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27 oct 2026

PAZ DE DIOS EN LA INCERTIDUMBRE


BUSQUEMOS LA PAZ DE DIOS QUE VA EN CONTRA DE LA INCERTIDUMBRE DEL MUNDO.

Jesús dijo: La paz les doy, mi paz les dejo; YO no les doy paz como el mundo la da. No se turbe su corazón, ni tengan miedo. Juan 14:27.

 

Dios nos da su paz, que es más grande de lo que el hombre pueda entender; esa paz que sobrepasa todo entendimiento y cuida nuestro corazón y pensamientos por medio de Cristo Jesús. Filipenses 4:7.

 

SEÑOR, Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado.  Isaías 26:3

 

¡Cuánto necesitamos la paz de Dios en estos tiempos convulsos y falsos que producen tanta incertidumbre, confusión, inseguridad y angustia! La paz divina es la que produce gozo sobrenatural y calma profunda y extraordinaria sobre la algarabía y el alboroto del mundo; esa paz no depende de nuestro estado de ánimo, ni de las circunstancias externas, sino de nuestra fe y confianza en el poder del Dios Todopoderoso, para vencer los momentos de confusión en medio del constante engaño del mundo; la paz de Dios actúa como un refrigerio que refresca el alma y alienta nuestro corazón, si es que estamos bajo el gobierno soberano del Rey. Dios nos da su paz, que es más grande de lo que el hombre pueda entender; esa paz que sobrepasa todo entendimiento y cuida nuestro corazón y pensamientos por medio de Cristo Jesús. Filipenses 4:7.


En este Blog ya se ha escrito bastante a cerca de la paz, tal como la Verdadera paz viene de Dios, La paz shalom, la paz genuina y Cambiemos la atmosfera, todo porque la Biblia está llena de textos que hablan de la paz de Dios, la cual necesita mucho la humanidad con suma urgencia para que cesen las guerras, y miles sean restaurados interna y externamente, y puedan experimentar sanidad espiritual, paz mental, sanidad del cuerpo y vida socialmente pacífica. Hijo mío, no te olvides de mí enseñanza, tu corazón guarde mis mandamientos, porque largura de días, y años de vida y paz se te añadirán. Proverbios 3:1-2.


Hay que desear la paz de Dios nos lleva a buscar su presencia en oración, adoración, quietud, reverencia y silencio, disfrutando de la gloriosa presencia del Espíritu Santo; el mundo y la vida pueden cambiar de un momento a otro, las noticias que oímos y los eventos que contemplamos pueden podrían inquietar, y las recurrentes circunstancias de guerra y violencia pueden robarnos la tranquilidad, pero Dios nos ofrece su paz que no depende de que todo este bien a nuestro alrededor, sino de nuestra fe y credulidad a su palabra y confianza en Aquel que todo lo creó, lo sabe, lo ve, lo oye y está donde lo invoquemos. Por nada se aflijan ni se afanen, presenten a Dios en oración todas sus peticiones e inquietudes; pídanle con acción de gracias por todo . Filipenses 4:6.

 

Tener la paz de Dios en nuestro interior no significa ignorar la realidad, los problemas o la información cotidiana, requiere aprender a movernos Con Pasos Firmes en Dios, aun cuando no entendamos nada de lo que sucede, la paz de Dios es única y distinta a la presunta paz del mundo, porque Jesucristo es nuestra paz, Él es quien mantiene limpia nuestra alma y sana nuestra mente y corazó como lo dice el apóstol Pablo: puestos los ojos en Jesús, autor y consumidor de la fe, Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe, debido al gozo que le esperaba, Él soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba, y dice la Escritura: que su nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz. Hebreos 7:2 y 12:2. 


El deseo de Dios con su paz es producir bienestar total entre sus hijos, esa unión clara y definitiva entre judíos y no judíos, razón por la cual Jesús oró en Juan 17 por la unidad de los suyos, para que ese amor y esa unidad se extienda hacia todos los que han de conocer a su Salvador y ser salvos para que todos juntos estrechemos lazos de amistad, y cordialidad en relaciones buenas y sinceras que traigan justicia, paz y progreso entre pueblos y las naciones. Esta paz es la que necesita el mundo entero de hoy con imperiosa urgencia para que rebose la vida armoníosa sobre la tierra; un mundo donde todos trabajen con alegría y no haya tristeza, se comparta la riqueza y no haya pobreza, y se produzca bienestar lejos de la miseria, el abandono y la enfermedad; una sociedad donde haya vida y no muerte, felicidad y no dolor, sosiego y no inquietud, paz y no guerra. Que el SEÑOR Todopoderoso te muestre su favor y te dé su paz. Números 6:26.


Necesitamos la paz de Dios que brota del Espíritu Santo al interior de nuestro corazón, una paz visible al exterior, transformando el odio humano en amor para que impacte la atmósfera con luz y rompa las tinieblas de maldad, con pazcificadores llenos de afecto, amabilidad, reverencia a Dios, respeto fraterno al projimo y solidaridad entre seres humanos pensantes, sensibles y coherentes con su fe, produciendo fruto que como resultado traerá confianza y seguridad con equilibrio y bienestar en toda la creación; la paz divina se debe manifestar en todos nosotros, con serenidad mental, afecto sincero desde el corazón en hermandad social, algo que solo se logra en dependencia al Padre celestial, obediencia al Hijo, nuestro Salvador por el poder del Espíritu Santo que habita en los redimidos, el Cuerpo de Cristo, los primeros llamados a ser pazcificadores. Gloria, honor y paz para todo aquel que hace lo bueno...Romanos 2:10.


Si queremos disfrutar la paz de Dios para vencer la incertidumbre de este mundo, debemos ser esos pacificador que no se limitan simplemente a evitar los problemas ni guardar silencio, sino que promueven activamente la reconciliación y la paz en medio de los conflictos, como parte de nuestra dentidad espiritual, donde todo cristiano tiene la responsabilidad de reflejar el carácter amoroso y misericordioso de Cristo, porque quienes buscan la paz y practican el ministerio de la reconciliación son reconocidos por Dios como sus hijos. Bienaventurados los pazcificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9.


Para ser verdaderos y dichosos pazcificadores, tenemos que alimentarnos de la palabra bíblica viva y eficaz, en comunión con Dios, pues esto le demuestra a nuestro Creador y SEÑOR que estamos firmes, seguros y decididos a hacer el bien, por amor a Él; todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe sostenerse en la paz de Dios si es que vivimos por el Espíritu Santo, porque es Él quien produce el fruto y aviva los dones en cada gajo del árbol, como ramas vivas injertadas en la Vid Verdadera, haciendo que florezcan el sosiego, el remanso, la calma, la serenidad, el reposo y la quietud de su plantio, en medio de la locura y el desorden del mundo. Porque lo que el Espíritu Santo produce en los hijos de Dios es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, Gálatas 5:22.


Disfrutar la paz de Dios significa vivir confiando plenamente en Él, descansando en sus promesas, dejando de luchar con nuestras propias fuerzas y sometidos a la voluntad divina, en una vida de fe obediente, comunión, entrega, seriedad y compromiso responsable con Dios, en los que han entrado en su reposo, descansando en el poder sobrenatural de Dios y no en las propias obras; esto nos enseña varios  principios: dejar los afanes del mundo, intentando resolverlo todo a nuestra manera, estar seguros creyendo que Dios tiene el control, y dejando de vivir dominados por el estrés y la ansiedad que nos provoca el mundo y su gente, aprendiendo cada día que la voluntad y propósitos de Dios no se pueden resistir, pero sí podemos obedecer por fe, incluso cuando no vemos cambios. Mi presencia irá contigo y te daré descanso. Éxodo 33:14.

 

Hoy necesitamos la paz de Dios y su reposo como nunca antes, la bandera que estamos llamados a enarbolar, abandonando viejas rencillas y entregando todas nuestras cargas, preocupaciones, preguntas e inquietudes a Dios, confiados en su verdad y la paz de su presencia invisible, pero poderosa, dejando del todo la incredulidad, la autosuficiencia, la dureza de corazón, la soberbia, el miedo excesivo, los afánes, la ansiedad y la impotencia, ante los acontecimiento que vemos y oímos cerca y distante, algo que solo Dios puede resolver, y que a nosotros nos roban la paz y nos inquietan sobre manera, razón por la cual debemos vivir y practicar la palabra de Dios, orando todo el tiempo y adorándolo con acción de gracias continuamente; leyendo, escudriñado, memorizado, y atesorando en el alma, todo lo dicho por el SEÑOR. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7.


La paz de Dios es certidumbre de fe y esperanza frente a la incertidumbre de incredulidad del mundo altanero, rebelde e irreverente a su Creador; la paz de Dios es certeza y seguridad del cuidado y la protección divina ante el peligro, gozando de todo bien y don perfecto que viene del Padre de las luces, y que fluye como un río desde el trono celestial, tal como lo narra Ezequiel 47. Con la paz de Dios, nada impedirá que Él nos haga productivos y que estemos gozosos para completar su propósito en cada uno de nosotros, porque somos personas espirituales, pero aterrizadas y con una razón de ser, por eso el fruto del Espíritu es visible sin importar los tiempos ni lo que diga el mundo con sus actores del engaño. En paz me acuesto, y en paz me duermo, porque solo el SEÑOR me hace vivir confiado. Salmos 4:8..

 

Dios es nuestro Abba Padre, Cristo es nuestro SEÑOR y Salvador, el Espíritu Santo es nuestro Amigo fiel, entonces, ¿por qué nos atemorizamos? Es Dios quien nos sostiene sea solos o acompañados; en Cristo tenemos seguridad ante cualquier peligro que nos aceche; nuestra seguridad no depende de conocer el futuro, sino de saber quién es Dios y qué puede hacer, por eso acudimos al Todopoderoso en medio del peligro, las amenazas y el miedo; la paz de su presencia y su ayuda vendrán en nuestro auxilio si lo llamamos en oración y clamor, porque para Él no hay nada difícil ni imposible; por lo tanto, no hay mal, ni demonios, ni malvados, ni brujería que nos puedan dañar. Si vivimos en el reposo de Dios tendremos paz frente a las dificultades, seguridad frente a,los riesgos, dirección y cuidado con el Buen Padre y Pastor de su rebaño; entonces tener la paz y el reposo de Dios es nuestra decisión diaria de fe y perseverancia espiritual. No temas, porque YO estoy contigo: no desmayes, porque YO SOY tu Dios, que te da fuerzas y te ayuda. Isaías 41:10.

 

Recuerdo en abril de 2009 cuando mi hijo viajó fuera del país para radicarse lejos de casa, teníamos que ir a cambiar pesos por dólares, era lo nuestro, y lo de un excompañero suyo de universidad, a quien sus padres le enviaban una buena suma para sustentarse en el tiempo de su especialización, las dos cantidades sumaban buen dinero; cuando salimos de la casa de cambios, como a unas diez cuadras, unos sujetos en moto nos abordaron en el parqueadero, me arrastraron un buen trayecto intentando arrebatarme el bolso donde estaba el dinero, pero yo me aferré fuerte, me defendí y NO lograban arrebatármelo. Recuerdo que antes de salir de casa, oré al SEÑOR y encomendé nuestro camino, le dije a Dios, háblame por tu palabra, tomé una tarjetica de la caja de versículos y me salió Salmos 20:1-2, entonces di gracias y me fui con esa palabra en mi corazón, la cual se cumplió al pie de la letra. YHVH te oiga en el día del conflicto, el nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envía ayuda desde su santuario, y desde Sión te sostenga. Salmos 20:1-2.

 

Uno de los ladrones me tenía sometida en el suelo, y yo gritaba diciéndole que no le entregaría nada, porque dentro de mi había mucha paz confiando en Dios; mi hijo angustiado porque el delincuente me apuntaba con un arma de fuego en la frente, me gritaba, ma, entrega el bolso, yo le decía primero muerta que darle gusto al ladrón, en esas llegó mi esposo y dijo con voz muy grave, "que vas a entregar nada," y le dio por detrás un fuerte punta-pie al ladrón, quien se volteó, y no sabemos qué vio o qué pasó, porque salió corriendo como alma que lleva el diablo; así Dios nos salvó la vida a todos y no nos quitaron nada. 


Al día siguiente Dios completó su palabra mientras yo oraba dando gracias, a pesar de que estaba muy adolorida, lastimada, amoratada, inflamada en piernas y brazos, tomé la Biblia, pedí a Dios que me hablara y volvió a darme el mismo Salmo pero mis ojos se posaron en los versículos 3 al 5. Dios haga memoria de todas tus ofrendas y sacrificios. Te de conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo. Nosotros nos alegramos en tu salvación, y alzaremos bandera en el nombre de nuestro Dios; concede YHVH todas tus peticiones. Salmos 20:3-5.

 

La verdad y la realidad es que no podemos controlar todo lo que sucede en el mundo, pero SÍ podemos aprender a descansar y confiar en Dios, porque su trono permanece para siempre y su soberanía es eterna sobre todas las cosas y eventos; pero es con la palabra de Dios, que se fortalece y afirma nuestra fe y se guarda nuestro ser integral en esperanza, y nos quita todo miedo del alma. SEÑOR, Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en la aflicción, porque tu dicho me ha vivificado. Salmos 119:49-50.


Jesús es el Sacerdote Melquised del AT, sin principio ni fin a quien Abraham honró con los diezmo de su victoria sobre los enemigos, Génesis 14:17-20, Él es quien nos da su paz, si mantenemos la mirada, la mente y el corazón fijos en Jesucristo, cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, pero también Rey de Salem, esto es, Rey de paz. Hebreos 7:2, y nosotros recordamos su misión al bajar de su trono de gloria a la tierra para salvarnos, por lo cual confesemos su nombre que libera y trae paz, declarando la palabra correcta; alimentados espiritualmente con toda la verdad que procede de Dios para no dejarnos intimidar por las noticias fake y alarmantes del mundo. El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar, junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma, me guiará por sendas de justicia por amor a su nombre. Aunque ande en valles de sombra de muerte, NO temeré mal alguno, porque Dios estará conmigo; su palabra como una vara firme y bastón que me soporta, me dará confianza. Salmos 23:1-4.

 

Cuando conocemos a Dios habiendo estudiado, leído y meditado en su palabra, su amor se levantará como un escudo alrededor, para defendernos y protegernos, descansando en su poder y fidelidad; fue lo que Pablo pudo experimentar para enseñarnos que ninguna cosa creada puede separarnos del amor protector de Dios que es en Cristo Jesús, SEÑOR nuestro; es cierto, las circunstancias y los eventos pueden cambiar para bien o para mal, pero no podemos sopesar ni medir el amor de Dios por la tranquilidad o la dificultad de cada día. Por eso estamos seguros de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, SEÑOR nuestro. Romanos 8:38-39.

 

Así que siempre y eternamente, Cristo será nuestra verdadera paz, nuestro Rey de Salem, el Rey de paz del cristiano, que no nos permite una simple sensación agradable de remanso momentáneo, sino que pelea nuestras batallas, nos da la victoria y sale a recibirnos con bendiciones y sustento cuando trajamos y pagamos el precio de la prueba y el dolor de ser refinados en las luchas, para ser instrumentos de honra para Dios, con Cristo reinando en nuestro corazón, una realidad que comienza con nuestra entrega y relación personal con Jesús. Vúelve ahora en amistad con Dios y tendrás paz; por ello te vendrá el bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te vuelves al Omnipotente, serás edificado, y apartarás de tu casa la aflicción. Job 22: 21-23.


Caminando Con Pasos Firmes en Dios, podemos conservar la paz aunque el mundo parezca perder la cordura, pues conocemos lo que dice la Biblia a cerca de Dios, para discernir cada cosa que pasa ante nuestros ojos, no permitiendo que la información ni las noticias del mundo ocupen el lugar que le pertenece a Jesús en nuestro corazón y en nuestra mente; confiados y esperanzados, en su grandeza y poder, de tal manera que podamos prevalecer como antorchas que alumbran en medio de las tinieblas, sin temor alguno, sino gozos y seguros en nuestro Rey eterno, orando siempre, antes de actuar, hablar o reaccionar. El justo no tiene temor de recibir malas noticias; pues su corazón está confiado en que el SEÑOR siempre lo cuidará. Salmos 112:7.

 

La paz que Dios nos ofrece, debe ayudarnos a responder coherentemente con la fe que profesamos, procediendo con rectitud, sabiduría y prudencia ante las circunstancias, las palabras y las reacciones de la gente, no con ira, ni impulsividad, ni tampoco desesperación, sino estando en paz con Dios, consigo mismos y con quienes nos rodean; ninguno de nosotros podemos corregir o evitar tanta maldad que existe hoy en el mundo, pero si podemos ser santos, depender de Dios y clamar porque haya paz, procurando que nuestra alma, nuestra casa, nuestras palabras y actitudes sean instrumentos de paz en las manos y la presencia de Dios, siempre vigilantes y atentos para no caer en el pánico ni en la desesperación ni el descrédito. Miren bien para que no se perturben, porque oirán noticias de que hay guerras aquí y allá; pero no tengan miedo, pues así tiene que ocurrir; sin embargo, aún no será el fin. Mateo 24:6.

 

Esta verdad profunda y firme, de que la paz de Dios guarda nuestro mundo interior es algo espiritualmente real para que impactemos nuestro entorno con amor, serenidad y prudencia; por la fe que tenemos en que en Jesucristo hemos sido justificados y reconciliados con el Padre, por lo tanto, hay paz en nuestro corazón, para reposar confiados aunque hayan aflicciones, lo cual redundará en nuestro crecimiento personal en el trato cordial y amable con el prójimo; y la paz bíblica en Dios no es pasividad ni indiferencia ante la injusticia, debemos defender la verdad, ayudar a quien sufre y actuar responsablemente para no permitir que el dolor, el resentimiento, ni el odio gobiernen nuestro corazón y emociones. Hasta donde les sea posible y dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todas las personas. Romanos 12:18

 

El mundo nunca estará tranquilo, así que nuestra paz debe ser cultivada a diario, porque nuestra paz interior nunca dependerá de lo externo, nuestra paz cristiana es la condición interna de nuestra amistad y relación con Cristo, en gozo, seguridad y certeza de fe, fundamentada en la persona de Jesucristo y su evangelio de paz y amor, razón por la cual el SEÑOR Jesús hizo la diferencia entre la paz que Él nos da, y la paz del mundo. Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo siempre habrá aflicción; pero confíen, porque YO he vencido al mundo. Juan 16:33.

 

Cristo y la Biblia nos enseñan a convertir nuestro aprendizaje diario en una forma de vida, que redunde en acciones concretas de sosiego,  calma, serenidad, reposo y quietud apacible para vencer la locura y desorden del mundo, tomando decisiones prácticas; leamos con hambre y sed de Dios su Escritura, con el propósito de crecer y madurar en el conociendo de Dios, ahondando en el aprendizaje práctico y navegando en las aguas profundas del contexto bíblico para comprender lo que vamos leyendo, investiguemos el trasfondo bíblico para no forzar la situación que estemos pasando. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio. 1 Timoteo 1:7.

 

También podemos extraer un principio general y otros secundarios, identificando, diferenciando y entendiendo lo que es un mandato específico, lo que es una instrucción y lo que es historia, pasando, y así pasar de ser simples oidores a ser hacedores de la palabra de Dios. Él nos ordena escudriñar la Escritura porque es la mejor forma de educar el alma, y formar una conciencia limpia y recta para vivir en la paz verdadera, con la guía del Espiritu Santo que afina nuestro sentido interno, y nos da claridad en el bien, para desechar el mal de los sucesos cotidianos, pensando y actuando con sentido común, inteligencia y sabiduría de lo alto, comprendiendo que lo que vemos, oímos y pasamos por este mundo, es una lucha temporal que debemos ganar para tener recompensa eterna. Y las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Cristo Jesús, para la destrucción de fortalezas. 2 Corintios 10:4.

 

Frente a todo esto, surge una pregunta: ¿Estamos permitiendo que el ruido del mundo sea más fuerte que la voz de Dios en nosotros? Nuestra respuesta debe reflejarse en una vida de oración, ayuno, amor, discernimiento, intercesión, confianza, serenidad, mansedumbre, paciencia y santidad para con el SEÑOR; porque no podemos controlar todos los acontecimientos del mundo, pero Sí podemos acudir a nuestro Padre celestial en el nombre del SEÑOR Jesucristo para pedirle que sea su Espíritu Santo quien gobierne nuestro corazón con su paz. Sometidos a Dios; resistiendo al diablo para que ese enemigo huya de nosotros. Santiago 4:7.

 

OREMOS: Padre amado, en el nombre de nuestro SEÑOR Jesucristo y en el poder de su Santo Espíritu, venimos delante de tu presencia, reconociendo que necesitamos tu paz para sostenernos firmes en Ti en estos tiempos; es verdad, SEÑOR, vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, guerras, conflictos, miedos, odio y confusión, son muchas situaciones que no comprendemos ni acontecimientos que nos preocupan. Pero hoy decidimos levantar nuestros ojos a Ti, rindiendo el alma a Ti, que eras nuestro Dueño, porque solo Tú eres nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestro pronto auxilio.

 

Padre, por favor guarda mi corazón y mis pensamientos en Cristo Jesús, libéranos de la angustia que paraliza, del temor que roba la esperanza y de la confusión que impide discernir la verdad; danos sabiduría para comprender los tiempos, dominio propio para responder correctamente y con amor y no ser instrumentos de discordia. Que tu maravilloso Espíritu nos ayude a permanecer firmes en la palabra, a permanecer en oración a favor de nuestra familia, nuestra nación, tu pueblo y las naciones porque hay muchos que sufren a causa de la maldad, la violencia y la injusticia.

 

SEÑOR eterno, que tu paz gobierne todo nuestro ser, que tu verdad sea la luz que alumbre nuestro camino para que nuestra vida sea un testimonio de la esperanza que tenemos en nuestro SEÑOR Jesucristo; en medio de las tormentas enséñanos a confiar en Ti, no por ignorar lo que sucede en el mundo, sino por saber que Tú eres fiel, en el nombre de Jesús oramos, amén. No nos dejemos vencer por el mal; al contrario, venzamos el mal con el bien. Romanos 12:21.

 

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.




18 sept 2026

ARMADURA EN TIEMPOS PELIGROSOS

VISTÁMOS LA ARMADURA EN TIEMPOS PELIGROSOS

Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy peligrosos. 2 Timoteo 3:1.

 

Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra las artimañas del diablo. Efesios 6:11.


NO durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro SEÑOR Jesucristo. 1 Tesalonicenes 5:6-9.


¿Cómo hago para permanecer firme para Dios en estos últimos días tan dífíciles, oscuros y peligrosos? Esta puede ser una pregunta que muchos se hagan, pues no podemos quedarnos quietos dominados por el miedo, limitándonos a ser simples espectadores, la clave está en permanecer vestidos con la Armadura de Dios, firmes para la batalla diaria; una enseñanza que brotó del corazón de Dios a mi corazón, advirtiendo que en estos tiempos finales cargados de muerte, engaño y mucho ataque, debemos estar alertas en Cristo y en su Espíritu, ahondando en su palabra que nos mantiene en la verdad, santidad, y oración de fe, arraigados en los fundamentos, con la visión y la esperanza viva en Jesús; la Biblia advierte de los tiempos peligrosos, pero también enseña cómo permanecer fieles, firmes y de pie, como guerreros de Dios y soldados de Cristo en la línea de batalla, porque atrás, ni para coger impulso. No tengan miedo, manténganse firmes y fíjense en lo que el SEÑOR va a hacer para salvarlos, porque nunca más volverán a ver a los enemigos que hoy ven. Éxodo 14:13.


No podemos descuidar nuestra coraza y yelmo de salvación, hay que proteger nuestra mente con los pensamientos de Cristo, sometidos a Dios para hacer huir al enemigo; el cinturon de la verdad nos ayuda a guardarnos en libertad para actuar, fieles, firmes y efectivos en la obra de Dios; la coraza de justicia proteje nuestro corazón del engaño para amar y vivir a la manera de Cristo, el calzado del Evangelio nos prepara para ser verdaderos mensajeros del reino, yendo tras las pisadas de Jesús; con el escudo de la fe obediente, somos coherentes en lo que somos y vivimos mostrando la doctrina de Cristo, la espada del Espiritu que es la palabra de Dios, nos provee capacidad ofensiva y defendiva contra las fuerzas del mal, y con la oración en el Espírutu, el mismo Dios nos ayuda, sostiene y pelea por nosotros pues dependemos de Dios. Pónganse toda la armadura de Dios para mantenerse firmes contra todas las estrategias del fiablo. Efesios 6:11.


Nuestra firmeza espiritual no trata de volvernos personas demasiado serias, indiferentes, duras ni inflexibles, sino permanecer de pie con la mirada en Jesucristo y su obra de la cruz, para cuando lleguen las pruebas de nuestra fe con el engaño, la tentación, el temor y la presión espiritual a causa de momentos difíciles de persecución y ataque, quizá hasta de muerte por causa de nuestro amor a Dios y el Evangelio; y sabemos que nuestra firmeza de fe comienza con nuestra relación íntima, constante y personal de total confianza en Jesucristo, no conformándonos a tener información a cerca de Él, sino siendo uno con Él, para responder a su oración de Juan 17; la clave es no apartarnos del SEÑOR Jesús ni de su palabra en medio de la confusión y el caos que vive el mundo. Permanezcan en Mí y YO en ustedes, porque, así como la rama no puede dar fruto separada el árbol, sino que debe estar unida, de igual manera, ustedes no podrán dar fruto, si no permanecen unidos a Mí. Juan 15:4-5.

 

Es urgente permanecer aferrados a la palabra de Dios para vencer tanto engaño y adoctrinamiento, de ideologías perniciosas, con la fe viva y activa del que conoce a Dios y lo profético, venciendo todo miedo, temor y amenaza, guardando rectitud, teniendo discernimiento, en comunión con Dios y ardiendo en oración por el fuego del Espíritu Santo, con la firmeza que nos permite estar listos en todo tiempo. Pero cuando venga el miedo, pondré mi confianza en Ti SEÑOR. Salmos 56:3. 


Cuando Pablo enseñó a cerca de la armadura de Dios, era una época en que los nuevos creyentes en Jesús ya estaban viviendo tiempos de oposición, persecución, engaño, conflicto espiritual, y muerte, hoy es igual en muchas partes del mundo; hay una realidad donde los cristianos necesitamos ser fieles y fuertes a la fe, firmes en Dios; ayer como hoy la lucha es real, palpable y dura, las acechanzas del diablo a través de incrédulos, malos y crueles seres, nos obliga a resistir en el día malo. Porque no tenemos lucha contra gente de carne y hueso, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este tiempo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.

 

Pablo, los apóstoles y los discípulos sufrieron mucho por causa del Evangelio y el amor a Cristo, de cual el SEÑOR ya había advertido, conociendo esta sociedad caracterizada por la egolatría, el amor al dinero, la ambición al poder y el deseo de control por la soberbia del corazón que se desborda en seres desobedientes e ingratos para con su Creador y Salvador; pululan en el mundo seres faltos de dominio propio y con apariencia de piedad; no solo es el peligro externo, también lo que se mueve en oculto con la corrupción gubernamental que se maneja con brujeria, magia negra y chamanismo, gente sin moral que se infiltra dentro de la comunidad de bien, para alterar la verdad, romper con la justicia, tergiversar el Evangelio, debilitar la fe, hacer de la salvación mercadería y algo liviano donde se añade, se quita y acomoda la palabra, por lo cual hay que usar la Armadura velando en oración. Efesios 6:18.

 

El propósito de mantener puesta la Armadura en tiempos peligrosos es permanecer firmes, espiritualmente, que el pueblo de Dios aprenda a resistir y ser fiel en medio de mucha hostilidad; que se note el testimonio y la santidad, dando frutos visibles, contra los embates del adversario en sus continuas acechanzas violentas y trampas sutiles de los últimos días que serán los más peligrosos en la historia de la humanidad. Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Efesios 6:11; Hermanos míos, fortalézcanse en el SEÑOR y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10.

 

La palabra de Dios es nuestra referencia en la vida de fe que nunca debe cambiar ni debilitarse, necesitamos mucho la presencia de Dios en estos tiempos de tanto peligro, para perseverar en la Verdad, de tal manera que la palabra de Dios debe estar en nuestra mente y en nuestro corazón para que se refleje en nuestra conducta, listos para discernir y no dejarnos envolver; el engaño es la gran advertencia de Jesús para los últimos tiempos, no podemos creer todo lo que oímos, ni los montajes que vemos en los medios; debemos examinarlo todo con lupa para retener lo bueno; no todo lo que es espiritual viene de Dios, necesitamos Biblia, discernimiento y mucha oración vistiendo diariamente la armadura de Dios y al final estar firmes. ¿Qué tan fuerte y valiente serás en los días en que YO actúe? Porque YO el SEÑOR he hablado y haré lo que he dicho. Ezequiel 22:14.

 

La armadura de Dios incluye verdad, justicia, proclamación del Evangelio de la paz, confianza de fe, salvación eterna, palabra de Dios y oración intensa que acompañe todo esto, son siete aspectos y partes importantes de la Armadura de Dios que hoy debemos recordar para conocer y llevar a la práctica; no podemos creer o aceptar algo, por el simple hecho de que sea popular, emocionante o aparentemente espiritual, la verdad de Dios debe ser nuestro estandarte y criterio último de vida, recordando que al amor de muchos se enfría a tal grado, que parejas y familias enteras preferirán una mascota y no un hijo dado por el Dios de la vida, por eso el que permanezca firme hasta el fin, ese será salvo; la armadura de Dios nos provee seguridad y fe, no miedo. Así que, si ustedes piensan estar firmes, tengan cuidado de no caer. 1 Corintios 10:12.

1. Cinturón de la verdad. Estén, pues, firmes, ceñidos sus lomos con el cinturón de la verdad. Efesios 6:14. Estar firmes según la traducción griega es Steté er Histemí, el uno sustantivo y el otro verbo dando la idea de mantenerse y persistir de pie, despiertos y alertas a pesar de, eso es mantenerse firme, en momentos difíciles y peligrosos para no decaer y avanzar, nunca para retroceder, retirarse ni replegarse.

Cinturón de la verdad, es una frase que lleva implícita mucha profundidad espiritual, puesto que el cinturón como pieza de la armadura, provee libertad de movimiento al guerrero y al soldado para actuar, andar y defenderse con la verdad que nos afirma, nos ordena el paso, nos da seguridad y nos prepara en la vida para dar la batalla, no solo contra el engaño, sino contra el ataque con mentiras y calumnias; es decir, para resistir los días malos para que cuando todo acabe, estemos seguros y fuertes, fijos y ligados a Dios. Por eso, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en los tiempos de tanta maldad. Y después de la batalla, todavía seguirán de pie. Efesios 6:13.

 

El cinturón de la verdad es primero que todas las demás piezas de la armadura, porque es la verdad la que establece la base de nuestra vida en Cristo que es la Verdad viviente y presente, con Él no somos fácilmente movidos por el engañador. Y si Cristo es la Verdad viviente, no solamente lo conocemos, sino que vivimos en Él y para Él. Si ustedes permanecen en mi palabra, serán mis discípulos; conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres. Juan 8:31-32.

 

El cinturón de la verdad representa una vida de íntegridad sin dobleces, y alejados del doble ánimo, es decir, que vivamos conforme a los principios Bíblicos; no significa solo decir cosas verdaderas, sino andar correctamente y en santidad delante de Dios y en integridad para con el prójimo, con sinceridad y trasparencia; la verdad comienza en nuestro corazón y antes que nos expresemos con los labios, para que así la verdad nos proteja de las trampas, la mayor característica no solo del diablo, sino de este mundo lleno de maldad, esa es la razón por la cual todo cristiano genuino debe tener su vida ceñida con la verdad, para diferenciar la verdad de la mentira, distinguir entre la palabra de Dios y las ideologías humanas, con convicción y certeza ante la manipulación del mundo, pues vivimos en obediencia no en autojustificación. Padre, santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. Juan 17:17.

 

El cinturón de la verdad nos prepara para caminar seguros, aquí hay una relación entre ceñirse los lomos con la verdad y mantener nuestras lámparas encendidas, porque sin la base de la verdad, las demás piezas de la armadura pierden su fundamento; el discípulo de Cristo, el guerrero y el soldado, no podrá combatir al engaño, si conserva áreas de su vida bajo la mentira y la hipocresía, autoengañándose en su caminar; debemos hacer que la verdad de Cristo gobierne nuestra mente, corazón, palabras y decisiones, porque la verdad comienza en lo íntimo del corazón, por eso dice: Tú amas la verdad en lo íntimo. Salmos 51:6. SEÑOR, guíame y encamíname en tu verdad, pues Tu eres mi Dios y Salvador. ¡En Ti confío a toda hora! Salmos 25:5.

 

2. La coraza de Justicia. Vístanse con la coraza de justicia. Efesios 6:14. La coraza de justicia tiene una relación espiritual con la protección del corazón y con la manera en que vivimos delante de Dios, así como la coraza de la armadura protege el pecho del guerrero y del soldado para salvaguardar órganos vitales como el corazón, los pulmones y el diafragma. etc., de igual manera, la justicia de Dios en nosotros es como una coraza que guarda nuestras emociones y sentimientos del corazón, donde el corazón se relaciona con nuestro mundo interior que es el alma compuesta de voluntad, pensamientos y emociones, desde allí decidimos por voluntad propia y libre albedrio; con la justicia de Dios en Cristo, recibimos una nueva posición delante del Padre, puesto que nadie es bueno en sí mismo, Cristo es la fuente de vida y coraza de justicia en nuestra salvación. No teniendo nuestra propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. 2 Corintios 5:21.

 

La justicia de Dios en nosotros debe producir una vida justa, porque, así como la coraza no se guarda en el armario, así la justicia se vive y se muestra, con nuestro carácter y conducta al ser transformados con la salvación del nuevo nacimiento; si el pecado o el enemigo tratan de desestabilizarnos y sacarnos de nuestra posición de santos, mostrándonos culpables, nuestra coraza salvadora en Cristo, sale en nuestra defensa; la coraza nos recuerda que ya no vivimos en condenación, pero tampoco en permisividad, sino justificados en Cristo, para volver a la santidad. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1.


La justicia según Dios busca la fe obediente, que nos aleja del pecado para practicar lo que es recto y ser justos desde el corazón, así la coraza nos permite estar firmes, porque, así como la verdad nos ciñe, rodea y sostiene, la justicia protege nuestro interior del pecado y del engaño. Con la coraza de justicia para estos tiempos finales y peligrosos, confiando en Dios y su palabra, no en nuestra propia justicia, si permanecemos en Cristo y practicamos su justicia en nuestra vida diaria; si la coraza cubre el pecho, la justicia nos permite gobernar rectamente con un corazón puro. Para que puedan resistir en el día malo…estén firmes, ceñidos sus lomos con la verdad y cubiertos con la coraza de justicia. Efesios 6:13-14.

 

3. Calzado del Evangelio. Calcen sus pies con la disposición para proclamar las buenas nuevas en la paz del mensaje salvador del Evangelio, estando completamente preparados. Efesios 6:15. Los pies representan nuestro caminar y nuestra disposición para avanzar tras las pisadas del Maestro, nuestra buena voluntad y disposición para el Evangelio representa la clase de mensaje del cual somos portadores; el cristiano no solo debe conocer el Evangelio, sino que debe estar preparado para caminar firme en su fe mostrando en sí mismo el Evangelio, inamovibles en Cristo mostrándolo y testificando la verdad a otros....Me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8.

 

El calzado nos habla de preparación, buena disposición y fuerza para andar, siempre listos para dar razón de nuestra fe cuando alguien nos lo demande; no se trata de saber versículos de memoria, sino de guardar la palabra y las instrucciones de Dios en el corazón, preparados para comunicar la verdad de Dios y contrarrestar la mentira; presentando defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que nos demande razón de la esperanza que tenemos en Jesucristo, porque el evangelio que llevamos es la palabra de la paz; en Cristo hemos sido reconciliados con el Padre, hemos sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios, somos embajadores y tenemos el ministerio de la reconciliación. Predica la palabra, insta a tiempo y fuera de tiempo, 2 Timoteo 4:2, Y somos embajadores en el nombre de Cristo, como si Dios rogara a muchos por medio de nosotros; y dijera: reconcíliense con Dios. 2 Corintios 5:20.

 

El evangelio no solo debe estar en nuestra boca, sino ser mostrado en nuestro andar diario, porque es Evangelio recibido, Evangelio creído, Evangelio vivido y Evangelio anunciado; el calzado del Evangelio, representa los pies del buen discíoulo sobre los montes del mundo como lo habló Isaías; Pablo aplica esta imagen al anuncio del Evangelio, refiriéndose a que debemos ir a donde Dios nos envíe, y sobre nuestros pies es que vamos firmes; esto es importante dentro de la armadura de Dios, puesto que un guerrero y un soldado requieren de un calzado especial, fuerte y sólido para salir a la batalla y avanzar firme contra al enemigo; el orden es preparación, firmeza al andar y avanzar. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz. Isaías 52:7 Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que proclaman las buenas nuevas de Jesús. Romanos 10:15.

 

Jesús no solo predicó el Evangelio, Él fue a buscar a las personas para enseñarles y predicarles el Evangelio del reino, porque el Evangelio no es estático, nos produce movimiento y nos saca de la comodidad para hacernos testigos de Cristo. El cinturón de la verdad me enseña que debo creer, la coraza de justicia me protege el corazón y la conducta, el Evangelio de la paz determina mi camino, hacia dónde voy y que mensaje debo llevar mientras voy de camino, siempre en obediencia y amor para anunciar la esperanza que hay en Jesucristo, para que nuestra manera de vivir confirme su Evangelio de paz, amor y buena volunta, firmes en el día a día. Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando y predicando el Evangelio del reino. Mateo 9:35.

 

4. El Casco o yelmo de Salvación. Tomen el casco de salvación. Efesios 6:17. Todo casco o yelmo protege la cabeza, esto nos enseña que la salvación es protección a nuestra mente, para saber pensar e idear cosas buenas; desde la mente brota la esperanza especialmente cuando estamos en medio de una batalla espiritual, por eso el caso representa seguridad de la salvación; un soldado o un guerrero llevan casco para proteger su parte vital en la cabeza que es el cerebro, de donde brota nuestra confianza en lo que Cristo hizo en la cruz para salvarnos, pues nada ha sido en nuestros propios méritos; ninguna condenación hay para los que permanecen en Cristo Jesús; somos el rebaño del Buen Pasto y en sus manos estamos seguros, asi que si vienen acusaciones, calumnias, miedos o dudas, el cristiano se ampara en Jesucristo como yelmo y casco protector de nuestros pensamientos. Somos salvos por gracia mediante la fe en Cristo Jesús, no por obras para que nadie se ufane. Efesios 2:8-9.

 

La mayor batalla espiritual está en la mente, y los pensamientos no sometidos a Cristo nos pueden traicionar, y desde la mente debemos rechazar los dardos de fuego del maligno, él usa nuestra mentecomo taller de su trabajo sucio y maligno, lanzando pensamientos contrarios a la palabra y verdad de Dios, pero salvación es vida y esperanza, no muerte, ni duda, nuestra vida cristiana se fundamenta en la obra de Cristo, y su gracia nos ayuda a pensar bien y esperar su misericordia pues somos herederos con Cristo de todo lo bueno y hermoso que el Padre ha dejado consignado en su palabra para sus hijos; tenemos una esperanza viva mediante la resurrección y ascensión de Jesús. El se cubrió de triunfo como con una coraza, se puso la salvación como un casco en la cabeza…Isaías 59:17. Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto piensen. Filipenses 4:8.


6. El Escudo de la Fe. Sobre todo, tomen el escudo de la fe, con que pueden apagar los dardos de fuego del maligno. Efesios 6:16. Nuestra fe no evita que vengan los ataque y las represalias del maligno, su ataque espiritual siempre está ahí, listo para herirnos y dañarnos, pero como hijos de Dios y redimidos en Cristo no podemos vivir atemorizados, sino permanecer firmes en la fe para responder con oración y palabra de Dios, porque Doos nunca nos desampara, fiel es Él, toda su palabra es limpia y es como un escudo protector a todos cuantos esperamos en Él.

 

Nuestro escudo es Dios mismo, Él es nuestra fuente de fe, pues no es simplemente creer que todo saldrá bien, consiste en confiar con certeza de fe que Dios nos defenderá, ayudará y protegerá, Él dará la batalla junto a nosotros; la fe se recibe, se fortalece y se sostiene mientras nos alimentamos con la palabra, la manera propia de responder a los embates del mundo y del maligno, confesando palabra como lo hizo Jesús cuando el enemigo lo tentó; es en lo que Dios ha dicho de donde brota nuestra fe para caminar y avanzar aunque todavía no veamos respuesta ni ayuda, pues andamos por fe, no por lo que vemos ni oímos; Dios y su palabra nos dan convicción de lo que esperamos y aunque no lo vemos, esperamos respuesta segura. Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:6.

 

En estos tiempos peligrosos y finales debemos identificar cada dardo para no entrar en temor, ni polémica, ni duda, nos paramos firmes en Dios y su palabra, nuestro fundamento, es lo que creemos y confesamos porque es la verdad de Dios para actuar y permanecer firmes al pie del cañón, de tal manera que los ataque no prevalecerán sobre nuestra vida, ni nos harán flaquear, pues nuestro escudo de fe es Jesús y mi confianza rafica en Dios; entonces resisto con su palabra y obtengo la victoria; el escudo no se queda quieto, se mueve con nosotros, mientras caminamos y avanzamos en el campo de batalla, firmes en Cristo, por eso la fe sin obras es muerta, y sin fe es imposible agradar a Dios. Y esta es la victoria que ha  vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5:4.

 

6. La Espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Tomen la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Efesios 6:17. La espada representa nuestra capacidad ofensiva para defendernos de los ataques con discernimiento, confrontando el error, resistiendo la tentación y anunciando la verdad de Dios que es su Evangelio, pero hacemos defensa de ello, no con violencia física sino con valentía espiritual en una realidad fuerte y profunda. Pues desde que vino Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los que usan la fuerza pretenden acabar con él. Mateo 11:12.

 

La espada del Espíritu es la palabra de Dios, y así como la espada es un arma defensiva y ifensiva para el soldado y el guerrero, la espada de la palabra es el arma perfecta para responder efectivamente a todo el que denigra el Evangelio, hsy que rebatir, confrontar y vencer al enemigo como lo hizo Jesús y Pablo, pues el Evangelio no es nuestra propia opinión ni palabrería que hace retroceder al adversario; la espada de la palabra lleva sí misma el Espíritu de Dios, Él es quien nos direcciona y recuerda los textos bíblicos para atacar y defendernos; la palabra penetra los corazones de quienes la reciben, llega hasta lo más profundo del ser humano y corta con doble filo, la palabra parte el alma y el espíritu de quienes la oyen, porque revela a cada quien lo que tiene escondido en su corazón, confrontando el pecado, descubriendo intenciones y examinando el interior de las personas, y qué mejor que responder con La Escritura. En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra Ti. Salmos 119:11.

 

Así que la espada del Espíritu que es la palabra de Dios, nos enseña, redarguye, convence, corrige, instruye y revela venciendo toda mentira con su poder implícito; el cinturón me afirma en la verdad,  la coraza de justicia protege mi vida moral y espiritual, el calzado del Evangelio me prepara para caminar y anunciar a Cristo, el escudo de la fe apaga los dardos de fuego del maligno, el casco de salvación protege mi mente y pensamientos, y la espada del Espíritu me permite responder con la sabiduría de Dios, y la oración en el espíritu mantiene toda la armadura activa. La suma de tu palabra es verdad Salmos 119:160.

 

7. Oración en el Espíritu. Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. Efesios 6:18. Oración en el Espíritu es el clamor dirigido, animado y sostenido por el mismo Espíritu Santo a traves de nosotros cuando intercedemos; esto es, orar bajo su dirección y guía conforme a la voluntad de Dios, en fe y con perseverancia; en el contexto de la armadura de Dios la oración en el Espíritu es lo que sostiene toda la armadura activa, dependiendo del poder de Dios cuando oramos. Porque el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Judas 1:20.

 

Orar en el Espíritu implica dependencia total en Dios por su Espíritu que nos conoce y sabe lo que necesitamos, Él es quien nos conduce hacia toda la verdad de Dios desde la fe, y con base en la palabra oramos, buscando la voluntad de Dios, por lo tanto, con oración nos fortalecemos en nuestro ser interior, edificándonos sobre la santísima fe que nos ayuda a permanecer firmes en Dios honrando a Cristo; la oración es nuestra mejor arma de guerra para vencer en la lucha espiritual; Pablo termina de hablar de la armadura y cierra con la oración porque con ella nos unimos a Dios, nos ayuda en nuestra comunión con Cristo, nos mantiene alertas y perseverantes; en medio de la ansiedad la oración guarda nuestro corazón y produce efectos sanadores en el cristiano. La oración del justo es poderosa y eficaz Santiago 5:16; No se preocupen por nada, sino con oración y ruego presenten a Dios sus peticiones. Filipenses 4:6.

 

La oración nos ofrece descanso, confianza y paz en Dios porque se alivia toda nuestra carga interior llenándonos de gozo y paz, pues Dios tiene cuidado de nosotros, nos ama, nos escucha y nos responde; mediante la oración Dios puede sanar, liberar y restaurar, asi que orar en el Espíritu no es demandar ni exigir a Dios, sino entrar en comunión con Él confiando en su voluntad, buena, agradable y perfecta. Orar en el Espíritu no es solo orar cuando tenemos necesidad, sino hablar lenguage espiritual para conectarnos al cielo y deleitarnos en Dios, despiertos y animados buscando el rostro de Dios para alinear nuestro ser integral al corazón del Padre, fortaleciendo nuestro espíritu y guardando la mente con su paz, para vivir por fe, según la palabra; es orando por medio de la palabra  y con la ayuda del Espíritu Santo, que vencemos en la esfera espiritual y terrenal. ¿Qué pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento, cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. 1 Corintios 14:15.


Concluimos que en estos finales de tiempos peligrosos debemos permanecer vestidos con la armadura de Dios para permanecer firmes, resistir todo ataque,  perseverar en santidad y fe, velar y atalayar en oración estando alertas, sobrios y despiertos para no ser movidos de nuestra esperanza, teniendo el fundamento sólido en Dios con la certeza en su palabra, armémonos de valor, afirmémonos en fe, y con tenacidad de guerreros valientes, abrámonos paso en la selva del mundo para llevar a cabo nuestra misión y propósito de vida, construyendo un futuro en Dios. Amén.

 

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.