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17 sept 2015

TEMPLANZA, PODER PARA SABER VIVIR

LA TEMPLANZA, ES EL ÚLTIMO GAJO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO 

Como ciudad sin defensa y sin murallas es todo aquel que no sabe dominarse a sí mismo.  Proverbios 25:28.

Por lo tanto, no nos quedemos dormidos como los demás, sino mantengámonos alertas, sobrios y en nuestro sano juicio. 1Tesalonicenses 5:6.

El sabio sabe dominarse, pero el necio da rienda suelta a su lengua. Proverbios 29:11.

La templanza es parte de la vida de todo creyente en Jesucristo, que está revestido y sellado por el Espíritu Santo, puesto que solo es posible vivirla si estamos llenos del Espíritu Santo, Él quien nos da de su fruto para controlar los impulsos, las pasiones humanas y la toma de decisiones sobre la base de una moral sana y una espiritualidad enfocada en la palabra de Dios y la persona de Jesucristo, Juan 16:13; la templanza o dominio propio es moderación de los apetitos del cuerpo  y los deseos del corazón. Pues Dios nos ha dado un espíritu de poder, de amor y dominio propio, 2 Timoteo 1:7.

Hablar de templanza implica sobriedad, y moderación con estabilidad y aplomo de carácter y personalidad definida, todo esto unido a la guía y consejo del Espíritu Santo que nos da su fruto de vida, fruto de madurez, equilibrio, balance y sabiduría para saber vivir a la manera de Dios con Cristo como Capitán del barco de nuestra vida para gobernar nuestros impulsos. Como ciudad sin defensa y sin murallas es todo aquel que no sabe dominarse, Proverbios 25:28.

La templanza involucra nuestra voluntad y los límites de una vida construida sobre la base de los principios en la palabra de Dios, la cual nos instruye, enseña y advierte para preservar nuestra vida, santificar el alma, y mantener el espíritu humano alineado a la mente de Cristo. Por lo tanto, no podemos dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. 1 Tesalonicenses 5:6.

Con la templanza tenemos control de los pensamientos, las palabras y las acciones; los que practican la templanza tine la capacidad de controlarse a sí mismos, demostrado dominio de sus emociones para mostrar un buen comportamiento; la templanza como rasgo del carácter es un tema común en toda la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento con base a la revelación que recibió Pablo del SEÑOR Jesucristo, para enseñar y formar a la iglesia, y advertir a cerca del consumo de alcohol y que las personas no pierdan el control de sí mismos, ni cometan locuras. No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo. Efesios 5:18.

Una persona bajo el influjo de las drogas y el alcohol es imposible que el Espíritu la guíe en sus acciones y en sus decisiones personales; toda sustancia extraña puede tomar el control impidiéndoles vivir con la templanza, dominio propios o autocontrol que nos da el Espíritu de Dios, estando en nuestros cabales. Lo normal para todo cristiano nacido de nuevo, es que nada del mundo, la carne o el mundo nos controle, únicamente el Espíritu Santo está puesto para ayudarnos a mantenernos coherentes con la fe que profesamos. Porque si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos que sea Él quien nos dirige y nos guíe. Gálatas 5:25.

Pero no solo el alcohol o las sustancias extrañas son las que pueden ganarle a una persona, también está el exceso de la comida que enferma, la lujuria que lleva a la impureza sexual, la avaricia que conduce a la idolatría del amor al dinero, que junto con la envidia y el odio hacen presa de las personas que no viven por el Espíritu de Dios; cualquier deseo desmedido del cuerpo que no es controlado, se convierte  en el dios de la gente, desplaza a Dios del corazón de muchos que se dicen ser creyentes. Pero el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Gálatas 5:22-23.

Es imposible tener vidas santa e íntegras que agraden a Dios sin el auto control o templanza, porque nuestra propia naturaleza humana nos empuja a agradarnos a nosotros mismos pasando por alto al SEÑOR; templanza no es jugar con el pecado y mucho dejarnos vencer por él, por lo cual debemos desarrollar auto disciplina para dominar los impulsos y las emociones en un momento dado, y este domino no se logra con fuerza de voluntad, s gracias a la persona del Espíritu Santo que habita en los hijos de Dios porque creen y siguen a Jesucristo como SEÑOR y salvador. Mas vale ser paciente, que valiente; más vale el dominio propio, que conquistar ciudades. Proverbios 16:32.

La templanza o dominio propio, va de la mano con la prudencia y la sabiduría, porque si queremos agradar a Dios, nos mantenemos alejados de muchas cosas que tengan apariencia de piedad, y el pecado siempre está a las puertas tratando de hacernos caer y descalificarnos como creyentes genuinos e hijos verdaderos de Dios; así que tenemos que vencer la fuerza del pecado en la carne para formar carácter a la manera de Jesucristo y no ser derribados de nuestros  lugar de llamado y ministerio. Yo, en cambio, golpeó mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. 1 Corintios 9:27.

Las personas in templanza ni dominio propios son autoindulgentes, desarrollando actitudes de permisividad y alcahuetería, en algunas áreas de su propia vida, o con su trato con las personas, lo cual si no se le ponen límites, terminará por extenderse a otras áreas de la vida; pero si nos mantenemos alertas y mantenemos bajo control el cuerpo físico, la mente con sus pensamientos y las actitudes espirituales, estaremos capacitados para ser eficientes miembros del cuerpo de Cristo, y nos mantenemos ocupados en nuestro misión de reflejar y representar el reino de Dios en  la persona de Jesucristo. Todos los deportistas e entrenan con disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio terrenal que al final se echa a perder; pero nosotros, en cambio, vamos por el premio de la salvación que dura eternamente. 1 Corintios 9:25.

Es necesario un verdadero cambio de manera de pensar, de actitud y de vida frente a la voluntad de Dios y nosotros mismos para no amoldarnos al mundo ni dar rienda suelta a los apetitos de los sentidos, sino con sabiduría reconocer nuestras verdaderas y reales necesidades y debilidades para no desbocarnos, resbalar ni caer. Porque no nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no nos dejará ser tentados más de lo que podemos resistir, sino que cuando llegue la tentación, Él nos dará una salida para poder resistir. 1 Corintios 10:13.

Es importante vivir en el Espíritu y por el Espíritu atendiendo las instrucciones de la palabra de Dios para gozar de una virtuosa y maravillosa gozando de libertad balanceada y no ser esclavos de los vicios, el mundo y la carne. Sin Dios no somos nada buenos en sí mismos, pero con El SEÑOR Jesucristo reinando en nuestro ser podemos ser su reflejo y su imagen, y SIN TEMPLANZA NO SE PUEDE SERVIR A DIOS; la templanza en una virtud que debemos mostrar constantemente frente a los inconversos, y va unida a un conjunto de virtudes que menciona Pedro como la fe, conocimiento, perseverancia, piedad, fraternidad y amor, 2 Pedro 1:6-8. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobria, justa y piadosamente. Tito 2:11-12. Amén.  

Si tuvieras que renunciar a algo que te esclaviza,¿Estarías dispuesto a entregárselo a Dios para ser libre y tener una vida equilibrada y armónica?  

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.















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