VEJEZ SEGÚN DIOS Y LA BIBLIA
Aún
en la vejez producirán fruto; estarán fuertes, serán como árboles verdes,
llenos de vitalidad. Salmos 92:14.
Las
canas son una corona de honra que se obtiene por llevar una vida justa.
Proverbios 16:31.
YO
seré su Dios durante toda su vida, hasta que tengan canas por la edad. YO los
hice y YO cuidaré de ustedes; YO los sostendré y los salvaré. Isaías 46:4.
El mundo, la ciencia y los medios siempre nos han estado lavando el cerebro diciendo que después de los 50 o los 60 años somos viejos que deben jubilarse y retirarse a descansar; nos han mostrado un panorama oscuro y desalentador de la edad de oro, quizá por el avance de la sociedad y su modernismo; tal vez por miedo a la muerte la vejez se muestra como si ya fuera el final del ser humano, también porque hay pérdida de alguna habilidades y capacidad física en muchas personas que tienen vidas limitadas debido a la enfermedad, y se nos llama adultos mayores que dependen de otros, pero otro es el panorama que nos muestra el libro sagrado de Dios. Los saciaré de larga vida y les mostraré mi salvación. Salmos 91:16.
En muchos lugares las personas valoran más la juventud y la productividad
condenando a la edad adulta como si fuera una etapa de menor valor, también
está el caso de familiares que han visto experiencias difíciles en familiares
que sufren después de cierta edad, pero Dios en su palabra nos presenta una
perspectiva de vida bastante diferente, donde la vejez es una etapa de honra, sabiduría,
fruto y espiritualidad, si vivimos para el SEÑOR. Delante de las
canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano. Levítico 19:32.
Dios en su gran amor y misericordia nos revela la verdad de su palabra para
contrarrestar toda la mentira y todo el engaño que el mundo nos lanza con
relación a la vejez, esa etapa de la tercera edad por la cual atravesamos los
seres humanos, donde nos ven como inservibles y deteriorados, incluso la
familia, sin embargo la palabra de Dios nos muestra un panorama muy diferente,
aunque la ciencia invente cantidad de especialidades con el ánimo dizque de
estudiar y mejorar nuestra edad adulta con la geriatría y la gerontología,
según la ciencia, especialidades encargadas de analizar los cambios físicos,
mentales y sociales, de una persona
llamada adulto mayor, porque según esas ciencias, los cambios de la edad
biológica nos llevan al rincón de la casa, alejándonos del trabajo y las
labores cotidianas, para depender de medicamentos y terceros, y oramos: SEÑOR, no
me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabe, no me
desampares nunca. Salmos 71:9.
La Biblia narra ejemplos de vida larga en los siervos que Dios usó durante la Historia Sagrada, del AT, donde el Dador y Dueño de la vida nos presenta la vejez como una etapa normal y natural del proceso de maduración humano mientras atravesamos este mundo, es un proceso que los cristianos podemos llevar con honor en nuestro Salvador Jesucristo, porque va acompañado de mayor sabiduría, experiencia y conocimiento, como lo vemos en Josué, cuarenta años después de que Moisés le entregó la dirección del pueblo de Israel para introducirlos a la tierra prometida, él pudo decir: Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió a explorar la tierra. Como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, puedo moverme y pelear igual que entonces, tengo fuerza para salir y para entrar. Josué 14:11.
Es Dios quien nos sostiene, Él nos creó, Él conoce nuestro cuerpo, Él
anhela que le creamos y tengamos presente que debemos seguir trabajando hasta
el final de nuestros días, aprovechando bien el tiempo, aunque nuestro camino
en esta tierra es corto, y la belleza de la juventud pasa pronto pues se
desvanece como el agua entre los dedos; la vejez no es una etapa de inutilidad
sino de mayor sabiduría, discernimiento, servicio, fruto espiritual y
dependencia de Dios; así que la edad adulta de la vejez, Dios no la mide por
los años vividos, sino por el crecimiento en la fe, el carácter y la obediencia
de sus fieles guerreros. Hasta que todos lleguemos a un varón perfecto, a la
medida de la estatura de la plenitud de Cristo…para que ya no seamos niños
fluctuantes. Efesios 4:13-15.
Asi que la vejez, no es el descanso del guerrero, sino la recta final antes
de la eternidad, es el tiempo de mayor intercesión por la humanidad y
discernimiento agudo para los tiempos finales porque hemos alcanzado autoridad
y mayor responsabilidad espiritual en el lugar secreto para enfrentar una
batalla más intensa, pues en las manos de nuestro Padre celestial seguimos
siendo útiles, como miembros fuertes y firmes en la fe dentro del cuerpo de
Cristo; somos atalayas guardianes y mensajeros fuertes en el reino de Dios,
ministrando y haciendo guardia bajo la dirección del Espíritu Santo, pues la
dependencia a Dios nos concede un corazón entendido y despierto en nuestra edad
de oro, así que la vejez no es cansancio físico sino vitalidad espiritual. La cabeza
canosa es una digna corona de honra obtenida por llevar una vida justa.
Proverbios 16:31.
El mundo siempre ha tenido un guion muy predecible para el envejecimiento,
pero si somos amigos de Dios y nos adentramos en su palabra viviendo en el poder de su Espíritu, nuestra
perspectiva de vida y concepto de la vejez, cambiará, aún cuando el cabello sea
blanco, la piel luzca menos fresca y nuestra fuerza física no sean las mismas
de antes, aunque el mundo nos mande a “descansar” y disfrutar lo que hemos
logrado con la promesa de una jubilación con el cese laboral, pero hay un
silencio en el alma para los que tenemos al Espíritu Santo, y sabemos que todo
eso que oímos, no es la voz de Dios, sino del enemigo para sacarnos de nuestra
misión y propósito de vida. Porque aún en la vejez producirán fruto; seguirán verdes
y llenos de vitalidad. Salmos 92:14.
La realidad espiritual de la vejez está descrita en la Escrituras y opera
desde Génesis hasta Apocalipsis, bajo la verdad y diferencia radical de Dios
con relación al mundo; aunque nuestros pasos se vuelan más lentos y los huesos
pesen más, la batalla espiritual no disminuye ni cesa, sino que se vuelve más
intensa; mientras el mundo celebra la jubilación, el infierno celebra el cese y
parálisis de los justos, es una distracción y formateo mental de las tinieblas
porque el diablo nunca envejece, no es como dice el viejo refrán, que el diablo
sabe por viejo que por diablo; la palabra nos advierte que él actúa con furia
sabiendo que le queda poco tiempo. ¡Alégrense los cielos y ustedes que viven
en ellos! ¡Pero hay de los que viven en la tierra y en el mar, porque el diablo
sabiendo que le queda poco tiempo, ha bajado contra ustedes lleno de odio y
furor! Apocalipsis 12:12.
El adversario no se retira cuando nos jubilamos, al contrario, es precisamente en el umbral de la vida física cuando el reino de las tinieblas despliega sus estrategias más oscuras, calculadas y sofisticadas para mantener a muchos enfermos e inactivos en una cama o en una silla de ruedas tratando de matar la fe y la,confianza en Dios; esto lo podemos ver a través de la historia de la humanidad donde patrones negativos sembrados en la mente, se repiten una y otra vez, pero en la Biblia vemos hombre y mujeres que caminaron con Dios en vitalidad hasta avanzada edad, sirviendo al Dios de la vida, renovados y en sanidad inquebrantable; ellos resistieron los asedios de la juventud y los embates del enemigo y este mundo con su madurez integral; los ancianos de Dios jamás bajaron la guardia hasta el final de sus días.
…Ana la profetiza hija de Fanuel que pertenecía a la tribu de Aser, se casó cuando era joven, pero solo siete años estuvo casada. Ahora era una viuda cerca de los 84 años, y no se apartaba del templo sirviendo de noche y de día con ayunos, oración y adorando a Dios. Cuando vio que Simeón bendecía al niño Jesús, comenzó a alabar a Dios y a hablar acerca del niño Jesús que venía para todos los que esperaban que Dios liberara a Jerusalén…Lucas 2:36-52.
Pero ¡cuidado¡ que no se engañen muchos creyendo que tienen derecho a
jubilarse, asumiendo que el tiempo de guerra ya ha pasado, como le sucedió a
Salomón, no imaginen que su hoja de servicio espiritual a Dios está completa,
porque la verdad es otra; crecer, madurar y tener experiencia no significa que
llegó el descanso para el guerrero, puesto que es nuestra última línea de batalla y la más importante antes de alcanzar la eternidad, en dependencia a Dios, porque debemos dejar legado con santidad a las generaciones venideras, lo cual es algo
irreversible, y para entenderlo debemos ir a las raíces hebreas para comprender
el texto bíblico y no ser engañados. Cuando Salomón era ya anciano, las muchas mujeres que
tuvo hicieron que su corazón se desviara hacia otros dioses, pues no se había entregado
por completo al SEÑOR su Dios, como lo había hecho David su padre. 1 Reyes 11:4.
En el hebreo no existe el término jubilación que hoy usamos, ni nada que nos diga
que dejamos de ser útiles en las manos de Dios para bendecir y multiplicar su reino; para vejez, en hebreo, está la palabra Zaquén o Zakén, que nos da la idea de una persona respetable debido a su edad avanzada,
alguien que honra a Dios y a la comunidad con su servicio, a la manera de un
jefe principal, reconocido por su sabiduría, arduo trabajo, carácter firme y apacible,
con experiencia y autoridad, porque la vejez va acompañada de una vida justa y
santa, un adulto mayor es digno de honor, porque obra con humildad, sabiduría, discernimiento y
obediencia a Dios para ser ejemplo a todos; un anciano experimentado y sabio aconseja con justicia y
fidelidad a su Creador y a su prójimo. Dios dijo a Moisés: anda y reúne a
los ancianos de Israel y diles: Ponte de pie y muestra respeto ante los
ancianos. Muestra reverencia por tu Dios, porque YO SOY el SEÑOR. Levítico 19:32.
El texto bíblico nos enseña que los levitas trabajaban en el tabernáculo hasta los 50 años, pero luego pasaban a hacer la guardia y eran atalayas para sus hermanos, vigilando en el santuario de noche y de día; esto sucedia cuando su labor dejaba de ser la fuerza física, entonces pasaban a la fuerza espiritual, con discernimiento, obediencia, humildad y autoridad, pues la vejez es el peso eterno de una vida rendida a Dios. El SEÑOR no se da por vencido para hacernos sus instrumentos de gloria, hasta la última hora de nuestra etapa en esta vida; en la edad de oro, solo cambia la frecuencia de nuestra guerra espiritual, y si velamos, el adversario no podrá destruirnos ni tumbarnos en los últimos días de nuestra vida, pues estamos esculpidos en las manos de Dios y somos como una gran ciudad amurallada. Aunque una mujer se olvide del hijo que salió de su vientre, dice Dios: YO nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de mis manos te tengo esculpido; delante de Mí están siempre tus muros…YO SOY YHVH, y no se avergonzarán los que esperan en Mi... Isaías 49:15-26.
Para los ancianos el enemigo cambia su armamento, por lo cual intenta
vencernos con armas silenciosas de comodidad, más tiempo de reposo y de
ocio, la autosuficiencia, el alejamiento de los demás, el abandono, las nostalgias de
tiempos pasados, los dolores, la enfermedad y el creer que no necesitamos de nadie, así él sacude nuestra
vida espiritual haciéndonos creer que ya no tenemos nada para dar y que no valemos nada, que nos ha llegado la hora de dejar todo en manos de los más jóvenes, pero Dios
dice otra cosa; el fuego del altar y del templo que somos tú y yo para Dios,
nunca debe apagarse, tiene que seguir ardiendo hasta nuestra vejez, pues Dios
nos ha asignado un propósito divino para que lo llevemos a cabo hasta el último
momento, y a los hijos jóvenes manda: Presta atención a tus padres que te engendraron y te
dieron la vida; y cuando lleguen a viejos, no los abandones. Proverbios 23:22.
Vejez no significa pausa en el camino, ni sentarse viendo pasar la vida, esperando ir al cielo, es el terreno para aprobar nuestra verdadera fidelidad
y obediencia a Dios, Pablo usa la palabra Etheiró, Patherió y
diaphterico, dando a entender que hay un desgaste físico innegable
de decadencia física y de forma continua disminuyendo en la fuerza y la agilidad,
pero no es el común, porque en Cristo, nuestra alma y espíritu se renuevan espiritualmente por el
poder de la fe, la confianza en Dios y el poder de su palabra de verdad; y aquí
quiero dejar testimonio de esta enseñanza porque ya estoy en mis 70 años, y Dios
me había estado susurrando la palabra Anakainosis,
palabra que yo nunca había escuchado ni conocido, pero que retumbaba en mi cerebro
una y otra vez, entonces me puse a investigar y lo supe. Por tanto,
NO desmayamos, antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el
interior, no obstante, se renueva de día en día. 2 Corintios 4:16.
Me he sorprendido al conocer el significado de esta palabra griega en Español, yo me estaba sintiendo acabada porque entraba a los 70, entonces el padre celestial, por su
Espíritu vino a fortalecerme, con esta Anakainoisis, que significa renovación, volver a hacer de nuevo, transformación interior y restauración
espiritual por la obra salvadora de Dios, que salva el alma, sana el cuerpo y
revive el espíritu; se trata no solo que Dios nos hace otra vez, sino que Él nos transforma profundamente en nuestra manera de pensar, sentir y actuar, porque el Creador
quiere derrumbar el concepto de vejez que el mundo nos ha inculcado, con lo cual se ha
sepultado a muchos, no en los 80´s, sino desde los 40´s y los 50´s, haciendo
que muchos se entierren vivos, se archiven como algo inservibles y lleguen a
ser una carga para otros, lo cual NO es el plan de Dios, sino la cizaña del
enemigo para anularnos como personas de poder en Dios, que deben vivir en la completa
verdad y voluntad del Padre celestial en el nombre y sacrificio de Jesucristo. Sin que
nosotros hubiéramos sido buenos, Jesucristo nos salvó sin merecerlo. Por pura
misericordia Dios nos lavó y nos regeneró para darnos vida nueva por su
Espíritu Santo. Tito 3:5.
En ese proceso salvador del Padre, en Cristo Jesús, y que he compartido en este blog, https://conpasosfirmesendios.blogspot.com/2020/06/profundidad-y-grandeza-de
nuestra.html, Dios ha ido completando su
transformación en cada uno de los redimidos en su sangre, sellándonos con su
Espíritu al nacer de nuevo, Dios nos da un corazón, una mente, un alma, un
cuerpo y un espíritu nuevos, algo que se va perfeccionado día a día, rumbo a la vejez llena de sabiduría, caminando arduo y acercándonos al reino eterno; esa renovación solo se produce por el
Espíritu y el estudio juicioso de la palabra de Dios, atesorándola en el
corazón, viviéndola y confesándola; en la vejez ya debemos ser vidas que han
abandonado el pecado para vivir en completa obediencia, agradando a Dios, no a nosotros
mismos ni a los demás; ya hemos adquirido un carácter firme, tenemos conceptos claros de la palabra y no nos
dejamos engañar fácilmente por el enemigo ni el mundo, sino que con ternura, derramanos el amor del SEÑOR
Jesús, y nos movemos cada vez más, con mayor discernimiento, actuando en la voluntad
de Dios, Porque el que permanece unido a Cristo es una nueva
persona. Las cosas viejas pasaron; todo en esa persona se convierte en algo
nuevo. 2 Corintios 5:17.
Concluyo la primera parte de esta enseñanza diciendo que entrando a los 70 años, en mi caso, Dios está haciendo una renovación total en mí, es algo espiritual y profunda que se refleja en lo fisico, para que recordemos que seguimos como vasijas de honra en las manos del Padre, viviendo con más vigor diario su palabra, para reafirmarnos en la fe y no flaquear ante el embate del mundo y las tinieblas, en este final de los tiempos donde hay tanto engaño y maldad que podrían desanimarnos, y que a pesar de los años, Dios sigue trabajando en nosotros, para renovar nuestra mente, moldear el carácter, y mejorar la manera de vivir, para que en la realidad nos parezcamos más a nuestro Amado Salvador Jesucristo. Debemos renovarnos espiritualmente en nuestra manera de juzgar, Efesios 4:23; Y debemos revestirnos de la naturaleza; del nuevo hombre, que se va renovando a imagen de Dios, nuestro Creador, para llegar a conocerlo plenamente. Colosenses 3:10.
Espera la segunda parte…
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero
y servidora de su reino eterno.
