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7 jun 2020

PROFUNDIDAD SALVADORA DE CRISTO

CRISTO NOS DIO VIDA CON SU GRAN SALVACIÓN.
SU SACRIFICIO ES EL MAYOR REGALO DE VIDA PARA EL QUE CREE.

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos, Hechos 4:12.

Somos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien el Padre puso como propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar su justicia…El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación…Y nos gloriamos en Dios por el SEÑOR Jesucristo por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Romanos 3:24-25, 4:25, y 5:11.

¿Cómo escaparemos si descuidamos una salvación tan grande? ...Hebreos 2:1-3.

La grandeza del poder Salvador de nuestro SEÑOR Jesucristo en su sacrificio de la cruz, pocos la conocen, por lo tanto, ignoran la profundidad del amor de Dios para salvarnos de la condenación eterna; el sacrificio del SEÑOR en la cruz posee extraordinarios misterios, privilegios y beneficios para los redimidos hijos de Dios en la consumación del Nuevo Pacto que nos trae de vuelta a casa para reconciliarnos con el Padre celestial; nuestro Buen Dios nos ha dado el mayor y más valioso regalo de vida y amor, extendido a toda la raza humana, para que permanezcamos unidos al Hijo hasta el día que Él vuelva y nos lleve a su Reino eterno; el sacrificio expiatorio en el madero es el único pacto que fue ratificado por Jesús mientras agonizaba en el propiciatorio de la cruz, solo por amor a tí y a mí, cuando Jesús dijoConsumado es. Juan 19:30.

Cada año se celebra la Semana Mayor como el mundo la llama, lo cual es Pesaj en hebreo, la Fiesta de los panes sin levadura que es la Pascua en Español, es algo que debe recordarse cada día, no cada año porque Dios pasó por alto todo pecado y toda ofensa del hombre hacia su Creador y Salvador mediante el sacrificio de la cruz de Cristo; el cristiano genuino entiende que la Pascua no es tiempo de juerga ni diversión al estilo del mundo, es tiempo para reverenciar a Dios y darle gracias por salvarnos, habiendo pagado el alto precio de nuestra redención, en el sacrificio del Cordero Santo para limpiarnos con su sangre y reconciliarnos con el Padre, para permanecer en comunión con Cristo, en la unidad fraterna de hermanos alredor de Él, adorando con gratitud por tan grande prueba de amor sacrificial. ¡Cuán valiosa es nuestra salvación! Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios...1 Corintios 1:18 y 23. 

Jesucristo bajó a la tierra, no para disfrutar la estadía ni la temporada, sino para cumplir su misión redentora, mueriendo inocente y santo crucificado para resucitar al tercer día y luego ascender en victoria al lado del Padre; Cristo nos ha vuelto a unir al Padre Dios para que disfrutemos de amistad y libertad integral con el SEÑOR del universo; pascua es remembranza del Dios hecho Hombre que trajo su reino a la tierra y nos introdujo a una nueva vida de santidad y testimonio. Porque ejemplo les he dado, para que como YO he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan...Juan 13:15-17.

Entendamos y reflexionemos lo extraordinario de la SALVACIÓN, escudriñemos y estudiemos la Escritura, porque cada aspecto que contempla el sacrificio del SEÑOR Jesucristo es en profundidad, la magna obra del amor y el cuidado del Padre, hacia nuestro ser y alma, para que lo reverenciemos como solo lo merece el Dador de vida y fuente del Amor y el poder divino y nos rindamos genuinamente al Padre. Jesucristo se puso en nuestro lugar para liberarnos de la condenación, la manipulación de satanás, la opresión del mundo y la debilidad de la carne, así anuló todo decreto que había contra nosotros, nos revivió espiritualmente y nos dio vida eterna; los doce términos a tratar seguidamente, dimensionan la Grandeza y profundidad de nuestra  Salvación. Asi que si el Hijo nos libera, somos verdaderamente libres. Juan 8:36.

Que no solo la Pascua sino cada día de nuestra vida sea testimonio de pureza para que nuestros familiares, nuevas generaciones y otras personas que nos rodean, tengan la oportunidad de conocer acerca de su salvación en el sacrificio de Jesús y con esta enseñanza todos podamos dimensionar el Mayor regalo de Dios para la humanidad en  nuestro SEÑOR Jesucristo, y aunque el hombre sin Dios hace sus propios planes, Dios llevó a cabo el más valioso plan de vida. Juan 5:39-47.

Cultivemos díariamente la comunión y amistad con Jesucristo, porque desligarse de Dios endurece el corazón humano con desamor e insatisfacción constante, teniendo un vacío cósmico que solo Jesucristo puede llenar a plenitud; meditemos en el sacrificio de Jesús cada dia. Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron Miriam de Magdala y la otra Miriam a ver el sepulcro.Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del SEÑOR, descendió del cielo y llegando removió la piedra, y se sentó sobre ella...Mateo 28:1-10. 

La Pascua es tiempo para estar en familia a los pies de Cristo, agradeciendo gozos su sacrificio, y como familia yendo al templo, leyendo la Biblia, orando, cantando a Dios y compartiendo el pan alrededor del altar familiar, para que niños y jóvenes aprendan la historia sagrada y conozcan a Dios; si así lo hacemos, habrá gran bendición en el hogar y se transmitirá la palabra de Dios de generación en generación; cada dia tenemos la oportunidad de impactar espiritualmente la atmósfera con la oración, para que haya bendición y esperanza en el mundo natural, que haya menos tristeza, menos dolor, menos división, enojo, amargura, enfermedad y menos distanciamiento en las familias, creando así un ambiente de paz y unidad social. Juan 14:26-27.

Solo en Cristo superamos toda sombra de maldad si el hombre se reconcilia con su Creador empezando desde el seno del hogar para desarrollar fe, vida, justicia y orden en la tierra, y que muchos se convirtan de corazón a Dios para ser salvos, es decir: sanos del cuerpo, preservados del alma y avivados en el espíriru. Porque Jesucristo es el Evangelio viviente, la palabra hecha carne. Porque YHVH ha saciado el alma sedienta, y ha llenado de bienes al corazón hambriento, Salmos 107:9.

La pascua no es celebración judía, es una fiesta bíblica del SEÑOR para todo el pueblo del Altísimo, establecida por YHVH, cuando se le ordenó al pueblo hebreo salir de la esclavitud Egipcia para ser libres del yugo de faraón; mientras Moisés los llevaba por el desierto bajo la nube de la presencia de Dios, que hablaba y guiaba al pueblo hacia la tierra prometida, alimentándolos e instruyéndolos con el Dabar de su palabra y los mandamientos repletos de principios eternos de vida; la Pascua es la celebración que Jesucristo ratificó con sus discípulos en la última Cena, anunciando su sacrificio, muerte y resurrección: Él tomó vino libre de alcohol, es decir, el jugo directo de la uva con pan sin levadura, indicando la pureza y santidad de su cuerpo en su entrega como el Cordero de Dios a favor de la humanidad. Isaías 53:1-12. 

Hoy no celebramos la Pascua a la manera judía, porque Jesucristo vino a ser El Pan vivo que bajó del cielo para saciar toda clase de hambre humana, Juan 6:48; tambien Jesucristo es el agua viva que calma toda sed, Juan 4:14; Él es la resurrección y la vida, Juan 11:25; Él es el Mediador del mejor pacto, Él es nuestro Todo, 1 Timoteo 2:5-6. La iglesia del SEÑOR celebra la cena cada vez que se reune en el templo o cuando se estime conveniente, pero la Gran Cena del SEÑOR es en la Pascua dando cumplimiento a lo ordenado por el SEÑOR Jesús. Habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio diciendo: esto es mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mi. Lucas 22:19. Pablo lo recordó: Todas las veces que coman este pan, y beban de la copa, la muerte del SEÑOR proclaman hasta que Él vuelva.1 Corintios 15:26.

El Hijo de Dios proveyó salvación en sí mismo porque la ley era imposible de cumplir por el hombre en su totalidad; Cristo tomó nuestro lugar acercándonos al Padre con su cruz, renovando nuestra manera de pensar, Él nos recuperó como su propiedad con su sangre, para que vivamos por fe y con esperanza, les dijo: YO SOY la resurrección y la vida. El que cree en Mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en Mí no morirá para siempre. ¿Crees esto? Juan 11:25-26.

No hay otra manera de erradicar los efectos del pecado desde la rebelión del Edén, no podíamos vencer la carga insoportable de la culpa, ni la deuda impagable para evitar ser lanzados al fuego eterno, únicamente el sacrificio vivo del Hijo de Dios, ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció así mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras de muerte para que sirvamos al Dios vivo? Así que, por eso Él es mediador del nuevo pacto, para que interviniendo muerte para remisión de las rebeliones que había bajo el primer pacto, y que los que somos llamados recibamos la promesa de la herencia eterna. Hebreos 9:14-15. 

El único rescate para nuestra alma era la vida del Santo Cordero a favor de los sucios pecadores. Una salvación espiritual y sobrenatural, a veces inentedible a la mente humana, pero si conocemos al Hijo de Dios a través del Manual de Vida, la Biblia, allí Dios nos revela sus misterios y nos enseña a vivir por fe obediente, integridad para con todos y santidad para con Dios; solo en Jesucristo hay oportunidad de vida nueva, transformación y eternidad bienaventurada en el Amado. Porque así como por la desobediencia de un hombre (Adán) los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno (Jesucristo), los muchos somos constituidos justos, Romanos 5:19. 

Adentrémonos en los aspectos y misterios benéficos, grandiosos, sublimes y profundos de nuestra salvación; miremos los términos y conceptos que abarcan la Gran Obra Redentora de nuestro SEÑOR Jesucristo:

1. La gracia. Porque por gracia somos salvos por medio de la fe; y esto no de nosotros; pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloria, Efesios 2:8-9. Somos justificados gratuitamente por su gracia, por medio de la redención que es en Cristo Jesús, Romanos 3:24.

Gracia del hebreo Khen se traduce como favor, inmerecido, ser generoso con un neceditado que está imposibilitado para ayudarse a sí mismo; la gracia de Dios es su favor dado al pecador para ser salvo como deleite dando lo mejor de sí mismo a alguien que no tiene méritos. En griego gracia es Kharis, se traduce como don y regalo según sea el contexto, la gracia está dentro de los atributos del único Dios compasivo, que posee el grado sumo de paciencia para dar amor con lealtad y fidelidad hacia gente pecadora, débil y vulnerable que definitivamente no merecía perdón, pero está necesitada de salvación y redención para no perecer eternamente; la gracia sobre la tierra comenzó en Génesis 3:14-15, cuando Dios derramó su amor perdonador al profetizar que la simiente de la mujer (Cristo) le pisaría la cabeza a la serpiente antigüa y con su victoria vencer una vez y para siempre al tentador; así Dios destruía la maldición del pecado y su sentencia de muerte sobre el hombre y la tierra, a causa de su desobefiencia,, restaurando así la vida y libertad del hombre, recuperándolo nuevamente como suyo, y tomándolo para sí por ser su Creador, cumpliendo la justicia. Dios se reservó siete mil hombres que no doblaron sus rodillas delante de baal. Así también en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia...Romanos 11:4-6.

La simiente de la mujer, que es Cristo nacido de mujer por obra del Espíritu Santo, que se entregaría voluntariamente como un regalo de amor sacrificial de Dios mismo por la humanidad, donde el Padre ofrendó al Hijo como Cordero de la Pascua, otorgándonos un favor inmerecido de vida para salvacuón en el Hijo, y sellándonos legalmente para Dios con su Espíritu, No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo. Tito 3:5. para todo el que cree en Jesucristo sea salvo; el Hijo de Dios se despojó de su trono de gloria y bajó a la tierra para hacerse Hijo del Hombre con el fin de evitarnos la terrible sentencia de muerte eterna que es la condenación en el juicio de la ira del Dios santo que aborrece el pecado y a sus poseedores incrédulos no arrepentidos. Porque la paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. Romanos 6:23.

La gracia divina nos alcanza por medio de la fe, al creer que Jesucristo dio su vida por nosotros para hacer realidad el amor eterno del Padre, que nos escogió para liberarnos del maligno una vez y para siempre, Dios no nos dio la espalda, ni nos dejó a la deriva, el Padre, no nos abandonó, sino que de nuevo nos tomó, nos socorrió y nos dio la oportunidad de salvación con el más grande regalo de su amor infinito, pagando en Cristo el precio del rescate que nos era imposible pagar. La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo...Juan 1:17-18, Hechos 15:11, Romanos 5:1-2, 6-8, 20-21 y Romanos 8:1-4, Efesios 1:7, Tito 2:11 y 3:7, 2 Timoteo 1:9-10. Ya no vivimos por la ley ni para la ley vivimos por la gracia para Dios en Cristo Jesús. Romanos 7:6.

2. La Propiciación. En hebreo es Kapparah, describe a alguien colgado dolorosamente de una cruz, balanceando su cabeza, ofrecido voluntariamente para ser propicio a otros, es decir, Cristo, a favor de pecadores que no pueden salvarse por sí mismos, y el único apto y adecuado para rescatar y expiar los pecados y culpas de otros era el Santo de Dios. Cristo mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero, 1 Juan 2:2. Cristo es propicio, es deciŕ, el Único digno, aceptable, apto y favorable ante Dios para salvar al sucio pecador, debido a la santidad, perfección y pureza de Cristo derramando su vida en sacrificio sobre el áspero propiciatorio de la cruz. Jesús es el Arca viva del nuevo pacto, el indicado para aplacar la ira del Padre y ponerse como mediador oportuno ante Dios para cubrir completamente nuestras faltas con su cuerpo y su sangre, Él es el único inclinado completamente al bien y la santidad; su sacrificio nos ha liberado del justo enojo y juicio del Padre, quitando la maldición que traíamos desde el huerto del Edén, y su propiciación garantiza nuestra salvación. Dios exhibió públicamente a su Hijo en la cruz como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, pasando por alto los pecados cometidos.  Romanos 3:25.

Lo que Cristo hizo es reconocido en el cielo, porque su sangre derramada por nosotros y sobre nosotros, es la señal en los dinteles (la frente) de las puertas de nuestro ser, para protegernos del ángel de la muerte y plagas mortíferas, porque su sangre clama desde el cielo por justicia más que la sangre de Abel desde la tierra; ahora la sangre más pura y justa, nos rodea como un halo de luz y gloria salvadora, Isaías 53:5, Romanos 3:25 y 1 Juan 2:1-2, 4:10 y 1 Corintios 15:22. Si el Santo lo dió todo por nosotros empedernidos pecadores, entonces nos corresponde creer, tener fe en lo que Cristo hizo y lo que hará conforme lo dice su palabra de vida, que instruye y cambia el rumbo torcido de nuestra vida, para ir tras los pasos del Maestro. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó primero a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:0.

3. La Sustitución y la imputación. Para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: Él mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades, Mateo 8:17. En hebreo Hachabh y en griego logizomai significa hacerse cargo y tomar el lugar de otro para pagar una deuda ajena difícil de cubrir; El Hijo del Hombre, Cristo, tomó nuestro lugar y nos sustituyó en la cruz, cuando éramos pecadores deudores a Dios; Jesús en forma de Cordero para el sacrificio, se hizo responsable de toda nuestras faltas, culpas y deudas, cargando en sí mismo el peso del pecado y la iniquidad a causa de nuestra rebeldía, desobediencia y trasgresión a los mandamientos y la ley de Dios; Jesucristo se atribuyó toda nuestra maldad, se culpó y se hizo cargo de nuestra maldad dejándose crucificar, siendo inocente y santo, Él sufrio el suplicio de la crucifixión que nos correspondía a nosotros; se dejó inmolar, fue llagado y traspasado en nuestro lugar y cambió nuestra condenación por salvación, porque estábamos perdidos como ovejas sin pastor, para que el Padre no tuviera en cuenta nuestra condición, ni contara ninguna deuda ni culpa contra la transgresora raza humana; así Cristo nos introdujo de nuevo al redil como plantio del Padre, para ser guiados en este mundo por su voz. Isaías 53:5, Mateo 20:28, Romanos 8:3, 2 Corintios 5:21, 1 Pedro 2:23-25 y Hebreos 9:26-28.

Él fue herido por nuestras rebeliones y por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por sus llagas fuimos curados. Todos nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; pero YHVH cargó sobre Él todos nuestros pecados… Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, vera linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de YHVH será en su mano prosperada, Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará Mi Siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos…por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Isaías 53:5-12.

4. La Expiación. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a YHVH se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Hebreos 2:17. En arameo Kipper, se traduce como cubrir una falla, quitar y borrar de raíz un defecto, y en griego Hilasterion significa expiar y eliminar; Cristo debía ser hecho Hombre para eliminar el defecto pecaminoso del primer hombre, y ser hecho a semejanza humana, en referencia a la visión de Daniel 7:13-14; el Hijo del Hombre con poder y autoridad sobre cielos y tierra borró y cubrió el pecado del primer Adán, pero el Segundo Adán, Cristo, debía sufrir la muerte humana como chivo expiatorio, derramando su sangre para limpiar y quitar el pecado, borrando toda mancha del alma humana para presentarnos puros ante el Padre; el Azazel que apartó lejos de los ojos de Dios todas nuestras transgresiones, moviendo el corazón del Padre a la piedad y misericordia, haciendo borrón y cuenta nueva. 

Jesucristo tenía que volver a gobernar a la humanidad, quitando al ladrón de en medio, y constituirse en el Gran Sumo sacerdote Intercesor y Abogado por nosotros ante el Padre. Jesús fue el perfecto chivo expiatorio que llevó lejos de los ojos del Padre, pasando por alto toda suciedad humana y eliminando en sí mismo por su sangre y muerte de cruz el abismo de enemistad entre Dios y los hombres; Cristo arreglo el conflicto de los siglos entre Creador y criatura al quitar toda mancha y peso de pecado, cargando en su cuerpo toda debilidad e imperfección humana, al darse como ofrenda voluntaria, viva y santa, absorbiendo la sentencia de muerte eterna y pasando por alto nuestras transgresiones. Levítico 16, Romanos 3:25, 1 Corintios 15:54-57.

Cristo, el holocausto perfecto y el santo Cordero Pascual sufrió en el día de la expiación para morir, resucitar, destruir y avergonzar al que tenía el imperio de la muerte, el diablo; con su cruz el SEÑOR Jesús franqueó y rompió el abismo que nos separaba del Padre; anuló la prueba acusatoría del pecado y todo derecho legal que el enemigo tenía contra nosotros, por lo cual se rasgó el velo del templo de arriba hacia abajo, al momento de morir, para hacerse puente de comunicación entre Dios y el hombre, rompiendo así la distancia que nos tenía alejados del reino eterno. Jesucristo anuló el acta de decretos que había contra nosotros y que estaba en nuestra contra, la quitó de en medio y la clavó en la cruz. Así despojó y avergonzó públicamente a todo principado y potestad maligna, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2:14-15.

5. La JustificaciónY Cristo fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación, Romanos 4:25. Del hebreo Sedeq o Sedaqah, que se traduce como declarar justo a un pecador culpable, Cristo nos declaró justos e inocentes en Él, nos declara libres de toda culpa; cuando éramos culpables y estábamos sentenciados a muerte, Él nos dio vida eterna sufriendo y muriendo en la cruz para justificarnos ante el Padre, es decir, declararnos justos, haciendo que el Padre nos vea santos y dignos a través del Hijo; Jesucristo es nuestra justicia en perfecta obediencia al Padre, porque con su sacrificio probó la grandeza y profundidad del amor perdonador del Padre; el Dios santo y justo tomó nuestra semejanza humana para padecer lo que nos correspondía a nosotros, en Él somos justificados por pura gracia y fe obediente. El Hijo nos justificó dando razón del perdón y aportando pruebas para ser aceptos al Padre cuando éramos impíos culpables que merecían el castigo y la sentencia de muerte; Cristo el Justo, padeció, por los injustos, Él es la prueba eterna de la nuestra salvación. 1 Corintios 1:30, Romanos 5: 9 y 19, 3:24-25 y Romanos 4:25, Romanos 10:9-10.

En su paciente amor el Padre nos ve perfectos en su Hijo, haciéndonos merecedores de misericordia salvadora, vida y paz, para que seamos parte de su pueblo para cogobernar como jueces de justicia en un mundo injusto lleno de maldad; somos bendecidos para también bendecir, pero compartimos sus sufrimientos en esta vida. Cristo nos exoneró de ser reos de muerte, Él es nuestro Rey de Justicia que nos hace libres. En su Hijo el Padre nos dio al Abogado Defensor perfecto y único, nadie nos puede condenar, ni hacer frente, por eso ningún arma forjada contra nosotros prosperará, pues no estamos solos ni indefensos en el mundo, Isaías 32:1 y Hebreos 7:2....Abogado tenemos para con el Padre...1 Juan 2:1-2.

Con la justificacuón Cristo se hizo nuestra Roca y Torre Fuerte, nuestro escondedero y nuestro Escudo contra todo mal, vivimos bajo su abrigo y ninguna plaga, ni peste destructora nos podrá dañar porque en Cristo somos liberados del lazo del cazador; Jesucristo es el Esposo de la Iglesia, nuestra resurrección, el Autor de la vida, Principe Salvador, el Juez Justo y Raiz del linaje de David que alumbra a su pueblo como la Estrella resplandeciente de la mañana en medio de las  tinieblas del mundo para que habitemos en su presencia. Salmos 91Hechos 13:39Romanos 3:24, 5:16-18, y Romanos 10; 1 Corintios 1:30, 2 Corintios 3:9 y 5:21, Colosenses 2:8-15, Gálatas 5:1, Filipenses 3:15 y Hebreos 9:11 y 24.

Jesucristo es el Camino glorioso que nos conduce a su Reino de luz y vida perpetua, y al permanecer tres días en las profundidades de la tierra, bajó y predicó a los espíritus cautivos, arrebatando las llaves al que tenía el imperio de la muerte, Hebreos 2:14, olvidando para siempre nuestra desobediencia, y dándonos la oportunidad de ser salvos en Él, por Él y para Él, Levítico 16:5-11, Marcos 5:37, Juan 1:29Efesios 1:7. Hebreos 10:8-10. Cuanto esta lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el Padre se compadece de los hijos, se compadece YHVH de los que le temen. Porque Él conoce nuestra condición; se acuerda que somos polvo. Salmos 103:12-14.

6. La Remisión. Porque esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados, Mateo 26:28. En hebreo Shemitáh, que se traduce como perdón de pecados que desaparecen como una gota de agua en la tierra, para ser enviándos lejos de la vista del Padre, eliminando una vez y para siempre toda deuda y culpa gravosa, digna de muerte; como Azazel Cristo llevó al desierto del olvido toda nuestra inmundicia, quitando para siempre toda sombra de enemistad humana con Dios, así saldó la deuda insalvable que no podíamos cubrir, nos hizo libres de la tiranía del enemigo, y la esclavitud del pecado, acreditando con su entrega, toda transgresión humana y registro de enfermedad pecaminosa, por lo cual, Él se hizo maldición dejándose colgar del madero, cumpliendo en sí mismo toda la ley y depositando a nuestro favor ganancia de vida en la cuenta del Banco celestial. Porque esta es la sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para perdón de pecados.  Mateo 26:28.

Con la remisión Cristo nos compró y nos sacó de la esclavitud del mundo y del pecado con el precio de su sangre, recuperando lo que es suyos como al principio de la creación, pero que le había sido robado; su vida inocente y su sacrificio vicario fueron el alto precio para liberar la carga del pecado y de la ley que nos señalaba transgresores culpables, que nos apresaba en una existencia sin significado ni sentido; Cristo recuperó nuestra identidad de Hijos y sentido de pertenencia al reino eterno en Él, con su vida en nosotros, volvimos a ser parte del pueblo santo y nación de reyes y sacerdotes sentados en lugares celestiales con Cristo, para sirvir a Dios el Padre y ensanchar su reino en la tierra. Romanos 3:24, Efesios 1:7, Colosenses 1:14, Apocalípsis 5:9.

Hoy tenemos vida, salud, libertad y salvación, ya no somos deudores, Jesús nos quitó toda carga y acusación que el enemigo tenía contra nosotros; Cristo siendo sacrificio y resurrección, cumplió en sí mismo la voluntad del Padre, cumpliendo en sí mismo la ley que no estábamos en capacidad de cumplir. Deuteronomio 15:1-2, Gálatas 3:13, 4:5, 1 Pedro 1:18-20.

7. La Redención. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para dar su vida en rescate por muchos, Marcos 10:45. Del hebreo  Padah y en el griego Apolutrosis, treducen rescate y liberación que hace un valiente conquistador que paga por dejar sueltos y libres de un tirano a muchos esclavos, para regalar libertad y dar una nueva vida; también en griego está la palabra agorazó, que literalmente traduce comprar esclavos en un mercado de tiranos, pues éramos esclavos de la ley del pecado y siervos de la carne, las tinieblas, el mundo y la manipulación del adversario que nos acusaba continuamente delante del trono de Dios, haciéndonos ver como proscritos, advenedizos y bastardos alejados de la patria celestial, poniéndonos y puestos bajo el yugo del dolor y la muerte. Efesios 1:17.

Pero ahora tenemos al Intercesor más grande y al Gran Sumo Sacerdote que intercede y nos rescata de la explotación tiránica de satanás, así Jesús nos transportó de la tinieblas a su luz admirable, ahora El es nuestro Tabernáculo vivo de David porque nos hizo entrar al lugar santísimo, una vez y para siempre, y Él ahora nos prepara un lugar junto al Padre. Juan 8:12, 1 Pedro 2:9.

Jesucristo vino a ser nuestro Testador resucitado y glorificado que ascendió al cielo para darnos una herencia sempiterna, incorruptible, e inmarcesible, Hebreos 9:15-22; instaurando en sí mismo el Camino de la Santidad para que podamos servir como sal de la tierra y luminares en el mundo de los vivientes; habíamos sido vendidos a esclavitud de desobediencia por el primer Adán, pero Cristo se hizo el Segundo Adán, Mediador del mejor pacto al dejarse moler y llagar por fuertes y violentos toros de Basán que lo rodearon, lo vituperaron y lo condenaron a muerte. Salmos 22. 

Jesucristo abolió el cautiverio condenatorio y se constituyó en el Gran Libertador de los hombres, sellándonos como su propiedad con su Santo Espíritu, Enmanuel, Dios con nosotros, Apocalípsis 21:1-3, para que tengamos libre acceso al Padre en oración y adoracion continua en el nombre de Jesucristo, presentándonos ante Dios como grato olor fragante, ungidos con el aceite fresco y el vino nuevo de su presencia, por su Espiritu morando en nosotros, para que produzcamos frutos dignos de arrepentimiento y labios que confiesen su nombre al predicar su evangelio con la esencia del amor, el el testimonio en libertad. Lucas 24:21, Juan 1:14, Éxodo 25:8-9; Colosenses 1:13-14; 1 Corintios 1:30; Gálatas 3:13, Romanos 3:24, y Hebreos 9:12. Salmos 130:7-8.

8. La Reconciliación. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación, 2 Corintio 5:18. En hebreo Tesühbah, como iniciativa divina de hacer volver al ser humano en amistad con su Creador y Salvador, cuando nos arrepentimos y nos convertimos de corazón a Cristo, reconociendo el pecado que nos duele y nos pesa, lo confesamos y nos apartamos para Dios de manera sincera y radical, enderezando el camino y cambiando de mentalidad; en griego, Metanoia, es arrepentimiento para reconciliación dando un giro de 180 grados,  cuando éramos enemigos de Dios a causa de la desobediencia y la rebeldía, y estando bajo maldición desde el Edén; por eso andábamos errantes como extranjeros sin rumbo, ajenos a la ciudadanía del Reino; éramos extraños para Dios y excluidos de su presencia, pero Elohim nos reconcilió consigo mismo en su Hijo, y restauró nuestra comunión y amistad con Él, como hijos y familia de Dios para permanecer en la Casa del Padre, disfrutando de sus delicias, nos recuperó y nos alineó de nuevo a su diseño original para vivir juntos y en armonía en vida nueva en Cristo como amigos y hermanos. Romanos 5:10-11.

Jesucristo vino a buscar lo que se había perdido y terminó el conflicto entre Dios y los hombres, permitiendo que Él reine en nuestro corazón. El Padre nos recuperó como suyos y como éramos al principio, Cristo reconquistó la unión de los hijos al Padre, y construyó una nueva relación que nos acerca a Cristo y nos mantiene como hermanos menores de Él. 2 Corintio 5:18-20, Efesios 2:16-17.

Cristo nos transforma por fe si creemos en su sacrificio, y restaura la relación rota que cada uno tenía con el Padre celestial; ahora Jesús por su Espíritu nos ayuda a mantener intimidad en Él; recuperó el compañerismo que se había perdido con la caída y la expulsión del Edén; por su sangre dejamos de ser enemigos de Dios; y si somos tentados, podemos ser fortalecidos en Él para vencer, pero si caemos, nos arrepentimos, le damos la espalda al pecado, volvemos a Abba Padre y  nos reconciliamos con Dios por medio del Espíritu Santo para seguir caminando tras las pisadas de Jesús, cultivando viva nuestra relación íntima con el Amado, en libertad, adoración y oración disfrutamos el gozo de su presencia viva. Lucas 19:10, Colosenses 1:18-23 y 2 Corintios. 5:18-19. Salmos 103:12

9. La Regeneración y RestauraciónCristo nos salvó sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, sino por pura misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, Tito 3:5. Del hebreo Shuv, que traduce restaurar para volver al estado original de diseño, volviéndonos de lo carnal a lo espiritual; y en griego Anakainosis, que se traduce como transformar y cambiar lo viejo para hacerlo nuevo, es decir, que con el nuevo nacimiento somos reparados y restaurados desde adentro hacia afuera, naciendo del agua y del Espiritu para Dios. Juan 3.

Solo en Jesucristo nacemos de nuevo, El nos hace nuevas criaturas espirituales e integrales, de acuerdo a nuestra disposición y compromiso con Él; Dios con su poder, repara los daños, heridas y estragos que dejó el pecado en nuestra vida sin Dios. Cristo revive nuestro espíritu que estaba muerto, nos salva el alma, nos sana el cuerpo y nos libera el espíritu. Jesús nos devolvió a la vida con gozo y paz interior, Cristo es el Perito Arquitecto que nos reconstruyó como casas nuevas, templos y altares de su Espíritu, para que Él habite en nosotros y estemos bajo su gobierno; ahora somos odres nuevos con vino nuevo donde arde el fuego de la presencia de su Espíritu. Cristo restauró nuestro carácter y regeneró nuestra condición humana, recobrando su imagen y semejanza en los salvados, dándonos sentido de vida con una misión y un propósito para cumplir en función de su reino. Juan 3:5-8, Colosenses 2:13, 1 Pedro 1:3.

Y al final de los tiempos, en el tikum final, o consumación final de todas las cosas, volviendo a poner todo en el orden original, cuando todas las cosas serán hechas totalmente nuevas, en el momento que el reino y gobierno de Cristo llegue a su plenitud, bajo la autoridad única del Mesías Rey; y nuestro SEÑOR se siente en el trono de su gloria, entonces los que lo hemos seguido y perseverado en Él hasta el final, tendremos el privilegio de sentarnos con Él en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel donde todo sera totalmente regenerados con la Palingenesia, donde Dios recrea todo para vida eterna y todo es liberado de la corrupción, para el nuevo comienzo de mil años en Cristo. Mateo 19:29-29, Isaías 11:1-9, porque Cristo hace todo nuevo, Apocalipsis 21:1-5..

10. La Adopción y reconciliaciónPara que redimiera a los que estaban bajo la ley, con el fin de que recibieran la adopción de hijos, Gálatas 4:5. Desde el hebreo Leamétz se traduce abrazar y aceptar para recibir a un extraño como hijo, en griego Huiothesis, que se traduce como acoger a un extraño para tomarlo como hijo dentro de la familia. Cristo nos nos reconcilió consigomismo y nos incorporó a la familia del Padre celestial, Jesús así mismo nos injertó en la vid verdadera, cuando éramos ramas secas y caídas como lo narra Ezequiel 37:1-14.

Dios en su infinita bondad sopló vida sobre nuestro ser que estaba muerto, nos dio su Aliento de vida en el Hijo que nos dío de su Espíritu, se inclinó y nos levantó del suelo haciéndonos ramas vivas que ahora dan fruto a su tiempo y su hoja no cae; éramos ramas silvestres, pero en Jesucristo somos plantio de YHVH. Él se hizo El Hermano Mayor entre muchos hermanos colocándonos al nivel de la familia de Elohim, coherederos con el Únigenito del Padre para recibir sus abundantes promesas y ricas bendiciones. Gálatas 4:5-6, Efesios 1:5 y Romanos 8:15-17-23. El Eterno nos adoptó para vivir en su casa como habitantes y ciudadanos de su reino, en Cristo podemos llamarlo Padre Nuestro, porque Jesús nos unió en un solo cuerpo, su Iglesia. Mateo 6:9, Marcos 3:34-35 y Efesios 3:6.

En Cristo somos nuevos miembros de su familia, por el poder de su nombre y tenemos autoridad en Él, habiéndonos reconciliado en sí mismo para ser sus embajadores representantes y jueces que gobiernan juntamente con Él, porque Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintiod 5:18-21.

En Cristo somos el pueblo adquirido por Dios, para ser amados, enseñados, corregidos, disciplinados, formados, madurados y preparados en Dios mismo que nos adpto y reconcilió pars Él. Ahora somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, y pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciemos las virtudes de Aquél que nos llamó de las tinieblas a la Luz Admirable, 1 Pedro 2:9.

Cristo es nuestra Pascua, significa que Jesucristo en su sacrificio liberó a la humanidad de la vieja levadura contaminante del pecado que lleva a la muerte, cumpliendo en Él el sentido de la Pascua judía, que el NT, nos presenta a Jesús como el Cordero perfecto cuyo sacrificio en la cruz libera a los creyentes del juicio, matando al viejo hombre carnal para resucitar al espiritual. Dejamos de estar muertos para Dios y volvemos a estar vivos para Él, pero muertos al pecado y el mundo en una nueva moralidad de principios y fundamentos de vida a la manera de Dios, fuera de las costumbres del mundo, libres de nuestro parecer visceral y sensorial. Limpiémonos, pues, de la vieja levadura, para que seamos nueva masa, sin levadura como somos; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros, Isaías 64:8, Jeremías 18:1-9, Romanos 9:20-24 y 1 Corintios 5:7.

Éramos vasijas rotas por los golpes del mundo, éramos barro burdo y vasos de deshonra pero ahora somos vasijas nuevas de honra, barro limpio con el tesoro del Espíritu Santo en nosotros para que Cristo sea reflejado en vasijas resplandecientes, llenas de Luz, siendo causa de su gloria y alabanza, como adoradores para mayores cosas en su honor, hasta que lleguemos al palacio del Rey para estar con Él eternamente. 2 Corintios 4, Salmos 18:35-36.

12. La santificación. Que es producida a lo largo de nuestra vida en Cristo, lavados en su sangre, y cada vez que fallamos nos arrepentimos, pidiendo perdón al SEÑOR, Hebreos 10:29, nos santificamos por el Espíritu de Dios que habita en nosotros, Romanos 15:6; damos frutos dignos de arrepentimiento, por la fe que profesamos y que nos impele a ser santos, Hechos 26:18, mediante el estudio y la vivencia de la palabra de Dios, Juan 17:17-19, por la obra que Dios hace en nosotros moldeando nuestro carácter, 1 Tesalonicenses 5:23, poniendo nuestra voluntad en fe obediente para vencer el pecado, 1 Tesalonicenses 4:3-7 y resistir al enemigo sometidos a Dios. Santiago 4:7-10.

12. La Glorificación. Se poroducirá en los cielos donde celebraremos las Bodas del Cordero y recibiremos coronas, porque seremos semejantes al Cristo glorificado, nuestro cuerpo será nuevo, porque en el arrebatamiento fuimos transformados en un abrir y cerrar de ojos, 1 Corint15:52-55, Porque si somos hijos, también somos coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él, Romanos 8:17. Juan 14:3, Filipenses 3:20-21 y 1 Corintios 15, Colosenses 3:4.

No esperes más, ríndete y entrégate a Cristo, HOY es el día aceptable de salvación para ti. 2 Corintios 6:2, Isaías 49:8.

Mg. MEHC hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.