Timoteo, es bueno que sepas que, en los
últimos días, habrá tiempos muy peligrosos. 2 Timoteo 3:1.
Protéjanse con toda la armadura que Dios
les ha dado, para que puedan estar firmes contra las artimañas del diablo. Efesios
6:11.
Pero cuando venga el miedo, pondré mi confianza en Ti SEÑOR. Salmos 56:3.
¿Cómo hago para permanecer firme para Dios en estos últimos días tan peligrosos? Esta puede ser una pregunta que muchos se hagan, cuando no podemos quedarnos quietos dominados por el miedo, limitándonos a ser simples espectadores, la clave para permanecer en estos tiempos peligrosos es la palabra firmes, siempre aferrados a Cristo en el poder de su Santo Espíritu, ahondando en el conocimiento de la palabra, lo cual nos mantendrá en la verdad, santidad, oración con fe arraigados en los fundamentos, y con la esperanza viva en Jesús; la Biblia nos advierte de los tiempos peligrosos, pero también nos enseña cómo permanecer fieles y de pie, como guerreros de Dios y soldados de Cristo en la línea de batalla, porque para atrás, ni para coger impulso. No tengan miedo, manténganse firmes y fíjense en lo que el SEÑOR va a hacer para salvarlos, porque nunca más volverán a ver a los enemigos que hoy ven. Éxodo 14:13.
Nuestra firmeza
espiritual no trata de volvernos personas demasiado serias, indiferentes, duras
ni inflexibles, sino permanecer de pie con la mirada en Jesucristo y su obra de
la cruz, para cuando lleguen las pruebas de nuestra fe con el engaño, la
tentación, el temor y la presión espiritual a causa de momentos difíciles de
persecución y ataque, quizá hasta de muerte por causa de nuestro amor a Dios y
el Evangelio; y sabemos que nuestra firmeza de fe comienza con nuestra
relación íntima, constante y personal de total confianza en Jesucristo, no
conformándonos a tener información a cerca de Él, sino sino siendo uno con Él, como El ora en Juan 17; la clave
es no apartarnos del SEÑOR Jesús ni de su palabra en medio de la confusión y el
caos que vive el mundo. Permanezcan
en Mí y YO en ustedes, porque, así como la rama no puede dar fruto separada el
árbol, sino que debe estar unida, de igual manera, ustedes no podrán dar fruto,
si no permanecen unidos a Mí. Juan 15:4-5.
Es urgente permanecer
aferrados a la palabra de Dios para vencer tanto engaño y afoctrinamiento, de ideologías perniciosas, con fe viva y activa, conociendo lo profético, para guardar rectitud, tener discernimiento, mantenernos en comunión con Dios y ardiendo
en oración por el fuego del Espíritu Santo; la firmeza que nos permite estar
listos en todo tiempo, es el centro de la enseñanza de Pablo cuando trata
a cerca de la armadura de Dios, época en que los nuevos creyentes en Jesús ya estaban
viviendo tiempos de oposición, persecución, engaño y conflicto espiritual,
mostrando una realidad donde los cristianos necesitaban ser fieles a su fe y
firmes en Dios; ayer como hoy la lucha es real y dura; las acechanzas del diablo a
través de incrédulos, malos y crueles, nos obliga a resistir en el día
malo con firmeza.
Porque no tenemos lucha contra gente de carne y hueso, sino contra principados,
contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este tiempo, contra
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.
Pablo mismo, los
apóstoles y los discípulos sufrieron mucho por causa del Evangelio, lo cual el
SEÑOR ya había advertido, debido a una sociedad caracterizada por la egolatría,
la ambición al dinero el amor al podet y las riquezas, unidos a la soberbia de corazón desbordada, de seres desobedientes e ingratos para con Dios, seres faltos de dominio propio pero con apariencia de
piedad; no solo hay peligro externo, también por la corrupción espiritual y moral de seres ocuros que se infiltran dentro de la comunidad de fe para alterar la verdad,
romper con la justicia, tergiversar el Evangelio, debilitar la fe, hacer de la
salvación mercadería y algo liviano donde se añade, se quita y acomoda la palabra, por lo cual
hay que velar en oración. Efesios
6:18.
El propósito
de mantener puesta la Armadura en tiempos peligrosos es permanecer firmes, espiritualmente, que el pueblo de Dios aprenda a resistir y ser fiel en medio de
mucha hostilidad; que se note el testimonio y la santidad, dando frutos visibles,
contra los embates del adversario en sus continuas acechanzas violentas y
trampas sutiles de los últimos días que serán los más peligrosos en la
historia de la humanidad. Pónganse
toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las
estrategias del diablo. Efesios 6:11; Hermanos míos, fortalézcanse en el SEÑOR
y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10.
La palabra de Dios es
nuestra referencia en la vida de fe que nunca debe cambiar ni debilitarse, necesitamos mucho la presencia de Dios en
estos tiempos de tanto peligro, para perseverar en la Verdad, de tal manera que la
palabra de Dios debe estar en nuestra mente y en nuestro corazón para que se
refleje en nuestra conducta, listos para discernir y no dejarnos envolver; el engaño es la gran advertencia de Jesús para los últimos tiempos, no
podemos creer todo lo que oímos, ni los montajes que vemos en los medios; debemos examinarlo
todo con lupa para retener lo bueno; no todo lo que es espiritual viene de Dios,
necesitamos Biblia, discernimiento y mucha oración vistiendo diariamente la
armadura de Dios y al final estar firmes. ¿Qué tan fuerte y valiente serás en los
días en que YO actúe? Porque YO el SEÑOR he hablado y haré lo que he dicho.
Ezequiel 22:14.
La armadura de Dios incluye verdad, justicia, proclamación del Evangelio de la paz, confianza de fe, salvación eterna, palabra de Dios y oración intensa que acompañe todo esto, son siete aspectos y partes importantes de la Armadura de Dios que hoy debemos recordar para conocer y llevar a la práctica; no podemos creer o aceptar algo, por el simple hecho de que sea popular, emocionante o aparentemente espiritual, la verdad de Dios debe ser nuestro estandarte y criterio último de vida, recordando que al amor de muchos se enfría a tal grado, que parejas y familias enteras preferirán una mascota y no un hijo dado por el Dios de la vida, por eso el que permanezca firme hasta el fin, ese será salvo; la armadura de Dios nos provee seguridad y fe, no miedo. Así que, si ustedes piensan estar firmes, tengan cuidado de no caer. 1 Corintios 10:12.
1. Cinturón de la verdad. Estén, pues, firmes, ceñidos sus lomos con el cinturón de la verdad. Efesios 6:14. Estar firmes según la traducción griega es Steté er Histemí, el uno sustantivo y el otro verbo dando la idea de mantenerse y persistir de pie, despiertos y alertas a pesar de, eso es mantenerse firme, en momentos difíciles y peligrosos para no decaer y avanzar, nunca para retroceder, retirarse ni replegarse.
Cinturón de la verdad, es una frase que lleva implícita mucha profundidad espiritual, puesto que el cinturón como pieza de la armadura, provee libertad de movimiento al guerrero y al soldado para actuar, andar y defenderse con la verdad que nos afirma, nos ordena el paso, nos da seguridad y nos prepara en la vida para dar la batalla, no solo contra el engaño, sino contra el ataque con mentiras y calumnias; es decir, para resistir los días malos para que cuando todo acabe, estemos seguros y fuertes, fijos y ligados a Dios. Por eso, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en los tiempos de tanta maldad. Y después de la batalla, todavía seguirán de pie. Efesios 6:13.
El cinturón de la
verdad es primero que todas las demás piezas de la armadura, porque es la
verdad la que establece la base de nuestra vida en Cristo que es la Verdad
viviente y presente, con Él no somos fácilmente movidos por el engañador. Y si
Cristo es la Verdad viviente, no solamente lo conocemos, sino que vivimos en Él y para Él. Si
ustedes permanecen en mi palabra, serán mis discípulos; conocerán la Verdad, y
la Verdad los hará libres. Juan 8:31-32.
El cinturón de la verdad representa una vida de íntegridad sin dobleces, y alejados del doble ánimo, es decir, que vivamos conforme a los principios Bíblicos; no significa solo decir cosas verdaderas, sino andar correctamente y en santidad delante de Dios y en integridad para con el prójimo, con sinceridad y trasparencia; la verdad comienza en nuestro corazón y antes que nos expresemos con los labios, para que así la verdad nos proteja de las trampas, la mayor característica no solo del diablo, sino de este mundo lleno de maldad, esa es la razón por la cual todo cristiano genuino debe tener su vida ceñida con la verdad, para diferenciar la verdad de la mentira, distinguir entre la palabra de Dios y las ideologías humanas, con convicción y certeza ante la manipulación del mundo, pues vivimos en obediencia no en autojustificación. Padre, santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. Juan 17:17.
El cinturón de la verdad nos prepara para caminar seguros, aquí hay una relación entre ceñirse los lomos con la verdad y mantener nuestras lámparas encendidas, porque sin la base de la verdad, las demás piezas de la armadura pierden su fundamento; el discípulo de Cristo, el guerrero y el soldado, no podrá combatir al engaño, si conserva áreas de su vida bajo la mentira y la hipocresía, autoengañándose en su caminar; debemos hacer que la verdad de Cristo gobierne nuestra mente, corazón, palabras y decisiones, porque la verdad comienza en lo íntimo del corazón, por eso dice: Tú amas la verdad en lo íntimo. Salmos 51:6. SEÑOR, guíame y encamíname en tu verdad, pues Tu eres mi Dios y Salvador. ¡En Ti confío a toda hora! Salmos 25:5.
2. La
coraza de Justicia. Vístanse con la coraza de justicia.
Efesios 6:14.
La coraza de justicia tiene una relación espiritual con la protección del
corazón y con la manera en que vivimos delante de Dios, así como la coraza de
la armadura protege el pecho del guerrero y del soldado para salvaguardar
órganos vitales como el corazón, los pulmones y el diafragma. etc., de igual
manera, la justicia de Dios en nosotros es como una coraza que guarda nuestras emociones y
sentimientos del corazón, donde el corazón se relaciona con
nuestro mundo interior que es el alma compuesta de voluntad, pensamientos y
emociones, desde allí decidimos por voluntad propia y libre albedrio; con la
justicia de Dios en Cristo, recibimos una nueva posición delante del Padre,
puesto que nadie es bueno en sí mismo, Cristo es la fuente de vida y coraza de
justicia en nuestra salvación.
No teniendo nuestra propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la
fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. 2 Corintios 5:21.
La justicia de Dios en nosotros debe producir una vida justa, porque, así como la coraza no se guarda en el armario, así la justicia se vive y se muestra, con nuestro carácter y conducta al ser transformados con la salvación del nuevo nacimiento; si el pecado o el enemigo tratan de desestabilizarnos y sacarnos de nuestra posición de santos, mostrándonos culpables, nuestra coraza salvadora en Cristo, sale en nuestra defensa; la coraza nos recuerda que ya no vivimos en condenación, pero tampoco en permisividad, sino justificados en Cristo, para volver a la santidad. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1.
La justicia según Dios busca la fe obediente, que nos aleja del pecado para practicar lo que es recto y ser justos desde el corazón, así la coraza nos permite estar firmes, porque, así como la verdad nos ciñe, rodea y sostiene, la justicia protege nuestro interior del pecado y del engaño. Con la coraza de justicia para estos tiempos finales y peligrosos, confiando en Dios y su palabra, no en nuestra propia justicia, si permanecemos en Cristo y practicamos su justicia en nuestra vida diaria; si la coraza cubre el pecho, la justicia nos permite gobernar rectamente con un corazón puro. Para que puedan resistir en el día malo…estén firmes, ceñidos sus lomos con la verdad y cubiertos con la coraza de justicia. Efesios 6:13-14.
3. Calzado del Evangelio. Calcen sus pies con la disposición para proclamar las buenas nuevas en la paz del mensaje salvador del Evangelio, estando completamente preparados. Efesios 6:15. Los pies representan nuestro caminar y nuestra disposición para avanzar tras las pisadas del Maestro, nuestra buena voluntad y disposición para el Evangelio representa la clase de mensaje del cual somos portadores; el cristiano no solo debe conocer el Evangelio, sino que debe estar preparado para caminar firme en su fe mostrando en sí mismo el Evangelio, inamovibles en Cristo mostrándolo y testificando la verdad a otros....Me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8.
El calzado nos habla de preparación, buena disposición y fuerza para andar, siempre listos para dar razón de nuestra fe cuando alguien nos lo demande; no se trata de saber versículos de memoria, sino de guardar la palabra y las instrucciones de Dios en el corazón, preparados para comunicar la verdad de Dios y contrarrestar la mentira; presentando defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que nos demande razón de la esperanza que tenemos en Jesucristo, porque el evangelio que llevamos es la palabra de la paz; en Cristo hemos sido reconciliados con el Padre, hemos sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios, somos embajadores y tenemos el ministerio de la reconciliación. Predica la palabra, insta a tiempo y fuera de tiempo, 2 Timoteo 4:2, Y somos embajadores en el nombre de Cristo, como si Dios rogara a muchos por medio de nosotros; y dijera: reconcíliense con Dios. 2 Corintios 5:20.
El evangelio no solo
debe estar en nuestra boca, sino ser mostrado en nuestro andar diario, porque
es Evangelio recibido, Evangelio creído, Evangelio vivido y Evangelio
anunciado; el calzado del Evangelio, representa los pies del buen discíoulo sobre los montes del mundo como lo habló
Isaías; Pablo aplica esta imagen al anuncio del Evangelio, refiriéndose a que debemos ir a donde Dios nos envíe, y sobre nuestros pies es que vamos firmes; esto es importante dentro de la
armadura de Dios, puesto que un guerrero y un soldado requieren de un calzado
especial, fuerte y sólido para salir a la batalla y avanzar firme contra al enemigo; el orden es
preparación, firmeza al andar y avanzar. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae
alegres nuevas, del que anuncia la paz. Isaías 52:7 Cuán hermosos son los pies
de los que anuncian la paz, de los que proclaman las buenas nuevas de Jesús. Romanos
10:15.
Jesús no solo predicó
el Evangelio, Él fue a buscar a las personas para enseñarles y predicarles el Evangelio
del reino, porque el Evangelio no es estático, nos produce movimiento y nos saca de
la comodidad para hacernos testigos de Cristo. El cinturón de la verdad me
enseña que debo creer, la coraza de justicia me protege el corazón y la
conducta, el Evangelio de la paz determina mi camino, hacia dónde voy y que
mensaje debo llevar mientras voy de camino, siempre en obediencia y amor para
anunciar la esperanza que hay en Jesucristo, para que nuestra manera de vivir
confirme su Evangelio de paz, amor y buena volunta, firmes en el día a día. Recorría Jesús todas las ciudades y
aldeas, enseñando y predicando el Evangelio del reino. Mateo 9:35.
4. El Casco o yelmo de Salvación. Tomen el casco de salvación. Efesios 6:17. Todo casco o yelmo protege la cabeza, esto nos enseña que la salvación es protección a nuestra mente, psra saber pensar e idear cosas buenas; desde la mente brota la esperanza especialmente cuando estamos en medio de una batalla espiritual, por eso el caso representa seguridad de la salvación; un soldado o un guerrero llevan casco para proteger su parte vital en la cabeza que es el cerebro, de donde brota nuestra confianza en lo que Cristo hizo en la cruz para salvarnos, pues nada ha sido en nuestros propios méritos; ninguna condenación hay para los que permanecen en Cristo Jesús; somos el rebaño del Buen Pasto y en sus manos estamos seguros, asi que si vienen acusaciones, calumnias, miedos o dudas, el cristiano se ampara en Jesucristo como yelmo y casco protector de nuestros pensamientos. Somos salvos por gracia mediante la fe en Cristo Jesús, no por obras para que nadie se ufane. Efesios 2:8-9.
La mayor batalla espiritual está en la mente, y los pensamientos no sometidos a Cristo nos pueden traicionar, y desde la mente debemos rechazar los dardos de fuego del maligno, él usa nuestra mentecomo taller de su trabajo sucio y maligno, lanzando pensamientos contrarios a la palabra y verdad de Dios, pero salvación es vida y esperanza, no muerte, ni duda, nuestra vida cristiana se fundamenta en la obra de Cristo, y su gracia nos ayuda a pensar bien y esperar su misericordia pues somos herederos con Cristo de todo lo bueno y hermoso que el Padre ha dejado consignado en su palabra para sus hijos; tenemos una esperanza viva mediante la resurrección y ascensión de Jesús. El se cubrió de triunfo como con una coraza, se puso la salvación como un casco en la cabeza…Isaías 59:17. Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto piensen. Filipenses 4:8.
6. El Escudo de la Fe. Sobre todo, tomen el escudo de la fe, con que pueden apagar los dardos de fuego del maligno. Efesios 6:16. Nuestra fe no evita que vengan los ataque y las represalias del maligno, su ataque espiritual siempre está ahí, listo para herirnos y dañarnos, pero como hijos de Dios y redimidos en Cristo no podemos vivir atemorizados, sino permanecer firmes en la fe para responder con oración y palabra de Dios, porque Doos nunca nos desampara, fiel es Él, toda su palabra es limpia y es como un escudo protector a todos cuantos esperamos en Él.
Nuestro escudo es Dios mismo, Él es nuestra fuente de fe, pues no es simplemente creer que todo saldrá bien, consiste en
confiar con certeza de fe que Dios nos defenderá, ayudará y protegerá, Él dará la
batalla junto a nosotros; la fe se recibe, se fortalece y se sostiene mientras nos alimentamos con
la palabra, la manera propia de responder a los embates del mundo y del maligno, confesando palabra como lo hizo Jesús cuando el enemigo lo tentó; es en lo que Dios ha dicho de donde brota nuestra fe para caminar y avanzar aunque
todavía no veamos respuesta ni ayuda, pues andamos por fe, no por lo que vemos ni oímos; Dios y su palabra nos dan convicción de lo que esperamos y aunque no lo vemos, esperamos respuesta segura.
Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se
ve. Hebreos 11:6.
En estos tiempos peligrosos y finales debemos identificar cada dardo para no entrar en temor, ni polémica, ni duda, nos paramos firmes en Dios y su palabra, nuestro fundamento, es lo que creemos y confesamos porque es la verdad de Dios para actuar y permanecer firmes al pie del cañón, de tal manera que los ataque no prevalecerán sobre nuestra vida, ni nos harán flaquear, pues nuestro escudo de fe es Jesús y mi confianza rafica en Dios; entonces resisto con su palabra y obtengo la victoria; el escudo no se queda quieto, se mueve con nosotros, mientras caminamos y avanzamos en el campo de batalla, firmes en Cristo, por eso la fe sin obras es muerta, y sin fe es imposible agradar a Dios. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5:4.
6. La Espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Tomen la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Efesios 6:17. La espada representa nuestra capacidad ofensiva para defendernos con discernimiento, confrontar el error, resistir la tentación y anunciar la verdad de Dios, no con violencia física sino con valentía espiritual en una realidad fuerte y profunda. Pues desde que vino Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los que usan la fuerza pretenden acabar con él. Mateo 11:12.
La espada del Espíritu
es la palabra de Dios, y así como la
espada es un arma de defensa para el soldado y el guerrero, la espada de la
palabra es el arma perfecta para responder efectivamente, rebatir, confrontar y
vencer al enemigo como lo hizo Jesús en la tentación, pues no es nuestra propia
opinión ni nuestra palabrería lo que hacen retroceder al adversario; la espada
de la palabra lleva sí misma al Espíritu de Dios, porque Él es quien nos
direcciona y recuerda los textos bíblicos para atacar y defendernos; también la
palabra toca los corazones de quienes la reciben, penetra hasta lo más profundo
y corta con doble filo, parte el alma y el espíritu de quienes oyen la palabra
de Dios porque revela a cada quien lo que tiene escondido en el corazón,
confronta el pecado, descubre las intenciones, examinando el interior de las
personas, y qué mejor que responder con La Escritura. En mi corazón he guardado tus dichos
para no pecar contra Ti. Salmos 119:11.
Así que la espada del Espíritu
que es la palabra de Dios enseña, redarguye, convence, corrige, instruye y
revela venciendo toda mentira con su verdad implícita; el cinturón me afirma en
la verdad, la coraza de justicia protege
mi vida moral y espiritual, el calzado del Evangelio me prepara para caminar y
anunciar, el escudo de la fe apaga los dardos de fuego del maligno, el caso de
salvación protege mi mente y pensamientos, y la espada del Espíritu me permite
responder con la sabiduría de Dios por su palabra, y la oración en el espíritu
mantiene toda la armadura activa.
La suma de tu palabra es verdad Salmos 119:160.
7.
Oración en el Espíritu.
Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. Efesios 6:18. Oración en el
Espíritu es un clamor dirigido, animado y sostenido por el mismo Espíritu
Santo; esto es, orar bajo su dirección y guía conforme a la voluntad de Dios,
en fe y con perseverancia; en el contexto de la armadura de Dios la oración en
el Espíritu es lo que sostiene toda la
armadura activa, dependiendo de Dios cuando oramos. Porque el mismo Espíritu intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Judas 1:20.
Orar en el Espíritu
implica dependencia total en Dios por su Espíritu que nos conoce y sabe que lo
necesitamos, y ël es quien nos conduce hacia toda la verdad de Dios desde la
fe, buscando la voluntad de Dios, por lo tanto, nos fortalecemos en nuestro ser
interior, edificándonos sobre la santísima fe y nos ayuda a permanecer firmes
en Dios honrando a Cristo; la oración es nuestra mejor arma para vencer en la
lucha espiritual; Pablo termina de hablar de la armadura y cierra con la
oración por nos une a Dios, nos produce comunión con Cristo, nos mantiene
alertas y perseverantes; en medio de la ansiedad guarda nuestro corazón y
produce efectos corporales en el cristiano. La oración del justo es poderosa y eficaz Santiago 5:16;
No se preocupen por nada, sino con oración y ruego presenten a Dios sus
peticiones. Filipenses 4:6.
La oración nos ofrece
descanso, confianza y paz en Dios porque se alivia toda nuestra carga interior
llenándonos de gozo y paz, pues Dios tiene cuidado de nosotros, nos ama, nos
escucha y nos responde; mediante la oración Dios puede sanar, liberar y restaurar,
asi que orar en el Espíritu no es demandar ni exigir a Dios, sino entrar en
comunión con Él confiando en su voluntad, buena, agradable y perfecta. Orar en
el Espíritu no es orar cuando tenemos necesidades, sino estar despiertos
buscando continuamente el rostro del Dios para alinear nuestro ser integral a
la voluntad y verdad de Dios, fortaleciendo nuestro espíritu y guardando la
mente con su paz, para vivir por fe, según la palabra; es orando por medio de
la palabra, con la ayuda del Espíritu Santo, en la esfera de la fe para
conectarnos con Dios.
¿Qué pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento,
cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. 1 Corintios
14:15.
Concluimos que en estos
finales de tiempos peligrosos debemos permanecer vestidos con la armadura de
Dios para permanecer firmes, resistir todo ataque, perseverar en santidad y fe, velar y atalayar
en oración estando alertas, sobrios y despiertos para no ser movidos de nuestra
esperanza, teniendo el fundamento sólido en Dios con la certeza en su palabra.
Amén.
Mg. MEHC, hija del
Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.