¡ORDENA TU VIDA ANTES QUE SEA DEMASIADO TARDE!
Pon tu vida
en las manos del SEÑOR; confía en Él, y Él siempre vendrá en tu ayuda. Salmos
37:5.
El ser
humano hace planes, pero al final, es el SEÑOR el que dirige y organiza.
Proverbios 16:9. Háganlo todo decentemente y con orden.1 Corintios 14.40.
No vivan ya
según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de
pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad
de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato y lo que es perfecto.
Romanos 12:2.
Con cada año que llega Dios tiene un propósito para nuestra vida, en particular, Dios es quien con su soberanía y poder dirige el cambio día a día, y cada momento es una oportunidad para organizar y ordenar nuestra vida aprovechando que Dios renueva sus misericordias para cada ser humano; y nosotros debemos responder a su amor, fidelidad y misericordia, poniéndolo a Él en primer lugar con oración, escudriñando su palabra y acercándonos a Él, encomendando nuestros planes a Él, confiando siempre aunque el mundo se vea muy oscuro. Busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, haciendo lo correcto ante los ojos de Dios, y recibiremos de Él todas las cosas. Mateo 6:33.
En ese Ordenar nuestra vida, debemos vivir para hacer el bien, perseverando en fe obediente y humildad, porque cada año o cada día, no es simplemente uno más, es una oportunidad divina para tomar conciencia y reflexionar en lo bueno, lo justo y lo santo, siendo determinados y firmes en Cristo; el SEÑOR y Dueño del universo nos habla para alertarnos a ordenar nuestra vida porque el tiempo apremia para romper con el pecado y con todo comportamiento discordante que nos aleja de Él; Dios planea hacer grandes obras entre su pueblo, para hacer la diferencia con el mundo en estos tiempos de confusión y locura, por lo cual, nuestra parte, es comportarnos bien, como Dios manda y como a Él le agrada. No nos cansemos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. Gálatas 6:9.
Es sencillo, caminemos con Dios paso a paso, y desde que comienza el día entréguemonos a Dios, como dice Salmos 5:3, alimentándo nuestra mente con la palabra, Josué 1:8; orando durante el día para cuidar nuestros pensamientos, Filipenses 4:8 para terminar el día en oración, agradecidos para ir descansar con la palabra; todos y cada uno de nosotros; los hijos de Dios y ciudadanos de su reino, así como los que han de ser salvos, tenemos que hacer un examen interior cada día a la luz de la palabra frente al carácter de Cristo, para sopesar la clase de vida que hemos llevado hasta ahora, pues muchos aún no están preparados para los tiempos finales, por lo cual requerimos hacer un alto en el camino, trabajando efectiva y asertivamente para poder ser hallados dignos de encontrarnos con el SEÑOR rumbo a las Bodas del Cordero. Pues hemos sabido que algunos de ustedes llevan una vida desordenada e indisciplinada, sin ocuparse de lo que conviene. 2 Tesalonicenses 3:11.
Ordenar la vida biblicamente significa alinear todas las áreas de nuestra vida con Dios y sus principios. Dios nos muestra un orden espiritual muy claro en su palabra, y cuando ese orden se respeta, hay paz, dirección y bendición, pero si se altera, vendrá el caos; por eso Dios es siempre lo primero, Él es el fundamento de todo orden y justicia, así aprendemos a depender de Él. Cuando ponemos a Dios en primer lugar todo lo demás encuentra su lugar. En Dios nada es por el azar ni mera coincidencia, y veo que hace más de un mes que se ha venido compartiendo, enseñanzas a cerca de Dios, el Orden, el Discernimiento, la Santidad como plenitud de Vida, el Sentido de la Vida, y mucho más, todo lo cual está alineado con esta ensañanza de orden vital, donde el Eterno nos exhorta a prepararnos para estar dentro de sus planes proféticos de fin de los tiempos. Por lo tanto, hagan morir en ustedes, todo lo que es terrenal; que nadie cometa inmoralidad sexual, ni haga cosas impuras, ni siga sus pasiones y malos deseos, y que no se dejen llevar por la avaricia, que es una forma de idolatría. Colosenses 3:5.
Es apremiante ordenar la vida antes que sea demasiado tarde, controlando y cuidando el corazón para no caer en emocionalismos e impulsos, pues el corazón es mentiroso y engañoso, Jeremías 17:9-10; la vida comienza a ordenarse desde adentro del corazón que es como un manantial del que brota la vida, Proverbios 4:23; y ordenar el corazón implica abandonar el pecado, arrepentirse, perdonar, eliminar la amargura y alinear los pensamientos con Dios, llevándolos cautivos a su voluntad, para eliminar obstáculos que nos impiden mantenernos en Él, 2 Corintios 10:5; el orden de nuestra vida no es solo responsabilidad para con Dios, sino con la familia y con nuestra propia espiritualidad al servicio del reino y los demás para llegar firmes hasta el fin....Al que ordene su camino, YO le mostraré la salvación de Dios. Salmos 50:23.
El orden incluye disciplina y diligencia para bendición, con lo cual hay abundancia, sabiduría para administrar bien el tiempo y el dinero, y trabajamos con excelencia olvidando la pereza; es asi como nos encausamos dentro del mover ordenado de Dios, pues el desorden produce destrucción, pero el orden promueve edificación para ensancharnos con la capacidad de la ayuda que proviene de Dios para planificar nuestra vida y nuestra casa. Ensancha el sitio de tu casa y alarga sus cortinas, no escatimes ni repares en los gastos; porque te vas a extender a la derecha y a la izquierda; tus descendientes conquistarán nuevas tierras y habitarán ciudades que ahora están desiertas. Isaías 54:2-3.
Lo primero en el orden de Dios para el cristiano, es ordenar la vida espiritual antes que sea demasiado tarde y muchos se queden en el arrebatamiento; seamos guiados por el Espíritu Santo, para el verdadero orden total de nuestra vida, porque si estamos prepsrados y en orden, seremos llevados con Cristo, pues los dormidos, tibios y despistados sufríran las consecuencias de su desorden; pues muchos no son coherentes con la fe, son faltos de equilibrio y sabiduria y no escuchan a Dios, pues el desorden nos hace insensibles, pero el orden nos hace sensibles a su voz al tener un corazón limpio. Dios establece el orden para que se materialice una vida mejor, haciendo su voluntad con fe obediente, ceñidos a sus instrucciones, cumpliendo nuestros roles y responsabilidades. Todo lo que hagamos, hagámoslo de corazón, como para el SEÑOR. Colosenses 3:23.
Para entender mejor, hablemos a cerca de lo que es el desorden en paralelo con el orden y que aprendamos a desarrollar nuestros dones y
talentos con una buena mayordomía y administración, con una debida organización y planificación, para que nuestra vida y nuestro hogar sean verdaderos
refugios de bendición integral, tanto para sí mismos como para todos los de la casa. Así dice el
SEÑOR: pon tus asuntos en orden, porque si no lo haces, morirás y no vivirás…Isaías 38:1.
Desorden en el original hebreo, esta primero con las palabras Tohú babohú, significa desolación, confusión, falta de funcionalidad y vacío por carencia de una estructura y un diseño; por otra parte, con la palabra Balagán, significa caos, lio y problema; con Mevujá, se traduce como descontento, por falta de gratitud y carencia de agradecimiento, provocando desorden mental y social sin discernimiento ni propósito; también está la palabra Iséder que significa conducirse sin limites andando sin rumbo, ociosos y desocupados cometiendo toda clase de locuras; y finalmente está la palabra Ta´aróvet, donde literalmente no hay orden porque todas las cosas están revueltas, en mal estado y patas arriba en medio de la oscuridad, redundando todo en un desorden total, tanto espiritual como emocional y físico en lo cotidiano, hay total desorientación, desubicación, confusión y desorganización personal. La tierra, entonces, no tenía ninguna forma; todo era un mar de desorden y vacío profundo cubierto de oscuridad, pero el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Génesis 1:2.
En Génesis el escenario es la tierra desordenada y vacía, es un desorden que hoy está representado en muchas vidas sin Dios, donde Él quiere volver al orden con su amor y principios espirituales, porque el vacío Tohú babohú no es el diseño final, es inutilidad de una condición temporal de desorden por carencia de planeación y estructura para saber vivir a la manera de Dios; es posible que haya orden en lo material y físico pero no hay dirección de Dios por ausencia del orden espiritual en una vida sin contenido claro, y la persona experimenta vacío existencial y esterilidad al vivir, pues la oscuridad le impide ver y oír a Dios, ausentes de la Luz que es nuestro SEÑOR Jesucristo; si estás viviendo sin Dios no hay orden genuino ni completo, por lo cual no hay revelación ni discernimiento para desechar el mal y el peligro, por lo tanto, habrá inseguridad, incertidumbre y desconocimiento, andando a tientas como ciegos dentro de un abismo de oscuridad mental y espiritual. Mi pueblo no tiene conocimiento, por eso ha sido destruido; son un pueblo de reyes y sacerdotes, pero han rechazado conocerme para ser mis sacerdotes: Y como olvidan las enseñanzas de su Dios, YO me olvidaré de tus descendientes. Oseas 4:6.
Esta exhortación es apremiante y grave ante lo que ha de venir
próximamente, pues hay en los aires y sobre la tierra fuerzas espirituales
imposibles de dominar humanamente, hay amenaza y peligro incontrolable a causa
del desorden, el pecado y la iniquidad sin límites; pero tenemos al Dios
Todopoderoso que nos habla, nos advierte, nos enseña, nos protege y nos prepara
para la batalla y la victoria, porque el Creador se involucra en nuestra existencia y como ave protectora nos
cubre con las alas de su Espíritu, revoloteando sobre sus polluelos, pues Dios no huye del
caos, sino que lo enfrenta hasta que todo este listo para recibir
su palabra, entonces comienza a ordenarse todo: entonces habrá camino para andar, orden
divino entre su pueblo con su presencia que fluye para cuidarnos con autoridad y poder. Por el
SEÑOR YHVH, son ordenados los pasos del hombre, y Él es quien aprueba nuestro
camino. Salmos 37:23.
Dios no improvisa, Él planea y ordena para que haya fruto y productividad
con el fin de recibir mucho más de lo que nos ha dado, porque el enemigo
actúa totalmente contrario a Dios para destruir e impedir los planes y
propósitos del SEÑOR, pero Dios hoy quiere usarnos de manera extraordinaria para
completar con nosotros, su plan de redención Dios quiere gente despierta, activa, efectiva y
pronta para cumplir su encomienda, porque el mundo del
caos y el desorden son nuestros enemigos; el desorden produce vidas huecas y corazónes vacíos que no pueden
producir el amor de Dios, con falta de fe obediente, ni disposición para lo bueno, por lo tanto, debemos despojarnos de nosotros mismos y dejar los afanes del mundo, para
trabajar al ritmo del Creador y que sea Él quien nos dirija paso a paso, con la
llenura de su Espíritu. Nuestro SEÑOR Jesucristo existe antes de todas las
cosas, y por Él se mantiene todo en orden. Colosenses 1:17.
El orden no procede de lo material, sino de la presencia activa de Dios,
por eso la Biblia nos presenta el orden como un principio, no como una simple organización, orden es el fruto de una vida alineada con Dios, cooperando con el proceso y el ritmo que
lleva el plan redentor de Dios para la humanidad, porque así lo inútil se
transforma en propósito, siempre y cuando permitamos que Jesucristo sea el
centro de nuestra vida y quehacer diario, estableciendo prioridades, porque todo el desorden que hoy vemos en el mundo comenzó
desde adentro del corazón de los humanos, porque si nuestro corazón no está en el
centro de la voluntad de Dios, nuestra existencia pierde toda dirección. Cuida tu
mente y tu corazón más que nada en el mundo, porque de allí brotan los
manantiales de vida que vienen de Dios. Proverbios 4:23.
Dios es lo más importante para la vida humana, no podemos vivir de las
urgencias y los afanes del mundo que nos envuelven y enredan, razón por la cual
debemos dejar que la palabra de Dios penetre hasta nuestras coyunturas y
tuétanos como espada que rompe la roca para que obtengamos los cambios que requerimos y podamos así permanecer en el propósito de Dios hasta el final; el orden verdadero
nace en la revelación de la palabra de Dios hablada, obedecida y ejecutada,
aprendiendo a separar la luz de las tinieblas y el bien del mal; el desorden persiste cuando
confundimos los roles asignados por Dios para hombre y mujer y cuando alteramos
las prioridades, errando al unir lo santo con lo profano. Por lo
tanto, salgan de en medio de los incrédulos y apártense del mundo, no toquen lo
inmundo, dice el SEÑOR, y YO los recibiré. 2 Corintios 6:17.
Seremos recibidos en los aires, si tenemos el orden espiritual que establece principios y límites claros, rechazando en la vida el activismo de lo vacío y sin sentido, pues al vivir en desorden nos deslizamos, nos
cansamos y agotamos perdiendo el rumbo y la paz interior, así como la paz de la atmósfera, pues no
se trata de mantenernos ocupados, sino de dar fruto para el reino de Dios; y tanto
desorden brota del apuro y la carrera donde se toman decisiones fuera de tiempo y ejecuando planes sin madurar donde forzamos los procesos; Por lo tanto, mis
queridos hermanos, sigamos firmes y constantes, trabajando siempre en la obra
del SEÑOR; porque todos sabemos que no es en vano nuestro trabajo en unión con
el SEÑOR. 1 Corintios 15:58.
Dios no ordenará lo grande si despreciamos los detalles pequeños como los
horarios, los tiempos de descanso, los pensamientos y las decisiones
cotidianas, pues el orden a la manera de Dios se practica cotidianamente de
principio a fin; Dios no dispone el orden desde afuera sino desde adentro
gobernando nuestros corazones, en ese proceso, el tiempo se maneja sabiamente, las
relaciones se sanan, nuestra mente se aquieta y encontramos propósito a nuestra
vida, sirviendo y dando fruto, rompiendo con la inestabilidad y vulnerabilidad, que produce el desorden y el enemigo que manipula en el mundo. Pon en las
manos del SEÑOR todo lo que haces y tus planes tendrán éxito. Proverbios 16:3.
El orden empieza con la revelación de la palabra de Dios en nuestro
corazón, ajustando todo a la integralidad de nuestro diario vivir, de tal manera, que tomamos conciencia de las prioridades según la Biblia, antes de empezar cualquier
actividad o proyecto, porque hay cosas que son necesarias ahora, pero otras
pueden esperar; el orden se mantiene cuando Dios va en primer lugar, no cuando
hay tiempo, por eso el lema de la vida del cristiano para este año es
ORDEN PARA VIVIR, preparándonos en simultánea con las actividades diarias, pero teniendo
en cuenta el descanso, pues el caos se alimenta del ruido y las prisas que provoca el
mundo, pero requerimos vivir y actuar bajo la dirección del Espíritu de Dios. Ordena mis
pasos con tu palabra SEÑOR, y no permitas que la maldad me domine. Salmos
119:133.
Sabiduría, corrección y vivir rectamente ponen todo en orden enderezando
nuestros pasos, por lo cual Dios nos disciplina, y cuando Dios disciplina no solo endereza los pados, sino que corrige integralmente, no solo lo hace
externamente sino desde el interior de nuestra alma, y si Él nos disciplina y
corrige se enderezará lo que se había torcido y estaba desviado del camino, por lo cual nos urge entrar en el orden divino, para no estar en el campo de la confusión, el desvío y la decisiones erradas, sino que haya alineación al orden de la voluntad de Dios, y si ponemos todo nuestro ser en las manos de Dios y a su servicio, todo volverá espiritual y físicamente al diseño ordenador del Creador, preparándonos para marcar la diferencia entre las naciones. Reconoce al
SEÑOR en todos tus caminos, porque Él te hará volver al camino recto.
Proverbios 3:6.
Les recuerdo los ocho puntos que Dios entregó en la enseñanza Dios y el Orden, para vencer el desorden y avanzar en el reino de Dios.
a. Desempeñar una buena mayordomía, que abarca todas las áreas de la existencia humana, donde Dios es Dueño de todo y nosotros somos sus administradores. Mateo 25:21.
b. Redimir con la ley de la quinta parte que nos enseña a restituir para ser justos y responsables delante de Dios, añadiendo una quinta parte con lo que se engañó y se robó, Levítico 6:1-5.
c. Vivir en la ley de multiplicación que es un mandato desde Génesis, 1:28, donde nos corresponde fructificar y multiplicar, entregando todo en las manos de Dios, empezando por nosotros mismos, porque la multiplicación responde a la obediencia de trabajar y sembrar en las cosas de Dios. Juan 12:24, 2 Corintios 9:6.
d. Mantener el principio del orden en la disciplina espiritual establecida y que se desprende del temor a Dios, 1 Corintios 14:40.
e. Ejercer la ley del dominio propio, controlando impulsos, transformando pensamientos y teniendo equilibrio en las emociones al caminar Con Pasos Firmes en Dios, en sujeción y obediencia al SEÑOR guiados por su palabra. Gálatas 5:22-23.
f. Practicar la ley de la planificación orando primero, para vivir con dirección y sabiduría de lo alto, programando cada día con certeza de fe según la voluntad de Dios. Proverbios 16:9 y Efesios 1:11
g. Tenemos que hacer caso a la obediencia, cerrando puertas espirituales de maldad, resistiendo al enemigo, abandonando los malos hábitos, identificando la tentación y el engaño con discernimiento para no pecar contra Dios. Proverbios 28:13.
h. Hacer reserva y tener prudencia con los gastos, ayudados en la comunión con el Espiritu Santo porque Él nos guia a la prudencia financiera que va unida a la mayordomía, viviendo con fe obediente, con orden y organización a la manera de Dios, Proverbios 21:20.
i. Finalmente, el compañerismo en amor con los hermanos en la fe, porque el amor es el pilar más alto. SEÑOR, solo tú eres mi herencia, eres mi copa de bendición; tú proteges todo lo que me pertenece. En bellos lugares me has colocado; ¡preciosa herencia me ha correspondido! Salmos 16:5-6.
Mg.
MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.
