ISAÍAS Y JUAN BAUTISTA HICIERON LA TAREA- ¿LO HACEMOS HOY?
Voz
que clama en el desierto: Preparada camino a Jehová: enderezad calzada en la
soledad a nuestro Dios. Todo valle se alzado, bájese todo monte y collado; y lo
torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de
Jehová, y toda carne juntamente lo verá; que la boca de Jehová habló, Isaías
40:3:5 y Lucas 3:3-36.
Isaías y Juan Bautista fueron dos voces con una misma misión, vivieron en épocas diferentes, pero hubo algo extraordinario que los dos tuvieron en común: Dios los llamó a anunciar su palabra, a confrontar el pecado y preparar a su pueblo para la intervención salvadora de YHVH; en el AT Isaías profetizó por muchos años la venida del SEÑOR Jesucristo, en el NT Juan Bautista apareció para preparar directamente al pueblo de Israel, y bautizarlos con el bautismo del arrepentimiento, con el fin de recibir y reconocer a Jesús como su Salvador. Después oí la voz del SEÑOR que decía: ¿a quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: heme aquí, envíame a mi. Isaías 6:8.
Hoy vivimos tiempos críticos y muy difíciles enfrentando tres situaciones tangibles: a) El
oscurecimiento y aniquilación de la civilización con sus formas humanas, tal como lo vemos hasta ahora; b) Una profunda preparación para el arrebatamiento y la Segunda venida del SEÑOR Jesucristo, y c) Seremos testigos del último gran Avivamiento, en simultánea con el aumento de la maldad, sin formatos de hombres, pues Dios mismo provocará un despertar espiritual sin precedentes sobre la humanidad. Hubo un hombre enviado de Dios, que se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diera testimonio de la luz. Juan 1:6'7.
Debemos no solo prepararnos, sino ser parte activa del mover de Dios predicando el evangelio, orando en la brecha y actuando como lo hicieron Isaías y Juan Bautista: sin temor y con valentía en medio de los peligros y las amenazas sociales y geopolíticas, recordando la palabra del SEÑOR a cada paso, y con el bautismo de arrepentimiento traer salvación, donde el que se bautiza decide menguar y morir así mismo, para que Cristo crezca en cada creyente: No tengas miedo, que YO estoy contigo; no te desanimes, que YO SOY tu Dios.YO SOY quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10.
El profeta Isaías cuyo nombre significa El SEÑOR salva, fue un gigante en la historia antigua de Israel, fue a la vez profeta, poeta y político, vivió en una época crucial, entre la fundación y destrucción del pueblo de Israel dividido en dos bandos: el del norte y el del sur; Isaías detectó el peligro porque aunque la gente hablaba de Dios, vivían en la liviandad del pecado, con soberbia en el corazón, vanalidades del mundo e idolatría copiada de los pueblos vecinos; vivían de apariencias religiosas, mientras los enemigos asediaban, atacaban y avanzaban como monstruos en las fronteras. Lávense y límpiense; quiten la iniquidad de sus obras delante de los ojos de Dios; dejen de hacer lo malo; aprendan a hacer el bien. Isaías 1:16-17.
El pueblo de Dios aunque se encontraba en una encrucijada, podían recuperar su posición de pueblo santo de Dios, o podían deslizarse peligrosamente hacia el abismo a causa de su desobediencia, incredulidad y abandono a Dios, por eso andaban con miedo e inseguridad, apoyandose y buscando la ayuda humana, haciendo alianzas con los mismos enemigos y no se apoyaban en el Dios de Israel que era su único Salvador. Hagan frutos dignos de arrepentiniento. Mateo 3:8.
Después de ser llamado por el SEÑOR y purificada su boca, el profeta Isaías habló palabras duras y severas confrontando el pecado, para cambios que debía llevar a cabo el pueblo, pero que no atendieron, sino que se burlaron, se enojaron y lo atacaron; el profeta primeramente, advertió y reprendió al pueblo del SEÑOR para que no confiaran en ningún poder humano ni en las riquezas, sino que debían volverse al Todopoderoso Dios de sus Padres evitando así el desastre, pues se habian apartado, corrompido y rebelado contra el Santo de Israel; se habían hecho semejantes a los paganos cometiendo idolatría, violencia e injusticia, por eso el profeta les habló con claridad y dureza, no complaciente, era necesario que ellos reaccionaran y se arrepintieran, porque habría un juicio, pero si se volvían a Dios y cumplian sus mandamientos, habría redención y liberación. Isaías 1:2-4 y 21-31.
En segundo lugar, Isaías les anunció la instauracion del Reino del Mesías, deseando abrir los ojos y el corazón del pueblo, con la esperanza en un futuro mejor de libertad y retorno a la patria, y se acabaría la esclavitud y la tiranía. El profeta les llevó consolación y al mismo tiempo los trajo a la realidad con una voz de esperanza, indicaciones e instrucciones para prepararse en el desierto un Camino al SEÑOR; Dios mismo se haría el pastor que los conduciría con su amor protector y liberador, pero era preciso gritar en voz alta este mensaje en medio de un ambiente tenso y difícil rodeado de constantes y crecientes amenazas debido a los enemigos. El Padre les enviaba palabras de advertencia y de vida para despertarlos y visionarlos hacia la gloriosa libertad, queriendo evitar la caída de la nación y que los dirigentes judíos no hicieran alianzas ni pactos con pueblos paganos, imaginando que se liberarían de los invasores, cuando su verdadera liberación estaba en el Dios de Israel. Isaías 2:3-4 y 4:2-6.
Ya en el NT, aparece Juan el Bautista que se conoce como el purificador en las aguas del bautismo, él llamó a Israel al arrepentimiento verdadero y a producir frutos de fe y piedad, propios del arrepentimiento; el Padre llamó a Juan y lo comisionó para anunciar a su pueblo la venida de su Hijo, Jesucristo, quien después calificó a Juan como el mayor de todos los profetas, porque Juan estaba en el lugar correcto, con las personas correctas y en el momento correcto haciendo al pie de la letra lo que El Padre le mandó; Juan se olvidó de sí mismo, menguó para que Cristo creciera en él, clamó en el desierto espiritual en que andaba el pueblo, proclamó al Mesías Rey porque confiaba en Dios y su reino, manteníendo pensamientos bíblicos de confianza en Dios, Juan no salió huyendo ante tanta iniquidad, ataque y peligro, él fue obediente, y tomo riesgos en el desierto como ministro de Dios, con la compañía de unos pocos discípulos, hasta perder su propia vida. Mateo 3:1-12 y Marcos 2:1-8.
Ya en el NT, aparece Juan el Bautista que se conoce como el purificador en las aguas del bautismo, él llamó a Israel al arrepentimiento verdadero y a producir frutos de fe y piedad, propios del arrepentimiento; el Padre llamó a Juan y lo comisionó para anunciar a su pueblo la venida de su Hijo, Jesucristo, quien después calificó a Juan como el mayor de todos los profetas, porque Juan estaba en el lugar correcto, con las personas correctas y en el momento correcto haciendo al pie de la letra lo que El Padre le mandó; Juan se olvidó de sí mismo, menguó para que Cristo creciera en él, clamó en el desierto espiritual en que andaba el pueblo, proclamó al Mesías Rey porque confiaba en Dios y su reino, manteníendo pensamientos bíblicos de confianza en Dios, Juan no salió huyendo ante tanta iniquidad, ataque y peligro, él fue obediente, y tomo riesgos en el desierto como ministro de Dios, con la compañía de unos pocos discípulos, hasta perder su propia vida. Mateo 3:1-12 y Marcos 2:1-8.
Isaías profetizó el Reino Mesiánico que traería Salvación de triple acción: sanidad, liberación y poder en el Espíritu para vida, Juan anunció la Primera Venida de nuestro Salvador en la tierra, donde el Mesías vendría a romper cadenas de esclavitud espiritual, opresión emocional, mental y física para rescatar de la condenación a miles; Isaías denunció una religiosidad carente de justicia, mientras Juan denunció una vida estetil, carente de frutos y, arrepentimiento, ambos llamaron al pueblo a una vida de relación con Dios; estos dos profetas y servidores del reino, prepararon el camino para recibir al Salvador; Isaías profetizó la voz de Juan y Juan desempeñó la misión de preparación. Voz que clama en el desierto, preparen camino al SEÑOR, enderecen la calzada en la soledad a nuestro Dios. Isaías 40:3..
Hoy también nosotros debemos confrontar el pecado, provocar arrepentimiento predicando las Buenas Nuevas y preparar espiritualmente el camino de salvación, anunciando la venida del SEÑOR Jesús, para derribar obstáculos del orgullo, reconociendo cada quién su pecado en arrepentimiento, abandonar la hipicresía religiosa, volver el corazón a Dios y estar dispuestos a recibir y obedecer al SEÑOR Jesucristo. Isaías anunció anticipadamente la venida del Rey sufriente para salvación, Juan presentó a Jesús como el Único que venía a quitar el pecado del mundo, ambos anunciaron la verdad sin acomodarse al mundo ni al pecado. Clama a voz en cuello, no te detengas, alza tu voz vomo trompeta y an7ncia a mi pueblo su rebelión. Isaías 58:1.
Isaías recibió el encargo de denunciar la rebelión del pueblo, Juan Bautista confrontó a Herodes por su conducta ilícita, ninguno de los dos suavizó el mensaje para agradar a quienes los escuchaban, su fidelidad al mensaje de Dios tuvo un costo personal; pero tanto Juan Bautista como Isaías, predicaron Teshuva, del hebreo, arrepentimiento genuino con demostración de cambio dando fruto, consagrardos al SEÑOR; mientras Isaías reconoció su propia indignidad delante de la santidad de Dios, Juan expresó la declaracíón más poderosa de humildad: es necesario que Él crezca, pero que yo mengue. Juan 3:30.
Juan predicó para que los judíos se volvieran de corazón a Dios, aceptando a su Mesías prometido, hoy es lo mismo, el Cristo que vino a redimir, no es solo para expiar los pecados y quitar la culpa, sino para traer arrepentimiento y darnos vida eterna al lado del Padre; pero ayer como hoy, las filosofías y leyes de los hombres tienen velados los ojos y endurecido
el corazón, del pueblo; por eso no atienden, ni reconocen a su verdadero Rey; debido a esto, el mensaje del evangelio no solo es llevado al pueblo judío, sino a todo el mundo no judío, hoy tenemos la responsabilidad de darlo a conocer en todos los rincones del planeta. Antes de aparecer el SEÑOR Jesucristo, Juan predicó el bautismo del arrepentimiento a todo el pueblo. Hechos 13:24.
Isaías y Juan Bautista son un ejemplo a seguir, fueron precursores del Mesías profetizado, cada uno mostró su disponibilidad para responder al llamado de Dios, mostraron humildad sin buscar su propia gloria, ambos fueron fieles comunicando la verdad de Dios, sin cambiarla para congraciarse o tener aprobación de los hombres, ambos se prepararon espiritualmente para ayudar a las personas de su tiempo, a acercarse a Dios y a Cristo; Isaías fue la voz profética que anunció la santidad de Dios, el juicio contra el pecado y la esperanza de salvación; Juan fue la voz que preparó al pueblo para reconocer y recibir al Mesías prometido, señalando directamente a Jesús. Isaías anunció al Salvador, Juan preparó el camino y señalo al Salvador presente, donde Jesucristo es el centro y el cumplimiento de la esperanza salvadora anunciada en la Biblia. Juan fue como una lámpara que ardía y brillaba, y muchos se entusiasmaron con su mensaje durante un tiempo.Juan 5:35.
Ambos llamaron al arrepentimiento y prepararon el Camino del SEÑOR con la exposición de la palabra en vista de la proximidad del Reino de Dios; tanto Isaías como Juan hicieron bien la tarea, ambos cumplieron sagradamente y sin dilación su misión dejando ejemplo y testimonio hasta perder la vida en manos de los enemigos. Yo a la verdad los bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene detras de mi, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego. Trae su hoz en la mano, para limpiar y separar el trigo de la paja; recogerá su trigo en el granero, pero quemará la paja en el fuego que nunca se apagará. Mateo 3:11-12.
Hoy, como pueblo de Dios e hijos del Padre celestial tenemos el mismo llamado y la misma misión para que muchos busquen ayuda en Jesucristo y confién en la justicia divina, que miles enderecen su camino y se vuelvan al Eterno para ser salvos de esta mala generación torcida, soberbia y corrupta. Voz del que clama en el desierto: preparen el camino del SEÑOR; enderecen las sendas...Y verá toda carne la salvación de Dios...Lucas 3:4-6.
Dios sigue llamando a los Isaias y los Juan Bautisa de este tiempo, que somos nosotros mismos, los cristianos, y que quienes nos oyen, se despojen de la levadura del pecado, porque solo los que estén preparados y listos serán parte del remanente que marchará con el Novio. Así que trabajemos, oremos, prediquemos, confíemos y esperemos velando, porqué Él vendrá, y es necesario que haya una preparación y un impacto de lámparas vivas llenas de aceite que alumbren para hacer ver el pecado de los ciegos y enfrentar los acontecimientos difíciles que habrán antes del arrebatamiento y la Segunda Venida; es corto el tiempo que nos resta para ser libres de la tiranía del principe de este mundo; alistémonos como la novia limpia, sin mancha y sin arrugas que recibirá al Novio, y cumplamos la misión hasta el final. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Lucas 9:23.
En tiempos de Isaías era una preparación sobre la base de la Ley y su
estricta observancia, en el NT a través de Juan y su corto ministerio, Dios nos exhorta a una renovación total desde adentro para que se refleje afuera, con pensamientos de fe, comportamiento recto, conducta y estilo de vida de santos, dando muerte al yo y sepultando el ego para honrar al
Mesías como SEÑOR de señores y Rey de reyes. Porque después de irme y prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde YO voy a estar. Juan 14:3.
Sean semejantes a hombres que esperan a su SEÑOR que regresa de las bodas, para que le abran tan pronto como llegue y llame. Lucas 12:36. El médico Lucas proyecta universalmente el evangelio, hacia una constante atención de segura espera salvadora.
Cuando Lucas escribió el Evangelio que lleva su nombre, Jesús ya había muerto,
resucitado y ascendido al cielo al lado del Padre. Sin embargo, Lucas afirma que en Cristo
todos verán la salvación de Dios, centrándose en el aspecto preparatorio del
camino al Padre, con la mirada puesta en el regreso del SEÑOR. En el AT Isaías alentaba al pueblo hacia el reino liberador futuro que daría gloria a la nación, en el NT Juan Bautista llama al pueblo a prepararse para recibir no solo a su Libertador, sino a su Rey, hoy, tú y yo somos los Isaías y Juan preparando el Camino de la redención definitiva. En la actualidad los profetas somos tú y yo, y cada uno de los cristianos
nacidos en Cristo. ¿Qué estamos haciendo al respecto? Mateo 28:16-20.
No solo se predica el mensaje de salvación en tiempos de paz, también en tiempos de guerra, violencia e incertidumbre, porque son Buenas Noticias para el corazón, desatando hambre y sed de Dios con la palabra que sale de la boca de Dios para romper todos los moldes, desintegrar esquemas y hábitos mentales de la gente, y destruir los planes oscuros y equivocados del enemigo y los gobernantes, disipando las tinieblas, y fortaleciendo el Plan salvador de Dios. Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; porque irás delante del SEÑOR para preparar sus caminos; para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación para el perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, conque la aurora nos visitará desde lo alto...Lucas 1:76-79.
Isaías habló a toda una nación, Juan Bautista le habló a la población civil cercana para regresar a su SEÑOR de manera genuina, no solo como cumplimiento espiritual, sino por amor a Dios, y en fe obediente a sus mandamientos. El mensaje de los profetas es un llamado al cambio radical de pensamiento, corazón y acción, a partir de una regeneración interna, pero visible afuera. El niño Juan creció y se fortaleció en el espíritu, viviendo en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público en medio de Israel. Lucas 1:80.
Tanto Isaías como Juan Bautista entendieron su llamado misionero y asumieron fielmente su responsabilidad, conscientes de que Aquel que nos llama, ntendieron que eran ellos a quienes les correspondía la tarea en su momento, y que debían preparar la tierra árida de
los corazones para hacerlos productivos y fértiles en Dios, debían rellenar
profundos valles de vacío espiritual, allanar montes de obstáculo y colinas de pecado de vidas equivocadas sin Dios, para suavizar lo áspero de duras
existencias humanas llenas de engaño, vaciedad, mentira, impureza, vanagloria, envidia, celos, egocentrismo, indiferencia, incredulidad, apatía y mucho más. Isaías predicó desnudo y descalzo en señal de presagio, Isaías 20:3; mientras Juan vistíó como un ermitaño, comíendo lo que le daba la naturaleza, todo esto, es señal de humildad y dependencia a Dios, ¿qué esperamos nosotros? Juan tenía un vestido de pelo de camello y un cinto de cuero a la cintura; y su comida era de langostas y miel silvestre. Mateo 3:4.
El Bautista o purificador tenía toda la apariencia sencilla y simple de un campesino trabajador, pero entendido en las cosas de Dios, predicó a gritos para que Israel pudiera escuchar y buscar a Dios, no le importó lo que la gente dijera de él. No
le importó parecerles extraño y loco al mundo de su época, no le importó ser
excéntrico, hacer cosas diferentes hasta el punto de morir por confrontar al gobernante de turno. Juan Bautista con sencillez de corazón
entendió que tenía un llamado de parte de Dios y que le correspondía obedecer para el Gran momento de la aparición de Jesucristo, el Hijo de Dios, quien venía detrás de él. Vino Juan que no comía ni bebía, y sin embargo le decían que tenía demonio. Mateo 11:18.
Las preguntas que
surgen de esta enseñanza son:
- ¿Crees que Dios te ha llamado a preparar el camino de regreso?
- ¿Alguien puede decir
que tu vida es diferente porque la inviertes en el SEÑOR?
- ¿Has tenido
misericordia ayudando a alguien con lo que has tenido a la mano?
- ¿Le has dado el
mensaje de Jesús a alguien que estaba caído, dándole palabra de fe y
esperanza?
- ¿Has bajado con
humildad el monte del orgullo para servir sin esperar nada a cambio y confrontar el pecado de otros con tu santidad?
El problema de hoy es
que nos enfocamos en nosotros mismos, buscando a
alguien que nos abra camino, esperamos que alguien nos ayude, alguien que ore
por nosotros, que nos aliente, que nos anime y que sea una conexión que nos
acerque a Dios; alguien que nos consiga empleo, que pueda recomendarnos,
alguien que nos profetice lo bueno de parte de Dios, cuando todo eso es lo que debiéramos estar
haciendo nosotros como hijos maduros de Dios. Jesús les dijo: ¿qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Miren, los que visten con esplendor y viven en deleites, están en los palacios de gobierno. Lucas 7:24-25.
Estamos a tiempo para dejar de
enfocarnos en lo material y lo superficial del mundo, dejar de girar en torno a nosotros mismos y volvernos a Dios de corazón y con verdad, es tiempo de
centrarnos en la voluntad y prioridad del Padre que es su reino de justicia salvadora para bienestar y bendición de otras personas, es tiempo
de abrir camino a la vida, la libertad y paz haciéndonos odres nuevos llenarnos de vino nuevo para alinearnos y conectarnos de corazón a corazón con el Padre, haciendo que muchos conozcan a Jesucristo. Tenemos familiares, amigos, compañeros, vecinos y conocidos por todos lados, a ellos debemos ir. Si
procuramos el bien ajeno, el nuestro estará asegurado. Dios se encargará de
traer a aquel que Él usará para que haga algo bueno por ti y por mí. Si
eres flojo en el día de trabajo; tu fuerza será reducida; libra a los que son
llevados a la muerte, y salva a los que están en peligro de condenación...Proverbios 24:10-12.
La presencia de Dios
en el mundo de hoy es imperativa pero depende de la credibilidad que ofrezca el cristiano, pues somos libros abiertos donde todos pueden leer acerca del Reino y del Cristo Redentor de la cruz. Pero si las cosas de Dios no se están
notando, ni se están viendo en este oscuro mundo, es porque la blancura del vestido de la novia no se ve, ni ofrece mucha visibilidad porque está sucio, ni está dando el testimonio
que corresponde a santos lavados con la sangre más pura, y tampoco resplandecemos con la unción del Espíritu Santo, por eso
escasean los nuevos creyentes, son pocos los milagros, casi imperceptibles las maravillas, las sanidades y los prodigios y no hay conversiones
firmes que multiplen los miembros del Cuerpo para que crezca y avance el Reino de Dios y su justicia. Y fue Juan por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. Marcos 1:4.
Empecemos por casa, predicando con nuestro amor y servicio, con amabilidad, ternura y vida fraternal para cambiar la mala imagen que se ha proyectado del Evangelio y el pueblo de Dios. NOS URGE renovación, regeneración y compromiso en la manera de relacionarnos con Dios y con la gente. Debemos
mostrar que somos verdaderos hijos y servidores del Reino de Cristo, representantes del Dios vivo e instrumentos en el Espíritu Santo. Porque este es aquel de quien se refirió el profeta Isaías, diciendo: Voz del que clama en el desierto; preparen el camino del SEÑOR, hagan derechas sus sendas.Mateo 3:3.
Amados, por la gran solicitud que tenemos de escribirles, acerca de
nuestra común salvación, me ha sido necesario escribirles, exhortándoles que
contiendan ardientemente por la fe, que ha sido una vez dada a los santos,
Judas 3. Es como si Dios nos rogara que defendamos la fe que Él nos ha confiado
una vez y para siempre. Porque
Dios ya nos ha dado su poder con el Espíritu Santo, en el nombre de Cristo y su palabra, por lo tanto, somos testigos para hablar a la
gente, acerca de Él al mundo entero. Hechos 1:8. Las semillas de las buenas acciones se transforman en un árbol de vida; y
el hijo de Dios que gana almas, es sabio, Proverbios 11:30.
Y será predicado este evangelio del
reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá
el fin, Mateo 24:14.
Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.