otras problemáticas han llevado al ser humano de hoy al individualismo, el aislamiento, la indiferencia, la enajenación, la insolidaridad, la intolerancia, la violencia, la agresión y muchos otros fenómenos que afectan negativamente a la población actual, es una humanidad sumida en la tristeza, la desorientación, la confusión, el dolor, el odio y la ira reactiva, pero me atrevo a asegurar que todas las anomalías de la gente se deben a que la gran mayoría está alejada de su Creador, lo niegan, lo rechazan, lo atacan, le reclaman, le reclaman, lo blafeman y lo polemizan, o simplemente, lo ignoraran. Gran parte de la humanidad global se ha alejado de la verdadera fuente de la vida plena que es Dios en la persona de Jesucristo, Él nos conoce muy bien y siempre está dispuesto a darnos lo mejor, pero las personas se niegan a dejar el pecado. Son tan envidiosos que quisieran tenerlo todo, y cuando no lo pueden conseguir son capaces hasta de pelear, matar y promover la guerra. ¡Pero ni así pueden conseguir lo que quieren! Ustedes no tienen porque no se lo piden a Dios. Y vuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos. Santiagos 4:2-3.

El anterior texto, es fiel reflejo del alejamiento de la gente a su Creador, no pueden ser espirituales para vencer las emociones y las pasionesde, por lo tanto no tienen mesura para vivir, por lo tanto adolescen de templanza que es dominio propio porque no caminan con el mejor amigo que guía, aconseja y enseña en el arte de saber vivir con moderación, equilibrio y contentamiento que son virtudes de excelencia que redunda en paz y paciencia desde el interior, para no estar con extra-limitaciones ni excesos desquiciantes, por eso, No tienen cariño ni compasión, son chismosos, no pueden dominar sus pasiones, son crueles y enemigos de todo lo bueno. 2 Timoteo 3:3.

Vemos claramente en el texto bíblico del comienzo, que Dios nos enseña a tener disciplina, auto-control, templanza o domio propio, porque si deseamos tener lo material sin Dios y por esfuerzo humano, fracasaremos; el éxito consiste en ser templados con Cristo reinando en nuestro corazón y gobernando la totalidad de nuestra vida por su Espíritu, de lo contrario estamos destinados al fracaso, el desequilibrio y la caída; todo lo que podamos obtener con esfuerzo y desvelo, se puede perder por los excesos o las mezquindades, por el pecar, hacer el mal o dejar de hacer el bien. Debemos ser hospitalarios, amando lo bueno, siendo prudentes, justos, santos y dueños de sí mismos. Sobrios, dignos, sanos y prudentes en la fe, en el amor y en la perseverancia. Tito 1:8 y 2:2. .

El desbalance y desequilibrio emocional, mental y espiritual es falta de dominio propio, como vonsecuencia de vivir en el mundo actual sumergidos en un exceso de ansia enfermiza por las riquezas y la vida fácil, unido a un deseo desmedido de fama y poder queriendo pisotear a otros, es una exagerada ambición de obtener más que lo que en realidad necesitamos, y lo que queremos fácil y rápido; por otra parte, pulula en el ambiente del mundo, un deseo desbordante de reconocimiento, halagos, aplausos, reputación, queriendo ser el centro de todo, eso, tiene a miles al borde de la locura, tanto que se multiplican a diario los suicidios, asesinatos, atracos, robos, demandas en la corte y desenfreno en las drogas, el alcohol, el juego y el sexo sucio y desvergonzado, cuando debiéramos ser tranquilos, alegres, agradecidos, pacíficos, bondadosos, sin hacer mal a nadie y mostrando afecto fraternal con humildad, Haciendo el bien a todos y teniendo ayuda mutua. 2 Timoteo 3:2, Gálatas 6:9 y Hebreos 13:16..

El dominio propio, es auto-control y templanza, características de una persona de fe equilibrada y de vida virtuosa, con balance y sano juicio, lo cual sólo se puede obtener a través de Dios, siendo Cristo el timón de nuestra barca. Solos no podemos ser templados y de carácter firme, es Dios quien nos provee de la virtud del dominio propio. Recuetdo que antes de conocer a Cristo, era conflictuva, vulgar, impulsiva, ofensiva e irasible, pero dos meses después de tener a Jesucristo en mi corazón, mi famimia empezó a decir, ¿qué le pasó que ya no pelea ni reclama? Era el Dador del fruto que gobernaba mi ser y me cambió para ser parte de soluciones, no de conflictos ni dolor. Es estando en Cristo que podemos disfrutar de un balance emocional, alegriá, paz y equilibrio mental, corporal y espiritual. Porque el fruto del Espíritu Santo es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y TEMPLANZA; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 6:22-23

El dominio propio es solo a través del poder divino que podemos vencer los apetitos de la carne, el volcán de las emociones, la locura del pecado y las tentaciones del mundo para prepararnos para la venida del SEÑOR, orando como conviene y resistir al enemigo, con un giro de 180 grados en el cambio de hábitos, la moderación de las reacciones, perfeccionando el carácter y desarrollando una actitud correcta frente a las personas y las circunstancias que enfrentamos día a día. Lo que Dios quiere  es que llevemos una vida santa, que nadie cometa inmoralidades sexuales y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma recta y respetuosa. ! Tesalonicenses 4:3-4.

Cuando vivimos para Dios y en Él, podremos ser personas equilibradas, organizadas, disciplinadas, cumplidoras de los deberes, obligaciones y compromisos. Cristo en nuestra vida, es quien nos permite ser confiables, porque a través de Él y su Evangelio, alcanzamos un sano balance para ser determinados en las decisiones, valorar el efecto de nuestras actitudes y el valor de nuestra palabra cuando es empeñada y comprometida en un asunto que requiere seriedad, cumplimiento y responsabilidad. Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de amor, poder y dominio propio. 2 Timoteo 1.7.

Estas características básicas de la personalidad humana, son el fundamento para llegar a tener vidas felices, plenas, de éxito, ser queridos y respetados por los demás, porque Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó así mismo por mí. Gálatas 2:20.

La Biblia enseña, que así como los deportistas son perseverantes y se esfuerzan para una competencia, de igual manera todo creyente debe hacer de la Templanza un entrenamiento continuo para vencer las debilidades que batallan en el cuerpo. ¿Cuáles debilidades? El sexo, la pereza, la mediocridad, la manera como nos alimentamos y bebemos, la actitud frente al enojo, la ofensa y todo aquello que pueda provocar desorden o violencia; la perseverancia en el auto-control no es porción de unos pocos, debe ser la porción común de cada hijo de Dios, pues sin santidad no hay poder contra los excesos, y tenemos que perseverar con la gracia divina. Mas vale ser paciente que valiente; más vale el dominio propio que conquistar ciudades. Proverbios 16:32.

Así como se requiere de entrenamiento, esfuerzo y práctica para alcanzar excelencia en una modalidad deportiva, debemos entrenarnos y de esforzarnos en la templanza o el dominio propio, para que en vez de ser viscerales, explosivos y reactivos, seamos asertivos (madurez para enfrentar disyuntivas y problemas apropiada y sabiamentey proactivos (asumir un pleno control de nuestra conducta y comportamiento, pensando antes de actuar y hablar), a la hora de relacionarnos con otras personas, lo cual requiere además de disciplina, una dosis de buena voluntad para exigirnos una transformación de adentro hacia afuera, y comenzar a ser nuevos seres humanos de calidad, principios y valor. Esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia devoción a Dios; a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 2 Pedro 1:5-7.

Fortalecer la moderación requiere en muchos casos de privación y sencillez en nuestro estilo de vida, y maneras de conducirnos, ante todo aquello que nos ofrece el mundo, y que en muchos casos despierta variedad de sensaciones nada apropiadas ni convenientes para nuestra espiritualidad, sano y normal desarrollo personal; cuando nos desviamos del Camino correcto debido a los excesos y extra-limitaciones, no sólo nos dañamos así mismos, sino que contaminamos y salpicamos a los demás, viciando la sociedad. Es urgente determinarnos a ser radicales en la templanza para no darle gusto a los deseos que nos esclavizan y nos hacen sufrir; debemos alejarnos de personas y lugares que nos inciten a hacer cosas que nos perjudiquen y nos dañen. Mejor, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. 1 Corintios 9:27, 1 Corintios 10:13. 

Una forma hermosa que usa Dios en las Escrituras, es una motivación, que nos anima y estimula a echar mano del dominio propio, para vencer lo malo y hacer lo bueno, obteniendo así un equilibrio perfecto y armonioso, en contraste con el deseo y anhelo de ganar un premio porque todo esfuerzo y buen trabajo en Dios, tiene recompensa. Dios es buen galardonador de los que lo buscan y lo aman, de aquellos que llevan a la práctica sus mandamientos y principios. Para eso hemos de empezar con un proyecto de vida, con unos objetivos y metas claras, aterrizados y alcanzables, a corto, mediano y largo plazo; sueños que nos impulsen al esfuerzo, la perseverancia y la disciplina, de cómo queremos vernos, en uno, dos, cinco o más años. Ordenar nuestras ideas y pasos a seguir, empezando de lo pequeño a lo grande, y de lo simple a lo complejo, unido todo a una exigencia y control personal de todas las áreas y todo en las manos de Dios. Cuidemos de no echar a perder el fruto de nuestro trabajo; procuremos mejor recibir la recompensa completa. 2 Juan 1:8.

Una persona con dominio propio, templanza o auto-control, es alguien que no se deja vencer ni dominar por ninguna persona, cosa o circunstancia, porque Cristo es su Director y Capitán, una persona con dominio propio no se deja esclavizar del trabajo, sabe establecer prioridades con su tiempo porque práctica del Evangelio. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio, 2 Timoteo 1:7.  

La templanza es una virtud, una fortaleza, es como una ciudad amurallada alrededor de nuestra vida, que sirve de defensa protectora contra el mal y nos regula como un termostato, contra la atracción de los placeres del mundo y las debilidades del cuerpo, proporcionado en nuestro ser como una armonía musical en el buen uso y disfrute de los bienes y bendiciones que Dios nos provee a diario; es el dominio está unido a la voluntad férrea que vence los bajos instintos, la templanza nos sirve de freno para mantener los límites y que la libertad no se convierta en libertinaje ni anarquía febril. No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda; apártate del mal. Proverbios 4:27.

Cada uno en particular y la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo, marcamos buen o mal rumbo a nuestro destino, manteniendo las emociones, los sentimientos y los pensamientos bajo control sobre las circunstancias; hemos sido formados con el diseño inteligente de Dios para realizar cosas sublimes, derrotando al mal con el bien. La mayor necesidad del ser humano, no es el control externo de las cosas, sino el dominio propio, el auto control desde adentro. Un espíritu humano rendido a Dios, es poderoso para mantener el alma a raya y vencer los cinco sentidos en Dios: Todo me es lícito, pero no todo me conviene, todo me es lícito, pero no todo me aprovecha, todas las cosas me son lícitas, pero no me dejaré dominar por ninguna, 1 Corintios 6:12 y 10:23.

Bendito sea el Padre, por Jesucristo y por su Santo Espíritu hoy entre nosotros, quien nos ayuda y aconseja para vivir en equilibrio y armonía; debemos llevar todos nuestros pensamientos, sueños, proyectos, acciones y áreas de la vida a los pies de Cristo, al regazo del Padre y a la ministración del Espíritu Santo, en oración, y amistad estrecha con Él; la oración es el lenguaje de un ser humano consciente de su necesidad de Dios. Orar es admitir que somos vulnerables y solo Dios en él hallamos amor, atención y cuidado todo el tiempo. La prueba de la fe produce constancia. Santiago 1:3.

Si mi amado SEÑOR Jesucristo murió por esta pobre pecadora, débil y vulnerable como soy, entonces no puedo seguir viviendo en las liviandades del mundo loco, ni en la tiranía de los apetitos del cuerpo; debo levantarme, amar, y servir al que me redimió con su sangre en el áspero propiciatorio de la cruz. No puedo jugar al cristianito delante de mi Amigo fiel. Tengo la imperante necesidad responsable del deber de SER TEMPLADA y determinada, por amor a Él, a mí misma, y a quienes me rodean. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Pero nosotros, no servimos a la naturaleza pecaminosa, sino que vivimos según el Espíritu, si es que él vive en nosotros. Y si alguno no tiene al Espíritu de Cristo, no es de Dios. Romanos 8:8-9.

¿Qué áreas de tu vida te tienen preso y han impedido que tu vida alcance plenitud en Dios? Practiquemos la templanza del dominio propio para gozar de una vida santa a plenitud.

OREMOS: ¡Padre nuestro que estás en tu trono de gloria y en nuestro corazón, danos más de tu presencia y satúranos con tu amor de paz y de verdad; ayúdanos a vencer el mundo con todas sus provocaciones, enséñanos a ser amables y perdonadores con quienes nos ofenden; con el poder y fuego de tu Espíritu ayúdanos para doblegar y vencer las pasiones del cuerpo que con sus impulsos desmedidos nos hace esclavos del pecado y nos alejan de Ti! Ayúdanos a menguar para que Tú crezcas en nosotros y podamos mantener un carácter pacificador, como Tú, oh SEÑOR, lo eres. En el nombre de tu Hijo amado, nuestro SEÑOR Jesucristo, oramos. Amén.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.





15 sept 2015

DESCANSAR EN DIOS




DESCANSAR EN DIOS

Venid a Mí todos los que están trabajados y cargados, y YO los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de Mí, que SOY manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas; porque Mí yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:28.

Marta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía sus palabras. Pero Marta que estaba preocupada y atareada con muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: Señor, ¿No te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude, Lucas 10:39-40.

Por nada estén preocupados ni angustiado, sino den a conocer sus peticiones delante de Dios en oración y ruegos, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento humano, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús, Filipenses 4:6-7.

Cuánto nos cuesta aprender a descansar en Dios, no es algo que aprendamos solo con leer la biblia y saber algo, se necesita ejercitar la fe y la plena confianza en Dios, para ello, se requiere amar profundamente a Aquel a quien nuestros ojos naturales no pueden ver, pero que lo vemos actuar continuamente en todo el universo, nuestra vida y la historia, Solo en Dios halla descanso mi alma: de Él solo viene mi salvación, Salmos 62:1. Cuando reconocemos que Dios es real, que está vivo, que es verdadero, fiel y que sólo Él salva, entonces ya estaremos aprendiendo a descansar en Dios, pero nos tomará tiempo en su presencia y en su palabra.
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Aprender a descansar en Dios nos hace sabios y nos produce un corazón noble. No ha sido nada fácil para mí, pero se aprende a través de la consagración y la comunión con Dios, para poder vivir descansadamente como ahora, yo era una persona demasiado acelerada, vivía en estrés extremo, a punto de infarto, el médico me recomendó retirarme de trabajar e irme a vacaciones; era muy precipitada para hablar y para actuar, de sincera, muchas veces rayaba en lo francota, cosa que solo me ocasionaba problemas, tristezas y lágrimas. Cuando decidí rendir totalmente mi corazón a Cristo y tomar tiempo para conocerlo a través de la Escritura, mi vida empezó a ser transformada y mis impulsos fueron menguando, hoy sigo el proceso y persisto en otros cambios, Porque YO SOY el Señor, tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha; YO SOY quien te dice: NO temas, YO te ayudaré, Isaías 41.13.  Esta y muchas promesa más me fueron dadas en momentos cruciales de mi vida, las recuerdo, las tengo marcadas con las fechas y resaltadas; recordarlas y confesar cada promesa, escribirlas muchas veces y repetirlas para mi, ha fortalecido mi fe y me ha hecho descansar en la verdad y fidelidad de Abba Padre. Él es mi Padre y me ama, yo soy su hijo y lo amo confiando continuamente en Él.

Dios empezó a hablarme continuamente a través de su Palabra, y el Espíritu Santo se fue moviendo dentro de mi ser, yo le rendí mí vida, le he permitido trabajar en mí todos estos años, Él ha cambiado mi visión de las cosas y el concepto de la vida. Todo este proceso me ha tenido absorta en sus maravillas contemplando su hermosura; oír hablar a Dios es algo especial que llena el alma humana de descanso y confianza, para pasar del afán al reposo en Él, admirando la grandeza y la magnificencia de su amor, su bondad y su poder, El cielo y la tierra son tuyos; Tú formaste el mundo y todo lo que hay en él, Salmos 89:11. Si Dios ha podido hacer tantas cosas maravillosa, !cuánto más podrá hacer por mí!

Cuando reconocemos que nuestro Padre nos ama tanto, que Él es el máximo Arquitecto de este vasto universo que ni siquiera alcanzamos a comprender y que Él es el Hacedor de grandes maravillas y cosas buenas en gran manera, entonces nuestra alma entra en su reposo, porque reconocemos la dulzura que hay en su voz y el poder de sus palabras, Cuando veo el cielo que Tú mismo hiciste, la luna y las estrellas que pusiste en él, pienso: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el ser humano? ¿Por qué lo recuerdes y lo cuidas? Salmos 8:3-4. El buen Padre, nos mira y nos cuida todo el tiempo, entonces ¿porque somos tan tontos en preocuparnos y angustiarnos inútilmente?.

Tenemos un Dios colosal, y sin embargo nos angustiamos y afanamos, quizá porque aún no dimensionamos la profundidad del amor del Padre, ni la entrega sacrificial del Salvador; cuando entendamos esto, en vez de estar tristes, estaremos felices, en vez de murmurar y criticar, daremos gracias, en vez de lamentarnos y tirarnos los cabellos, vendremos a buscar su rostro para entregarle nuestras cargas, y en vez de correr de aquí para allá, nos sentaremos a sus pies como María, para verlo sonreír y escucharlo hablar, Respondiendo Jesús le dijo: Marta, Marta, afanada y angustiada estás con muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada, Lucas 10:41-42.

María tenía una actitud de humilde tranquilidad mirando a su Maestro, ella sabía que la prioridad sobre todas las cosas era conocer a su Señor y oír sus palabras sabías que nos enseñan a vivir descansadamente, sin apartarnos de nuestras responsabilidades. Cuando nos ocupamos de nuestra relación con Dios y lo ponemos en primer lugar, la vida será más fácil y las cosas se irán haciendo en su debido tiempo, quitando la carga y el afán de encima de nosotros, Si dispones tu corazón y extiendes a Dios tus manos…la vida te será más clara que el medio día; aunque oscurezca será como la mañana. Tendrás confianza porque hay esperanza; mirarás alrededor y dormirás seguro…Job 11:13-20, Esta promesa me la dio el Señor hace muchos años en un momento de tremenda carga emocional y estrés del trabajo, y sigue vigente en mi vida hoy. Extiendo a Él mis manos para adorarlo así tenga lágrimas en mis ojos y dolor en el corazón, eso me permite descansar y recobrar la esperanza sintiendo su dulce y tierna presencia. .

Sentarse a los pies de Jesús, nos enseña adoración, entrega, humillación y sencillez de corazón para venir ante su presencia a expresar todo lo que carga o preocupa nuestra alma: el Padre es el Arquitecto de gloria, Jesús el ingeniero de nuestra vida y el Espíritu Santo el Consolador, Ayudador y Consejero, que a diario construye nuestro carácter en medio de las dificultades y el mucho trajín de la vida; nosotros solo somos albañiles que se disponen a cooperar con el Dueño de la casa, donde unos hacen una cosa y otros hacen otra, Yo fui el maestro albañil al cual Dios en su bondad encargó poner los fundamentos, y otro está construyendo sobre ellos, Pero cada uno debe tener cuidado de cómo construye, 1 Corintios 3:10. Cada uno hace lo que le corresponde sin abarcar el trabajo de otros, eso trae descanso y excelencia en la tarea del reino.

Descansar en Dios significa vivir reposadamente en lo que es santo y recto para permanecer viva su presencia y experimentar su protección sin darle mayor importancia a las circunstancias que estemos atravesando. Descansar en Dios es cuestión de fe y vivencia de la palabra, de orar sin desmayar, creyendo que Jesús nos cuida, y por lo tanto nos mira y nos oye para librarnos del mal, Pues aún no está la palabra en mi boca, y he aquí, oh Señor, Tú ya la sabes toda, Salmos 139:4.

Amemos a Dios, creamos sus promesas, oremos continuamente, adoremos con nuestro estilo de vida y alabemos con nuestro carácter, así no correremos el riesgo de endurecer el corazón y caer en la incredulidad y el desamor que conllevan a las preocupaciones y angustias de la vida. Seamos dóciles y pobres de espíritu; la vida cristiana es una aventura diaria, el Abba Padre nos sorprende de muchas maneras hermosas, y sus bendiciones nos llegan como rocío desde su trono; nunca he visto una planta o un animal aburridos o que se quejen, ellos solo cumplen su tarea, crecen y cantan alegremente adorando a su Creador, Ustedes saldrán de allí con alegría y volverán con paz. Al verlos los montes y las colinas estallarán en cantos de alegría y todos los árboles del campo aplaudirán, Isaías 55:12.

Debemos disciplinarnos y habituarnos a mirar hacia arriba, así dejaremos de ver a los lados, al piso y atrás; fijemos el corazón en Dios y la mirada en Cristo; Dios no es escaso, Él nos bendice con sobre abundancia; pero si sabes que en ti hay algo mal, para por favor, haz un alto en el camino, toma un respiro y busca al Señor, ábrele tu corazón, límpiate y expresarle tu dolor y tu inquietud, Él cambiará tu lloro en risa y tu oscuridad en luz. Arrójate a los brazos de Jesús, allí te remontarás a las alturas del águila para empezar a volar de nuevo y no quedarte tirado en el piso, El Eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos eternos. Él echó al enemigo delante de ti, y dijo: ¡Destrúyelo! Deuteronomio 33:27; Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá, Isaías 58:8. Esto es descansar en Dios.

Nuestra relación con Dios es la mayor prioridad, los tiempos no son fáciles, ahora es cuando más debemos mantener la mirada en Jesús,  atentos a lo que el Señor dice en su palabra, porque Él no dejará de cumplir una de ellas sobre la raza humana; no permitamos que la incredulidad, las circunstancias y los problemas alejen nuestro corazón de Dios, Él no ha perdido el gobierno de su creación ni el control de todo aquello que le hemos entregado; ahora es el momento, es el tiempo de depositar toda tu vida y tu confianza en las manos de nuestro Salvador, Llámame cuando estés angustiado: YO te libraré, y tú me honrarás, Salmos 50:15. Aménnn.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.







14 sept 2015

HUMILDAD QUE TRAJO SALVACIÓN Y VIDA.

LA HUMILDAD ESTÁ REPRESENTADA EN EL SEÑOR JESUCRISTO PARA NUESTRA SALVACIÓN Y EJEMPLO DE VIDA.

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable, de bondad, humildad, amabilidad y paciencia. Colosenses 3:12.

 

Por el encargo que Dios en su bondad nos ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo como si fuera más que los demás, más. Sino que cada uno piense de sí mismo con moderación, según los dones y la fe que Dios ha dado a cada uno. Romanos 12:3.

 

No se interesen tanto por la belleza externa, sino por la interna, la del Espíritu, la belleza de un corazón incorruptible con un espíritu suave, humilde y amable; esa belleza vale mucho más delante de Dios. 1 Pedro 3:3-4.

 

Si observamos el texto bíblico desde Génesis hasta Apocalipsis, nos damos cuenta que la humildad es más que obras y renombre humano, bíblicamente humildad es tener un carácter santo e íntegro como el de nuestro SEÑOR Jesucristo; es decir, que según lo que he podido aprender directamente del SEÑOR y de la Escritura, la humildad nace del corazón, se vive espiritualmente y se practica con acciones claras de amor y servicio, como resultado de nuestra comunión con el Espíritu Santo, la amistad con Jesucristo y el navegar en las aguas de la palabra, para llegar a ser esa clase de personas que Dios aprueba por la sencillez del corazón y la calidez humana que ama a todos sin hacer acepción de personas. Sean humildes y pacientes, brindando apoyo en amor, unos por otros. Hagan todo lo posible por vivir en paz, para que no pierdan la unidad que el Espíritu les dio. Efesios 4:2-3.


El mayor ejemplo de humildad a seguir está en nuestro Salvador Jesucristo, alejado del pecado sin amoldarse al mundo, pero en medio de la multitud para servir; aunque Jesús era Dios rico, poderoso y Dueño del universo, se bajó a nuestra estatura para encarnarse en una sencilla y santa mujer, naciendo en un humilde suka o enramada de hojas, palmas y ramas en la fiesta de los tabernáculos; nuestro SEÑOR Jesús nació entre la gente de su pueblo sencillo, pobre, necesitado y olvidado de Belén, una región sin importancia para los "grandes" de su época; luego creció como todo ser humano, dentro de una humilde y sencilla familia hebrea, hasta llegar a ser el Hijo del Hombre, para entregarse por nuestros pecados y ocupando nuestro lugar en el madero de la cruz. Él siendo Dios, no escatimó ser Dios ni se aferró a su lugar de gloria, sino que se despojó así mismo y tomó la forma de siervo, para ser semejante a los hombres; así se humilló a sí mismo, y fue obediente al Padre, hasta la muerte en la cruz…Filipenses 2:6-11.

 

Un verdadero hijo de Dios redimido en Jesucristo imita a su Maestro y SEÑOR, sirviendo al necesitado que tiene cerca, a pesar de que tengamos limitaciones, debilidades y defectos; si somos humildes habrá disposición de corazón y pobreza de espíritu para servir con generosidad y desprendimiento a lo material sin esperar que los demás nos devuelvan lo servido, pues consideramos a nuestro prójimo personas valiosas por seres humanos creados a imagen de Dios, con capacidades, dones, virtudes y talentos, por esta razón todos somos dignos de respeto y de recibir buen trato. Siempre humildes, pacientes, amables y afectuosos, soportándose unos a otros en amor. Efesios 4:2.

 

Solo podemos ser humildes cuando hemos nacido de nuevo porque Jesús nos hace nuevas criaturas y nos da de su Espíritu; y uno de los gajos del fruto del Espíritu es la humildad, así es que llegamos a vernos a nosotros mismos como dijo Jesús, pequeños servidores, pero grandes a los ojos de Dios, atendiendo las necesidades del vecino, ayudando, y siendo instrumentos de adoración a Dios. No hacemos nada por rivalidad ni competencia, ni orgullo, sino con humildad, porque consideramos a los demás mejores que nosotros mismos. Filipenses 2:3.

 

Humildad es callar nuestras virtudes y dones, esperando que otros los descubran; somos enseñables, acatando las normas, reglas y parámetros de vida para vivir sabia y pacíficamente en comunidad; es con humildad que todos tenemos la oportunidad de enseñar, aprendiendo unos de otros, sin críticas ni contiendas que dividan el cuerpo de Cristo, pues todos somos por quienes Jesucristo dio su vida y derramo su sangre, oró y anheló la unidad y el amor de su iglesia, como lo dice Juan 17; así que, Humillémonos en la presencia del SEÑOR, Y Él nos exaltará a su debido tiempo. Santiago 4:10.

 

Si somos humildes, reconoceremos alegremente los logros de los demás sin envidias ni sentimientos malsanos dentro; con humildad nos gozamos con el que celebra y lloramos con el que sufre, con verdadera sinceridad y sentir del corazón, porque vemos realmente en el rostro del otro, el rostro de Dios; una persona humilde reconoce a Dios en todos sus caminos, es sabia para reconocer que no siempre tenemos la razón, porque en muchas ocasiones otros pueden tener mejores ideas, pensamientos y creatividad que nosotros. Al ser humildes continuamente nos analizamos y cuestionamos delante de Dios para ver si estamos actuando correctamente, orando y pidiendo a Dios que nos ayude a doblegar nuestro propio ego orgulloso para no pecar. Dios ya nos ha declarado lo que es bueno. Ya sabemos lo que Dios espera de nosotros, que practiquemos la justicia, que amemos con misericordia, y que nos humillemos ante Dios. Miqueas 6:8.

 

En pocas palabras, humildad bíblica y según el corazón de Dios es modestia en sí mismos, docilidad para aprender y ser corregidos, suavidad para tratarnos mutuamente, sencillez para presentarnos y vivir como gente prudente. Cordura y sinceridad en el respeto mutuo en obediencia y sujeción a Dios; ser prudentes al hablar de otros y dirigirnos a los demás, permitiendo la libertad y el estimulo para otros a hacer el bien, superando los baches, y animándonos para que todos seamos pacificadores; esto he aprendido en mi caminar con Cristo, en mi lectura y estudio diario de la palabra, y Jesús dijo: Cuando des algo al necesitado, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas, en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido su recompensa. Mateo 6:8.

 

La humildad que Dios nos pide es espiritual para mostrarse en el actuar, desde el corazón, la mente y la voluntad, algo propio de un alma regenerada; así que humildad no es una mera conducta externa, es un todo integral en la persona, por eso necesitamos discernir las acciones y palabras de la gente que hace obras de misericordia y se llaman así mismos filántropos, que en verdad son gente multimillonaria, hipócrita y de doble ánimo, como lo eran los fariseos; hacían obras sociales, pero su corazón estaba lleno de arrogancia, orgullo y un ego que deseaba reconocimiento, razón por la cual nuestro Rey Jesús dijo que los pobres de espíritu tendrían un lugar en su reino, pero los malvados serán echados fuera, por lo tanto, todo cristiano debe ser humilde y sencillo delante de Dios y de los hombres. Bueno y justo es el SEÑOR; por eso Él muestra a los pecadores el camino. Él dirige en justicia a los humildes, y les enseña su camino. Salmos 25:8-9.

 

La humildad reconoce que nuestras capacidades y méritos vienen de Dios, porque somos totalmente incapaces para salvarnos o hacer algo bueno sin Cristo; Jesús con la humildad de su vida, nos ofrece su gracia y misericordia, a todo ello debemos responder con gratitud, compromiso y servicio, mostrando así lo que es verdadera sencillez, porque el SEÑOR hizo un intercambio entre nuestra ineptitud y su infinito mérito salvador; Él cambio nuestro pecado por su justicia y la vida que nos ha dado, por su propia vida, eso vivimos en la fe del Hijo de Dios, el cual nos amó y se entregó por nosotros; ahora en Él y con Él podemos ser humildes. Porque ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí, y la vida que ahora tengo en el cuerpo, la vivo por fe en Jesucristo…Gálatas 2:20.

 

Necesitamos ser humildes para entrar al reino de Dios y ser grandes ante los ojos del Eterno, y Jesucristo es nuestro modelo a seguir; humildad es lo opuesto a ambición, vanidad, orgullo, egoísmo, auto justificación, defensa propia; rebeldía, autosuficiencia, tiranía, falsedad, etc, etc.; todo cristiano debe estar dispuesto a morir a todo esto y mucho más por amor a Cristo, obediencia al Padre y su palabra, y dependiendo del Espíritu Santo; la verdadera humildad produce piedad, contentamiento, alegría, paz y seguridad. Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; pero con los humildes está la sabiduría. Proverbios 11:2.

 

Todo aquel que haga lo contrario a la humildad, se estará rebelando contra Dios y despreciando su gracia, por lo cual los orgullosos y altivos serán resistidos por el SEÑOR; pero si nos humillamos ante Él y servimos en todo con sencillez de corazón, Dios nos exaltará; recordemos también a Pablo, él es un ejemplo de humildad, servicio y sacrificio a Dios y a la gente; así que gloriémonos de llevar la cruz de Cristo para vivir en este mundo a la manera de Dios. Yo soy el más insignificante de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia del SEÑOR; pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien, he trabajado mucho más que todos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí. 1 Corintios 15:9.


¿Crees que eres verdaderamente humilde ante Dios y la gente? SI NO es así, ¿Qué harás para cambiar esto?

 

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.