MEJOR
ES LA DOCILIDAD QUE LA TERQUEDAD Y LA HUMILDAD QUE LA ARROGANCIA
Pero
ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino que anduvieron en sus propio
razonamiento, debido a la terquedad de su malvado corazón, y en vez de volverse
a Mí, me volvieron la espalda, Jeremías 7:24.
¿O
tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que
es la bondad de Dios la que te guía al arrepentimiento para volverte a Él? Romanos
2:4.
El
hombre que reprendido muchas veces endurece la cerviz, de repente será quebrantado
y no habrá para él medicina, Proverbios 29:1.
En
el original hebreo terquedad significa reventar fuertemente y de forma violenta, indicando que hay soberbia y altivez de espíritu con un corazón necio, ególatra, orgulloso, desobediente, y centrado en sí mismo, es un grave pecado del alma humana que se niega a reconocer, escuchar y obedecer a Dios, y espera que todos le sirvan, debido a un corazón endurecido; la persona terca es altiva y confia solo en su propio criterio, poniéndose por encima de la voluntad de Dios; el terco es obstinado y obcecado con un interior de autosuficiencia y resistencia a la corrección; mientras que la humildad representa a alguien que reconoce a Dios, depende de Él y posee un corazón obediente,enseñable y dispuesto a servir. Y antes del quebrantamiento del terco, muestra su soberbia, y altivez de espíritu que termina en su caida total. Provetbios 16:18.
Es decir, que la terquedad y la altivez preceden a la caída del necio impidiendo que el sujeto reconozca su necesidad de Dios, porque es alguien rebelde, obstinado y orgullo con maldad en su corazón, insistiendo en su propio camino, aún sabiendo lo que Dios ha dicho, se niega a inclinar su cabeza ante su Creador, cerrando toda oportunidad de misericordia por parte de Dios; el terco y altivo se mete en muchos problemas con actitud abusiva, violenta, burlona, sarcástica y mal sana. Es una persona que llega a ser dura, cerrada, altanera y blasfema, así como humillante con su prójimo, y es Dios quien se encarga de quebrantarlo severamente. El hombre que reprendido endurece su cervíz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. Proverbios 29:1. Tiene el entendimiento oscurecido, y es ajeno a,la vida de Dios, debido a la dureza de su corazón. Efesios
4:18; terquedad y altivez van de la mano, así también docilidad y humildad.
La terquedad espiritual comienza cuando una persona, oye la voz de Dios, pero la desobedece y no le da importancia, faraón de Egipto es un claro ejemplo de tequedad y altivez, éste endurecía más su corazón con los mensajes y señales de Dios, respondiendo con obstinada tenacidad, porfiado, inflexible y torpe, arraigando su propio parecer en el corazón llevándolo a actuar neciamente sin atender razones prudentes, así es un corazón faraónico terco y altivo. Los malvados son demasiado tercos y orgullosos para buscar a Dios; actúan como si YHVH estuviera muerto; levantan insolentes la nariz, diciendo: No hay quien me pida cuentas. Salmos 10:4.
Para tratar a un terco debemos estar revestidos del poder del Espíritu Santo y del carácter, templanza, firmeza de espíritu, santidad y personalidad de Jesucristo, para no caer en la misma red en que él terco altivo y necio está, y que tampoco le segamos la cuerda, ni las pretenciones de su necedad. Nunca respondas al necio conforme a su necedad, para que no seas tú tambien como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión. Proverbios 26.4-5.
Una
persona terca impide que Dios obre en su vida porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como idolatría la obstinación 1 Samuel 15:23; todo terco altivo se roba a sí mismo las bendiciones por ser porfiado, rebelde y obcecado, persistiendo en su maldad acostumbrada, su manera de pensar, actuar y vivir, diciendo y haciendo lo que a él le parece, pues la terquedad le impide ser sabio debido a su carácter cerrado y centrado en sí mismo, pues es agólatra; el terco se daña a sí mismo y daña a otros, en el fondo de su corazón piensa en si mismo, en sus ambiciones y apetitos. Un corazón terco y altivo es impertinente, por lo cual acumula ira y castigo para el día de justo juicio de Dios. Romanos 2:5.
El terco y altivo de espíritu no admite reproche ni presta atención a los razonamientos de otros; carece de sentido común, es alguién que no hace nada por
cambiar ni mejorar, creyendo que siempre tiene la razón y asumiendo que está en lo
correcto; es alguien que no se autoanaliza ni se detiene a reflexionar instrospectivamente para confrontarse consigo mismo, y ante Dios, por eso Dios lo resiste, Santiago 4:6, por eso, Si oyes la voz de Dios, no endurezcas el corazón, Hebreos 3:15. Los tercos altivos no obedecen, sino que endurecen su cerviz, y no creen a YHVH su Dios. 2 Reyes 17:14.
Quizá
a ti a mi nos han dicho en algún momento que somos tercos o necios, porque esos
defectos de carácter se reflejan en las palabras, las acciones y la manera de ser
y de vivir. Somos tercos cuando nos mantenemos fijos en una opinión o una actitud
equivocada dándole cabida a la necedad. La terquedad es peligrosa para
nuestra vida porque nos vuelve altivos y orgullosos, demostrando que el corazón está lleno de egoísmo, avaricia, soberbia y autosuficiencia para ganar el mundo. Porque YO sé que eres muy obstinado; que tu cuello es
tendón de hierro, y que tu frente es de bronce…Isaías 48:4-8.
Alguien
terco siempre defiende a capa y espada sus ideas y su
posición casi siempre errada, puede ser cruel y malvado; en muchos casos se torna insoportable porque con él no se
puede contar; es inconstante y de doble ánimo, por eso en un terco altivo no se puede confiar, no coopera en beneficio de nadie, a menos que saque algo de provecho. Son personas conflictivas, desalmados, e inflexibles que no quieren servir, ni sacrificarse por otros; en ciertos momentos la verdad, el verdadero cambio y lo novedoso les causa escozor y molestia y se
niegan a acatar leyes e instrucciones de otros, no prestando atención y demostrando
desinterés e indiferencia, aún por los niños…Nuestros padres obraron con soberbia,
endurecieron su cerviz y no escucharon los mandamientos de Dios. Nehemías 8:16; El pueblo sufrió las consecuencias por negarse a escuchar la voz de Dios y lo rechazaron. Salmos 81:11-12.
El
pecado de la terquedad avanza si no se corrige rindiendo el
alma y la vida al dulce, misericordioso y bondadoso Dios a quien le agrada el corazón humilde y sincero, Porque es Dios quien da gracia a los humildes, 1 Pedro 5:5; Dios ordena que seamos humildes y mansos de corazón, Mateo 11:29, porque Él sabe a lo que nos exponemos con la soberbia, lo que conlleva la altivez, arrogancia y terquedad que se va
transformando en obstinación, hasta llegar a la obcecación, que la Biblia
llama ceguera espiritual y dureza de corazón con una mente cerrada que
esparce grandes tinieblas, llegando al punto de no razonar ni pensar sino altercar y agredir. La terquedad es insensatez que proviene de una raíz de iniquidad de autosufiencia, autoengaño y rebelión...El que endurece su corazón caerá en el infortunio. Proverbios 28:14.
Dios
en su infinita soberanía y perfección nos creó con la capacidad mental para
reflexionar y diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo errado y lo
correcto, entre lo justo y lo injusto; en Tito 1:7 encontramos dentro
de las advertencias para los servidires de Dios, que debemos evitar ser terco, lo cual se
traduce como arrogante, soberbio y obstinado; indicando a una persona que hace
lo que quiere e ignora la autoridad, queriendo siempre imponer lo suyo, porque se complace a sí mismo sin importarle
los demás, pues se cree más que otros, llegando incluso a burlarse, blasfemar y cuestionar las instrucciones de Dios, Porque no me escucharon ni inclinaron su oído, sino que endurecieton su cerviz, para hacer peor que sus padres. Jeremías 7:26.
Es
tan grave el pecado de la terquedad, que el AT lo llama escarnecedor: Escarnecedor
es el nombre del soberbio y presuntuoso, que obra en la insolencia de su malcriado
y vanidoso corazón, Proverbios 21:24, palabra que encontramos como hombre malo en Salmos
1:5,
hablando del hombre pecador; la terca y altanera soberbia es característica propia y clara de Luzbel que se rebeló en el mismo cielo contra la soberanía de su Creador: tu
soberbia te engañó, y la terquedad de tu corazón, Jeremías 49:16...seré semejante al Altísimo...pero serás echado como basura repugnante Isaías 14:12-20. Dios nos
advierte que cuando procedemos obstinadamente, nos estamos haciendo enemigos de
Él. Por lo tanto la terquedad que es altivez de corazón es un pecado condenado
por el Eterno. Duros de cervíz, e impuros de corazón y de oídos...Hechos 7:51.
La
terquedad es peligrosa para nuestra vida porque con ello demostramos que en nuestro corazón se anida indiferencia ante Dios, lejanía a su presencia, soberbia, rebeldía y altivez, con una raíz de amargura, odio, envidia, avaricia y codicia, por eso la palabra dice que el Eterno Dios rechaza a
los altivos, El Señor es excelso, y atiende al
humilde, pero al altivo mira de lejos. Salmos 138:6.
Esta
es la profundidad del pecado por el cual el Eterno Dios determinó que en el pueblo de
Israel, los mayores de 20 años hacia arriba no entrarían a la tierra prometida
y cayeron muertos en el desierto; traían la misma raíz de rebelión y desobediencia que posee el archienemigo de Dios, al que actúe movido por la soberbia y la desobediencia a la decisión del sacerdote que está allí sirviendo al SEÑOR, o
al juez, se le condenará a muerte. Así acabarán ustedes con la maldad en medio
de mi pueblo, Deuteronomio 17:12, vemos claramente que este es un pecado grave y condenado con muerte por parte de Dios.
La
persona terca y obstinada siempre está a la defensiva y a la ofensiva, no toma responsabilidades, si se equivoca ke echa la culpa a otros, se molesta cuando le
llevan la contraria, discute apasionada y acaloradamente defendiendo sus argumentosvy puntos de vista, así sea algo de menor importancia, lo discute con furor; no es alguien fácil de convencer con
una idea diferente a la suya, una vez que decide su rumbo, nada lo hará
cambiar, se frustra y se enoja mucho cuando sus planes y propósitos no salen bien o son cambiados, no distingue
entre un ataque personal y una diferencia de opinión o de parecer. Pongan en su corazón los mandatos del SEÑOR, y no endurezcan más la cerviz con la terquedad. Deuteronomio
10:16.
El
pecado de terquedad y obstinación es rebelión por egolatría suplantando
a Dios y poniéndonos en su lugar; las personas tercas no se someten a Dios, ni tampoco a las leyes ni a las autoridades; la biblia está llena de ejemplos de
personas que quisieron prevalecer por encima de los demás y evadir la voluntad
de su Creador, entre aquellos que quisieron imponer sus opiniones y conductas, está
Saúl a quien el profeta Samuel amonestó de parte del SEÑOR y le dijo: Porque
la rebelión es como pecado de adivinación, y la desobediencia, como iniquidad
de idolatría. Por cuanto has desechado la palabra del Señor, Él también te ha
desechado para que no seas rey, 1 Samuel 15:23.
No
podemos negociar con el pecado, y si defendamos nuestra fe, siempre será
necesario tener una actitud de amor y humildad, Pero aun si por actuar
con rectitud han de sufrir, ¡dichosos! No tengan miedo a nadie, ni se asusten,
sino honren a Cristo como SEÑOR en sus corazones. Estén siempre preparados a
responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero
háganlo con humildad y respeto. Pórtense de tal modo que tenga tranquilidad su
conciencia, para que los que hablan mal de su buena conducta como seguidores de
Cristo, se avergüencen de sus propias palabras, 1 Pedro 3:14-16.
La
obstinación es lo opuesto a la humildad, mientras que el humilde cede y se pone en
el lugar del otro y al nivel de un niño, el terco se pone por encima, prefiere defender su posición para prevalecer, el
humilde valora a los demás, el terco rechaza y alterca. Pero
entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser el
más grande, deberá servir a los demás, Mateo 20:26. Humildad es obediencia
y servicio, ejemplificado cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos. Mateo
20:20-28, Juan 13:4-5.
Muchos
no ceden por temor a perder lo que ambicionan, no quieren verse vulnerados según ellos, pero no saben que perderán el respeto al mostrarse fuertes con su dureza, cuando en realidad son débiles, inconstantes e
inconsistentes; por eso dentro del pueblo de Dios no debe usarse el concepto de “líder” porque encierra terquedad, siberbia y rebeldía; el vocablo liderazgo hace a las personas mandonas, exigentes, imponentes, inflexibles y tiranas, mientras que el concepto de siervo, jefe, dirigente y servidor nos permite
ser humildes, serenos, flexibles, con autoridad en amor y accesibles a los que tenemos
alrededor. El excelso SEÑOR nuestro Dios, atiende al humilde y mira de lejos al altivo. Salmos 138:6.
Jetro
aconsejó a Moisés poner jefes: escoge tú de entre todo el pueblo varones
de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia;
ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de
diez, Éxodo 18:21. Resulta cuestionable dentro del cuerpo de Cristo llamar a un “líder
humilde”, porque es algo irónico, el mundo ha impuesto un concepto a la palabra líder para estar por encima de otros y eso lo asimila el vulnerable cerebro humano para ser soberbios; el concepto en el reino de Dios es servidor, algo totalmente
opuesto al mundo. Porque si alguno quiere ser el primero y el más grande, que sea el servidor de todos. Mateo 20:26 y Marcos 9:35.
Hay
solo una solución y una medicina para poder liberarnos de la terquedad y la altivez de espiritu, y es rindiendo el corazón a Cristo, confesando este pecado de terquedad y altivez, viniendo humillados de rodillas ante Dios y arrepentidos. Él Eterno promete sanarnos y liberarnos. Porque
así ha dicho el SEÑOR Todopoderoso: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa
tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte, no hay para ti
medicamentos eficaces. Todos…te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un
enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu
maldad y la multitud de tus pecados…Mas YO haré venir sanidad para ti, y sanaré
tus heridas, dice YHVH…Jeremías 30:12-17. El único medicamento sanador para la
terca obstinación es el perdón y la liberación que Cristo Jesús hace en muestra alma rendidos a El con humildad y mansedumbre.
Como
hijos de Dios tenemos la capacidad para transformar nuestra mente y entender la
reprensión cuando nos exhortan y nos llaman la atención de parte de Dios, por errores que estemos
cometiendo, mirándonos en el espejo de Jesús y su palabra, para ser renovados, cambiar de actitud y ampliar nuestra mente hacia la palabra de Dios, que cambia y mejora nuestra vida, haciéndonos reconocer que la terquedad y la altivez son pecado, y que
bíblicamente son diabólicas y malsanas, que nos causan dolor y heridas ajenas y propias, y que por lo tanto debemos ser dóciles, dulces, sencillos, humildes, mansos y enseñables
ante Dios, la instrucción y la corrección, Efesios 4:23-32 y Filipenses
4:8-9.
PREGUNTÉMONOS:
1.
¿Qué imagen estoy proyectando a quienes me rodean, soy obstinado y terco o soy
humilde y manso?
2.
¿En qué circunstancias me cuesta guardar silencio, aceptar flexibilidad y
dominio propio? Si no lo puedo hacer, ¿es acaso una señal de terquedad en mí?
3. ¿Cómo puedo mantener mi posición de dominio propio ante los
demás?
4. ¿Qué cambios debo hacer para ser una persona como Jesús lo
demanda: mansa y humilde de corazón cuando soy confrontado o alguien se me
opone?
5. ¿Soy servidor manso, dócil y enseñable para recibir
corrección e instrucción de otros?
6. Si le preguntaran a las personas que mejor me conocen si soy
terco o humilde, ¿qué dirían ellos de mí?
7. ¿Estoy agradando a mi Creador y Salvador con mi actitud ante la
vida y mi prójimo?
Mg.
MEHC, Hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.