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3 dic 2016
ALABA Y ADORA A DIOS CON PASOS FIRMES
1 dic 2016
LECCIÓN # 3-EL PECADO-DISCIPULANDO A LAS NACIONES-
En hebreo la palabra jattáʼth, es pecar, significa hacer perversión
saliéndose de lo correcto, es decir, torcerse y desviarse del camino indicado,
equivocándose en NO alcanzar el objetivo exacto y establecido por el orden
divino. También significa
infringir un mandato con rebeldía y desobediencia, saliéndose del camino directo
para tomar atajos. Pecado es rebeldía y terquedad
contra Dios por voluntad propia, abandonando el estándar original de perfección
establecido por el Padre y evidenciado en Jesucristo.
Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23.
Y El alma que peca, esa alma morirá. Ezequiel 18:4.
La Biblia define el pecado de la siguiente manera: trasgresión e infracción de
la ley de Dios, 1 Juan 3:4, violar los mandatos pasándolos por
alto, ignorándolos sin tenerlos en cuenta, 1
Juan 3:4: rebelión en oposición a Dios quebrantando
la Palabra con soberbia, ego inflado y obstinación
Isaías 1:2, Deuteronomio 9:7; impureza moral
dando rienda suelta a los apetitos de la carne (alma-cuerpo), traspasando los límites de lo
decente con una procaz manera de vivir. Josué
1:18, Romanos 7: 7-24.
Es considerado pecado ignorar los asuntos de Dios con deuda a la justicia por tendencia
y predisposición a no sujetarse a la autoridad, y dejando de hacer el bien
cuando es debido. Mateo 6:12.
Es pecado: los pensamientos que maquinan malas intenciones, Mateo 5:28; injusticia por avaricia y dureza del corazón centrándonos en el propio bien particular pasando por encima de los demás, Levítico 19:15, colosenses 3:23; indiferencia al dolor ajeno dejando de hacer lo bueno, Santiago 4:17; incredulidad y duda, porque todo lo que NO proviene de fe es pecado, 1 Corintios 15: 17 y 56. Prevaricación que es corrupción en el gobierno, la vida pública y los negocios, Proverbios 2:6-15. También pecado es Iniquidad, Awón en hebreo indicando personas y acciones torcidas que vienen desde el vientre, siendo culpables y dignos de muerte por pecar en la peor forma, Salmos 51:5; la iniquidad puede ser por herencia y voluntad propia de hacer el mal, pero arrastrando con las consecuencias. Jeremías 32:18 y Números 14:18-19,
El pecado como errar al blanco es hacer algo
despreciable y aborrecible a los ojos de Dios satisfaciendo las pasiones humanas
ofendiendo al Santo, porque es rebelarse haciendo caso omiso a las enseñanzas,
instrucciones y principios de Dios. Pecado es rechazar la existencia del Creador
que sobrenaturalmente dio origen a todo el universo en un diseño perfecto,
inteligente, en orden, formas, colores, sonidos y armonía perfecta.
Para vencer el pecado hay que vivir en Cristo, porque
el pecado afecta negativamente nuestro corazón, la manera de vivir, los hábitos,
la salud mental, el cuerpo y el alma, y la iniquidad por su parte es diabólica,
es maldición generacional por transgredir los mandamientos de Dios, lo cual
destruye y acaba con familias enteras, pero Cristo es nuestro Redentor y su
Espíritu nuestra ayuda para traer arrepentimiento, transformación y salvación
eterna.
Ante Dios el
pecado es pecado, por leve o insignificante
que parezca a los ojos humanos. El
pecado es odioso y letal como un microbio, como una bacteria, como la levadura,
semejante al cáncer que se granda, se disemina y da origen a la descomposición integral
como una plaga que daña y mata; “Hay Camino que al hombre le parece derecho; pero su
fin es camino de muerte.” Proverbios 14:12 y 16:25.
La Biblia dice que un poco de levadura fermenta toda
la masa, haciéndola crecer y aumentándole el tamaño, Gálatas 5:9;
así es el pecado en el corazón humano es como un virus que invade, corroe el
alma y avanza implacablemente si no se le pone fin, “Cacen las zorras pequeñas, porque echan a perder
grandes viñas.” Cantares 2:15.
Este texto bíblico hace referencia a esos “pecadillos” que vemos como
insignificantes y sin importancia, pero que al hacerlos un hábito terminarán
por esclavizarnos, acabarnos y llevarnos a la perdición.
El pecado en el concepto humano es un placer, pero es
maldad e injusticia, desviación moral y ética, haciendo cosas contrarias al
bien, como resultado de malas intenciones, conducta ofensiva y dañina hacia un
semejante, la creación y el diseño perfecto de Dios. El pecado es el mayor
impedimento en la relación del hombre con su Creador, 1 Juan 5:17. Pecado
es no reconocer que somos pecadores y que Dios es Santo, siendo tercos y
desobedientes, haciendo parecer a Dios como mentiroso e infiel, cuando en
verdad debiéramos parecernos a Él.
La raza humana es pecadora por naturaleza, Marcos 7: 20-21,
y toda persona peca por voluntad propia, Juan
3:19.
Por todo esto, no es bueno compararnos con otros y mucho menos convertirnos en
jueces de nadie. No podemos escapar al fracaso de ser justos ante nuestros
propios ojos. Solo cuando entendemos nuestra debilidad y vulnerabilidad personal
podremos acogernos al sacrificio expiatorio de Jesús, como única vía de
salvación, justificación y cambio, y si nos comparamos ha de ser con Jesucristo
para ser mejores personas cada día.
El pecado se
originó en el mismo cielo cuando Satanás quiso ser Dios para suplantarlo y
recibir adoración, así se rebeló arrastrando consigo a la tercera parte de los ángeles del cielo, los que
hoy son ángeles caídos y demonios. Isaías 14: 12-15; Ezequiel 28:12-17 y Apocalipsis 12:7-9. El pecado en
la raza humana comenzó desde Adán y Eva como narra Génesis 3, desde ese
día aparecieron muchos impedimentos en nuestra perfecta comunión y amistad con nuestro
Creador y Salvador alejándolos de su presencia y evadiendo su misericordioso
amor.
Dios quiere que aceptemos nuestra condición caída, y que admitamos nuestra responsabilidad ante el pecado, para alejarnos de él y de todo lo que nos distancia trágicamente de Dios, porque tenemos promesas salvadoras en Cristo para acogernos a ellas esforzándonos por ser puros. “Dios tiene poder para salvar y tiene buenos oídos para oír. Pero la maldad de ustedes los ha separado de Él. Sus pecados han hecho que Dios se tape los oídos y no quiera escucharlos.” Isaías 59:1. BPT.
Es nuestra decisión resistir al diablo y la tentación de creernos justos cuando nos apoyamos en las buenas obras, Jeremías 17: 7-8. Bendita la persona que confía en Dios y depende de Él por fe, será como un árbol plantado junto a las aguas, y en la corriente echa raíces, será verde aún en tiempos de sequía, no habrá fatiga y no cesará su fruto. Salmos 1:3. Parafraseado.
Nada más claro para entender que hay cielo e infierno, que el pasaje del rico y Lázaro, en Lucas 16:19-31. Habla acerca de un hombre rico y uno pobre; ambos murieron. el pobre fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, (representa el cielo cuando Cristo aún no había sido glorificado); y el rico murió y fue enterrado y atormentado en el hades o infierno, allá alzó sus ojos y vio de lejos a Lázaro en el seno de Abraham. Pero el SEÑOR aclara que en el cielo el pobre era consolado mientras el rico era atormentado. Este es el destino final de Satanás y para quienes rechazan a Cristo y su evangelio salvador de la cruz.
El pecado trae consecuencias tristes y lamentables: a) Muerte espiritual que es separación de Dios mientras se está vivo, 1 Corintios 15:56; Isaías 59:1-2, Apocalipsis 20:10. b) Muerte física pues no somos eternos, sino que envejecemos y morimos, Romanos 6:23. c) Muerte eterna o segunda muerte, eternamente sin Dios y sin oportunidad de arrepentimiento, el alma que es nuestra esencia personal es echada en el infierno, Apocalipsis 21:8; 20:14-15, d) El pecado roba las bendiciones mientras estamos en la tierra, Jeremías 5:23-31; e) Otras consecuencias del pecado son la enfermedad, los problemas, dolores, angustias, debilidad, cargas pesadas, opresión demoníaca, y todo lo que roba la paz, etc. Ezequiel 18:4 Proverbios 14:12 y 16:25. Salmos 32:3-5.
Concluimos este tema diciendo que nuestra responsabilidad ante el pecado es ser santos imitando a Cristo, velar, orar y cuidar nuestro cuerpo y nuestra alma contra las tinieblas, el mundo y la carne. Jeremías 17: 9-10, Efesios 4: 17-32. Por eso es crucial y de suma importancia, reconocer que somos pecadores necesitados a diario del Santo para que cuando nos vayamos de este mundo, lleguemos a la mansión eterna en la presencia de Dios, lo que significa ser salvos y tener vida en el cielo. Proverbios 4:23, 23:7 y 24:9; Ezequiel 18: 31-32, Santiago 1:13-16.
El pecado no paga, cobra, porque cuando pecamos se nos complica la vida y nos robamos a nosotros mismos las bendiciones de las promesas dadas por Dios, pero vivir en pureza nos facilita vivir con bienestar, obteniendo paz y gozo en amistad con Cristo y comunión con el Espíritu Santo. Porque el pecado se paga con la muerte, pero el regalo que Dios es la vida eterna en Cristo Jesús. Romanos 6:23. Lea Hebreos 9:26-28.
“Cuando un hombre descubre sus faltas, Dios
las cubre. Cuando un hombre las esconde, Dios las descubre. Cuando un hombre
las reconoce, Dios las perdona y olvida.” — San Agustín.
- 2 Crónicas 34:25
______________________________________________________
- Romanos
1:18. ________________________________________________________
- Juan
3:36. ___________________________________________________________
- Amos
2:6-7 ___________________________________________________________
- Isaías
10: 1-2 _________________________________________________________
- Romanos
2:5 ________________________________________________________
29 nov 2016
CREADOR Y CREACIÓN
Las características de cada criatura muestran la majestad del DIOS Todopoderoso; lo delicado, los detalles y lo fuerte muestran su poderío y su grandeza dando bendición, Eclesiastés 3:11. Aunque el alma humana es eterna, no obstante, mientras vive sobre la tierra, no alcanza a entender ni dimensionar toda la grandeza y complejidad de la creación y su Creador, Job 38.
25 nov 2016
LECCIÓN # 2 -VOLVER A NACER-DISCIPULANDO-A LAS NACIONES-
Toda persona
está sujeta a dos nacimientos: el nacimiento físico y el nacimiento espiritual.
Jesús hablando con Nicodemo lo aclara perfectamente. “De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de arriba, no puede ver el reino de Dios.” Juan 3:3.
La
palabra hebrea es Yivvaled ish milma mahalá, signfica nacer de arriba
para volver a Dios, obedecer sus mandamientos y seguir sus caminos; renacer,
convertirse en seguidor de Cristo abandonando el pasado pagano para acercarse a
Dios, lo cual hicieron los judíos en tiempos de Jesús; en el griego gennao, es análogo al crecimiento
del feto en el vientre de la madre antes de llegar al mundo, es decir engendramiento
por el padre en una madre, y nacido
a través de ella, algo muy distinto a nacer de nuevo o nacer de arriba, fue lo
que creyó Nicodemo que Jesús decía, un nacimiento físico, por eso le preguntó,
“¿Cómo
puede un hombre nacer siendo viejo?” Juan 3:4. Cristo le aclaró, “De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar
en el reino de Dios”, versículo 5.
La mención de agua es Mikve, es decir pasar de lo carnal a lo espiritual, bautizado por las aguas vivas del Espíritu en el bautismo por inmersión después de recibir a Cristo, directamente relacionado con el bautismo en el Espíritu, adquiriendo una nueva naturaleza desde arriba sellados por el Espíritu de Dios que nos hace su morada, así se efectúa nuestro nuevo nacimiento en Cristo para empezar nuestra vida nueva por el Espíritu.
De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino
de Dios; de
cierto, de cierto te digo, que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el
reino de Dios Juan 3:3-5.
La diferencia entre nacimiento físico y espiritual, es confirmado por la declaración de Jesús, “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: ‘Les es necesario nacer de arriba’. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; pero, ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Juan 3:6-8. Nacer de nuevo es revivir espiritualmente resucitando para Dios, algo que debe hacerse mientras estemos vivos sobre esta tierra, después de muertos no hay esperanza.
Por
estas afirmaciones de Jesús Nicodemo exclamó, “¿Cómo puede hacerse esto?” Jesús le replicó, “¿Eres tú maestro de Israel, y
no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo
que hemos visto testificamos; pero no reciben nuestro testimonio. Si les he dicho
cosas terrenales, y no creen, ¿Cómo creerán si les dijera las celestiales?”
Juan 3:10-12. Aunque Cristo nació de una virgen como ser humano, El tuvo
que renacer espiritualmente para ser revestido de lo Alto, con el poder del Espíritu
Santo que descendió sobre Él en forma de paloma, así es nuestra conversión
completa al ser bautizados por las aguas vivas del Espíritu y revivir nuestro
espíritu que estaba muerto esclavo del pecado desde el Edén.
Cuando
Jesús dijo, “no
reciben nuestro testimonio”, se refería a los fariseos, a los
incrédulos en general. Nicodemo y los fariseos eran “maestros de Israel”, pero
no entendían el proceso de renacer espiritualmente mientras tenemos vida.
Cristo estaba afirmando que el reino de Dios venía a la tierra con Él y las
personas tenemos la oportunidad de ser salvos mientras tenemos vida terrenal
porque si morimos sin Cristo y sin su Espíritu, no hay otra oportunidad.
Nacer de nuevo es el
mayor milagro de la vida, porque es la obra directa de Dios en nuestro ser integral,
es imposible por esfuerzo propio, por obras o por medios humanos, tampoco
depende del intelectualismo ni la práctica de una religión es por el poder
sobrenatural de Cristo en nosotros dándonos su Espíritu para recuperarnos como
propiedad del Padre, que mora en los creyentes seguidores fieles de Cristo. 1
Pedro 1:3.
El nacimiento natural o físico es a través de una madre para formar parte de una familia, de una sociedad, de una nación y de una cultura, pero tras la caída del hombre en el Edén el ser humano murió espiritualmente al desobedecer a Dios y pecar, es decir, quedo alejado de su Creador, por eso toda persona requiere del nuevo nacimiento, que implica renacer de arriba y desde adentro, para reflejar a Cristo afuera y evidenciar su regeneración en su conducta y comportamiento, resucitados por el Espíritu y reconciliados con el Padre en Cristo, formando parte de la familia de Dios, así avanzamos en un proceso de crecimiento y madurez integral mientras peregrinamos en este mundo. Mateo 24:13.
La razón del advenimiento del Salvador al mundo, pues es imposible humanamente vencer las tinieblas, abandonar el pecado, vivir con pureza y vencer las pasiones que batallan en el cuerpo, por la simple fuerza de voluntad personal; es única y exclusivamente factible entronando a Cristo en el corazón, haciéndolo SEÑOR y Dios de nuestra vida. Tito 3:5. Toda la Biblia habla del reino de Dios, porque el mensaje del reino es la salvación en Jesucristo, cuando nacemos de nuevo en Él. Jesús inauguró el único orden y estilo de vida donde el hombre es rescatado mediante salvación eterna, un ser humano con identidad de hijo de Dios aceptado, amado y protegido por el Padre celestial; redimido por el Hijo de Dios y perteneciente al cielo por la obra de la cruz. Este hecho nos convierte en herederos del reino celestial, cuando Cristo vuelva por segunda vez, como Rey y SEÑOR, Fiel y Verdadero Cordero de Dios glorificado para gobernar las naciones junto con su pueblo.
El nuevo nacimiento requiere tanto creer en Dios como creerle a Dios. La persona que nace de nuevo experimenta la obra directa de Dios, mediante la fe salvadora en Cristo, y con el poder sobrenatural del Espíritu Santo obrando en nuestro corazón desde el momento que le entregamos todo nuestro ser y la vida al SEÑOR Jesucristo, permitiendo que Él reine en nosotros, nos dirija y nos transforme de Espíritu a espíritu para hacerse visible ese cambio en lo natural. Bendito el Dios y Padre de nuestro SEÑOR Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. 1 Pedro 1:3.
Nacer de nuevo es renovación de carácter y regeneración espiritual, en un proceso vitalicio que endereza el rumbo de nuestra vida, tomando a Cristo en primer lugar, experimentando una transformación sobrenatural de adentro hacia afuera, moviéndonos en un mundo ordinario y natural, pero haciendo la diferencia mientras nos vamos perfeccionando hasta parecernos a Jesucristo, el Hijo del Hombre. Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13. Lo que indica que debemos convertirnos en gente madura, sobria, sabia y con el carácter de nuestro SEÑOR, y en ese proceso nos vamos santificando al:
Adquirir vida nueva, Romanos 6:1-4, gozamos de salvación, volviendo a nuestro Creador, Job 22:23 y Juan 3:1-16; empezamos a ser nuevas personas, 2 Corintios 5:17 y Colosenses 3:3-17; somos adoptados en la familia de Dios,, Efesios 2:15-19; caminamos por el Camino nuevo, Hebreos 10:19-25; entramos al nuevo pacto de la gracia, Hebreos 8:13; obtenemos nueva esperanza, 1 Pedro 1:3; vivimos el nuevo mandamiento, Juan 13:34 y 1 Juan 2:8; obtenemos nueva ciudad, tierra y cielo, 2 Pedro 3:13 y Apocalipsis 21:1-18; tenemos un nuevo canto para Dios, Salmos 33:1-12; y adquirimos un nombre nuevo, Apocalipsis 2:17; todo esto para vivir cada dia un nuevo amanecer, Lamentaciones 3:22-24, con la ayuda, el consejo y la dirección del Espiritu Santo en nuestro nuevo presente, Isaías 43:18-19.
Sin el nuevo nacimiento no existe esperanza alguna de ir al cielo; debemos buscar sabiduría y entendimiento a las cosas sobrenaturales de Dios. “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, por gracia sois salvos.” Efesios 2:5. Sin el nuevo nacimiento no hay pertenencia ni identidad con el reino de Dios, Jesús le dijo a Nicodemo que era necesario nacer de nuevo para entrar al reino de Dios, y es el Espíritu de Dios quien nos ayuda a ver, entender y discernir lo santo de lo profano. Tener a Cristo como SEÑOR nos abre los sentidos espirituales para comprender y vivir las Escrituras. 1 Pedro 1:23, por eso los que andan sin Cristo, no entienden la Biblia, sino que la tergiversan, la atacan, la polemizan y la evitan.
Con el nuevo nacimiento el corazón humano deja de estar endurecido e indiferente a Dios, dejando de ser un muerto viviente bajo la manipulación de los sentimientos engañosos del corazón que caracterizan a la raza caída. Efesios 4:17-19; ya no vivamos como los que no conocen a Dios, que son ignorantes y tercos, por eso no pueden disfrutar la vida que Dios ofrece; han perdido la vergüenza, se han entregado a los vicios, y hacen toda clase de indecencias que el cielo condena por ser guiados por sus sentidos y no por Dios.
Recuerdo un detalle muy particular en mí, cuando no había nacido de nuevo: En muchas ocasiones sentía que odiaba a la gente, me caían mal las personas sin ni siquiera conocerlas, no me importaba si alguien sufría o le faltaba algo, pensaba solo en mí, en mis propias carencias; pero cuando Cristo vino a mi encuentro y le abrí de par en par la puerta de mi corazón, todo fue transformado dentro y alrededor de mí; empecé a ver hermosas a todas las personas, eran valiosas y dignas de todo amor y consideración. Es algo que día a día crece dentro de mi corazón, por la obra del Divino Alfarero que nos forma en su perfecta voluntad, buena y agradable con la obra del Espíritu Santo, nuestro Amigo fiel.
El no nacido de nuevo, es natural, emotivo, religioso e incapaz de tener una verdadera amistad con Dios. 1 Corintios 2:14, Juan 15: 4-7. Aunque muchos sean personas morales y éticas en su comportamiento social y crean en un dios, sin Cristo están condenados irremediablemente. Santiago 2:19. Dios envío a Jesús para recuperar las ovejas perdidas y hacernos volver a su redil. Juan 1: 11-13. Jesús dijo en el Sermón del Monte: el reino de Dios es para los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpio de corazón, los pacificadores y los que son perseguidos por causa del evangelio, eso son los nacidos de nuevo. Efesios 4: 17-32.
No soy lo que debo ser, tampoco lo que quiero ser, pero por la gracia de Dios, no soy lo que solía ser. --John Newton.
REFUERZO 2 - VOLVER A NACER.