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16 may 2016

DIOS Y EL ORDEN

DIOS Y EL ORDEN

 

Dios es Dios de orden, no de desorden ni confusión, sino de paz, a Él le gusta que reine la armonía en su su pueblo. 1 Corintios 14:33.

 

Que todo lo que hagan ustedes, siempre sea de forma apropiada y con orden. 1 Corintios 14:40.

 

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiera hacer debajo del cielo, tiene su hora. Eclesiastés 3:1.


Es importante saber y entender la profundidad del principio del orden, porque ser ordenados nos bendice y ayuda a vivir conforme a la voluntad de Dios; el orden no es solamente tener todo en un sitio determinado, eso es parte de guardar el orden; pero orden significa vivir dentro del diseño y los parámetros de Dios, sea en tiempo, espacio, lugar, comprensión, conducta, palabras, acciones, pensamientos, organización, utilización de los recursos y distribución de los bienes y las cosas que Dios pone en nuestra mano, teniendo un estilo de vida coherente con la fe y la palabra, donde todos y todo honran el nombre de nuestro Creador; el orden va unido a la obediencia a los mandatos, fundamentos, y propósitos de Dios para que demos fruto. Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios ordena…Mateo 3:15.


Dios es SEÑOR de orden. Vemos que al principio, antes de los seis días de la creación, la tierra estaba desordenada, vacía y en oscuridad, pero cuando Dios vio el caos, l oscuridad y el desorden, habló y ordenó todo con el poder de su palabra, Génesis 1:2; así como estaba la tierra, la vida humana en lo personal, familiar y social anda desordenada, vacía y en oscuridad a causa del pecado y como consecuencia de llevar vidas desordenadas y sin Dios; pero cuando llega el SEÑOR Jesucristo con su salvación, todo se empieza a organizar, todo cobra vida y sentido, porque se llena de luz, Dios con su amor y poder transformador pone todo en orden, por eso el salmista clama a Dios por ayuda para abandonar el pecado y poner orden a su vida. SEÑOR, ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. Salmos 119:133.


Bíblicamente el orden hace referencia a la grandeza, omnipotencia, y sabiduría de Dios sobre su creación y la raza humana, revelándonos su perfección en los procesos, especialmente en el proceso salvador en Cristo; Dios en su momento oportuno a través de la historia, vino para dar vida a lo que estaba muerto, puso luz donde habían tinieblas y ordenó lo que estaba en caos, arreglando y organizando todo con disposición correcta, armoniosa y lógica, colocando las cosas en el lugar correcto y a su debido tiempo, porque Él es SEÑOR de orden y propósito. Por YHVV son ordenados los pasos del hombre, y Él es quien aprueba nuestro camino. Salmos 37:23. Por tu ordenación, oh Dios, subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todo está para servirte. Salmos 119:91.

 

Sabemos que a Dios le agrada el orden y Él es SEÑOR de orden, por eso sus hijos hemos de vivir en orden espiritual, emocional, familiar, laboral, material y social, guiados por principios claros, prioridades correctas y disciplina acertada, preparándonos y alistándonos para llevar una vida ordenada y recibir al SEÑOR en las nubes en el momento preciso y oportuno; orden y espera son dos virtudes que van juntos, con la secuencia en los procesos y el trato de Dios, con lo cual la fe se fortalece, mientras el alma aprende a esperar en Dios sin agitarse. Bueno es el SEÑOR con los que en Él esperan, y con el alma lo buscan; bueno es esperar la salvación del SEÑOR. Lamentaciones 3:25-26.

 

Dios todo lo hizo dentro de los parámetros del orden y la perfección, formó la creación en una secuencia de seis días, para descansar el séptimo; y en su orden los cuerpos celestes funcionan con previsibilidad perfecta y precisa, así como también el cuerpo vivo del ser humano y los animales son un claro ejemplo del orden perfecto de Dios en cada una de sus obras en sus criaturas, donde el funcionamiento de los órganos del cuerpo es maravilloso, el corazón bombeando sangre, el cerebro enviando miles de mensajes por segundo a todos los órganos, la temperatura de la sangre en un nivel perfecto en el cuerpo, la rapidez de los pensamientos, la armonía en la respiración, y miles de reacciones químicas y físicas que trabajan perfecta y simultáneamente dentro de nosotros, alineados ordenadamente y con precisión. Tú, Dios omnipotente has ordenado nuestra fuerza, confirma SEÑOR, lo que has hecho en nosotros. Salmos 68:28.

Fijémonos que en Génesis 1, después que Dios separó la luz de las tinieblas, ordenándolo todo, hubo belleza y organización en todo lugar, ese orden provocó multiplicación, recursos, y éxito con progreso como lo vemos hasta hoy en la creación, luego Dios dio autoridad y poder al hombre sobre todo lo creado, porque el orden abre puertas para lo que Dios sigue obrando y haciendo en lo sucesivo, entonces nuestra vida se pone en orden a su propósito cuando nacemos de nuevo; Dios nos hermosea y regenera por dentro y por fuera, nos muda en nuevas personas y nos transforma para tener orden en lo físico, lo mental, lo emocional, lo espiritual, lo moral, lo familiar, lo social, lo financiero, en el tiempo y en los procesos respecto a las tareas y el llamado. Pensar en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, y amable...en esto pensamos. Filipenses 4:8.

 

Dios no se relaciona con el caos ni está donde hay desorden; cuando Pablo hace referencia a que Dios es Dios de orden produciendo paz, dice que nos aseguremos de hacer todo de forma apropiada y con orden. 1 Corintios 14:40, es decir, planificando y pensado; Pablo dio una fuerte exhortación a los Corintos, porque se hacían celebraciones de fe y adoración en forma descontrolada y caóticas, inclusive ofensivas para los inconversos e incrédulos que visitaban la congregación, tocante al don de lenguas.1 Corintios 14:23, 33 y 40. Entonces Pablo da instrucciones acerca del orden que se debe tener en el servicio a Dios dentro del templo, puesto que Dios habita y se manifiesta dentro del orden, no en el desorden, y puesto que el orden es muy importante para que cada cosa compla su propósito, y nosotros podamos distinguir nuestras prioridades, responsabilidades y tiempos, enfocados en la obra de Dios y protegiendo la ministración del Espíritu. Que todo lo que ustedes hagan, sea siempre de forma apropiada y ordenada. 1 Corintios 14:40.

 

Dios trajo orden y plenitud cuando envió a su Hijo para salvarnos, quitando el caos de nuestra vida y llenando el espacio vació de nuestro corazón que solo puede ser ocupado por Cristo, es ahí donde el Padre nos pone en cintura y en orden para un nuevo comienzo de vida y con ricas bendiciones, pues en la realidad Dios provee para todos, y la palabra lo dice:  En la casa del pobre hay comida abundante, pero mucho se pierda por falta de juicio  Proverbios 13:23. La palabra juicio equivale a orden y justicia, razón por la cual debemos ejercer bien el orden y la mayordomía, donde cada uno de los hijos de Dios lleguemos a ser esa tierra fértil que produce fruto de fe, misericordia y testimonio, Dios nos puso en tierra de abundancia, en Jeremías 2:7, Pero Él convierte la tierra fértil en tierra estetil, a causa de la maldad humana, Salmos 107:34; y cuando la palabra de Dios cae en buena tierra, hay mucho fruto, Mateo 13:8.

 

La vida humana se mueve en muchas facetas que requieren orden, sabiduría y autoridad a la manera de Dios, pues todo tiene una razón lógica, una estructura, un orden y un propósito en nuestra existencia, y fue Dios quien estableció el principio del orden como parámetro de vida espiritual y física hacia la santidad y la integridad, mediante la fe obediente, la atención, organización, planificación, disciplinada, moderada y equilibrada. Porque el orden enfoca, pero el desorden dispersa, el orden aclara pero el desorden confunde, el orden fortalece pero el desorden debilita y hay que corregir eso paso a paso para la transformación y modelación de nuestro carácter hacia una vida productiva. Así que, examinémonos a nosotros mismos si estamos en la fe. 2 Corintios 13:5.


Dios trajo orden en autoridad no para subyugar ni dominar, sino para saber vivir en amor, protección, cuidado, guía y dirección divina. Dios mismo estableció para cada uno roles y tareas específicas que enrumben bien nuestro destino hacia la salvación plena en santificación, ciñéndonos al diseño, voluntad y propósito de Dios, pero primero Dios ordena nuestro interior, y cuando aprendemos, ordenamos nuestra vida exterior, por eso manda buscar primero el reino de Dios y su justicia. Cada parte del cuerpo de Cristo cumple su función y así todo el cuerpo crece y se fortalece por el amor. Efesios 4:16b.

 

Nuestra vida debe guardar el orden en todas las áreas para no desviarnos ni perdernos en el desorden del mundo, porque no sabemos el día ni la hora, Dios corrige y procesa para producir una conciencia limpia, libre de culpas y remordimientos que roban la paz y la serenidad interior; por eso debemos respetar los procesos de Dios en su trato con nosotros porque Él nos prepara para caminar en su voluntad y propósito, para provecho, lo cual redundará en grandes bendiciones, en el paso a paso ordenado de Dios, quitando todo lo que estorba, está orcido y está mal; así Él va formando nuestro carácter y temperamento para ayudarnos a saber esperar los tiempos de Dios, direccionando con claridad nuestra vida espiritual e integral. Porque todo fue creado por Dios, y todo lo que existe en por Él y para Él, para gloria de su nombre, Amén, Romanos 11:36.

 

No basta con saber y tener conocimiento, debemos aprender a ser ordenados en espera paciente para el éxito y el progreso en toda nuestra manera de vivir, sujetados y sometidos a Dios, en intimidad con Cristo para eliminar esa constante sensación de zozobra e inquietud, a causa de una conciencia contaminada que endurece el corazón, impidiendo oír la voz de Dios con claridad y debilitando nuestra fe; el orden empieza con la limpieza de corazón para producir pureza de intenciones y renovación mental, esto es orden a la manera de Dios, que unido a la verdad y la justicia nos enseña a set humildes servidores, genuinos cristanos y humanos mansos para recibir bendiciones de Dios, y dar sin esperar nada a cambio, estando siempre listos y dispuestos para que sea Dios quien nos promocione. Por esto, siempre trato de mantener una conciencia limpia delante de Dios y de toda la gente. Hechos 24:16.

Los cristianos vivimos y nos movemos sobre la base de mandatos y principios superiores, donde Dios y su reino son nuestra prioridad para aprender a ser ordenados y organizados en todo lo que Dios pone bajo nuestra responsabilidad y deber ser, todo lo importante, como la familia, el trabajo, la salud, el servicio y el descanso con paz interior en la comunión con el SEÑOR Jesús. Así que rendición a Dios y obediencia son la base del orden que nos permite tener relaciones personales sanas, en cumplimiento de deberes y obligaciones organizadas y planificadas en tiempo de calidad y lógica divina: primero lo espiritual que afecta lo natural, orando y escudriñando la Biblia sin excusas, ni procrastinación, siempre con espíritu dispuesto, buen ánimo, puntuales, responsables y atentos, porque lo espiritual es preparación para material y lo físico, listos para hacer todo como para el SEÑOR en el aquí y el ahora, y dar cuentas en aquel gran día, cuando ojalá ninguno se quede por su desorden de vida y descuido espiritual. Mirando con diligencia cómo andamos, como sabios y no como necios, aprovechando bien el tiempo porque los días son malos. Efesios 5:15-16.

 

La Biblia nos enseña el orden, porque con ella Dios ordena nuestra manera de vivir y nos enseña cómo gobernar la casa en paz y armonía familiar bajo la presencia del Espíritu de Dios; así que reprendamos el espíritu de desorden, saquemos la indisciplina y desobediencia, amando a Dios y el orden que nos proporciona unidad, progreso y espíritu de servicio haciendo bien las cosas, siendo cumplidores y recordando los compromisos para no tratar a las personas y las cosas de cuáquer manera, sino significativamente; porque todo en la vida son actos de orden social, haciendo todo de manera correcta, si nos sujetamos a las leyes de Dios y de los hombres, trabajando y viviendo reposadamente según sea el momento. Unos predican la palabra, otros sirven a las mesas. Hechos 6:2-4, esto es orden y organización, por eso cuando el pueblo de Israel salía a la guerra, marchaban según el turno de cada tribu. Y ese era el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partían. Números 10:28.


El orden nos permite ocupar lugares de privilegio pero primero debemos ser tratados y formados por Dios para hacer lo que Él espera de nosotros, pues el orden se aplica a todo: en lo que hacemos y decimos a diario, al obrar correctamente haciendo justicia, siendo espirituales, puntuales, organizados, disciplinados, limpios y serenos, en todo nuestro actuar, conservando el diseño original de Dios dado a hombres y mujeres de fe que dan testimonio de Cristo y su reino; el orden es muy importante en lo espiritual y lo natural, aunque muchos lo pasen por alto y no le den el lugar que le corresponde, pero nosotros como gente de fe, somos siervos diligentes de Dios nuestro Abba Padre, porque somos un reino de reyes, sacerdotes, gente santa y mayordomos en el cuerpo de Cristo, y hemos sido llamados al orden. Porque se requiere que los administradores sean hallados fieles. 1 Corintios 4:2.

 

Seamos ordenados en lo mucho y en lo poco, lo cual involucra poner cada cosa en su lugar y encontrar un lugar para cada cosa, para que el orden produzca una atmósfera agradable y con buenos resultados en nuestro diario vivir, alineados con Dios, obrando de acuerdo a sus mandamientos e instrucciones que nos proporcionan sentido común y satisfacción de vida, tanto en lo personal como en lo familiar y social; si guardamos el orden a la manera de Dios, Él nos garantiza el éxito, la paz y la seguridad, ya que una vida sin orden no cumple ni la voluntad ni el propósito de Dios en hacer justicia para que el bien avance. El efecto de la justicia será la paz; y la labor de la justicia, producirá reposo y seguridad para siempre. Isaías 32:17.

 

Todo tiene un orden y una estructura adecuada que da equilibrio y plenitud para tener vidas saludables, conservar la libertad, poner luz y claridad para salir del caos de la oscuridad y el pecado de muerte, a causa de la ineptitud y la pereza, en que vive ahora la humanidad sin Cristo; vivir en orden nos guía hacia la eternidad, en el sentido de vida otorgado por Cristo, pues una vida en orden encuentra fuerza y dirección en Dios por su palabra y su Espíritu que nos acompañan en cada paso que damos, confiados siempre en el favor y bondad de Dios, no en nuestra sagacidad ni capacidad, en orden, obediencia y sabiduría para gobernar nuestra casa, construyendo paso a paso con constancia, esfuerzo y poder de lo alto. Ustedes deben gobernar bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad. 1 Timoteo 3:4.

 

Todo en Dios tiene orden y estructura para que las cosas se sustenten y las personas prosperen para dar fruto, por lo tanto, la vida cristiana debe guardar el orden individual y colectivo, en el hogar y la comunidad, pues el orden siempre traerá los mejores resultados para la convivencia pacífica, pues si hay orden en todas las facetas de la vida, el alma humana encuentra equilibrio y bienestar aprovechando bien el tiempo y los recursos, viviendo conforme a la voluntad de Dios; el orden es un principio eterno y un tema muy importante en la Biblia que debemos valorar y aplicar, pues en el orden se refleja el carácter de Dios y el nuestro, evitándonos problemas; y si no hay paz ni justicia en la tierra, es porque el hombre ha quebrantado el principio del orden divino. Cuando tienen algún problema entre ellos, vienen y yo decido quién tiene la razón; entonces yo doy a conocer las leyes y el orden de Dios. Éxodo 18:16.

 

El orden tiene un trasfondo espiritual, que no solo hace sentir la presencia de Dios en el hogar, la paz interior y la nación, porque del orden se desprenden las ordenanzas y leyes de Dios para que las obedezca el hombre; Dios no improvisa, Él todo lo planea con tiempo y orden, así también el ser humano debe ser ordenado en todo, y la humanidad debe ajustarse al orden de Dios, en su accionar diario, viviendo la palabra, y siendo llenos del Espíritu Santo, para ser cada día más parecidos al salvador, Jesucristo. La palabra de Dios relaciona la justicia, la perfección y la paz con el orden, todas ellas son virtudes y principios que muestran la grandeza de Dios para disfrutar juntos de un mundo mejor. Dios guarda las sendas del juicio, y preserva el camino de sus santos; solo Él nos dará discernimiento para que guardemos justicia, juicio, equidad y todo buen sendero. Proverbios 2:8-9.

 

Para que haya verdadera paz y justicia, debe existir el orden de Dios establecido en su palabra, porque de ello dependerá nuestra sana espiritualidad, paz nacional y balance moral; las leyes como normas generales de Dios, son dadas para gobernar con recta conducta, promoviendo la verdad, la justicia y la libertad que producen paz, y al aplicarlos de forma práctica el resultado será una sociedad organizada, pacífica y en orden, así las guerras y las divisiones se reducirían al mínimo, porque todo lo bueno se expresaría libremente desde muchos corazones limpios, vidas ordenadas y gente que respete a Dios, la gran mayoría sometidos a su voluntad mostrado el carácter de Cristo en cada palabra y acción. Cumplan mis leyes, pongan en práctica mis ordenanzas; y vivan en orden conforme a ellas, porque YO SOY el SEÑOR. Levítico 18:4.

 

El orden es fundamental, especialmente en la vida de los cristianos de todo lugar, unidos por el compañerismo y la fraternidad como pueblo santo, para una sociedad en paz, dentro de parámetros de respeto, amor, bondad y unidad; el orden empieza y se aprende en el hogar, poniendo a Dios como prioridad, Él es el primero en cada vida de fieles que oran, se relacionan, deciden y donde se educacan los hijos con fundamentos biblicos para que reine Cristo en el hogar. El marido ama a la esposa, la esposa respeta al esposo y los hijos honran, obedecen y se sujetan a los padres, porque donde hay amor, respeto y orden, los conflictos se solucionan a la luz de la palabra y la presencia del Espíritu Santo. Porque si el SEÑOR no edifica la casa, de nada sirve que trabajen los constructores; si el SEÑOR no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los guardias. Salmos 127:1.

 

Hay orden en el hogar cuando cada uno de los miembros de la familia cumple sus roles con responsabilidad y buena voluntad, según lo establecido por Dios para cada miembro en la familia, todos sirviendo y contribuyendo a la edificación y conservación de la familia; el padre como el jefe espiritual que protege y provee, la madre como ayuda y complemento para el esposo, y guía perfecta de los hijos en la edificación de la casa conforme al diseño divino; hijos obedientes y respetuosos que se someten al gobierno de los padres, todos cumpliendo sus funciones con amor y esmero; en este orden de cosas, hay equilibrio, comunicación, disciplina y funcionalidad en la familia, repercutiendo en la sociedad. Los padres que no usan la vara de la disciplina para corregir a sus hijos, no los aman en verdad; porque el padre que ama, disciplina con diligencia. Proverbios 13:24.

 

La comunicación sincera y oportuna son parte del orden al ejercer disciplina justa y apropiada, con padres organizados que corrigen con amor y enseñan con el ejemplo, no con ira ni gritos, sino que dan tiempo al diálogo familiar, evitando la confusión y el distanciamiento; un hogar ordenado estrecha los vínculos y aprovecha el tiempo con calidad estando juntos. Dios nos da espacio para todo, y orden es sacar tiempo para Dios, para la familia, el trabajo, los hijos y el descanso juntos; pero con el desorden se alteran las prioridades, los roles y las tareas que dan equilibrio a la familia; por lo tanto, debemos enarbolar la bandera del orden, entendiendo que el orden no es rigidez de carácter ni dureza de corazón, sino afecto, suavidad, comprensión, amor y tiempo con ternura, autoridad y balance, porque la familia es un altar que refleja el reino de Dios en su casa. Y aunque no estoy presente en persona entre ustedes, lo estoy en espíritu, y me alegra ver que tienen orden y se mantienen firmes en la fe de Cristo. Colosenses 2:5.

 

Donde hay guía y dirección del Espíritu Santo, con Cristo en el centro, allí fluye el amor espontáneo y sincero, las decisiones se toman serenamente y en conjunto con todos los miembros, cumpliendo cafa uno su papel con disposición y alegría, algo propio de cristianos llenos de la luz de Cristo; un hogar ordenado emana la luz divina, ya que el orden brota de la naturaleza de Dios, Él no obra súbitamente, sino que toma tiempo para actuar y hacer claros sus propósitos, esperando nuestra respuesta, disposición y entrega; el desorden espiritual, personal, familiar y social son consecuencia de apartarse de Dios, llevando una vida de desmanes sin dirección de arriba. Mis disposiciones y normas de derecho, serán para ustedes una ley que pasará de padres a hijos, dondequiera que ustedes vivan. Números 35:29.

 

El orden también está en el lugar que ocupan las cosas en el hogar, aunque para algunos esto no tenga importancia, debido al afán cotidiano, pero tiene su fundamento bíblico espiritual, porque Dios no solo se interesa en el corazón humano, a Él también le importa nuestro entorno y manera de vivir, ya que el orden y el desorden exterior de cada persona y cada hogar reflejan el interior de los corazones y el estado de las almas, por eso Dios estableció el orden como modelo de vida superior, a los cuadrúpedos para todos sus hijos en todo lugar.  Así vio Dios que todo lo que había creado era bueno en extremo. Génesis 1:31.

 

El orden en casa incluye limpieza, acomodo físico de las cosas, que cada quien haga lo que le corresponde, que todos sean ayuda unos de otros, y se comparta tiempo donde todos crezcan, estableciendo una atmósfera espiritual práctica, rodeados del orden y el aseo, donde Dios se sienta complacido para estar; en un hogar ordenado fluye la presencia y la paz del Espíritu, asi cada día todos se sienten plenos y a gusto con sus tareas y como dice un dicho popular que recuerdo desde mi infancia: cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa, el hogar debe ser nuestro mejor refugio donde habita la presencia de Dios. Miren que bueno y delicioso es que los hermanos habiten juntos y en armonía...Salmos 133.

 

Los padre deben fijar y definir un lugar para cada objeto, tomando con respeto y tacto la opinión de los hijos, enseñando a poner la ropa en orden, los utensilios, documentos y herramientas, y una vez que hayan sido usados, que vuelvan al lugar que les corresponde, evitando asi el desorden, la acumulación y el caos, lo cual crea desavenencias que roban la armonía y la paz de la familia; usemos canastas, gavetas, cajas, estantes y etiquetemos todo debidamente para identificarlos al momento de usar, que todo esté visible y de fácil alcance. porque, así como cada miembro del cuerpo de Cristo tiene su lugar, función y oficio, en cada cosa y miembro de la familia es igual.1 Corintios 12.

 

Limpiamos no por apariencia sino como un acto que honra a Dios, en lo cual toda la familia está involucrada, como principio de responsabilidad compartida; porque la limpieza en el hogar tiene que ver con la limpieza del alma y el orden de cada alcoba refleja a su huésped; la casa debe dividirse en secciones asignando a cada quien un área para ordenar y asear, empezando por la alcoba de cada uno; esto debe ser una tarea diaria, constante y visible, se puede asignar un día semanal o mensual para que cada uno tenga su parte en el orden general de la casa, cada día colocando lo limpio y lo sucio donde corresponde para una buena organización, así Dios bendecirá ese hogar, viendo la obediencia responsabilidad, constancia y esfuerzo de todos. En aquellos días Ezequías enfermó gravemente y estuvo a punto de morir. Entonces el profeta Isaías, hijo de Amoz fue a visitarlo y le dijo: el SEÑOR te dice que pongas tu casa en orden…2 Reyes 20:1.

 

El principio del orden como trasfondo espiritual, y bíblico incluye la limpieza del alma, soltando cargas que hacen daño a la familia, como la falta de perdón, el resentimiento, la desobediencia, la queja, el desánimo, la grosería, las malas intenciones y la falta de comunicación, porque si todos en la familia están libres de cargas, y hay limpieza en su corazón, habrá comprensión y brillará en el hogar la santidad y el amor sincero. No seas fariseo, limpia primero lo de adentro del vaso y el plato, para que lo de afuera también quede limpio. Mateo 23:26.

 

El orden produce momentos de refrigerio que estrechan las relaciones, porque con orden, se ama, se ora, se lee la biblia, se adora diariamente en el Altar familiar y hay tiempo para el ocio y la diversión juntos, así todos son edificados, transformados y perfeccionados, aprendiendo a depender de Dios en todo lo que se hace; y con Cristo reinando en el primer lugar de toda la familia, todo lo demás funcionará, toda ofensa familiar debe perdonarse rápido no dejando que el enojo dañe nuestras relaciones ni sentimientos, mucho menos que todo lo negativo haga presa del hogar. Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. 1 Timoteo 5:8.


¿POR QUÉ OFRENDAMOS Y DIEZMAMOS, PERO NO PROSPERAMOS? Esta es una pregunta que nadie se atreve a hacer, pero todos los creyentes sienten por dentro: “Si diezmo, si doy, si obedezco,  ¿por qué no prospero? La respuesta es simple y profunda a la vez: dar para la obra de Dios es obediencia, pero la prosperidad viene del ORDEN.


Muchos creyentes oran, diezman ofrendan, sirven y dan con un corazón sincero, pero siguen endeudados, ansiosos, sin control, sin paz y sin dinero que les sobre. ¿Por qué? Porque Dios no nos pidió solo ofrendar, Él nos ordenó ser buenos mayordomos para saber ADMINISTRAR, guardando el orden de Dios; por eso la Biblia está llena de principios prácticos de administración que casi nadie practica porque no los conoce, pues no leen ni meditan en la palabra, y el orden permite:


a. Buena mayordomía, abarca todas las áreas de la existencia humana, donde Dios es Dueño de todo y nosotros administradores. Mateo 25:21.


b.  Redimir con la ley de la quinta parte, Levítico 6:1-5.


c. Vivir en la ley de la multiplicación que es un mandato desde Génesis, 1:28, nos corresponde fructificar y multiplicar, entregando todo en las manos de Dios, empezando por nosotros mismos, porque la multiplicación responde a la obediencia de trabajar y sembrar en Dios y el prójimo haciendo justicia. Juan 12:24, 2 Corintios 9:6..

  

d. Mantener el principio de la disciplina espiritual establecida por Dios, 1 Corintios 14:40. 

 

e. Ejercer la ley del dominio propio, controlando impulsos, transformando pensamientos y teniendo equilibrio en las emociones, caminando en sujeción y obediencia al SEÑOR. Gálatas 5:22-23. 

 

f. Practicar la ley de la planificación, es decir, vivir con dirección y sabiduría de lo alto, programando cada día según la voluntad de Dios. Proverbios 16:9 y Efesios 1:11 


g. Tenemos que cerrar puertas espirituales de maldad y deuda resistiendo al enemigo, abandonando malos hábitos, identificando la tentación y el engaño con discernimiento para no pecar por negligentes. Proverbios 28:13.  


h. Hacer reserva y tener prudencia con los gastos, porque la prudencia financiera va unida a la mayordomía, la fe obediente, el orden y la organización de la mano de Dios, Proverbios 21:20.

  

Si solo aplicamos el principio del diezmo pero dejamos por fuera todo lo demás, la puerta de la prosperidad NO se abrirá. Por eso tantos creyentes dan, oran y sirven, pero no avanzan, No es falta de fe, No es falta de dar, No es falta de oración, es falta de ORDEN BÍBLICO. Así que cuando volvamos al orden establecido divinamente, la paz volverá primero, después el dinero dejará de escaparse en saco roto, a causa de la inutilidad del esfuerzo humano sin la bendición divina, por eso el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto".  Hageo 1:6.

 

Por último, el orden florece en un hogar lleno de cariño, reconocimiento y gratitud, donde todos son uno y escapan de lo urgente para darle prioridad a lo importante que es Dios y la familia, luego al trabajo, los estudios y todo lo demás, sin descuidar el descanso con propósito, todo como para el SEÑOR, no como si fuera obligación ni rutina aburrida; si tu corazón está en orden y abandonas la pereza espiritual y física siendo diligente y lleno de contentamiento para con Dios, obrando con fe obediente, todos somos edificados desde adentro hacia el exterior. Cuida tu corazón y tu mente más que nada en el mundo, porque de allí brotan manantiales de vida. Proverbios 4:23.


Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.



Cada fruto podrido en tu vida tiene una raíz que lo alimenta: fracasos repetidos, falta de energía, propositos y razón de ser sin metas cumplidas, etc. Todo eso proviene de raíces ocultas de: procrastinación, pereza, miedo, inseguridad, y falta de sanidad interior que generan indisciplina y desorden de vida. A menos que rindas toda tu vida a Cristo para que Él arranque esas raíces, y puedas cosechar buenos resultados de bendición y éxito, porque nada es magia, sino dependencia a Dios, conociéndolo, siendo obedientes y prácticando sus principios y mandatos dados en la Biblia; la biología del éxito está en nuestra alineación con el Creador y Salvador para adquirir nuevos hábitos que cosechen lo mejor en el árbol de nuestra vida, siendo transformados desde adentro por el Espíritu de Dios, para que afuera se vean frutos sanos y no podridos.






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