VEJEZ SEGÚN DIOS- 2da. PARTE
El justo
florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la
casa de YHVH. En los atrios de nuestro Dios florecerán; aún en la vejez
fructificarán, estarán vigorosos y verdes, para anunciar que el SEÑOR, nuestra
fortaleza es recto, y que en Él no hay injusticia. Salmos 92:12-15.
Por lo
tanto, no desmayamos; aunque éste, nuestro cuerpo exterior se va desgastando,
el interior no obstante se renueva de día en día; porque cada tribulación es
momentánea, y produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de
gloria. 2 Corintios 4:16-17.
Aún en la
vejez y hasta las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder
a otras generaciones, y tu potencia a los que han de venir. Salmos 71:18. En
los ancianos está la ciencia y con la larga edad está la inteligencia. Job
12:12.
Es hermoso saber a esta edad adulta que aunque el mundo nos ve estorbos inútiles, en Dios somos gente, útil, personas cruzando la última etapa de la
vida, y que nuestro Creador ya ha establecido que en sus manos y bajo su
gobierno somos maduros, con un poco más de su sabiduría que los jóvenes debido
al camino que hemos transitado; por lo tanto, somos los más indicados para dejar
un legado espiritual a las generaciones que vienen detrás, por eso Dios no deja
de trabajar en nuestra vida cuando envejecemos. Que los ancianos
sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia;
que así mismo las ancianas sean perseverantes en su porte; no calumniadoras, no
esclavas del vino, sino maestras del bien; que enseñen a las mujeres más
jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas
de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea
blasfemada. Tito 2:1-5.
En la vejez el énfasis hacia nosotros mismos cambia para que el fruto se vea en otros,
en quienes hemos sembrado, en quienes nos rodean, porque transmitimos lo que el
Padre celestial nos ha enseñado de muchas formas y en diversas circunstancias tristes y alegres; con humildad digo que en mi caso, he llegado a los 70 años y ya he
dejado un legado y una herencia en mis hijos, con la crianza en Jesucristo, en
quienes me conocen de cerca y de lejos, con el libro de discipulado y en las 647
enseñanzas que se han publicado en el Bloguer de Google, Con Pasos
Firmes en Dios. Aún en la vejez y
hasta las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a otras
generaciones, y tu potencia a los que han de venir. Salmos 71:18.
Dios continua su proceso perfeccionador hasta el último día de nuestra
vida, porque Él no descansa, por lo tanto, nosotros, sus hijos, sus ancianos,
no somos de los que nos jubilamos para entrar a una etapa de inactividad y
quietud, continuamos siendo instrumentos de gloria en sus manos, haciendo lo que
Él nos permite en nuestras nuevas fuerzas y agilidad física, según cada caso; no tenemos excusa para anularnos ni separamos de todo, pues
estamos en la etapa del mayor fruto en nuestra vida, porque alimentamos a otros
con la palabra y los recursos que Dios nos permite tener, y nuestro Creador espera que sigamos dando fruto, testimonio,
oración, intercesión, fidelidad y servicio, pues Dios renueva nuestro interior y aunque el cuerpo envejezca, nuestro espíritu crece en profundidad del conocimiento
de Dios y su palabra. La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de
los ancianos su vejez. Proverbios 20:29.
Uno de los grandes llamados de la vejez es contar a los más jóvenes, la
historia sagrada y la historia del mundo, junto a las experiencias de la vida
que Dios nos ha permitido vivir para madurar, junto a nuestras experiencias con Dios, con la familia y con la gente que se ha cruzado en nuestro camino, todo eso se puede convertir en un gran ministerio, pues a medida que avanzamos en la
edad, tenemos que ser más parecidos a Jesucristo porque la madurez espiritual
no termina; la meta no es llegar a cierta edad, es llegar a ser uno con nuestro
Salvador, donde la vejez también puede convertirse en una etapa de generosidad
y altruismo, donde podemos dar muchas cosas materiales, pero también consejo y
legado espiritual. Hasta que todos lleguemos a la medida de la estatura de
la plenitud de Cristo. Efesios 4:13.
Cada palabra que sale de la boca de un anciano maduro espiritualmente, debe
llevar no solo conocimiento bíblico, sino también historia de situaciones propias y edificantes, aun salidas del dolor; llevamos en el cuerpo las
cicatrices de haber vivido y la unción en muchos quebrantos; la vejez es una estación de mayor responsabilidad, donde Dios nos posiciona, pues la corona de justicia de la que
habla Pablo, es el galardón exclusivo para aquellos que cruzan la línea de la
meta final manteniendo la fe obediente, intacta, vibrante y ardiente, y esto lo escribo, porque la filosofía del mundo ha hecho detener a muchos demasiado
pronto, demeritando la evaluación personal, porque hemos confundido el avance
natural del cuerpo como si fuera un permiso divino para la apatía, el aburrimiento y el desaliento,
razón por la cual muchos ancianos se vuelven amargados, solitarios, y ya ni
oran, se vuelven indiferentes no solo por los perdidos, sino por todos, hasta
por ellos mismos, pero Dios dice: Se fiel hasta la muerte, y YO te daré
la corona de la vida. Apocalipsis 2:10.
No se trata de comenzar bien la vida cristiana, sino de terminar
permaneciendo fieles, pues Dios puede convertir nuestras heridas y sufrimientos
en testimonio, y la vida no sería vida sin dificultades, porque aquellos momentos
duros y difíciles que hemos atravesado en este mundo de la mano Dios, pueden convertirse
en una fuente de esperanza para otros, y las lágrimas que derramamos ayer se
pueden convertir en consuelo para otras personas, de tal manera que nuestra edad
de oro, edad adulta y vejez esta relacionada con una vida justa, porque vejez
no es cumplir muchos años, sino llegar a la vejez caminando en justicia. Bendito
sea el Dios…de toda consolación, el cual nos consuela…para que podamos también
nosotros consolar. 2 Corintios 1:3-4.
Mientras tengamos vida Dios nos sigue comisionando de acuerdo a nuestras
fuerzas, preparación y perspectivas de vida, Dios quiere interrumpir y desmantelar las ideas
humanas que el mundo y la ciencia han dejado en nuestra mente, razón por lo cual
nos dejo su Historia Sagrada con héroes bíblicos en su ancianidad, los
cuales nos sirven de ejemplo y aliento de fe; cada historia bíblica está puesta
para darnos una lección inspiradora y un toque de romanticismo histórico, como
precedente espiritual para aplicar a nuestra vida, porque todo en la Biblia es
jurisprudencia divina que nos revela cómo opera Dios en su reino. Jóvenes y
mujeres, ancianos y niños, alaben el nombre del SEÑOR, porque solo su nombre es
excelso; su gloria está por encima de la tierra y de los cielos. Salmos
148:12-13.
Moisés no fue comisionado como libertador de Israel a sus cuarenta años, en
ese tiempo cometió errores como el homicidio del egipcio, el resultado de su
juventud fue el fracaso y el exilio, pero sus siguientes cuarenta años en el
desierto cuidando las ovejas que no eran suyas, y llegó a los ochenta, cuando
según el humanismo, nuestra vida ya va concluyendo, la belleza de su juventud solo
era un recuerdo lejano, sin
fruto, razón por la cual se consideró inútil delante del SEÑOR para los propósitos libertadores de su pueblo Israel. Moisés
tenía 80 años y Aarón 83 cuando fueron comisionados para hablar con faraón.
Éxodo 7:7;
La palabra desierto en el hebreo no significa abandono de Dios para morir
en el olvido, es el lugar donde Dios nos habla con claridad, nos instruye y
transforma porque escuchamos su voz con claridad, Dios nos trata fuerte en la madurez de de nuestra vida, y Él debe esperar que en muchos casos, nuestro vigor natural muera para que su
autoridad divina nos revista de poder, para enfrentar cosas tremendas, pero poderosas. Los que
esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; levantarán alas como las águilas;
correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán, Isaías 40:31. Moisés murió a los
ciento veinte años de edad, habiendo conservado hasta su último día, buena
vista y buena salud. Deuteronomio 34:7.
En el NT este patrón continua, no cambia, vemos cómo Dios usó a Simeón y a la profetiza Ana en su avanzada edad, no se apartaban del templo sirviendo al SEÑOR noche y día con oraciones y ayunos, Lucas 2:36-40; ellos eran personas que según su cuerpo biológico lo obligaba al descanso, pero ellos se negaron a abandonar su línea de frente de batalla, su vida en el templo eran actos de guerra espiritual contra de la ceguera espiritual de las generaciones de su época; ellos son un ejemplo de fidelidad, desvelo y quebranto para nosotros hoy, sus ojos fueron abiertos para ver y reconocer lo que los sacerdotes y eruditos de su tiempo no pudieron ver ni reconocer, al Mesías encarnado. Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén. Lucas 2:38.
En el caso de
Abraham cuando toda lógica humana con su medicina, biología y diversas ciencias
dicen que el tiempo ha expirado, y que el cuerpo y la matriz de Sara estaban
como muertos, Dios no los llamó a descansar, los llamó a creer y crecer por lo
imposible, sin importar si estaban entrados o pasados de años, porque vejez en Dios no es letargo
espiritual, ni obstáculo para sus divinos propositos, es el escenario diseñado por Él para ligarnos más a su presencia y
despertar el 100% de su señorío, soberanía y poder, para que sigamos siendo
productivos pero a la manera de Dios.
El orgullo de los jóvenes está en su fuerza; la honra de los ancianos está en
sus canas. Proverbios 20:29.
En la vehez hay un peligro muy
grande al creer que ya hemos vivido lo suficiente y que hemos leído y estudiado
las Escrituras con suficiente temor, pues las tentaciones cambian según la edad
y con el paso de los años; en la juventud el pecado es como un fuego que quema, es una batalla continua para apagar los gritos continuos de la carne, los deseos
de los ojos y la vanagloria de la vida, pero en la vejez el infierno ajusta sus
estrategias, el enemigo ya no grita, ni presiona, sino que susurra sutilmente
disfrazado de algo impecable: estás cansado, ya no ores, duerme, descansa y comen bien, el enemigo nos presenta una falsa sensatez para neutralizarnos como guerreros que somos, haciéndonos creer
que ya hemos cumplido, que somos inmunes, y que ya pagamos tu cuota. He peleado la buena batalla, he llegado
al término de la carrera, me he mantenido fiel. 2 Timoteo 4:7.
Peto en la vejez vencer al enemigo es un conflicto intenso
que demanda hasta la última gota de nuestra fe y aliento, Pablo agonizaba por la fe resistiendo
las tinieblas, él mantuvo su lámpara encendida, hasta el mismo instante en que
la espada romana cortó su cabeza; él es prueba irrefutable de una vida
vigilante hasta dar el último suspiro.
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Y viene la segunda parte de mi testimonio llegando a los 70 años, razón de esta
enseñanza, donde quiero completar mi más reciente testimonio; todo empezó con la incontinencia y
la operación de la vejiga que no quedó bien porque la micción era en tres
etapas, por lo cual sufría mucho cuando tenía que salir de casa, pues todo el
tiempo estaba buscando un baño, el problema se había acentuado con la infección
bacteriana urinaria y una bacteria resistente, por lo cual los médicos aseguraban que los
resultados de mi urocultivo siempre serían positivos, porque según ellos, ya
estaba colonizada, algo que yo rechacé en el nombre de Jesús; tuve que ir en
dos ocasiones a urgencias, y en ambos casos me dieron hospitalización domiciliaria
para aplicar un antibiótico intravenoso más fuerte, porque según el dictamen
médico las pastillas ya no me obraban. YO
seguiré siendo el mismo cuando sean viejos; cuando tengan canas, todavía los
sostendré; YO los hice, y seguiré con ustedes; YO los sostendré y los salvare.
Isaías 46:4.
Cinco veces tuve resultado positivo de laboratorio y al final resultó otra
bacteria, y nuevamente antibióticos que producían diarrea, pero después de
muchas lágrimas, humillación y clamor ante el Padre y oración de las hermanas,
los resultados salieron negativos, ahora sí se podían realizar dos
procedimientos que neceditaba desde hacía nueve meses para observar internamente el aparato urinario. Cuando fui a
donde la doctora de la Cistoscopía, abrió grandes los ojos y dijo pensé que no
lo lograrías, y la cistoscopia resultó bastante dolorosa, hasta parecía que
había empeorado la situación, pues la micción era más lenta, había dolor y la
doctora dijo que muy seguramente me tendrían que operar, a lo cual yo dije que
no quería. Tú, SEÑOR, me has hecho ver muchas angustias y males, pero
volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
Salmos 71:20.
Luego vino la Urodinamia uretral estándar, la cual resultó suave; yo había
estado orando para que no tuvieran que operarme y que todo saliera bien con
este examen, así fue, los resultados fueron de todal normalidad, entonces lloré mucho
de alegría y agradecimiento a Dios. Él había escuchado las oraciones y había
visto mí dolor y mis lágrimas, Él me sanó por su misericordia y su amor. No me
deseches cuando sea viejo, no me abandones cuando me falten las fuerzas…aun cuando
sea viejo y tenga canas, no me abandones Dios mío; hasta que anuncie tu poder a
la próxima generación, y tus obras poderosas a los que han de venir. Salmos
71:9.
Recordemos por último a Salomón, porque cuando más cercanos estamos a la eternidad
más sutiles y letales se vuelven los ataque del enemigo que ahora intenta
adormecer el alma con pequeñas zorras cotidianas para evitarnos buscar la
presencia de Dios y sacarnos de la intercesión, tornándonos religiosos, lo que
antes nos hacía llorar en el altar, ahora lo justificamos o nos hacemos los indiferentes, ya no hay interés por las almas, y muchas cosas que pasan, los
ancianos lo toleran; Salomón vio la shekina, pero su corazón fue dividido en la
vejez, como resultado de la apostasía silenciosa y las pequeñas concesiones a
lo largo de su vida; se multiplicaron sus riquezas, pero también sus mujeres,
algo que Dios había prohibido. Deuteronomio 17:17.
Salomón no cayó por ignorancia sino por debilidad, no fue escases de
sabiduría, fue orgullo intelectual no confesado, permitiendo que se apagara en
él el temor reverente a Dios, el Dador de las bendiciones; en la vejez el
enemigo no nos arrastra a pecados groseros le basta lograr lo que hizo con Salomón,
enfriarnos y hacernos tolerantes a lo que Dios aborrece, justificando pecados
del pasado y del presente, y sabemos que Dios no acepta a los que brillaron solo por un
tiempo y se volvieron tibios religiosos, Él recompensa a los que perseveran hasta el fin porque quiere mostrar
su gloria a través hijos y siervos fieles, firmes y perseverantes. Si hemos
caminado con Cristo la vida entera, no podemos bajar la espiritualidad en la
vejez, antes debemos ser más fuertes en el temor reverente a Dios, para seguir
teniendo su consejo, su amistad y su ayuda, y que no nos pase como a Uzias, que
habiendo sido instrumento de Dios, se enalteció para su reuina. 2 Crónicas
26:16-21.
Juan por su parte, cuando joven recostaba la cabeza en el pecho del
Maestro, y en su vejez era un anciano venerable, tuvo el privilegio de ser el
último apóstol sobreviviente, y a pesar de ser exiliado a la isla de Patmos,
por causa de la palabra y el testimonio de Jesucristo, él recibió la revelación
de los días finales porque hasta su ancianidad, vivía en el Espíritu, no se
adormeció, se conectó al cielo buscando la revelación del Padre; sus sentidos
espirituales estaban afinados para oír la voz de trompeta, y sus ojos abiertos
recibieron la visión profética más grande y colosal que jamás se haya entregado
a un ser humano. Yo,
Juan. Soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes
en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos.
Por haber anunciado el mensaje del SEÑOR confirmado por Jesucristo, y me
encontraba en la isla de Patmos. Apocalipsis 1:9.
Amén, gloria a Dios por la vejez en Cristo, oremos siempre para alcanzar la santidad y dar fruto hasta el final de nuestros días.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.
