MADUREZ ESPIRITUAL ES INTELIGENCIA EMOCIONAL
EMOCIONES Y MENTE SANAS PARA SER PODEROSOS EN EL ESPÍRITU
Hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este mundo, que perece...1 Corintios 2:6-16.
El sembrador salió a sembrar…parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto y se secó, porque no tenía profundidad en la tierra; pero salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, al treinta, al sesenta y al ciento por uno. El que tiene oídos para oír que oiga. Mateo 13:1-9.
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca, dice el SEÑOR. Apocalipsis 3:15-16. Que el malo siga en su maldad, y que el impuro siga en su impureza; pero que el bueno siga haciendo el bien, y el justo se siga santificando, Apocalipsis 22:11.
Estamos en la segunda parte del tema Madurez Emocional y Espiritual que están profundamente relacionadas, porque así como madurez espiritual no consiste en solo saber más de la Biblia, tampoco la madurez emocional, es solo conocer a cerca de Cristo, sino que ambas requieren que permitamos al SEÑOR Jesucristo que transforme nuestra manera de pensar, sentir, reaccionar, hablar y relacionarnos, porque es el Espíritu de Cristo en nosotros produciendo dominio propio al nuestro espíritu y a nuestras emociones; entendiendo, que aunque somos hijos de Dios, puesto que la madurez debe ser integral, y la persona madura no deja que las emociones gobiernen sus decisiones ni su proceder. El que tarda en airarse es de gran entendimiento; pero el que es impaciente de espíritu, resalta la necedad. Proverbios 14:29.
Dios considera más grande la capacidad de gobernar nuestro propio espíritu que hacer grandes conquistas o muchas cosas, porque si hay madurez espiritual, hay dominio propio, y como resultado habrá madurez emocional; un niño espiritual reacciona, pero una persona madura aprende a responder sabiamente, pero muchas veces respondemos mal porque las emociones y los sentimientos están enfermos, lo cual debe ser sanado por Dios; una persona madura puede discernir entre lo bueno y lo malo, y sin madurez corremos el riesgo de no alcanzar el propósito de vida con el cual el Creador nos ha formado y nos ha traido a este mundo. Cuando éramos niños, hablábamos, pensábamos, y juzgábamos como niños; pero cuando crecemos y somos adultos, dejamos las actitudes de los niños, porque hemos alcanzado madurez. 1 Corintios 13:11.
La inmadurez
se caracteriza por reaccionar impulsivamente, dejarse fominar y llevar por las
ofensas, quiere siempre tener la razón, responde mal cuando las cosas no salen
como queremos, se depende excesivamente de la,aprobación de otros y por lo
general se actúa desde el enojo, el miedo y la frustración; pero con la madurez
aprendemos a ser pausados, a discernir y responder conforme a Cristo, porque la
madurez espiritual nos transforma la mente para estar por encima de nuestras
emociones, porque la transformación comienza en la mente. Una persona espiritualmente
madura puede administrar y manejar los asuntos, las relaciones y las
circunstancias con inteligencia emocional tomando sabias decisiones. Transformémonos renovando espiritualmente nuestro entendimiento.
Romanos 12:2.
Necesitamos balance entre lo que sentimos y lo que Dios dice acerca de lo que realmente somos, esto no significa negar las emociones, sino impedir que las emociones tomen autoridad sobre nosotros. Podemos sentir miedo, pero confiamos en Dios, me enojo, pero no peco, me siento herida, pero no voy a vivir en amargura, me siento rechazada, pero tengo claro que mi identidad y sentido de pertenencia están en Cristo; nuestra verdadera madurez se demuestra cuando somos contrariados y mantenemos una oposición ecuánime, porque es fácil parecer maduro espiritual cuando todo está bien. La cordura de una persona detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa. Proverbios 19:11.
Cada día debemos crecer en madurez emocional poniéndonos bajo el gobierno espiritual del Espíritu, donde el amor es la mayor evidencia de madurez, de tal manera que la madurez espiritual en amor, producirá dominio sobre la irritación y el enojo con la capacidad de perdonar; alguno podría conocer mucho de la Biblia, pero todavía necesita crecer profundamente en madurez; y la madurez nos permite recibir disciplina y corrección, pero los inmaduros toman esto como rechazo, por eso ser tratados por Dios es una bendición que nos saca del estancamiento espiritual y emocional. El que ama la instrucción ama la sabiduría; pero el que aborrece la reprensión es ignorante. Proverbios 12:1.
La madurez espiritual nos hace menos reactivos, menos dinamita y más semejantes a Cristo, produciendo en nosotros estabilidad para dar fruto en el Espíritu: donde el amor nos da la capacidad de relacionarnos correctamente; nuestro gozo y paz no dependen de las circunstancias, son el balance y la estabilidad interior de la madurez espiritual; con la paciencia toleramos procesos y personas, con la benignidad tratamos bien a todos, con la mansedumbre tenemos el orgullo y la autosuficiencia bajo control, y con el dominio propio gobernamos los impulsos y los deseos, ya no necesitamos de tutores, lo cual nos permite hacer la voluntad del Padre. Mateo 7:21, entonces Ya no seremos niños fluctuantes, sino que llegaremos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13-15.
Hombres y mujeres de Dios, nuestra meta no es dejar de sentir, es aprender a gobernar lo que sentimos y hacemos, eso es lo fundamental de la madurez emocional y espiritual; Jesús lloró, tuvo compasión y experimentó angustia, pero sus emociones no lo separaron de hacer la voluntad del Padre; es decir, que sentimos, pero no permitimos que los sentimientos alteren nuestra obediencia a Dios, pudiendo recibir sus promesas; somos nosotros los que elegimos madurar y crecer mientras Dios nos cambia en personas nuevas para cumplir sus propósitos, derribando conductas erradas que aprendimos mientras crecíamos. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21.
Una señal extraordinaria de madurez es
responder diferente a como fuimos tratados; lo que nos hicieron o nos sucedió
en el pasado, no determina quien soy delante de Dios mi Creador, pues a Él
sometemos nuestra mente y emociones, recibiendo su edificación y corrección sin
amargura; la madurez espiritual se hace visible en personas que manejan bien sus
emociones, en especial frente a la ofensa, las heridas, la contradicción y
cuando somos puestos a prueba bajo presión; un cristiano maduro cumple a
cabalidad los roles de esposo, padre, hijo y ciudadano responsable y serio,
tratando bien a todos, y perdonando las ofensas; no podemos seguir inmaduros
toda la vida, debemos decidir madurar en todas las áreas de la vida. Quítese de ustedes toda amargura, enojo, ira...y toda malicia. Sean
benignos unos a otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, como Dios
nos perdonó a nosotros en Cristo. Efesios 4:31-32.
Nos urge sanar integralmente y madurar espiritualmente con la ayuda del Espíritu Santo para ser inteligentes emocionales, libres en Cristo, progresar y salir de todo aquello que nos estanca, nos paraliza y nos impide ver nuevos horizontes; echemos fuera todo lo tóxico que nos paraliza. Dios y la palabra son la brújula de orientación en esta selva de encrucijadas en que el mundo nos mete; en Cristo podemos tener una vida plena, feliz y poderosa en el Espíritu a la manera de Dios, con fe y alegría en medio de los obstáculos y los problemas, creciendo con seguridad como hijos de Dios. Porque la comida sólida es para los adultos maduros, que ya saben juzgar, pues están acostumbrados a hacer diferencia entre lo malo y lo bueno. Hebreos 5:15.
Aquí los siguientes aspectos de madurez como veníamos en la primera parte:
6. Vivamos sin activismo. Finalmente, amados hermanos, les rogamos en el nombre del SEÑOR Jesucristo que vivan de una manera que agrade a Dios…La voluntad del Eterno es que seamos santos, entonces aléjense de todo pecado sexual…Cada uno controle su propio cuerpo y viva en santidad y honor, no en pasiones sensuales como viven los paganos que no conocen al Creador ni sus caminos, 1 Tesalonicenses 4:2-4. Por favor lea en su biblia todo el capítulo para edificación. Algunos dicen vivir para el SEÑOR, pero en realidad viven para la obra y no para Dios, trabajan y trabajan hasta el cansancio esperando beneficios y recompensas, alterando las prioridades del reino debido a problemas emocionales y mentales.
En el transcurrir de la vida hemos sido instruidos en varias clases de prioridad: estudiar, crecer, tener una carrera, formar un hogar, trabajar, producir, conseguir muchas cosas materiales y retirarse, pero si comparamos eso con lo que dice la Escritura, vemos que es totalmente diferente el orden; Dios nos enseña y exhorta a buscar primeramente su reino y su justicia para que todo lo material nos sea añadido, Mateo 6:33, puesto que todo descansa sobre la parte espiritual. Debemos instruirnos en la palabra, orar a Dios diariamente y permanecer en su presencia, deleitándonos en el Espíritu para vivir sabiamente; madurez no es algo extraño ni un lujo, es un don y regalo de Dios que debemos aprovechar al máximo para no alterar el diseño original de vida y el bienestar que el Creador ya diseñó para sus hijos. Deléitate en el SEÑOR, y Él te concederá los deseos de tu corazón, Salmos 37:4. Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre en Cristo Jesús, Colosenses 2:2.
En el proceso de la vida guardamos costumbres, hábitos y tradiciones culturales, en medio del rechazo y el sufrimiento que nos marcaron y abrieron heridas en el alma, dejando dolor en el corazón y recuerdos infelices en la mente, cosas desagradables que todavía cargamos y nos impiden crecer espiritualmente para madurar correctamente. NO podemos quedarnos con las enseñanzas de la cultura del mundo que afectan negativamente; podemos ser creyentes poderosos, comprometidos, fieles a Dios y seguros en sí mismos, así que curemos las emociones enfermas para madurar realmente y ser inteligentes emocionales sin tantos muertos vivientes por ahí; Pensemos en nuestro proyecto de vida, tomemos la cotidianidad espiritualmente en Dios, busquemos a Dios y dependamos de nuestro Salvador y su palabra bíblica, no seamos carnales, dejemos pasar los vientos celestiales del Espíritu Santo, para reflejar la luz de Cristo. Hay quienes se quejan diciendo que todo tiempo pasado fue mejor, pero esas quejas demuestran falta de sabiduría y madurez. Es bueno ser rico en esta vida, pero es mejor ser sabios y maduros en Dios. Eclesiastés 7:10-11.
En la práctica solo Dios puede enderezar lo torcido, los buenos tiempos proceden de Él, pero tú y yo debemos hacer nuestra parte, y ningún tiempo pasado fue mejor o peor pues en todas las edades hay momentos buenos y malos, pero algo del pasado sí pudo fracturar nuestra alma y nos ha hecho adormecer para renunciar a lo mejor de la vida natural rodeada de la espiritualidad en Cristo. Mientras estemos en la tierra, los tiempos tendrán altibajos buenos y malos, pero si trabajamos para Dios según sus instrucciones y promesas Bíblicas, todo será con excelencia para quienes aman a Dios, gente sensible, buena, piadosa y que sirve con afecto incondicional para bendición de otros y satisfacción personal. Pues si vivimos, para el SEÑOR vivimos, y si morimos para el SEÑOR morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del SEÑOR somos. Romanos 14:8.
Todo lo bueno y lo mejor se logra cuando estamos sanos integralmente, es decir, salvos del alma, sanos de las emociones y limpios en la mente, de lo contrario, el soberbio ego se cegará buscando beneficios propios, buscando ser aprobados, reconocidos y puestos en la vitrina de la fama, lo cual son creencias erradas de un falso éxito mundano, mientras Dios y su palabra se desvanecen, y pasamos a ser activistas compulsivos haciendo miles de cosas que nos roban nuestra comunión con Dios y amistad con Cristo, dejando de ser espirituales porque la fe queda relegada, razonándolo todo; el sentido de amor a Dios y a la gente se irá deteriorando paulatinamente y desaparecerá el gozo, volviéndonos interesados, fríos y calculadores. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: más el justo por la fe vivirá, Romanos 1:17.
Nuestro trabajo debe brotar desde un corazón sano y una mente limpia, como resultado de la madurez espiritual e inteligencia emocional en Dios, puesto que vivimos y actuamos en El y para Él; un espiritual maduro no actúa ni habla por emoción ni conveniencia, ni por alguien que lo mande hacer algo que el Padre no ha ordenado hacer, aquí debe haber equilibrio entre lo espiritual y lo emocional, y se requiere de un corazón humilde y sabio, que sirve en amor, sin esperar reconocimiento de los hombres sino buscando agradar el corazón del Padre, algo propio de un ser humano prudente, sabio y maduro. Porque el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal, Hebreos 5:4.
Una persona madura no se aísla del mundo ni de las personas por un error o un mal entendido, esas son conductas de jóvenes inmaduros, o de enfermos emocionales, lo cual se debe erradicar y enfrentar como adultos sabios y maduros en el amor de Dios, para lograr un impacto espiritual en quienes nos rodean, actuando en justicia y rectitud. Porque el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; y contra tales cosas no hay ley. Efesios 5:22-23.
7. Vivir los conflictos con espiritualidad, no en emociones de la carne. ¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? Pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior. Santiago 4:1. Las cosas negativas del pasado y las heridas emocionales no sanadas, seguirán afectando nuestra atmosfera, debemos identificar la raíz del problema para abandonar toda manía y residuo doloroso del pasado, libres en el continuo proceso de la madurez que lleva a la santificación plena.
No podemos disimular ni esconder los conflictos que afrontamos a diario, debemos resolverlos lo más pronto posible para que no se conviertan en un volcán próximo a estallar; la vida de fe en madurez y santidad, nos obligan a ajustarnos a la realidad bajo los parámetros divinos, enfrentando las dificultades con sabiduría e inteligencia emocional, sin evadir nada serio, pero dejando de lado lo superfluo. No ignoremos ni enterremos nuestros dolores, presiones y angustias de ayer; identifiquémoslas y entreguémoslas a Dios, Él nos dará ayuda y solución verdadera, para cada problema, con fe Pasos firmes en Dios. Pongan todas sus ansiedades y preocupaciones en las manos del Todopoderoso, porque Él cuida de ustedes, 1 Pedro 5:7.
Una vida de fe madura va acompañada de oración ferviente, y la espiritualidad en Dios está llena de sabiduría y conocimiento a través de Jesucristo y La Escritura, eso es lo mejor que nos puede suceder en esta vida. Nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por ustedes, y de pedir que sean llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que anden como es digno del SEÑOR, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:9-10
No nos traguemos todo envenenando nuestro mundo interior, digamos las cosas que tenemos que decir a la persona que debemos decirlo con el respeto y la amabilidad que nos debemos uno al otro, no demos la espalda al conflicto, aclaremos todo, tampoco hagamos promesas a la ligera; en los conflictos y problemas NO se buscan culpables, sino soluciones, no ataquemos a las personas sino al problema, hablemos en términos de paz y afecto; NO nos apropiemos de la palabra, permitamos que todos intervengan con orden y respeto; no seamos sarcásticos, seamos sinceros pero sin exagerar; conciliemos y cedamos para llegar a acuerdos. El que mucho habla mucho yerra, pero callar a tiempo es de sabios, Proverbios 10:19. En las muchas palabras hay pecado, pero los sabios hablan lo necesario. Apliqué mi corazón a conocer sabiduría, y a conocer la locura de la insensatez, y me di cuenta que esto es correr tras el viento. Eclesiastés 1:7.
Seamos sabios al enviar mensajes, NO lo hagamos bajo los efectos de la irá ni ofendidos. Seamos prudentes, algunas veces no es necesario contar los detalles de algo para evitar herir corazones o abrir heridas. No salgamos corriendo ante un problema o un mal entendido, permanezcamos serenos hasta resolverlo. Digamos SÍ cuando lo sea y NO, cuando lo requiera. Pero también busquemos solución, consuelo y ayuda en un verdadero amigo o hermano de testimonio y fe madura. Y he aquí había un varón llamado José, el cual era consejero, un varón bueno y justo. Lucas 23:50; El orgullo solo provoca peleas; pero la sabiduría está con los humildes, Proverbios 13:10.
8. No ocultar ni disimular lo que se siente, pero ser prudentes. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar, 1 Samuel 30:4. Con esto no quiero decir que hagamos show, pataleta, ni drama, sencillamente, expresarnos tal como sentimos, pero prudentemente. ¡Que nuestra madurez nos permita presentar una imagen clara ante la presión y el dolor; quizá lloremos, pero esperemos consuelo y ayuda de Dios con gran serenidad, ¡Esconder el dolor, la debilidad y el fracaso NO es cobardía! Si fuera así, Dios no hubiera dejado escrito lo bonito y lo feo de sus siervos en la Biblia, y del mismo SEÑOR cuando lloró ante la tumba de su amigo Lázaro, Juan 11:35. Dios dejo escrito todo lo que necesitamos saber para nuestra vida, ejemplos y aprendizaje. Y José lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró, Génesis 45:2,
Mostrar nuestro estado de ánimo no es debilidad ni inmadurez, no imaginemos que no estamos a la altura de alguien espiritual, porque no es así; no olvidemos que aún estamos aquí, que nuestras fuerzas son nada, y todos somos necesitados de amor, comprensión, aceptación y afecto, mucho más necesitados somos del Todopoderoso, porque somos de carne y hueso, sencillamente humanos. Podemos expresar lo que estamos viviendo con fortaleza y templanza, Se vivir con estrechez, y sé tener abundancia; así para estar saciado como para tener hambre, así como para tener lo suficiente como para padecer necesidad, en todo y por todo he aprendido la lección: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, Filipenses 4:12-13.
Esto es madurez pura del Apóstol, y si fallamos podemos, levantarnos y cambiar radicalmente para consagrarnos. Levántate y resplandece, porque ha llegado tu luz, y la gloria del SEÑOR ha nacido sobre ti, Isaías 60:1.
La razón del dolor, sus raíces, consecuencias y alto precio están contempladas en muchas partes de la Escritura, al Creador le agrada que vayamos ante Él quebrados, humillados y sedientos de sus abrazos, instrucciones y palabras de amor, para que luego con su mano poderosa nos levante, nos restaure, afirme y madure para su reino. Y después que hayan sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca, 1 Pedro 5:10.
Los grandes siervos de YHVH, fueron maduros espirituales e inteligentes emocionales, pero también humanos espontáneos, firmes en la fe y fuertes de carácter, no escondieron sus estados de ánimo, tuvieron personalidad, sufrieron, fueron calumniados y perseguidos, lloraron y hasta los desvivieron, pero permanecieron erguidos en su fe por amor a Dios…Tres veces he sido azotado, con palos; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en altamar. En caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligro de los de mi nación, peligros de los no creyentes, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre los falsos hermanos; en trabajo y en fatiga, en muchos desvelos de hambre y de sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez…2 Corintios 11:16-33.
El ejemplo de vida consagrada a Dios de Pablo, es una clara muestra de un verdadero cristiano maduro en toda la extensión de la palabra.
9. Con límites, pero a plenitud para vivir sin pecar. De un solo hombre hizo todo el género humano, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les has prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación, Hechos 17:2. Muchas veces nos mortificamos pensando que no estamos haciendo lo suficiente para el SEÑOR, vemos a un mendigo o a un necesitado, y creemos que no estamos haciendo nada por ellos, y hasta nos sentimos culpables de egoísmo. Algo muy diferente para los “cristianos” que viven como si Dios no existiera y como si Él no los viera; no se interesan por servir a nadie, no aman con sinceridad y tienen amigos por interés tratando de sacar algún provecho, eso es verdadera tragedia espiritual.
Conocemos a muchos hombres y mujeres de Dios que trabajan y trabajan con sentido de culpa y con carga como si no hicieran lo suficiente para satisfacer el corazón del Padre, lo cual les produce insatisfacción y desaliento injustificable que los lleva algunas veces a aislarse y romper compromisos por no saber qué hacer; no olvidemos que NO confiamos en nuestras fuerzas, sino en la gracia y el poder de Dios, nuestra responsabilidad es obedecer, crecer y madurar. Por lo tanto, el que se cree estar firme, tenga cuidado no sea que caiga. 1 Corintios 10:12 y 2 Corintios 10:13.
El texto bíblico anterior se puede aplicar cuando alguien cae en un pecado grosero o por autosuficiencia se relega de Dios imaginando que solos podemos hacerlo todo, aun lo que supera nuestra capacidad humana, esto es una clara muestra de inmadurez espiritual y falta de inteligencia emocional, hay que sanar el yo alma para aprender a depender de Dios y ayudándonos unos a otros. Hasta que todos lleguemos…a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13.
A esta altura de la enseñanza, pensemos y actuemos con seriedad y madurez porque somos servidores del reino ante muchos testigos; consideremos nuestros límites y nuestra capacidad recordando que no somos dioses, pero podemos ser maduros sabios para manejar nuestras tareas sin que nuestra alma se cargue ni nuestro cuerpo se enferme por emociones y sentimientos equivocados y viciados. Por eso, nosotros teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante, Romanos 12:1.
Vivamos agradecidos, en contentamiento y satisfechos con lo que Dios nos permite hacer, porque las fuerzas que Él nos da no son para desafiar temerariamente las circunstancias, ni para forzar la situación, ni arriesgar el estado de nuestro cuerpo o espiritualidad, confiemos en la Eterna soberanía de Dios para permanecer tranquilos, gozosos, en equilibrio y balance ante la locura del mundo, entregados a la voluntad del Creador; Porque el gozo del SEÑOR es nuestra fortaleza, Nehemías 8:10. Y todos los días del afligido son difíciles; pero para el de corazón alegre, su vida es una continua fiesta, Proverbio 15:15b.
10. No juzgar la espiritualidad de
otros. ¿Quién se da cuenta
de sus propios errores? ¡SEÑOR, Perdona mis faltas ocultas! Salmos 19:11. Aunque nos han enseñado a ser responsables
mostrando el pecado en otros, no todos estamos en el mismo nivel de
espiritualidad, debemos ayudar a quien esté confundido en su fe; no podemos
sentir peso ni carga cuando no nos atañe a nosotros hacer algo para evitarlo,
si Dios no nos ha ordenado ir no vayamos a donde nos llamen, no siempre estamos
en posición, condición y capacidad de responder a cerca de la fe de otro, 1 Pedro 3:15.
NO perdamos tiempo señalando los pecados ajenos, a no ser que sea apostasía, cada uno responderá a Dios, Él oye y examina, Él no se tarda en hacernos saber nuestro pecado o equivocación. Cada uno muestre por su conducta, para que su conciencia de testimonio, acusándolo o defendiéndolo en sus razonamientos, Romanos 2:15. Primero ocupémonos de nosotros mismos y nuestra relación con Dios y con la gente cada día; si nos ocupamos de las faltas ajenas, podríamos creernos más importantes que otros y terminar pensando que tenemos mucho que dar y poco que recibir, dejando de oír lo que Dios quiere decirnos a través de los hermanos y los siervos que a veces consideramos insignificantes. 1 Timoteo 4:12. No solo podemos recibir de los expertos y los doctos, todos tenemos una medida de fe para dar bendición. Romanos 12:3.
El gran problema entre el pueblo, es
que algunos se han convertido en “nosotros contra ellos,” pero no somos
fariseos ni saduceos, ni recolectores de impuestos que se excluyen por creerse
más espirituales, dejemos de convertir nuestros dones y virtudes en
superioridad moral, que es lo común del mundo. NO somos jueces de los hermanos,
sino de los extraños, no seamos simples ni superficiales ante la importancia de
la salvación para las almas; al SEÑOR le desagrada cuando se discrimina y se
despotrica de los que Él ha ganado con su sangre; entre el pueblo de Dios no
critiquemos negativamente, edifiquemos vidas, dejemos de murmurar y enjuiciar
por las apariencias, eso es clara falta de madurez emocional que afecta la vida
espiritual, impidiendo el avance del Reino de Dios para que haya
justicia. ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu
ojo, y entonces verás con claridad para sacar la paja del ojo de tu hermano,
Mateo 7:5.
Todos los creyentes en Cristo, somos preparados para los últimos tiempos, somos convocados a dejar de denigrar, encasillar y colocar íconos a los movimientos del Espíritu Santo. Maduros en Cristo tenemos la capacidad y el privilegio para ser nosotros mismos, trabajando todos a diferente ritmo, pues ninguno es igual a otro, y Jesucristo no vino a traer uniformidad, sino singularidad, autenticidad, identidad y verdad de vida. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón, así encontrarán descanso en sus almas, Mateo 11:29.
Madurar implica un continuo auto examen renovador en nuestra manera de pensar, sentir, hablar y comportarnos, para que nuestra vida sea a la manera de Dios y para fines eternos que impacten el aquí y el ahora. Busquemos nuestra inteligencia y sanidad emocional, para llegar a ser espiritualmente poderosos en Dios; seamos personas integralmente genuinas, fuertes, firmes y profundas en el conocimiento de Dios y su palabra, para que el Espíritu Santo traiga el avivamiento sobrenatural de los últimos tiempos; ser maduros abre camino para desatar el poder transformador que Dios anhela en el mundo, dejando en jaque al cruel; siendo maduros muchos dejarán de estar frenados y detenidos en el tiempo.
Oremos al SEÑOR para que nos ayude a ser esos hijos maduros alma, espíritu y cuerpo con amor y sencillez emocional, glorificando su nombre para vivir quieta y reposadamente conforme a su palabra y la ministración del Espíritu. ¡Aleluya!
OREMOS: SEÑOR: quebrántame y transfórmame porque quiero ser maduro para recibir tus bendiciones y cumplir tu propósito dándote gloria, dame ese alimento sólido que tienes para tus adultos maduros. Porque la comida sólida es para los adultos, que ya saben juzgar, pues están acostumbrados a hacer diferencia entre lo malo y lo bueno. Hebreos 5:15.
Hasta aquí la enseñanza, segura de que es de bendición, aunque queda mucho por decir acerca del tema. Un fuerte abrazo para ti que lees y te instruyes en el Amado

