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18 sept 2026

ARMADURA Y TIEMPOS PELIGROSOS

VISTÁMOS LA ARMADURA EN TIEMPOS PELIGROSOS

Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy peligrosos. 2 Timoteo 3:1.

 

Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra las artimañas del diablo. Efesios 6:11.

 

Pero cuando venga el miedo, pondré mi confianza en Ti SEÑOR. Salmos 56:3


¿Cómo hago para permanecer firme para Dios en estos últimos días tan peligrosos? Esta puede ser una pregunta que muchos se hagan, cuando no podemos quedarnos quietos dominados por el miedo, limitándonos a ser simples espectadores, la clave para permanecer en estos tiempos peligrosos es la palabra firmes, siempre aferrados a Cristo en el poder de su Santo Espíritu, ahondando en el conocimiento de la palabra, lo cual nos mantendrá en la verdad, santidad, oración con fe arraigados en los fundamentos, y con la esperanza viva en Jesús; la Biblia nos advierte de los tiempos peligrosos, pero también nos enseña cómo permanecer fieles y de pie, como guerreros de Dios y soldados de Cristo en la línea de batalla, porque para atrás, ni para coger impulso. No tengan miedo, manténganse firmes y fíjense en lo que el SEÑOR va a hacer para salvarlos, porque nunca más volverán a ver a los enemigos que hoy ven. Éxodo 14:13.

 

Nuestra firmeza espiritual no trata de volvernos personas demasiado serias, indiferentes, duras ni inflexibles, sino permanecer de pie con la mirada en Jesucristo y su obra de la cruz, para cuando lleguen las pruebas de nuestra fe con el engaño, la tentación, el temor y la presión espiritual a causa de momentos difíciles de persecución y ataque, quizá hasta de muerte por causa de nuestro amor a Dios y el Evangelio; y sabemos que nuestra firmeza de fe comienza con nuestra relación íntima, constante y personal de total confianza en Jesucristo, no conformándonos a tener información a cerca de Él, sino sino siendo uno con Él, como El ora en Juan 17; la clave es no apartarnos del SEÑOR Jesús ni de su palabra en medio de la confusión y el caos que vive el mundo. Permanezcan en Mí y YO en ustedes, porque, así como la rama no puede dar fruto separada el árbol, sino que debe estar unida, de igual manera, ustedes no podrán dar fruto, si no permanecen unidos a Mí. Juan 15:4-5.

 

Es urgente permanecer aferrados a la palabra de Dios para vencer tanto engaño y afoctrinamiento, de ideologías perniciosas, con fe viva y activa, conociendo lo profético, para guardar rectitud, tener discernimiento, mantenernos en comunión con Dios y ardiendo en oración por el fuego del Espíritu Santo; la firmeza que nos permite estar listos en todo tiempo, es el centro de la enseñanza de Pablo cuando trata a cerca de la armadura de Dios, época en que los nuevos creyentes en Jesús ya estaban viviendo tiempos de oposición, persecución, engaño y conflicto espiritual, mostrando una realidad donde los cristianos necesitaban ser fieles a su fe y firmes en Dios; ayer como hoy la lucha es real y dura; las acechanzas del diablo a través de incrédulos, malos y crueles, nos obliga a resistir en el día malo con firmeza. Porque no tenemos lucha contra gente de carne y hueso, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este tiempo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.

 

Pablo mismo, los apóstoles y los discípulos sufrieron mucho por causa del Evangelio, lo cual el SEÑOR ya había advertido, debido a una sociedad caracterizada por la egolatría, la ambición al dinero el amor al podet y las riquezas, unidos a la soberbia de corazón desbordada, de seres desobedientes e ingratos para con Dios, seres faltos de dominio propio pero con apariencia de piedad; no solo hay peligro externo, también por la corrupción espiritual y moral de seres ocuros que se infiltran dentro de la comunidad de fe para alterar la verdad, romper con la justicia, tergiversar el Evangelio, debilitar la fe, hacer de la salvación mercadería y algo liviano donde se añade, se quita y acomoda la palabra, por lo cual hay que velar en oración. Efesios 6:18.

 

El propósito de mantener puesta la Armadura en tiempos peligrosos es permanecer firmes, espiritualmente, que el pueblo de Dios aprenda a resistir y ser fiel en medio de mucha hostilidad; que se note el testimonio y la santidad, dando frutos visibles, contra los embates del adversario en sus continuas acechanzas violentas y trampas sutiles de los últimos días que serán los más peligrosos en la historia de la humanidad. Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Efesios 6:11; Hermanos míos, fortalézcanse en el SEÑOR y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10.

 

La palabra de Dios es nuestra referencia en la vida de fe que nunca debe cambiar ni debilitarse, necesitamos mucho la presencia de Dios en estos tiempos de tanto peligro, para perseverar en la Verdad, de tal manera que la palabra de Dios debe estar en nuestra mente y en nuestro corazón para que se refleje en nuestra conducta, listos para discernir y no dejarnos envolver; el engaño es la gran advertencia de Jesús para los últimos tiempos, no podemos creer todo lo que oímos, ni los montajes que vemos en los medios; debemos examinarlo todo con lupa para retener lo bueno; no todo lo que es espiritual viene de Dios, necesitamos Biblia, discernimiento y mucha oración vistiendo diariamente la armadura de Dios y al final estar firmes. ¿Qué tan fuerte y valiente serás en los días en que YO actúe? Porque YO el SEÑOR he hablado y haré lo que he dicho. Ezequiel 22:14.

 

La armadura de Dios incluye verdad, justicia, proclamación del Evangelio de la paz, confianza de fe, salvación eterna, palabra de Dios y oración intensa que acompañe todo esto, son siete aspectos y partes importantes de la Armadura de Dios que hoy debemos recordar para conocer y llevar a la práctica; no podemos creer o aceptar algo, por el simple hecho de que sea popular, emocionante o aparentemente espiritual, la verdad de Dios debe ser nuestro estandarte y criterio último de vida, recordando que al amor de muchos se enfría a tal grado, que parejas y familias enteras preferirán una mascota y no un hijo dado por el Dios de la vida, por eso el que permanezca firme hasta el fin, ese será salvo; la armadura de Dios nos provee seguridad y fe, no miedo. Así que, si ustedes piensan estar firmes, tengan cuidado de no caer. 1 Corintios 10:12.

1. Cinturón de la verdad. Estén, pues, firmes, ceñidos sus lomos con el cinturón de la verdad. Efesios 6:14. Estar firmes según la traducción griega es Steté er Histemí, el uno sustantivo y el otro verbo dando la idea de mantenerse y persistir de pie, despiertos y alertas a pesar de, eso es mantenerse firme, en momentos difíciles y peligrosos para no decaer y avanzar, nunca para retroceder, retirarse ni replegarse.

Cinturón de la verdad, es una frase que lleva implícita mucha profundidad espiritual, puesto que el cinturón como pieza de la armadura, provee libertad de movimiento al guerrero y al soldado para actuar, andar y defenderse con la verdad que nos afirma, nos ordena el paso, nos da seguridad y nos prepara en la vida para dar la batalla, no solo contra el engaño, sino contra el ataque con mentiras y calumnias; es decir, para resistir los días malos para que cuando todo acabe, estemos seguros y fuertes, fijos y ligados a Dios. Por eso, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en los tiempos de tanta maldad. Y después de la batalla, todavía seguirán de pie. Efesios 6:13.

 

El cinturón de la verdad es primero que todas las demás piezas de la armadura, porque es la verdad la que establece la base de nuestra vida en Cristo que es la Verdad viviente y presente, con Él no somos fácilmente movidos por el engañador. Y si Cristo es la Verdad viviente, no solamente lo conocemos, sino que vivimos en Él y para Él. Si ustedes permanecen en mi palabra, serán mis discípulos; conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres. Juan 8:31-32.

 

El cinturón de la verdad representa una vida de íntegridad sin dobleces, y alejados del doble ánimo, es decir, que vivamos conforme a los principios Bíblicos; no significa solo decir cosas verdaderas, sino andar correctamente y en santidad delante de Dios y en integridad para con el prójimo, con sinceridad y trasparencia; la verdad comienza en nuestro corazón y antes que nos expresemos con los labios, para que así la verdad nos proteja de las trampas, la mayor característica no solo del diablo, sino de este mundo lleno de maldad, esa es la razón por la cual todo cristiano genuino debe tener su vida ceñida con la verdad, para diferenciar la verdad de la mentira, distinguir entre la palabra de Dios y las ideologías humanas, con convicción y certeza ante la manipulación del mundo, pues vivimos en obediencia no en autojustificación. Padre, santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. Juan 17:17.

 

El cinturón de la verdad nos prepara para caminar seguros, aquí hay una relación entre ceñirse los lomos con la verdad y mantener nuestras lámparas encendidas, porque sin la base de la verdad, las demás piezas de la armadura pierden su fundamento; el discípulo de Cristo, el guerrero y el soldado, no podrá combatir al engaño, si conserva áreas de su vida bajo la mentira y la hipocresía, autoengañándose en su caminar; debemos hacer que la verdad de Cristo gobierne nuestra mente, corazón, palabras y decisiones, porque la verdad comienza en lo íntimo del corazón, por eso dice: Tú amas la verdad en lo íntimo. Salmos 51:6. SEÑOR, guíame y encamíname en tu verdad, pues Tu eres mi Dios y Salvador. ¡En Ti confío a toda hora! Salmos 25:5.

 

2. La coraza de Justicia. Vístanse con la coraza de justicia. Efesios 6:14. La coraza de justicia tiene una relación espiritual con la protección del corazón y con la manera en que vivimos delante de Dios, así como la coraza de la armadura protege el pecho del guerrero y del soldado para salvaguardar órganos vitales como el corazón, los pulmones y el diafragma. etc., de igual manera, la justicia de Dios en nosotros es como una coraza que guarda nuestras emociones y sentimientos del corazón, donde el corazón se relaciona con nuestro mundo interior que es el alma compuesta de voluntad, pensamientos y emociones, desde allí decidimos por voluntad propia y libre albedrio; con la justicia de Dios en Cristo, recibimos una nueva posición delante del Padre, puesto que nadie es bueno en sí mismo, Cristo es la fuente de vida y coraza de justicia en nuestra salvación. No teniendo nuestra propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. 2 Corintios 5:21.

 

La justicia de Dios en nosotros debe producir una vida justa, porque, así como la coraza no se guarda en el armario, así la justicia se vive y se muestra, con nuestro carácter y conducta al ser transformados con la salvación del nuevo nacimiento; si el pecado o el enemigo tratan de desestabilizarnos y sacarnos de nuestra posición de santos, mostrándonos culpables, nuestra coraza salvadora en Cristo, sale en nuestra defensa; la coraza nos recuerda que ya no vivimos en condenación, pero tampoco en permisividad, sino justificados en Cristo, para volver a la santidad. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1.


La justicia según Dios busca la fe obediente, que nos aleja del pecado para practicar lo que es recto y ser justos desde el corazón, así la coraza nos permite estar firmes, porque, así como la verdad nos ciñe, rodea y sostiene, la justicia protege nuestro interior del pecado y del engaño. Con la coraza de justicia para estos tiempos finales y peligrosos, confiando en Dios y su palabra, no en nuestra propia justicia, si permanecemos en Cristo y practicamos su justicia en nuestra vida diaria; si la coraza cubre el pecho, la justicia nos permite gobernar rectamente con un corazón puro. Para que puedan resistir en el día malo…estén firmes, ceñidos sus lomos con la verdad y cubiertos con la coraza de justicia. Efesios 6:13-14.

 

3. Calzado del Evangelio. Calcen sus pies con la disposición para proclamar las buenas nuevas en la paz del mensaje salvador del Evangelio, estando completamente preparados. Efesios 6:15. Los pies representan nuestro caminar y nuestra disposición para avanzar tras las pisadas del Maestro, nuestra buena voluntad y disposición para el Evangelio representa la clase de mensaje del cual somos portadores; el cristiano no solo debe conocer el Evangelio, sino que debe estar preparado para caminar firme en su fe mostrando en sí mismo el Evangelio, inamovibles en Cristo mostrándolo y testificando la verdad a otros....Me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8.

 

El calzado nos habla de preparación, buena disposición y fuerza para andar, siempre listos para dar razón de nuestra fe cuando alguien nos lo demande; no se trata de saber versículos de memoria, sino de guardar la palabra y las instrucciones de Dios en el corazón, preparados para comunicar la verdad de Dios y contrarrestar la mentira; presentando defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que nos demande razón de la esperanza que tenemos en Jesucristo, porque el evangelio que llevamos es la palabra de la paz; en Cristo hemos sido reconciliados con el Padre, hemos sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios, somos embajadores y tenemos el ministerio de la reconciliación. Predica la palabra, insta a tiempo y fuera de tiempo, 2 Timoteo 4:2, Y somos embajadores en el nombre de Cristo, como si Dios rogara a muchos por medio de nosotros; y dijera: reconcíliense con Dios. 2 Corintios 5:20.

 

El evangelio no solo debe estar en nuestra boca, sino ser mostrado en nuestro andar diario, porque es Evangelio recibido, Evangelio creído, Evangelio vivido y Evangelio anunciado; el calzado del Evangelio, representa los pies del buen discíoulo sobre los montes del mundo como lo habló Isaías; Pablo aplica esta imagen al anuncio del Evangelio, refiriéndose a que debemos ir a donde Dios nos envíe, y sobre nuestros pies es que vamos firmes; esto es importante dentro de la armadura de Dios, puesto que un guerrero y un soldado requieren de un calzado especial, fuerte y sólido para salir a la batalla y avanzar firme contra al enemigo; el orden es preparación, firmeza al andar y avanzar. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz. Isaías 52:7 Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que proclaman las buenas nuevas de Jesús. Romanos 10:15.

 

Jesús no solo predicó el Evangelio, Él fue a buscar a las personas para enseñarles y predicarles el Evangelio del reino, porque el Evangelio no es estático, nos produce movimiento y nos saca de la comodidad para hacernos testigos de Cristo. El cinturón de la verdad me enseña que debo creer, la coraza de justicia me protege el corazón y la conducta, el Evangelio de la paz determina mi camino, hacia dónde voy y que mensaje debo llevar mientras voy de camino, siempre en obediencia y amor para anunciar la esperanza que hay en Jesucristo, para que nuestra manera de vivir confirme su Evangelio de paz, amor y buena volunta, firmes en el día a día. Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando y predicando el Evangelio del reino. Mateo 9:35.

 

4. El Casco o yelmo de Salvación. Tomen el casco de salvación. Efesios 6:17. Todo casco o yelmo protege la cabeza, esto nos enseña que la salvación es protección a nuestra mente, psra saber pensar e idear cosas buenas; desde la mente brota la esperanza especialmente cuando estamos en medio de una batalla espiritual, por eso el caso representa seguridad de la salvación; un soldado o un guerrero llevan casco para proteger su parte vital en la cabeza que es el cerebro, de donde brota nuestra confianza en lo que Cristo hizo en la cruz para salvarnos, pues nada ha sido en nuestros propios méritos; ninguna condenación hay para los que permanecen en Cristo Jesús; somos el rebaño del Buen Pasto y en sus manos estamos seguros, asi que si vienen acusaciones, calumnias, miedos o dudas, el cristiano se ampara en Jesucristo como yelmo y casco protector de nuestros pensamientos. Somos salvos por gracia mediante la fe en Cristo Jesús, no por obras para que nadie se ufane. Efesios 2:8-9.

 

La mayor batalla espiritual está en la mente, y los pensamientos no sometidos a Cristo nos pueden traicionar, y desde la mente debemos rechazar los dardos de fuego del maligno, él usa nuestra mentecomo taller de su trabajo sucio y maligno, lanzando pensamientos contrarios a la palabra y verdad de Dios, pero salvación es vida y esperanza, no muerte, ni duda, nuestra vida cristiana se fundamenta en la obra de Cristo, y su gracia nos ayuda a pensar bien y esperar su misericordia pues somos herederos con Cristo de todo lo bueno y hermoso que el Padre ha dejado consignado en su palabra para sus hijos; tenemos una esperanza viva mediante la resurrección y ascensión de Jesús. El se cubrió de triunfo como con una coraza, se puso la salvación como un casco en la cabeza…Isaías 59:17Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto piensen. Filipenses 4:8.


6. El Escudo de la Fe. Sobre todo, tomen el escudo de la fe, con que pueden apagar los dardos de fuego del maligno. Efesios 6:16. Nuestra fe no evita que vengan los ataque y las represalias del maligno, su ataque espiritual siempre está ahí, listo para herirnos y dañarnos, pero como hijos de Dios y redimidos en Cristo no podemos vivir atemorizados, sino permanecer firmes en la fe para responder con oración y palabra de Dios, porque Doos nunca nos desampara, fiel es Él, toda su palabra es limpia y es como un escudo protector a todos cuantos esperamos en Él.

 

Nuestro escudo es Dios mismo, Él es nuestra fuente de fe, pues no es simplemente creer que todo saldrá bien, consiste en confiar con certeza de fe que Dios nos defenderá, ayudará y protegerá, Él dará la batalla junto a nosotros; la fe se recibe, se fortalece y se sostiene mientras nos alimentamos con la palabra, la manera propia de responder a los embates del mundo y del maligno, confesando palabra como lo hizo Jesús cuando el enemigo lo tentó; es en lo que Dios ha dicho de donde brota nuestra fe para caminar y avanzar aunque todavía no veamos respuesta ni ayuda, pues andamos por fe, no por lo que vemos ni oímos; Dios y su palabra nos dan convicción de lo que esperamos y aunque no lo vemos, esperamos respuesta segura. Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:6.

 

En estos tiempos peligrosos y finales debemos identificar cada dardo para no entrar en temor, ni polémica, ni duda, nos paramos firmes en Dios y su palabra, nuestro fundamento, es lo que creemos y confesamos porque es la verdad de Dios para actuar y permanecer firmes al pie del cañón, de tal manera que los ataque no prevalecerán sobre nuestra vida, ni nos harán flaquear, pues nuestro escudo de fe es Jesús y mi confianza rafica en Dios; entonces resisto con su palabra y obtengo la victoria; el escudo no se queda quieto, se mueve con nosotros, mientras caminamos y avanzamos en el campo de batalla, firmes en Cristo, por eso la fe sin obras es muerta, y sin fe es imposible agradar a Dios. Y esta es la victoria que ha  vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5:4.

 

6. La Espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Tomen la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Efesios 6:17. La espada representa nuestra capacidad ofensiva para defendernos de los ataques con discernimiento, confrontando el error, resistiendo la tentación y anunciando la verdad de Dios que es su Evangelio, pero hacemos defensa de ello, no con violencia física sino con valentía espiritual en una realidad fuerte y profunda. Pues desde que vino Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los que usan la fuerza pretenden acabar con él. Mateo 11:12.

 

La espada del Espíritu es la palabra de Dios, y así como la espada es un arma defensiva y ifensiva para el soldado y el guerrero, la espada de la palabra es el arma perfecta para responder efectivamente a todo el que denigra el Evangelio, hsy que rebatir, confrontar y vencer al enemigo como lo hizo Jesús y Pablo, pues el Evangelio no es nuestra propia opinión ni palabrería que hace retroceder al adversario; la espada de la palabra lleva sí misma el Espíritu de Dios, Él es quien nos direcciona y recuerda los textos bíblicos para atacar y defendernos; la palabra penetra los corazones de quienes la reciben, llega hasta lo más profundo del ser humano y corta con doble filo, la palabra parte el alma y el espíritu de quienes la oyen, porque revela a cada quien lo que tiene escondido en su corazón, confrontando el pecado, descubriendo intenciones y examinando el interior de las personas, y qué mejor que responder con La Escritura. En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra Ti. Salmos 119:11.

 

Así que la espada del Espíritu que es la palabra de Dios, nos enseña, redarguye, convence, corrige, instruye y revela venciendo toda mentira con su poder implícito; el cinturón me afirma en la verdad,  la coraza de justicia protege mi vida moral y espiritual, el calzado del Evangelio me prepara para caminar y anunciar a Cristo, el escudo de la fe apaga los dardos de fuego del maligno, el casco de salvación protege mi mente y pensamientos, y la espada del Espíritu me permite responder con la sabiduría de Dios, y la oración en el espíritu mantiene toda la armadura activa. La suma de tu palabra es verdad Salmos 119:160.

 

7. Oración en el Espíritu. Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. Efesios 6:18. Oración en el Espíritu es el clamor dirigido, animado y sostenido por el mismo Espíritu Santo a traves de nosotros cuando intercedemos; esto es, orar bajo su dirección y guía conforme a la voluntad de Dios, en fe y con perseverancia; en el contexto de la armadura de Dios la oración en el Espíritu es lo que sostiene toda la armadura activa, dependiendo del poder de Dios cuando oramos. Porque el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Judas 1:20.

 

Orar en el Espíritu implica dependencia total en Dios por su Espíritu que nos conoce y sabe lo que necesitamos, Él es quien nos conduce hacia toda la verdad de Dios desde la fe, y con base en la palabra oramos, buscando la voluntad de Dios, por lo tanto, con oración nos fortalecemos en nuestro ser interior, edificándonos sobre la santísima fe que nos ayuda a permanecer firmes en Dios honrando a Cristo; la oración es nuestra mejor arma de guerra para vencer en la lucha espiritual; Pablo termina de hablar de la armadura y cierra con la oración porque con ella nos unimos a Dios, nos ayuda en nuestra comunión con Cristo, nos mantiene alertas y perseverantes; en medio de la ansiedad la oración guarda nuestro corazón y produce efectos sanadores en el cristiano. La oración del justo es poderosa y eficaz Santiago 5:16; No se preocupen por nada, sino con oración y ruego presenten a Dios sus peticiones. Filipenses 4:6.

 

La oración nos ofrece descanso, confianza y paz en Dios porque se alivia toda nuestra carga interior llenándonos de gozo y paz, pues Dios tiene cuidado de nosotros, nos ama, nos escucha y nos responde; mediante la oración Dios puede sanar, liberar y restaurar, asi que orar en el Espíritu no es demandar ni exigir a Dios, sino entrar en comunión con Él confiando en su voluntad, buena, agradable y perfecta. Orar en el Espíritu no es solo orar cuando tenemos necesidad, sino hablar lenguage espiritual para conectarnos al cielo y deleitarnos en Dios, despiertos y animados buscando el rostro de Dios para alinear nuestro ser integral al corazón del Padre, fortaleciendo nuestro espíritu y guardando la mente con su paz, para vivir por fe, según la palabra; es orando por medio de la palabra  y con la ayuda del Espíritu Santo, que vencemos en la esfera espiritual y terrenal. ¿Qué pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento, cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. 1 Corintios 14:15.


Concluimos que en estos finales de tiempos peligrosos debemos permanecer vestidos con la armadura de Dios para permanecer firmes, resistir todo ataque,  perseverar en santidad y fe, velar y atalayar en oración estando alertas, sobrios y despiertos para no ser movidos de nuestra esperanza, teniendo el fundamento sólido en Dios con la certeza en su palabra, armémonos de valor, afirmémonos en fe, y con tenacidad de guerreros valientes, abrámonos paso en la selva del mundo para llevar a cabo nuestra misión y propósito de vida, construyendo un futuro en Dios. Amén.

 

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.



 


28 ago 2026

VEJEZ SEGÚN DIOS 2da. PARTE

VEJEZ SEGÚN DIOS- 2da. PARTE

El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de YHVH. En los atrios de nuestro Dios florecerán; aún en la vejez fructificarán, estarán vigorosos y verdes, para anunciar que el SEÑOR, nuestra fortaleza es recto, y que en Él no hay injusticia. Salmos 92:12-15.

 

Por lo tanto, no desmayamos; aunque éste, nuestro cuerpo exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día; porque cada tribulación es momentánea, y produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. 2 Corintios 4:16-17.

 

Aún en la vejez y hasta las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a otras generaciones, y tu potencia a los que han de venir. Salmos 71:18. En los ancianos está la ciencia y con la larga edad está la inteligencia. Job 12:12.

 

Es hermoso saber a esta edad adulta que aunque el mundo nos ve estorbos inútiles que deben quedar en un rincón, en Dios seguimos siendo personas, útiles, gente madura cruzando la última etapa de la vida, porque nuestro Creador ya ha establecido que en sus manos y bajo su gobierno somos sus hijos con un poco más de su sabiduría que los jóvenes, debido al camino que hemos transitado; por lo tanto, somos los más indicados para dejar un legado espiritual a las generaciones que vienen detrás, por eso Dios no deja de trabajar en nuestra vida cuando envejecemos. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia; que así mismo las ancianas sean perseverantes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, sino maestras del bien; que enseñen a las mujeres más jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, que sean prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Tito 2:1-5.

 

En la vejez el énfasis hacia nosotros mismos cambia para que el fruto se vea en otros, en quienes hemos sembrado, en quienes nos rodean, porque transmitimos lo que el Padre celestial nos ha enseñado de muchas formas y en diversas circunstancias tristes y alegres; con humildad digo que en mi caso, he llegado a los 70 años y ya he dejado un legado y una herencia en mis hijos, con la crianza en Jesucristo, en quienes me conocen de cerca y de lejos, con el libro de discipulado y en las 647 enseñanzas que se han publicado en el Bloguer de Google, Con Pasos Firmes en Dios. Aún en la vejez y hasta las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a otras generaciones, y tu potencia a los que han de venir. Salmos 71:18.

 

Dios continua su proceso perfeccionador hasta el último día de nuestra vida, porque Él no descansa, por lo tanto, nosotros, sus hijos, sus ancianos, no somos de los que nos jubilamos para entrar a una etapa de inactividad y quietud, continuamos siendo instrumentos de gloria en sus manos, haciendo lo que Él nos permite en nuestras nuevas fuerzas y agilidad física, según cada caso; no tenemos excusa para anularnos ni separamos de todo, pues estamos en la etapa del mayor fruto en nuestra vida, porque alimentamos a otros con la palabra y los recursos que Dios nos permite tener, y nuestro Creador espera que sigamos dando fruto, testimonio, oración, intercesión, fidelidad y servicio, pues Dios renueva nuestro interior y aunque el cuerpo envejezca, nuestro espíritu crece en profundidad del conocimiento de Dios y su palabra. La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos su vejez. Proverbios 20:29.

 

Uno de los grandes llamados de la vejez es contar a los más jóvenes, la historia sagrada y la historia del mundo, junto a las experiencias de la vida que Dios nos ha permitido vivir para madurar, junto a nuestras experiencias con Dios, con la familia y con la gente que se ha cruzado en nuestro camino, todo eso se puede convertir en un gran ministerio, pues a medida que avanzamos en la edad, tenemos que ser más parecidos a Jesucristo porque la madurez espiritual no termina; la meta no es llegar a cierta edad, es llegar a ser uno con nuestro Salvador, donde la vejez también puede convertirse en una etapa de generosidad y altruismo, donde podemos dar muchas cosas materiales, pero también consejo y legado espiritual. Hasta que todos lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13.

 

Cada palabra que sale de la boca de un anciano maduro espiritualmente, debe llevar no solo conocimiento bíblico, sino también agradecimiento a Dios, nuestro guardador y sudtentador, porque Dios nos ha dejado ver muchas angustias y males, pero también muchas bendiciones y justicias, como lo dice el anciano salmista en Salmos 71, que expresa la oración de un snciano; tenemos historia propia, pero también historias que contar, de situaciones propias y edificantes, en victorias y salidas del dolor; llevamos en el cuerpo las cicatrices de haber vivido con esfuerzo y sufrimiento, pero con la unción del Santo en muchos quebrantos. Porque el SEÑOR YHVH, ha sido nuestra esperanza y seguridad desde la juventud; Él no nos desecha en la vejez porque sabe que nuestras fuerzas se acaban. Dios no nos desapara, porque sabe que los enemigos acechan nuestra alma, diciendo que Dios nos olvida...Pero Dios nos levanta de los abismos de la tierra, para volver a darnos vida. Aumenta nuestra grandeza y vuelve a consolarnos. Salmos 71:9-11 y 21.


La vejez es nuestra estación de mayor responsabilidad, donde Dios nos prueba y posiciona, pues la corona de justicia de la que habla Pablo, es el galardón exclusivo para aquellos que cruzan la línea de la meta final manteniendo la fe obediente, intacta, vibrante y ardiente, y esto lo escribo, porque la filosofía del mundo ha hecho detener a muchos demasiado pronto, demeritando la evaluación personal, porque hemos confundido el avance natural del cuerpo como si fuera un permiso divino para la apatía, el aburrimiento y el desaliento, razón por la cual muchos ancianos se vuelven amargados, solitarios, y ya ni oran, se vuelven indiferentes no solo por los perdidos, sino por todos, hasta por ellos mismos, pero Dios dice: Se fiel hasta la muerte, y YO te daré la corona de la vida. Apocalipsis 2:10.

 

No se trata de comenzar bien la vida cristiana, sino de terminar permaneciendo fieles, pues Dios puede convertir nuestras heridas y sufrimientos en testimonio, y la vida no sería vida sin dificultades, porque aquellos momentos duros y difíciles que hemos atravesado en este mundo de la mano Dios, pueden convertirse en una fuente de esperanza para otros, y las lágrimas que derramamos ayer se pueden convertir en consuelo para otras personas, de tal manera que nuestra edad de oro, edad adulta y vejez esta relacionada con una vida justa, porque vejez no es cumplir muchos años, sino llegar a la vejez caminando en justicia. Bendito sea el Dios…de toda consolación, el cual nos consuela…para que podamos también nosotros consolar. 2 Corintios 1:3-4.

 

Mientras tengamos vida Dios nos sigue comisionando de acuerdo a nuestras fuerzas, preparación y perspectivas de vida, Dios quiere interrumpir y desmantelar las ideas humanas que el mundo y la ciencia han dejado en nuestra mente, razón por lo cual nos dejo su Historia Sagrada con héroes bíblicos en su ancianidad, los cuales nos sirven de ejemplo y aliento de fe; cada historia bíblica está puesta para darnos una lección inspiradora y un toque de romanticismo histórico, como precedente espiritual para aplicar a nuestra vida, porque todo en la Biblia es jurisprudencia divina que nos revela cómo opera Dios en su reino. Jóvenes y mujeres, ancianos y niños, alaben el nombre del SEÑOR, porque solo su nombre es excelso; su gloria está por encima de la tierra y de los cielos. Salmos 148:12-13.

 

Moisés no fue comisionado como libertador de Israel a sus cuarenta años, en ese tiempo cometió errores como el homicidio del egipcio, el resultado de su juventud fue el fracaso y el exilio, sus siguientes cuarenta años fueron en el desierto cuidando ovejas que no eran suyas, y llegó a los ochenta, cuando según el humanismo, nuestra vida ya va concluyendo, la belleza de su juventud solo era un recuerdo lejano, sin fruto, razón por la cual se consideró inútil delante del SEÑOR para los propósitos libertadores de su pueblo Israel. Moisés tenía 80 años y Aarón 83 cuando fueron comisionados para hablar con faraón. Éxodo 7:7;

 

La palabra desierto en el hebreo no significa abandono de Dios para morir en el olvido, es el lugar donde Dios nos apacienta y nos habla con claridad y ternura, nos instruye y transforma porque escuchamos su voz con atención y claridad, Dios nos trata fuerte en la madurez de de nuestra vida, pero Él sabe esperar que en muchos casos, nuestro vigor natural muera para que su autoridad divina nos revista de poder para enfrentar cosas tremendas, pero poderosas. Los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán, Isaías 40:31. Moisés murió a los ciento veinte años de edad, habiendo conservado hasta su último día, buena vista y buena salud. Deuteronomio 34:7.

 

En el NT este patrón continua, no cambia, vemos cómo Dios usó a Simeón y a la profetiza Ana en su avanzada edad, no se apartaban del templo sirviendo al SEÑOR noche y día con oraciones y ayunos, Lucas 2:36-40; ellos eran personas que según su cuerpo biológico lo obligaba al descanso, pero ellos se negaron a abandonar su línea de frente de batalla, su vida en el templo eran actos de guerra espiritual contra de la ceguera espiritual de las generaciones de su época; ellos son un ejemplo de fidelidad, desvelo y quebranto para nosotros hoy, sus ojos fueron abiertos para ver y reconocer lo que los sacerdotes y eruditos de su tiempo no pudieron ver ni reconocer, al Mesías encarnado. Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén. Lucas 2:38.

 

En el caso de Abraham cuando toda lógica humana con su medicina, biología y diversas ciencias dicen que el tiempo ha expirado, y que el cuerpo y la matriz de Sara estaban como muertos, Dios no los llamó a descansar, los llamó a creer y crecer por lo imposible, sin importar si estaban entrados o pasados de años, porque vejez en Dios no es letargo espiritual, ni obstáculo para sus divinos propositos, es el escenario diseñado por Él para ligarnos más a su presencia y despertar el 100% de su señorío, soberanía y poder, para que sigamos siendo productivos pero a la manera de Dios. El orgullo de los jóvenes está en su fuerza; la honra de los ancianos está en sus canas. Proverbios 20:29.

 

En la vehez hay un peligro muy grande al creer que ya hemos vivido lo suficiente y que hemos leído y estudiado las Escrituras con suficiente temor, pues las tentaciones cambian según la edad y con el paso de los años; en la juventud el pecado es como un fuego que quema, es una batalla continua para apagar los gritos continuos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, pero en la vejez el infierno ajusta sus estrategias, el enemigo ya no grita, ni presiona, sino que susurra sutilmente disfrazado de algo impecable: estás cansado, ya no ores, duerme, descansa y comen bien, el enemigo nos presenta una falsa sensatez para neutralizarnos como guerreros que somos, haciéndonos creer que ya hemos cumplido, que somos inmunes, y que ya pagamos tu cuota. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. 2 Timoteo 4:7.

 

En la vejez vencer al enemigo es un conflicto intenso que demanda hasta la última gota de nuestra fe y aliento; el salmista sabía la guerra que enfrentaba en su vejez, pero confiaba en Dios porque conocía su amor y fidelidad; al final pudo alabar al Eterno por su redenvión y liberación de las garras del acechador de las almas. Pablo también  lo sabía, ya anciano agonizaba por la fe resistiendo las tinieblas, pero él mantuvo su lámpara encendida, hasta el mismo instante en que la espada romana cortó su cabeza; ellos son prueba irrefutable de una vida vigilante y aferrada a Dios hasta dar el último suspiro. Aumentarás mi grandeza y volverás a consolarme, y yo te alabaré con instrumentos, cantando tu verdad; mis labios se alegraran porque redimiste mi alma, y mi lengua hablará de tu justicia todo el día, por cuanto han sido avergonzados y confundidos los que procuraban mi mal. Salmos 71: 21-24.

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Y viene la segunda parte de mi testimonio llegando a los 70 años, razón de esta enseñanza, donde quiero completar mi más reciente testimonio; todo empezó con la incontinencia y la operación de la vejiga que no quedó bien porque la micción era en tres etapas, por lo cual sufría mucho cuando tenía que salir de casa, pues todo el tiempo estaba buscando un baño, el problema se había acentuado con la infección bacteriana urinaria y una bacteria resistente, por lo cual los médicos aseguraban que los resultados de mi urocultivo siempre serían positivos, porque según ellos, ya estaba colonizada, algo que yo rechacé en el nombre de Jesús; tuve que ir en dos ocasiones a urgencias, y en ambos casos me dieron hospitalización domiciliaria para aplicar un antibiótico intravenoso más fuerte, porque según el dictamen médico las pastillas ya no me obraban. YO seguiré siendo el mismo cuando sean viejos; cuando tengan canas, todavía los sostendré; YO los hice, y seguiré con ustedes; YO los sostendré y los salvare. Isaías 46:4.

 

Cinco veces tuve resultado positivo de laboratorio y al final resultó otra bacteria, y nuevamente antibióticos que producían diarrea, pero después de muchas lágrimas, humillación y clamor ante el Padre y oración de las hermanas, los resultados salieron negativos, ahora sí se podían realizar dos procedimientos que neceditaba desde hacía nueve meses para observar internamente el aparato urinario. Cuando fui a donde la doctora de la Cistoscopía, abrió grandes los ojos y dijo pensé que no lo lograrías, y la cistoscopia resultó bastante dolorosa, hasta parecía que había empeorado la situación, pues la micción era más lenta, había dolor y la doctora dijo que muy seguramente me tendrían que operar, a lo cual yo dije que no quería. Tú, SEÑOR, me has hecho ver muchas angustias y males, pero volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Salmos 71:20.

 

Luego vino la Urodinamia uretral estándar, la cual resultó suave; yo había estado orando para que no tuvieran que operarme y que todo saliera bien con este examen, así fue, los resultados fueron de todal normalidad, entonces lloré mucho de alegría y agradecimiento a Dios. Él había escuchado las oraciones y había visto mí dolor y mis lágrimas, Él me sanó por su misericordia y su amor. No me deseches cuando sea viejo, no me abandones cuando me falten las fuerzas…aun cuando sea viejo y tenga canas, no me abandones Dios mío; hasta que anuncie tu poder a la próxima generación, y tus obras poderosas a los que han de venir. Salmos 71:9.

 

Recordemos por último a Salomón, porque cuando más cercanos estamos a la eternidad más sutiles y letales se vuelven los ataque del enemigo que ahora intenta adormecer el alma con pequeñas zorras cotidianas para evitarnos buscar la presencia de Dios y sacarnos de la intercesión, tornándonos religiosos, lo que antes nos hacía llorar en el altar, ahora lo justificamos o nos hacemos los indiferentes, ya no hay interés por las almas, y muchas cosas que pasan, los ancianos lo toleran; Salomón vio la shekina, pero su corazón fue dividido en la vejez, como resultado de la apostasía silenciosa y las pequeñas concesiones a lo largo de su vida; se multiplicaron sus riquezas, pero también sus mujeres, algo que Dios había prohibido. Deuteronomio 17:17.

 

Salomón no cayó por ignorancia sino por debilidad, no fue escases de sabiduría, fue orgullo intelectual no confesado, permitiendo que se apagara en él el temor reverente a Dios, el Dador de las bendiciones; en la vejez el enemigo no nos arrastra a pecados groseros le basta lograr lo que hizo con Salomón, enfriarnos y hacernos tolerantes a lo que Dios aborrece, justificando pecados del pasado y del presente, y sabemos que Dios no acepta a los que brillaron solo por un tiempo y se volvieron tibios religiosos, Él recompensa a los que perseveran hasta el fin porque quiere mostrar su gloria a través hijos y siervos fieles, firmes y perseverantes. Si hemos caminado con Cristo la vida entera, no podemos bajar la espiritualidad en la vejez, antes debemos ser más fuertes en el temor reverente a Dios, para seguir teniendo su consejo, su amistad y su ayuda, y que no nos pase como a Uzias, que habiendo sido instrumento de Dios, se enalteció para su reuina. 2 Crónicas 26:16-21.

 

Juan por su parte, cuando joven recostaba la cabeza en el pecho del Maestro, y en su vejez era un anciano venerable, tuvo el privilegio de ser el último apóstol sobreviviente, y a pesar de ser exiliado a la isla de Patmos, por causa de la palabra y el testimonio de Jesucristo, él recibió la revelación de los días finales porque hasta su ancianidad, vivía en el Espíritu, no se adormeció, se conectó al cielo buscando la revelación del Padre; sus sentidos espirituales estaban afinados para oír la voz de trompeta, y sus ojos abiertos recibieron la visión profética más grande y colosal que jamás se haya entregado a un ser humano. Yo, Juan. Soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje del SEÑOR confirmado por Jesucristo, y me encontraba en la isla de Patmos. Apocalipsis 1:9.

 

Amén, gloria a Dios por la vejez en Cristo, pero también aprendamos a hacer ejercicio, no seamos sedentarios, sino activos, bebamos agua y aprendamos a alimentarnos apropiadamente; oremos siempre y por todo, alcancemos salud, santidad y demos fruto hasta el final de nuestros días.


Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno. 














27 jul 2026

VEJEZ SEGÚN DIOS-1ra PARTE


VEJEZ SEGÚN DIOS Y LA BIBLIA

Aún en la vejez producirán fruto; estarán fuertes, serán como árboles verdes, llenos de vitalidad. Salmos 92:14.

Las canas son una corona de honra que se obtiene por llevar una vida justa. Proverbios 16:31.

YO seré su Dios durante toda su vida, hasta que tengan canas por la edad. YO los hice y YO cuidaré de ustedes; YO los sostendré y los salvaré. Isaías 46:4.

El mundo, la ciencia y los medios siempre nos han estado lavando el cerebro diciendo que después de los 50 o los 60 años somos viejos que deben jubilarse y retirarse a descansar; nos han mostrado un panorama oscuro y desalentador de la edad de oro, quizá por el avance de la sociedad y su modernismo; tal vez por miedo a la muerte la vejez se muestra como si ya fuera el final del ser humano, también porque hay pérdida de alguna habilidades y capacidad física en muchas personas que tienen vidas limitadas debido a la enfermedad, y se nos llama adultos mayores que dependen de otros, pero otro es el panorama que nos muestra el libro sagrado de Dios. Los saciaré de larga vida y les mostraré mi salvación. Salmos 91:16. 

 

En muchos lugares las personas valoran más la juventud y la productividad condenando a la edad adulta como si fuera una etapa de menor valor, también está el caso de familiares que han visto experiencias difíciles en familiares que sufren después de cierta edad, pero Dios en su palabra nos presenta una perspectiva de vida bastante diferente, donde la vejez es una etapa de honra, sabiduría, fruto y espiritualidad, si vivimos para el SEÑOR. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano. Levítico 19:32.

 

Dios en su gran amor y misericordia nos revela la verdad de su palabra para contrarrestar toda la mentira y todo el engaño que el mundo nos lanza con relación a la vejez, esa etapa de la tercera edad por la cual atravesamos los seres humanos, donde nos ven como inservibles y deteriorados, incluso la familia, sin embargo la palabra de Dios nos muestra un panorama muy diferente, aunque la ciencia invente cantidad de especialidades con el ánimo dizque de estudiar y mejorar nuestra edad adulta con la geriatría y la gerontología, según la ciencia, especialidades encargadas de analizar los cambios físicos, mentales y sociales,  de una persona llamada adulto mayor, porque según esas ciencias, los cambios de la edad biológica nos llevan al rincón de la casa, alejándonos del trabajo y las labores cotidianas, para depender de medicamentos y terceros, y oramos: SEÑOR, no me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabe, no me desampares nunca. Salmos 71:9.

 

La Biblia narra ejemplos de vida larga en los siervos que Dios usó durante la Historia Sagrada, del AT, donde el Dador y Dueño de la vida nos presenta la vejez como una etapa normal y natural del proceso de maduración humano mientras atravesamos este mundo, es un proceso que los cristianos podemos llevar con honor en nuestro Salvador Jesucristo, porque va acompañado de mayor sabiduría, experiencia y conocimiento, como lo vemos en Josué, cuarenta años después de que Moisés le entregó la dirección del pueblo de Israel para introducirlos a la tierra prometida, él pudo decir: Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió a explorar la tierra. Como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, puedo moverme y pelear igual que entonces, tengo fuerza para salir y para entrar. Josué 14:11

 

Es Dios quien nos sostiene, Él nos creó, Él conoce nuestro cuerpo, Él anhela que le creamos y tengamos presente que debemos seguir trabajando hasta el final de nuestros días, aprovechando bien el tiempo, aunque nuestro camino en esta tierra es corto, y la belleza de la juventud pasa pronto pues se desvanece como el agua entre los dedos; la vejez no es una etapa de inutilidad sino de mayor sabiduría, discernimiento, servicio, fruto espiritual y dependencia de Dios; así que la edad adulta de la vejez, Dios no la mide por los años vividos, sino por el crecimiento en la fe, el carácter y la obediencia de sus fieles guerreros. Hasta que todos lleguemos a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo…para que ya no seamos niños fluctuantes. Efesios 4:13-15.

 

Asi que la vejez, no es el descanso del guerrero, sino la recta final antes de la eternidad, es el tiempo de mayor intercesión por la humanidad y discernimiento agudo para los tiempos finales porque hemos alcanzado autoridad y mayor responsabilidad espiritual en el lugar secreto para enfrentar una batalla más intensa, pues en las manos de nuestro Padre celestial seguimos siendo útiles, como miembros fuertes y firmes en la fe dentro del cuerpo de Cristo; somos atalayas guardianes y mensajeros fuertes en el reino de Dios, ministrando y haciendo guardia bajo la dirección del Espíritu Santo, pues la dependencia a Dios nos concede un corazón entendido y despierto en nuestra edad de oro, así que la vejez no es cansancio físico sino vitalidad espiritual. La cabeza canosa es una digna corona de honra obtenida por llevar una vida justa. Proverbios 16:31.

 

El mundo siempre ha tenido un guion muy predecible para el envejecimiento, pero si somos amigos de Dios y nos adentramos en su palabra  viviendo en el poder de su Espíritu, nuestra perspectiva de vida y concepto de la vejez, cambiará, aún cuando el cabello sea blanco, la piel luzca menos fresca y nuestra fuerza física no sean las mismas de antes, aunque el mundo nos mande a “descansar” y disfrutar lo que hemos logrado con la promesa de una jubilación con el cese laboral, pero hay un silencio en el alma para los que tenemos al Espíritu Santo, y sabemos que todo eso que oímos, no es la voz de Dios, sino del enemigo para sacarnos de nuestra misión y propósito de vida. Porque aún en la vejez producirán fruto; seguirán verdes y llenos de vitalidad. Salmos 92:14.

 

La realidad espiritual de la vejez está descrita en la Escrituras y opera desde Génesis hasta Apocalipsis, bajo la verdad y diferencia radical de Dios con relación al mundo; aunque nuestros pasos se vuelan más lentos y los huesos pesen más, la batalla espiritual no disminuye ni cesa, sino que se vuelve más intensa; mientras el mundo celebra la jubilación, el infierno celebra el cese y parálisis de los justos, es una distracción y formateo mental de las tinieblas porque el diablo nunca envejece, no es como dice el viejo refrán, que el diablo sabe por viejo que por diablo; la palabra nos advierte que él actúa con furia sabiendo que le queda poco tiempo. ¡Alégrense los cielos y ustedes que viven en ellos! ¡Pero hay de los que viven en la tierra y en el mar, porque el diablo sabiendo que le queda poco tiempo, ha bajado contra ustedes lleno de odio y furor! Apocalipsis 12:12.

 

El adversario no se retira cuando nos jubilamos, al contrario, es precisamente en el umbral de la vida física cuando el reino de las tinieblas despliega sus estrategias más oscuras, calculadas y sofisticadas para mantener a muchos enfermos e inactivos en una cama o en una silla de ruedas tratando de matar la fe y la,confianza en Dios; esto lo podemos ver a través de la historia de la humanidad donde patrones negativos sembrados en la mente, se repiten una y otra vez, pero en la Biblia vemos hombre y mujeres que caminaron con Dios en vitalidad hasta avanzada edad, sirviendo al Dios de la vida, renovados y en sanidad inquebrantable; ellos resistieron los asedios de la juventud y los embates del enemigo y este mundo con su madurez integral; los ancianos de Dios jamás bajaron la guardia hasta el final de sus días.


Ana la profetiza hija de Fanuel que pertenecía a la tribu de Aser, se casó cuando era joven, pero solo siete años estuvo casada. Ahora era una viuda cerca de los 84 años, y no se apartaba del templo sirviendo de noche y de día con ayunos, oración y adorando a Dios. Cuando vio que Simeón bendecía al niño Jesús, comenzó a alabar a Dios y a hablar acerca del niño Jesús que venía para todos los que esperaban que Dios liberara a Jerusalén…Lucas 2:36-52.

 

Pero ¡cuidado¡ que no se engañen muchos creyendo que tienen derecho a jubilarse, asumiendo que el tiempo de guerra ya ha pasado, como le sucedió a Salomón, no imaginen que su hoja de servicio espiritual a Dios está completa, porque la verdad es otra; crecer, madurar y tener experiencia no significa que llegó el descanso para el guerrero, puesto que es nuestra última línea de batalla y la más importante antes de alcanzar la eternidad, en dependencia a Dios, porque debemos dejar legado con santidad a las generaciones venideras, lo cual es algo irreversible, y para entenderlo debemos ir a las raíces hebreas para comprender el texto bíblico y no ser engañados. Cuando Salomón era ya anciano, las muchas mujeres que tuvo hicieron que su corazón se desviara hacia otros dioses, pues no se había entregado por completo al SEÑOR su Dios, como lo había hecho David su padre. 1 Reyes 11:4.

 

En el hebreo no existe el término jubilación que hoy usamos,  ni nada que nos diga que dejamos de ser útiles en las manos de Dios para bendecir y multiplicar su reino; para vejez, en hebreo, está la palabra Zaquén o Zakén, que nos da la idea de una persona respetable debido a su edad avanzada, alguien que honra a Dios y a la comunidad con su servicio, a la manera de un jefe principal, reconocido por su sabiduría, arduo trabajo, carácter firme y apacible, con experiencia y autoridad, porque la vejez va acompañada de una vida justa y santa, un adulto mayor es digno de honor, porque obra con humildad, sabiduría, discernimiento y obediencia a Dios para ser ejemplo a todos; un anciano experimentado y sabio aconseja con justicia y fidelidad a su Creador y a su prójimo. Dios dijo a Moisés: anda y reúne a los ancianos de Israel y diles: Ponte de pie y muestra respeto ante los ancianos. Muestra reverencia por tu Dios, porque YO SOY el SEÑOR. Levítico 19:32.

 

El texto bíblico nos enseña que los levitas trabajaban en el tabernáculo hasta los 50 años, pero luego pasaban a hacer la guardia y eran atalayas para sus hermanos, vigilando en el santuario de noche y de día; esto sucedia cuando su labor dejaba de ser la fuerza física, entonces pasaban a la fuerza espiritual, con discernimiento, obediencia, humildad y autoridad, pues la vejez es el peso eterno de una vida rendida a Dios. El SEÑOR no se da por vencido para hacernos sus instrumentos de gloria, hasta la última hora de nuestra etapa en esta vida; en la edad de oro, solo cambia la frecuencia de nuestra guerra espiritual, y si velamos, el adversario no podrá destruirnos ni tumbarnos en los últimos días de nuestra vida, pues estamos esculpidos en las manos de Dios y somos como una gran ciudad amurallada. Aunque una mujer se olvide del hijo que salió de su vientre, dice Dios: YO nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de mis manos te tengo esculpido; delante de Mí están siempre tus muros…YO SOY YHVH, y no se avergonzarán los que esperan en Mi... Isaías 49:15-26.

 

Para los ancianos el enemigo cambia su armamento, por lo cual intenta vencernos con armas silenciosas de comodidad, más tiempo de reposo y de ocio, la autosuficiencia, el alejamiento de los demás, el abandono, las nostalgias de tiempos pasados, los dolores, la enfermedad y el creer que no necesitamos de nadie, así él sacude nuestra vida espiritual haciéndonos creer que ya no tenemos nada para dar y que no valemos nada, que nos ha llegado la hora de dejar todo en manos de los más jóvenes, pero Dios dice otra cosa; el fuego del altar y del templo que somos tú y yo para Dios, nunca debe apagarse, tiene que seguir ardiendo hasta nuestra vejez, pues Dios nos ha asignado un propósito divino para que lo llevemos a cabo hasta el último momento, y a los hijos jóvenes manda: Presta atención a tus padres que te engendraron y te dieron la vida; y cuando lleguen a viejos, no los abandones.  Proverbios 23:22.

 

Vejez no significa pausa en el camino, ni sentarse viendo pasar la vida, esperando ir al cielo, es el terreno para aprobar nuestra verdadera fidelidad y obediencia a Dios, Pablo usa la palabra Etheiró, Patherió y diaphterico, dando a entender que hay un desgaste físico innegable de decadencia física y de forma continua disminuyendo en la fuerza y la agilidad, pero no es el común, porque en Cristo, nuestra alma y espíritu se renuevan espiritualmente por el poder de la fe, la confianza en Dios y el poder de su palabra de verdad; y aquí quiero dejar testimonio de esta enseñanza porque ya estoy en mis 70 años, y Dios me había estado susurrando la palabra Anakainosis, palabra que yo nunca había escuchado ni conocido, pero que retumbaba en mi cerebro una y otra vez, entonces me puse a investigar y lo supe. Por tanto, NO desmayamos, antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior, no obstante, se renueva de día en día. 2 Corintios 4:16.

 

Me he sorprendido al conocer el significado de esta palabra griega en Español, yo me estaba sintiendo acabada porque entraba a los 70, entonces el padre celestial, por su Espíritu vino a fortalecerme, con esta Anakainoisis, que significa renovación, volver a hacer de nuevo, transformación interior y restauración espiritual por la obra salvadora de Dios, que salva el alma, sana el cuerpo y revive el espíritu; se trata no solo que Dios nos hace otra vez, sino que Él nos transforma profundamente en nuestra manera de pensar, sentir y actuar, porque el Creador quiere derrumbar el concepto de vejez que el mundo nos ha inculcado, con lo cual se ha sepultado a muchos, no en los 80´s, sino desde los 40´s y los 50´s, haciendo que muchos se entierren vivos, se archiven como algo inservibles y lleguen a ser una carga para otros, lo cual NO es el plan de Dios, sino la cizaña del enemigo para anularnos como personas de poder en Dios, que deben vivir en la completa verdad y voluntad del Padre celestial en el nombre y sacrificio de Jesucristo. Sin que nosotros hubiéramos sido buenos, Jesucristo nos salvó sin merecerlo. Por pura misericordia Dios nos lavó y nos regeneró para darnos vida nueva por su Espíritu Santo. Tito 3:5.

 

En ese proceso salvador del Padre, en Cristo Jesús, y que he compartido en este blog, https://conpasosfirmesendios.blogspot.com/2020/06/profundidad-y-grandeza-de nuestra.html, Dios ha ido completando su transformación en cada uno de los redimidos en su sangre, sellándonos con su Espíritu al nacer de nuevo, Dios nos da un corazón, una mente, un alma, un cuerpo y un espíritu nuevos, algo que se va perfeccionado día a día, rumbo a la vejez llena de sabiduría, caminando arduo y acercándonos al reino eterno; esa renovación solo se produce por el Espíritu y el estudio juicioso de la palabra de Dios, atesorándola en el corazón, viviéndola y confesándola; en la vejez ya debemos ser vidas que han abandonado el pecado para vivir en completa obediencia, agradando a Dios, no a nosotros mismos ni a los demás; ya hemos adquirido un carácter firme, tenemos conceptos claros de la palabra y no nos dejamos engañar fácilmente por el enemigo ni el mundo, sino que con ternura, derramanos el amor del SEÑOR Jesús, y nos movemos cada vez más, con mayor discernimiento, actuando en la voluntad de Dios, Porque el que permanece unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; todo en esa persona se convierte en algo nuevo. 2 Corintios 5:17.

 

Concluyo la primera parte de esta enseñanza diciendo que entrando a los 70 años, en mi caso, Dios está haciendo una renovación total en mí, es algo espiritual y profunda que se refleja en lo fisico, porque así como cuidamos el alma para salvación, debemos cuidar el cuerpo físico para que sigamos siendo vasijas de honra en las manos del Padre, viviendo sanamente y con vigor diario según su palabra, reafirmándonos en la fe para no flaquear ante el embate del mundo y las tinieblas. En este final de los tiempos donde hay tanto engaño y maldad podríamos desanimarnos, pero a pesar de los años, debemos perseverar en Dios, para que Él siga perfeccionando su obra maedtra que somos tú y yo, renovando nuestra mente, mientras Él moldea nuestro carácter, y mejoramos la manera de vivir, según la realidad, y que cada día nos parezcamos más a nuestro Amado Salvador y SEÑOR Jesucristo. Debemos renovarnos espiritualmente en nuestra manera de juzgar, Efesios 4:23; Debemos revestirnos de la naturaleza nueva; del nuevo hombre, que se va renovando a imagen de Dios, nuestro Creador, para llegar a conocerlo plenamente. Colosenses 3:10.

 

Espera la segunda parte…

 

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.