EN
MEDIO DEL CAOS CONFÍEMOS MÁS EN DIOS
Cuando pases por las aguas, YO estaré
contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te
quemarás, ni la llama arderá en ti. Isaías 43:2.
Amo al Eterno Dios, pues ha oído mi
voz y mis súplicas.; porque ha inclinado a mi su oído; por tanto lo invocaré en
todos los días de mi vida. La muerte me envolvió en sus cuerdas; los terrores
de la tumba se apoderaron de mí. Lo único que veía era dificultad y dolor.
Entonces invoqué el nombre del Señor y grite: ¡Señor, Señor, por favor,
sálvame! ¡Qué bondadoso es el Señor¡ ¡Qué bueno es Él! Sí, es muy
misericordioso nuestro Dios…Salmos 116.
Quizá
hemos creído que ahogarnos es solo en el agua, pero no es así, muchas veces
hemos tratado de ahogarnos en las tribulaciones, el dolor, la soledad, la escasez y la
enfermedad y de muchas otras formas más. Pero si ahondamos en los mensajes de
Dios, en su palabra eterna, podremos darnos cuenta, que Él nos anima a
encontrar oportunidades para fortalecer la fe en medio de la angustia, con el fin de construir un espíritu fuerte ante las tormentas de la vida y ataques del mundo. Jesús les respondió: hombres de poca fe, ¿por qué tienen tanto miedo? Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y sobrevino una gran calma. Mateo 8:26.
La
Biblia está repleta de hermosas promesas de vida y aliento en momentos difíciles, para llenar nuestro corazón
de confianza y seguridad en el Creador; Dios se alegra de los creyentes que se
abandonan en su regazo congiando en su amor y poder. Dios hace milagros donde encuentra fe. El SEÑOR es bueno, un refugio en tiempos de angustia. Él cuida de los que confían en él. Nahum 1:7
No
nos dejemos ahogar por el mundo y sus quebrantos; Dios es oportuno, perfecto, siempre nos acompaña y tiene la respuesta en el momento que Él estima conveniente para cada
uno de sus hijos. Cristo ya ha ganado la batalla, lo aseguró con sus labios
mientras moría,” Consumado es”. Con la salvación Dios ya nos ha previsto y hecho
todo a nuestro favor, hasta un nuevo nombre lleno de gracia y poder nos ha dado. Su amor y su
fidelidad son eternas y sin condición, su mirada siempre está puesta sobre los
que lo aman y lo invocan. Porque todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, que mediante la perseverancia en las Escrituras y el consuelo que ellas nos brindan, tengamos esperanza. Romanos 15:1.
Es
cuando pasamos por las aguas o el fuego de la prueba cuando Dios está más cerca
de nosotros, lo que sucede es que nuestro corazón atribulado no se lo deja
percibir a nuestra alma. Así que arranquemos y lancemos fuera toda duda, miedo,
inseguridad y zozobra que aparecen cuando nos sentimos humanamente
desamparados, solos, abandonados, abatidos y en problemas. ¿Quién como tú, YHVH, Dios Todopoderoso? Tú, SEÑOR, eres poderoso, y tu fidelidad te rodea. Tú gobiernas sobre el mar embravecido; cuando sus olas se levantan, tú las calmas. Salmos 89:8-9.
Solo
nuestro Amado Padre celestial en Cristo Jesús es el único que puede protegernos
con seguridad, su omnipresencia lo hace presente todo el tiempo en nuestra
vida; andar corriendo buscando ayuda en otros seres humanos o en nuestra propia
autosuficiencia nos hará retroceder y andar por caminos que no son los de Dios,
eso aumentará nuestra angustia e incertidumbre, haciéndonos caer. SEÑOR Tu has sido un refugio para los pobres, un refugio para los necesitados en su angustia, un amparo de la tempestad y una sombra del calor. Porque el aliento del implacable es como una tormenta que azota contra un muro. Y como el calor del desierto. Silencias el clamor de los extranjeros; como el calor se reduce por la sombra de una nube, así se acalla el canto de los despiadados. Isaías 25:4-5.
Creo
que ya hemos comprobado que no hay más respuesta para el ser humano, sino la
respuesta salvadora que ofrece Dios. Abandonemos hoy nuestra alma en la presencia
del SEÑOR, despojémonos de toda carga y entreguemos todo en las manos del Aquel
que sostiene el universo. Basta ya de dudas y miedos, permitamos que sea
nuestro amado Dios quien nos proteja, nos ayude y nos abra el camino, solo en
Él encontraremos la Paz que sobrepasa toda expectativa humana. Mejor inundamos
nuestro ser con su presencia, desbordemos de fe con su palabra, saltemos de
gozo con su amor y demos gracias en oración. Porque Dios en el día de la angustia me guardará seguro en su morada; me esconderá en el refugio de su tienda santa y me pondrá en alto sobre una roca. Salmos 27:5.
No
permitamos que otro día nos deje tener incertidumbre, fortalezcámonos en la fe
de Cristo y el poder de su Espíritu Santo que habita en nosotros para ayudarnos
todo el tiempo. Dios enderezará nuestros pasos y nos mostrará el camino por
donde hemos de andar. Seamos entrenados en la paciencia y el tiempo de Dios,
así todo irá mejor. Recordemos Salmos 91, oremos con él, creásmosle a Dios y confesemos su palabra que es verdad. Padre, santifícanos en tu verdad; tu palabra es verdad. Juan 17:17.
Papito
Dios te doy todo el reconocimiento y la gloria, porque se que me amas, y aunque
las dificultades me traten de ahogar, Tú estás conmigo como poderoso gigante de
Amor y poder para ayudarme. Fortalece mi fe para ver que todo está en tus manos
y hacer de mi un hijo sabio, agradecido, valiente y victorioso. Que yo entienda
y aprenda que cada dificultad es una oportunidad para ver tu amor y poder a
favor de mi. Gracias por guardarme cada momento que respiro, permíteme gastar
mi vida en ti, obedeciendo tu palabra y siendo testigo de tus grandes
maravillas, en el nombre de Jesús. El SEÑOR está a mi favor, No temeré, Salmos 118:6. amén.
Un corto pero poderoso testimonio: el sábado 21 de mayo de 2009 mi hijo viajó fuera del país para hacer una especialización y buscar nuevos horizontes en su profesíon, en esa mañana fuímos a cambiar pesos por dólares, y no solo era lo que él iba a llevar, sino otro dinero que los padres de uno de sus compañeros le enviaban a su hijo, era una buena suma para ir a la casa de cambiós. Salimos del lugar rumbo a un restaurante para almorzar, pero en el parqueadero unos sujetos armados me atacarón, y me arrastraron un buen trayecto porque yo no soltaba el bolso donde llevaba el dinero. Dios te librará del lazo del cazador...Con sus plumas te cubrirá, y bajo sus alas estarás seguro; escudo y protección son sus palabras de verdad. Salmos 91:3-4.
Me gritaban y amenazaban para que les diera el bolso, pero yo les gritaba más y les decía que no les iba a dar lo que no era de ellos; mi hijo asustado que se había quedando a esperar el tikete de parqueo, llegó y me gritaba que les entregará el bolso, pero yo le decía que no; mi esposo se había quedado un poco más atrás llamando a nuestra para saber dónde venía, pero al oír mis gritos vino a ayudarnos, y dijo: que le vas a dar nada, y le lanzó un puntapie al ladrón que me amenazaba con el arma. Si haces del SEÑOR tu refugio y al Altísimo tu resguardo, ningún mal te alcanzará, ni plaga tocará tu hogar. Pues Dios ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas. Salmos 91:9-11.
Al instante el ladrón se dió la vuelta y no sabemos qué vió, pero abrió mucho los ojos y salió corriendo hacía su cómplice que lo esperaba en una moto; esa mañana antes de salir, me arrodillé, oré al SEÑOR y le dije que me hablará en su palabra, saqué una tarjetica con Salmos 20:1-2. Dí gracias y dije al SEÑOR, gracias y tomo tu palabra. Así el SEÑOR me libró de la muerte y nos guardó el dinero que era mucho más el del amigo de mi hijo, que lo que él llevaba. YHVH te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga. Salmos 20:1-2.
Al día siguiente Dios me volvió a hablar en la palabra y con el mismo Salmos 20, pero con los versos 3 y 4; así es como el SEÑOR nos da su palabra, nos guarda y proteje, Él cumple sus promesas. Dios haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto. Selah. Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo. Salmos 20:3-4.
Así es Dios para los que lo aman, lo respetan, le creen y lo tienen en cuenta a cada paso. No protege y nos defiende, nos acompaña y no nos deja solos. Amén
Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.
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