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23 ago 2015

CAMBIEMOS LA ATMÓSFERA

ESCUCHEMOS A DIOS, ACTUEMOS Y CAMBIEMOS LA ATMÓSFERA

El Poderoso Dios, el SEÑOR, ha hablado, y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso. Salmos 50:1.

Ciertamente el Eterno habla una y otra vez, pero nadie se da cuenta de ello. En un sueño, en una visión nocturna, cuando un sueño profundo cae sobre los hombres, mientras dormitan sobre sus lechos, entonces Él abre el oído del hombre y sella su instrucción. Job 33:4-16.

En estos últimos días Dios nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo el universo. Hebreos 1:2. 

El Eterno Creador, desde que hizo al hombre sobre la creación, nunca ha dejado de hablar, exhortar, advertir, instruir, aconsejar y bendecir para que su pueblo cambie de actiud, actúe y se perfeccione conforme a su voluntad divina, pero no siempre habla de la misma manera. Él habla por su palabra, por el Hijo, por el Espíritu, las circunstancias y los profetas. Ha rugido el León, ¿Quién no temerá? Ha hablado el SEÑOR Dios, ¿quién no profetizará? Amós 3:8.

Nuestro Dios ha hablado una y otra vez para evitarnos dolor y sufrimiento, unos lo entienden, lo escuchan y lo obdecen, otros solo lo oyen y perciben despreocupadamente, pero no entienden porque se hacen los desentendidos, otros ni se dan por entendidos, ya sea porque no les interesa o porque están muy ocupados; pero lo más importante es saber que nuestro Creador y Salvador levanta su voz y la deja oír permanentemente porque Él anhela hacer siempre cambios en sus hijos, para algo mejor, para un obrar limpio, para que aprendamos a pensar y hablar en bendeción y con sabiduría; al cambiar nuestras actitudes y renovar nuestros pensamientos, no solo ya no seremos igual, sino que seremos parte del cambio de la atmósfera espíritual y física que nos rodea. No se trata de negar la realidad, sino de ser sensibles, flexibles pero espírituales y aplomados en este mundo, comportándonos con humildad y santidad; en la Biblia está lo sorprendente y maravilloso para nuestro cambio vital, pero nuestro Creador usa múltiples recursos para dejarse oír. Job 33:14-16.

¿Qué se supone que debemos hacer para producir un cambio no solo en nosotros sino en el entorno? Todo gira alrededor de Dios, poniéndolo a Él como prioridad y contando con su dirección en cada recodo del camino, pero tú y yo debemos actuar en un trabajo combinado junto a Él y prestando atención a lo que nos dice, atentos y dispuestos en el momento indicado, no cuando queremos, nos parece o nos queda tiempo. Es imprescindible empezar el cambio por nosotros mismos, de manera personal, porque el caos que vemos hoy sobre la tierra, unido a la enfermedad, muerte y dolor, es porque no hemos atendido las instrucciones ni el llamados del Padre. Desde los cielos te hizo oír para disciplinarte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y oíste sus palabras en medio de ese fuego. Deuteronomio 4:36.

Para que haya un cambio tanto en nuestra vida como en el entorno, es una verdadera renovación de la mente, lo cual es cuestión de madurez y caracter definido para no dejarnos vencer por el ego, ni por las artimañas del enemigo ni las falacias del mundo. Dios hace su parte profética y nosotros hacemos nuestra parte moral, algo en lo que siempre Dios ha insistido en las enseñanzas de su palabra que recibo, Él habla y yo escucho, aprendo y transmito para hacernos fuertes espiritual y emocionalmente. Filipenses 2:13. Esto es posible mientras cultivemos una relación estrecha, activa y viva con el SEÑOR, en dependencia al Espíritu Santo. Éxodo 20:22.

Dios se hace oír de muchas maneras, solo digamos como el jóven profeta:...Habla SEÑOR, que tu siervo escucha. 1 Samuel 3:10.

1. Dios usa su palabra. Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, y para instruir en justicia. 2 Timoteo 3:16. La palabra es la manera predilecta del Padre para dirigirse a los suyos, pero todo depende de si leemos la Biblia, si la escudriñamos, la estudiamos, la meditamos, la memorizamos, la aprendemos, investigamos y la llevamos por obra; la palabra del SEÑOR permanece para siempre, pero tenemos que hacer nuestra parte valorándola, creyéndola, practicándola con fe y compartiéndola con el testimonio. Porque así ha dicho el SEÑOR, te he puesto como luz de las naciones, para que lleves mi salvación  hasta las partes más lejanas de la tierra. Hechos 13:47.

La palabra es la que produce milagros empezando por confrontarnos con ella para luego transformarnos; la Biblia es la herramienta que Dios usa para dejar oír su voz, en la medida que nos sumerjamos en ella, en esa medida seremos no solo nuevos sino que caminamos en el proceso de ser perfeccionados cada día. Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara somos como un espejo que refleja la gloria del SEÑOR, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del SEÑOR, en su Espíritu. 2 Corintios 3:18.

2. Dios usa su Espíritu Santo. Pero el defensor, el Espíritu Santo que el Padre envía en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que YO les he dicho. Juan 14:26. El Espíritu de Dios ha hecho su casa en nosotros, por eso, Él sabe consolarnos y ayudarnos; nos enseña y nos recuerda todo lo que nuestro Salvador dijo y proclamó. El Espíritu nos vivifica, es decir nos da vida y la renueva, porque fue el Aliento de Vida que levantó a Jesús de la tumba. Y el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales por medio del Espíritu de Dios que vive en ustedes. Romanos 8:11. 

El propósito principal del Padre es que seamos plenos en su Espíritu para que tengamos el carácter del Hijo, no es hacernos felices y evitarnos el dolor, sino que al revelar Dios su palabra por el Espíritu, nos hacernos fuertes, esforzados y valientes ante el dolor de la prueba. Dios no es responsable de lo malo que hacen los hombres sin su sabiduria, pues sin Dios no tenemos la capacidad de entender lo infinito en mentes finitas y terrenales. La espiritualudad, quiérase o no, determina casi la totalidad de nuestro caracter, actitudes y comportamiento con Dios y con la gente, y si somos seguidores de Cristo debemos dejarnos transformar por el Espíritu de la palabra, Cristo, la Palabra viviente hecho carne, y participar de sus sufrimientos y siendo moldeados y esculpidos en sus manos como barro moldeable para alcanzar liberación y restaurauración completa, lo cual, obviamente, hará la diferencia en el entorno y la atmósfera espiritual. Porque estoy seguro que Dios, quien comenzó su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen término hasta el día en que Jesucristo regrese. Filipenses 1:6.

3. Dios usa las circunstancias. Yo le mostraré lo mucho que debe sufrir por mi causa. Hechos 9:16. Una vida transformada es el resultado de un genuino morir para vivir, sin que los problemas ni las circunstancias afecten el propósito para el cual Dios nos trajo a este mundo; el Padre desea por sobre todas las cosas,  hacernos semejantes a su Hijo; el mundo solo produce ataduras, la carne pone cadenas hedonistas y el enemigo termina matando y destruyendo en el infierno, pero Dios usa todo eso para conducirnos, hablarnos y tratarnos con situaciones buenas y no tan buenas que nos suceden y nos pueden resultar a veces mut fuertes, porque muchas de ellas son similares al sufrimiento por el que pasó nuestro Dulce Salvador; el Dios Hombre, que aprendió a obedecer a su Padre mediante el sufrimiento. Hebreos 5:8.

Si alguíen nos oye cantar y adorar, cuando estamos en cadenas de dolor y opresión, como lo hicieron Pablo y Silas, el cambio en la atmósfera será tremendo: temblará la tierra, las cadenas se romperán y las vidas se volverán a Cristo reclando ser salvos. Hechos 16:16-40.. ¿Cómo queremos aprender? Si la vida solo fuera, dicha, gozo y juerga, con plena seguridad que sería aburrida, torcida y ociosa, no habría retos para franquear ni pruebas para vencer, seriamos unos cobardes, acomodados y pusilánimes. ¡Lo bueno del dolor, es que nos saca del error! Por eso debemos estar atentos a lo que Dios continuamente está hablando, no siempre el dolor, las duras circunstancias y el desierto son prueba, pueden ser trato santificador amoroso del Padre. Te llevaré al desierto, para conquistarte y hablarte con ternura al oido. Oseas 2:14.

4. Dios usa sus profetas. En tiempos antiguos Dios habló a nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras por medio de sus profetas. Hebreos 1:1. Hoy lo sigue haciendo, y por mucho tiempo, en infinidad de ocasiones y de muchas maneras Dios nos ha estado hablando por los profetas, pero muchos han echado a la espalda sus advertencias y sus instrucciones, criticas y rechazos es lo que oímos al respecto. Escuchen mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos debemos estar listos para escuchar y ser lentos para hablar y para enojarnos. Santiago 1:19.

El Padre se delita comunicándose con los seres humanos que hizo a su semejanza, por eso nos creó inteligentes, espirituales, responsables y capaces de responderle a Él y al prójimo adecuadamente; antes que hubiera pecado, el hombre estaba en constante comunión con su Creador y los ángeles, pero la intrusión del enemigo nos separó, entonces los profetas empezaron a ser sus representantes para reconocer  y dar a conocer la revelación divina. Tal como lo anunció por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos. Lucas 1:70.

Los profetas son un canal de comunicación de Dios con sus hijos y sus criaturas. Porque nunca hace nada el SEÑOR, sin revelárselo a sus siervos los profetas. Amós 3:7. Pero Él dijo que si su pueblo no escucha ni atiende a esos profetas, su ira subirá contra el pueblo y no habrá remedio. Pero muchos se burlan y critican a los mensajeros de Dios; despreciaron sus avisos y menospreciaron a los profetas, hasta que la ira del SEÑOR estalló contra su pueblo de modo que ya no hubo remedio. 2 Crónicas 36:16.

El Eterno ha preparado el Camino correcto y perfecto para transformar la atmósfera física y natural desde lo espirutal y con la colaboración de su pueblo  y se atienda o no, su tiempo profético seguirá cumpliéndose; el Padre nos ama, valora y escoge, por eso envía su voz, para que de seres humanos imperfectos, lleguemos a ser en Él perfectos, tanto hombres como mujeres y en su pura potestad, liberarnos y recordarnos que aunque no somos de este mundo, SÍ PODEMOS SER PARTE ACTIVA DEL CAMBIO, estando en su cercanía, su compañerismo, su amor y su gracia transformadora con cada instrucción y advertencia que hace. Y no hemos escuchado SEÑOR, tampoco hemos obedecido las enseñanzas que nos diste por medio de tus siervos los profetas. Daniel 9:10.

Entonces si prestamos atención a lo que Dios dice, habrá vida, libertad justicia y bendición. Sin embargo, les daré salud y los curaré: los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad, Jeremías 33:6.

Si el SEÑOR dice les daré, es algo seguro, un imperativo de certeza donde no tendremos que ir por las cosas que Él promete, sencillamente Él nos las dará y tendremos que obedecer y sujetarnos a la voz de su palabra. Dijo Jesús: dichosos los que oyen la palabra de Dios y la obedecen. Lucas 11:28.

a. Les daré Salud, es una condición de sanidad al cuerpo enfermo, como fruto del Espíritu Santo, expresamente se refiere a la sanidad integral de nuestro ser, sanidad de la psiquis o alma, sanidad del espíritu, bienestar social refiriéndose a tener salubridad pública, Dios lo hará todo y habrá recuperación en el campo de batalla, y en el campo de las batallas el Espíritu Santo nunca falla. El SEÑOR nos confortará cuando estemos enfermos, nos confortará en el lecho de dolor. Salmos 41:3.

b. Los Curaré, Dios promete curar a quienes estén enfermos, es un efecto como cuando se curan los alimentos, las pieles y los cueros para que no se dañen y puedan permanecer en perfecto estado por mucho tiempo para ser usados, rejuvenecidos para resistir con el paso del tiempo, así obra el Espíritu Santo, nos curte el alma y el cuerpo para que nada nos dañe, es decir, estar resistentes en fe, curados en el cuerpo y fortalecidos en el alma. Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente. 3 Juan 1:2. 

c. Los sanaré, Es un efecto, nuestra sanidad humana no es solo física, es también la del alma y la del espíritu; nuestro Dios trabaja integralmente y se interesa mucho en términos de salubridad, por eso Moisés escribió muy bien acerca de las leyes sanitarias en Levítico y Deuteronomio, y era necesario porque el pueblo andaba en el desierto, y los términos enseñados para la salubridad era una profilaxis primitiva, para ser fuertes y gozar de sanidad total y definitiva. Solo en Dios descansa mi alma; de Él viene mi salvación. Salmos 62:1.

Dios usa la ciencia y a los profesionales de salud para curar enfermos, pero Él es poderoso para sanar milagrosamente, aunque Jesús cuando sanaba pedía a los sanados que a nadie se lo dijeran, y hoy en día muchos usan las sanidades para espectáculo, Dios sigue sanando cuerpos y las almas para su gloria; nosotros también podemos ser canal de sanidad con lo que hacemos y decimos, Porque panal de miel son las palabras amables; endulzan la vida y dan salud al cuerpo. Proverbios 16:24.

d. Haré que disfruten de abundante paz. El disfrute de la vida es gozo, placer, agrado y alegría, y mucho más si somos sanos y fuertes para trabajar y luchar, pero la paz interior es mucho más, es algo fuera del alcance del mundo natural; la paz que nuestro Dios nos da es completa y abundante, algo que alcanza y sobra para transmitir y dar, será una paz abundante, copiosa, única e increíble en Dios. No se inquieten por nada, oren y rueguen con acciones de gracias y traigan sus peticiones delante del SEÑOR. Y la paz de Dios que sobrepasa el entendimiento humano, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7.

e. Disfruten de abundante Seguridad, lo que viene sobre Colombia y las naciones puede ser una Seguridad abundante con paz si atendemos a la voz de Dios todo el tiempo, aunque muchas personas no lo quieran ni crean, los creyentes somos gente pacificadora podemos mucho en Dios; los hombres y las mujeres de Dios somos antagonistas de la guerra, de la inseguridad y de violencia, también sabemos que muchos del pueblo han sido víctimas de los violentos y tenemos dolor de patria, por eso debemos luchar la vida y la paz, pero en el Espíritu. He aquí, Dios es mi salvación; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es YHWH de los ejércitos, pues solo Él es nuestra salvación. Isaías 12:2.

Dios hace un llamado al país, en especial a sus hijos de Dios para sembrar un precedente de vida, paz, justicia y libertad que Dios se propone en esta nación y hasta en el continente si encuentra un pueblo que responda y obedezca conforme a los parámetros divinos de arrepentimiento, perdón y RECONCILIACIÓN, Él nos traerá justicia porque el negocio de Dios, es la salvación de las almas y la reconciliación de la raza humana. Elegidos según la presciencia de Dios Padre en la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: gracia y paz nos sean multiplicadas. 1 Pedro 1:2.

Este es un llamado del cielo para que todos unidos como hermanos, como un solo pueblo, como una nación, todos juntos nos humillemos al SEÑOR para poder vivir envueltos en la gloria de Dios adorando y obedeciendo con humildad para ir a rescatar las almas perdidas y las ovejas perniquebradas. Se romperán las cortinas de impiedad que han bajado desde el segundo cielo y habrá bendición inmarcesible; será el SHALOM de Jehová, porque Él es el Dios de paz, así que sigamos rogando y trabajando porque cese al fuego, la muerte y la violencia, tendremos un nuevo país, sonrisas volverán, y Colombia nacerá como la luz de la aurora en medio de los aires celestiales que nos permitirán respirar con libertad. Isaías 61:1.

Hemos sufrido por muchos siglos una guerra sin cuartel entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas y si la paz de Dios se instala en nuestros corazones se verá en toda la atmósfera de la nación y nos haremos grandes guerreros del bien. El Shalom de Dios debe salir de nuestro corazón, reflejándose en nuestra conducta, palabras, gestos y trato con la gente. Porque el Padre no liberó del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, en quien tenemos redención; el perdón de los pecados. Colosenses 1:13-14.

Dios hará grandes cosas si los colombianos desarmamos los corazones y nos armamos espiritualmente; si la política se desarma de la corrupción, la codicia de poder  y la avaricia por las riquezas, pero al mismo tiempo debemos estar atentos a las instrucciones y mensajes del Eterno para luchar y que el postconflicto no desbarate personas, familia y sociedad sino que permanezcamos como Dios nos creó, tampoco que las minorías les digan a la mayoría lo que se debe hacer, y en eso hay que tener mucho cuidado, para no caer en el engaño Así el pueblo del SEÑOR será salvo; como está escrito: el LIBEERTADOR viene de Sión y apartará la impiedad de su pueblo. Romanos 11:26.

Así que el Señor nos da un mensaje para que la salud divina se instale en nuestra mente, llegue a nuestro corazón, y se vuelve un hacer diario y permanente, ES UN LLAMADO URGENTE para la Paz, también  desde los personal, acabando con los celos, las envidias, el individualismo, el afán de riquezas y la sed desmedida de poder pasando por encima de los otros, somos una colectividad, no individualidades mezquinas.

Somos más los sanos y muchos más los de buena voluntad, queremos libertad, paz y sanidad total, no queremos pañitos de agua tibia, así que curtámonos nuestra vida en Dios, y que los dardos del enemigo reboten y salgan fuera, porque la Comisión de la Verdad nos hará libres. Por lo tanto, que no reine el pecado en nuestro cuerpo mortal ni obedezcamos a las pasiones de la carne. Romanos 6:12. Porque el SEÑOR es Espíritu, y donde está el Espíritu de Dios, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17.

Aunque los medios de comunicación andan gobernados por satanás, LAS NOTICIAS DE DIOS deben salir al aire, no permitamos que nos callen, la voz de Dios dirá quién será el verdadero triunfador, aunque el horizonte se ponga oscuro, digamos como Neil Anderson, “Cuando supe que Dios era todo lo que tenía, supe que Dios era todo lo que necesitaba.” Así es el panorama para Colombia.

Dios desea que toda Colombia tome esta palabra al pie de la letra, la ponga en su corazón y en la práctica, habla nuestro Señor Jesucristo: Creedme que YO SOY en el Padre, y el Padre en MÏ; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo; el que en MI cree, las obras que YO hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque YO voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, YO lo haré. Juan 14:11-14.

Dios anhela una Colombia llena de pueblo santo y que unos a otros se den seguridad y confianza, para que haya cuerpos con salud, almas curadas del dolor y una nación llena de luz mental, emocional y espiritual. Hay un nuevo amanecer en Cristo. Hay un nuevo amanecer en Cristo, aunque nada aún podamos ver, aunque no podamos entender, hay una nuevo amanecer en Cristo para nuestra nación.

¿Eres sensible y atento a la voz de Dios para obedecerla y practicar su evangelio? Que haya cambio y transformación a la manera de Dios es nuestra elección; para demostrar nuestra fe al SEÑOR atendamos a su voz; eso depende de nuestras prioridades y de lo que es más importante para nosotros.

OREMOS: SEÑOR amado, hoy vengo delante de Ti para pedirte perdón si en mi caminar contigo he desatendido tu voz, te suplico que me hagas más sensible y que agudices en mí el discernimiento para obedecer y que haya cambio en mi vida conforme a tu voluntad. Gracias Padre por escucharme y responderme, en el nombre de Jesucristo, Amén.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.








 





22 ago 2015

LEVÁNTATE DEL FRACASO



UN FRACASO O UNA CAÍDA SON  
OPORTUNIDAD PARA LEVANTARSE

Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; más me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

Así que, hermanos míos, sabiendo esto de antemano, estemos en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigamos de nuestra firmeza. 2 edro 3:17.

Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Saliendo él a la puerta, lo vio otra, y dijo a los que estaban allí: También este estaba con Jesús el Nazareno. Pero él negó otra vez con juramento. No conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aún tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el galló. Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente. Marcos 14:66.

Todos necesitamos tratar con el fracaso un día, no todas las personas pueden enfrentar y vencer el fracaso, especialmente nuestros adolescentes y jóvenes de hoy necesitan aprender a encarar cada caída y fracaso con inteligencia y sabiduría de lo alto para superar malos tiempos y ánimo resuelto seguir trabajando hacia el  éxito. Si alguno no permanece en Mí, es echado fuera como una rama que se seca; luego se recogen, y los echan en el fuego para que se quemen. Juan 15:6.

Muchas personas no enfrentan el fracaso por temor e inseguridad en sí mismos y falta de confianza en Dios, otros por vergüenza delante de otras personas; creen que con un fracaso pierden valor y autoimagen, pero la verdad es que el ser humano no está entrenado para manejar los fracasos de esta vida, lo cual es un error que viene de generación en generación, máxime en una sociedad que continuamente está presentando altos índices de competitividad y retos, que en muchos casos nos hacen sentir como derrotados perdedores. Tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad, que lo impulse a apartarse del Dios vivo. Hebreos 3:12.

Nunca olvidemos que el Creador nos ha formado con espíritu de grandes triunfadores vencedores; desde el momento mismo de la gestación, sólo uno ganó la carrera y llegó a la meta, esos ganadores fuimos tú y yo. Hoy estamos en este mundo porque tenemos dentro un potencial muy grande de influir maravillosa y excelentemente a este mundo, poseemos un arsenal de cualidades y dones que Dios plantó en la impronta de nuestros genes. Dios me llamó y me apartó desde el viente de mi madre y me llamó por su gracia para bien. Gálatas 1:15.

En la mayoría de las familias se entrena a los hijos para el triunfo, pero no para el fracaso, quizá porque los mismos adultos no han podido superar sus propios fracasos ni olvidar sus caídas. Así que el tema del fracaso exige mente fría y clara para pensar, abordar y confrontar el fracaso, podemos perder algunas veces pero no siempre, y como padres y adultos maduros debemos ser firmes para enseñar y dar ejemplo a los hijos y los jóvenes; sacando carácter para vencer en la vida por el simple hecho de ser padres y adultos responsables del futuro de nuestros niños y jóvenes. El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes. Deuteronomio 31:8.

Nos levantamos, nos damos tregua, pero firmes avanzamos aferrados de la mano de Dios con fuerza desde adentro. Es de vital importancia aprender para enseñar a manejar tanto el éxito como el fracaso, la derrota, como la victoria, el dolor como la alegría, la vergüenza como la honra, son fenómenos propios de la vida humana. Tenemos que pararnos para conquistar en el poder de Dios y con toda nuestra gana porque en Cristo somos gigantes y valientes espirituales que dan pasos de fe. YO te he mandado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará donde quiera que vayas. Josué 1:9.

El fracaso no es el final en la carrera de nuestra vida, es apenas un momento y una etapa que vive pero se supera; en tiempos pasados, bisabuelos, abuelos y padres enseñaban principios y virtudes para superar las dificultades que nos presenta la sociedad y el mundo y nos decían: Si un fracaso te ha dolido, no te declares vencido, y es como lo dice el Apóstol Pablo: “Nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen el gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder, proviene de Dios, no de nosotros mismos. Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos, pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos, pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:7-9. Dios mismo nos da en su Palabra el poder para vencer y pararnos firmes ante la adversidad del fracaso y los reveces.

En todas las familias los padres deben enseñar y hablar de este tema con sus hijos pequeños, así como se les enseña a jugar. Es importante estar atentos y observar la actitud que toman nuestros hijos ante sus derrotas y fracasos. Allí debemos detenernos, y ejemplificar con tranquilidad, aceptando y manejando las derrotas. La Biblia nos proporciona poderosos e innumerables versículos que nos alientan a levantarnos y seguir. A Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro SEÑOR Jesucristo, 1 Corintios 15:57.

A nuestros hijos hay que mostrarles con la vivencia para cultivarles el espíritu valiente y resuelto que vive todo con tranquilidad y amabilidad con aquellos que consideran enemigos y adversarios cuando los tienen enfrente; como parte de vencer el fracaso está felicitar a hermanos, compañeros y amigos cuando los superen en el juego o alguna prueba. Ellos deben asimilar que no siempre se gana, pues si no aprendemos desde el hogar a saber perder desde niños, seremos unos desgraciados, frívolos y tontos toda la vida. Alabado sea el Dios y Padre de nuestro SEÑOR Jesucristo, Padre de misericordioso y Dios de toda consolación, Él es quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que con el mismo consuelo que recibimos de Él, también nosotros podamos consolar a otros. 2 Corintios 1:3-4.

Es necesario entender que esa pérdida momentánea no nos resta valor como personas o como trabajadores y estudiantes, es algo humano y todos hemos de pasar por el fracaso, las caídas y los retos y vale la vida luchar y superar todo dolor y derrota. En esos momentos debemos tomar el camino de la humildad y el espíritu enseñable, son momentos que cruzamos para escribir nuestra historia, ser obras de arte y fuentes de inspiración para los que vienen atrás; dando todo o nada, ahora o nunca, pero sin soberbia, ni impotencia, ni altanería y mucho menos venganza por querer siempre ganar. Cuando los hijos sean adultos, serán personas, amadas, gratas y bien recibidas por su calidad humana de valientes. Es necesario formar para el fracaso y la derrota, así como para el éxito. Manténgase alerta; permanezcan firmes en la fe de Cristo, para que sean valientes y fuertes. 1 Corintios 16:13.

Pedro fracasó cuando negó a su Maestro, estaba cayendo como discípulo de Cristo, pero lo reconoció y admitió, por eso lloró amargamente. Por eso cuando Jesús resucitó les dijo: No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús Nazareno el que fue crucificado? Ha resucitado, no está aquí. Mirad el lugar donde lo pusieron, id y decid a sus discípulos y a Pedro que Él va delante de vosotros a Galilea, allí lo vereís como Él dijo.” Marcos 16:6-8.

También David fracaso siendo ya rey, pecó con Betsabé, él no quería reconocerlo, hasta que llegó el profeta Natán y lo confrontó. Quien fracasa y dice que no está pasando nada, no está aprendiendo nada. Admitir y enfrentar el fracaso es mejor que estarse quejando y llorando de amargura e impotencia. Aunque vayan por valles tenebrosos, no teman al peligro, por Dios está a nuestro lado; su poder y autoridad me reconfortarán. Salmos 23:4.

Sabiamente Jesús citó a sus discípulos a una reunión en Genesareth, allí mismo donde empezó el fracaso de Pedro. Éste regresó de Galilea y viendo que todos estaban ahí, rehusó quedarse aludiendo que se iba a pescar, inconscientemente volvía a lo que había dejado atrás. Jesús ya le había dicho en la primera ocasión que dejara las redes para ser pescador de hombres, pero ante el fracaso de haber negado a su SEÑOR, se rehusó a continuar con los discípulos e intentó volver a ser pescador de peces. Es una forma típica humana ante el fracaso, retroceder y querer quedarse como estaban al principio. Pero Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7.

El mundo no es de mediocres, tímidos, ni cobardes, negar y evadir el fracaso es una forma incorrecta de manejar una derrota, una caída, un error o una equivocación, debemos cambiar el enfoque frente a los altibajos de la vida. Pedro no se estaba dando cuenta que retrocedía, pero finalmente sintió la frustración, reconoció su error, se arrepintió, confesó y lloró con mucho dolor. Querer volver atrás, es renunciar a Cristo, renunciar a tu llamado, renunciar a su misión, renunciar al servicio del Evangelio, renunciar a salvar almas, cuando se piensa así, la persona cree interiormente que no sirve para nada, pero reaccionemos ante el fracaso y no perdamos nuestra oportunidad de crecer y avanzar. Pon tu esperanza en el SEÑOR; ten valor, cobra ánimo; por tu esperanza en el SEÑOR. Salmos 27:14

Hay que superarnos, leyendo, investigando, aprendiendo y conociendo, pero retroceder ante el fracaso es un paso hacia el estancamiento y el abismo del vacío, un escape a la realidad, y en vez de saltar un escalón hacia la cima, se empieza a descender vertiginosamente al hoyo del atraso. Debemos ver y aceptar el fracaso como algo que nos impulse a seguir subiendo la escalera de la vida hacia tiempos mejores. Podemos hacer todas las cosas a través de Aquel que me da las fuerzas. Filipenses 4:13.

No olvidemos de dónde nos sacó el Señor, Pedro estaba olvidando que antes era un simple pescador y Cristo lo había hecho un apóstol y discípulo, ahora estaba de nuevo en el mar, amargado porque no había podido pescar ni un solo pez y Jesús salió a su encuentro. El Señor permite que esto pase y le pregunta a Pedro y los que estaban con él: ¿Hijitos tienen algo de comer?, ellos responde No.

Jesús propició la forma para llevar a Pedro a admitir su fracaso de su camino hacia el apostolado. Lo ubicó, le da la orden de echar la red del otro lado, y las redes se rompían por la cantidad de peces. Jesús ratifica su autoridad y le hace ver a Pedro y a los demás que se habían salido del camino y andaban al borde del fracaso. Finalmente, sé fuerte en el SEÑOR y en la fuerza de su poder. Efesios 6:10.

Jesús los acomoda, les repite la primera lección y les recuerda lo que deben hacer. Les confirma que fracasan sin Él, recordándoles la enseñanza de Juan 15, Él es La Vida verdadera y ellos las ramas que deben permanecer unidas al árbol para recibir su sabia y llevar mucho fruto, ese es el secreto para llevar vidas llenas de plenitud, y sin derrumbarnos aún en medio de las aflicciones que el mundo nos da. Sé como un vigilante, se firme en la fe, actúa como un hombre valiente y fuerte. 1 Corintios 16:13.

Aquí está la lección contra el fracaso. Jesús no sólo enseña y recuerda la teoría, sino que también nos ejercita en la práctica. Es con el sufrimiento, las derrotas, las pérdidas y las caídas que aprendemos a ser gente fuerte, firme y valiente; así podemos enseñar a los hijos y a los alumnos. Estamos unidos vitalmente a Dios, y sin Él no podemos hacer nada productivo que nos satisfaga y nos llene con el gozo de los logros. Algunos prosperan económica y profesionalmente, pero vemos en gran número de casos, que ellos tienen vacíos e insatisfacciones que les impiden ser felices verdaderamente. Espera en el SEÑOR; se fuerte y permite que tu corazón cobre fuerza; siempre apóyate en el SEÑOR. Salmos 27:14.

Así que quizá muchas veces fracasamos porque estamos obrando solos sin Dios, actuamos por nuestra propia cuenta y a nuestro parecer porque hemos dejado a Dios de lado, no lo hemos consultado para recibir su respaldo y su dirección. Separados de Cristo, nada bueno podemos hacer y por su puesto nada buena sacaremos. Juan 15:5.

Jesús reúne a sus doce, les prepara la mesa y comen todos, en ese ambiente familiar se acerca a Pedro y le habla suavemente para cerrar el episodio del fracaso al negar a Cristo. Pone a Pedro en su lugar y le muestra su amor y comprensión. Jesús conoce el corazón sincero del discípulo, su arrepentimiento lo confirma, pero éste sigue herido y dolido, es necesario sanarlo para que tome el rumbo de su apostolado. Juan 21:15-20.

JESUCRISTO ES EL MÁXIMO MAESTRO. En todos sus encuentros con las personas, él nos hace mirar hacia adelante, y nos convoca para dejar de mirar hacia los lados o hacia atrás, como la película, “Retroceder nunca, rendirse jamás.”

Dios no quiere que sus amados hijos retrocedan, Jesús nos enseña que una forma de sanar el fracaso y levantar a una persona es recordarle el compromiso que tiene con Dios, consigo mismo y con la vida, marcando el rumbo por donde se debe andar Con Pasos Firmes en Dios.

Lo que Dios espera de cada uno de nosotros frente al fracaso es que lo reconozcamos con humildad de corazón y que arreglemos cuentas con Él. Que sigamos las pisas de Jesús y nos estanquemos ni nos quedemos en el lamento, la queja o el enojo ante el fracaso y la frustración.

Jesús ajustó el pensamiento de Pedro para levantarlo con espíritu de compromiso. Todos quieren atar a otros por lo que pasó en el pasado, les recuerdan el error y no los dejan avanzar, Dios no es así. Fracasamos quizá con una persona muy amada, pero ese fracaso no es desamor, caemos, pero seguimos amando. VALOREMOS EL COMPROMISO SENTIMENTAL, profesional y espiritual que tenemos. Así que, sigamos hacia adelante sin pararnos ni estancarnos en la frustración del fracaso. 

Dios envió a Jeremías a casa del alfarero para ver cómo formaba una vasija de barro en la rueda, de pronto, la vasija se quebró en las manos del alfarero, el barro no respondió a la creatividad del maestro del barro, pero éste no se frustró, sino que volvió a tomar el mismo barro e hizo una nueva vasija, no desechó el barro porque se hubiera quebrado, sino que lo volvió a formar y le dio un nuevo aspecto.

Lo mismo hace Dios con cada uno de nosotros cuando caemos una y otra vez ante Él y ante la gente. Dios nos es alcahuete, pero es alcahuete, es Perdonador, es restaurador de nuestra vida, por eso ninguno debe creer que es un fracasado, ni tener el fracaso como si fuera el final de la historia. Cada fracaso es la oportunidad para volver a construir algo nuevo y mejor sobre él, porque la mejor historia de todos los tiempos, es tu propia historia.

Cuando te tiren piedras, no las devuelvas, piensa que podrías construir algo con esas piedras, es lo mismo que debemos hacer con los fracasos, sacar una lección y el máximo de provecho, aprender y no volver a caer en lo mismo, no te dejes zarandear por las tinieblas, ni por el mundo, ni por tu propia carne. Cristo te sanará y te mostrará un camino mejor, porque Él dijo: Venid a mi todos los que están trabajados y cargados y, YO los haré descansar. Mateo 11:28.

Levántate firme, determina avanzar y proyectar de nuevo un futuro excelente para tu vida. cambia la herida mortal del fracaso y la frustración y sube un nuevo peldaño para escalar hacia nuevos horizontes de grandeza en Dios. El que conquiste tendrá herencia y YO seré su Dios y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7.

Cuando le fallas a Dios, y a una persona ¿tratas de hacer lo necesario para reconciliarte?



DIOS TE VE, TE OYE Y TE LLAMA

DIOS TE VE, TE OYE Y TE LLAMA

Más YHVH llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás tú? Génesis 3:9.

YO SOY el Buen Pastor, y conozco mis ovejas y ellas me conocen. Juan 10:14.  Y yo alarmado, decía: “¡cortado soy de delante de tus ojos! Sin embargo TÚ oíste la voz de mis súplicas cuando a TI clamaba. Salmos 31:22.

Porque hay caminos que parecen derechos al hombre, pero al final son caminos de muerte, Proverbios 16:25.

Una de las inquietudes constantes del ser humano es saber dónde está y dónde se encuentra, es lo primero que preguntamos cuando nos refundimos, perdemos el sentido, nos mareamos, salimos de una operación o despertamos de un accidente.

Recuerdo cuando era niña y jugábamos a las escondidas, éramos diez hermanos, yo la mayor, me gustaba esconderme de manera estratégica donde creía que no me podrían ver ni encontrar facilmente; igual me sucedía cuando mis padres me querían reprender y yo sentía miedo al castigo, huía y me metía entre el alto pasto creyendo que no sería vista de ellos, pero siempre me encontraban; en muchas ocasiones cuando hacía pilatunas, miraba a todos lados esperando que nadie me viera para hacer esos daños infantiles que para mie eran una diversión. Un día mi madre me dijo, aunque se esconda para hacer males, debe recordar que Dios siempre nos mira y de Él no podemos escondernos, eso me quedó muy claro toda la vida hasta el día de hoy, ¿A dónde me iré de tu Espíritu, o a dónde huiré de tu presencia? Salmos 139:7.

Crecemos, llegamos a jóvenes, luego llegamos a ser adultos, y todavía muchos creen que nadie los ve cuando se esconden para pecar delante de Dios, para engañar y para mentirle a la gente; se ha perdido tanto la realidad espiritual y la verdad de la existencia y el temor a Dios, que miles van extraviados, rumbo al abismo debido a su ceguera, ignorancia y corta vista acerca del Dios vivo, real, omnipresente y omnisciente, ¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que YO no lo vea? ¿No lleno YO los cielos y la tierra? ¿SOY YO acaso un Dios de cerca solamente, y no un Dios de lejos? Jeremías 23:23-24.

Después del pecado en el Edén, Adán y Eva se esconden y se hacen vestidos con hojas, pero Dios ya los había visto, El Creador llama por primera vez al hombre para interrogarle a cerca de su situación espiritual, Dios los expulsó del Huerto, y miles siguen errando por el camino de pecado rumbo a la muerte imaginando que Dios no ve nada, Porque hay caminos que parecen derechos al hombre, pero al final son caminos de muerte, Proverbios 16:25. Todos descarriados como ovejas, cada cual se apartó por su propio camino, Isaías 53:6.

Dios desea que todos sean salvos, por eso envío a Jesús, Cristo murió y resucitó porque el Padre no quiere que nadie se pierda. Jesús vino a esta tierra para ponerse en nuestro lugar, Él experimentó todo nuestro dolor, nuestra alegría, nuestras debilidades y flaquezas por las cuales cualquier ser humano puede pasar. Y aunque Cristo volvió a su trono de gloria, nos sigue cuidando, nos sigue viendo, nos oye y nos llama continuamente. YO los he llamado, los he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso, Proverbios 1:24.

Dios interrogó a Adán, no porque esperara una respuesta que excusara su pecado, sino porque deseaba que Adán reflexionara y analizara su nueva situación espiritual caída; Dios sigue observando a muchos, los busca y los llama para que vengan arrepentidos y rendidos ante Él. Cuando Dios interroga al ser humano, lo hace directamente con su responsabilidad espiritual y moral ante las instrucciones dadas en su palabra, YO los he llamado, lo he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso, Proverbios 1:24.

Satanás la serpiente antigua no cesa de hacer caer a miles, él confunde, engaña, muestra caminos torcidos y le hace parecer a la gente que son buenos, es por eso que muchos no saben dónde están, ni para dónde van, pero el pecado no se puede ocultar por mucho tiempo ante la gente, mucho menos ante los ojos de Dios que es visto instantaneamente; miles siguen confiados en sí mismos, y no se dan cuenta que la muerte podría sorprenderlos sin arrepentimiento, Porque el gran día de su ira ha llegado; y quien podrá sostenerse en pie? Apocalipsis 6:17.

Así se encontraron Adán y Eva después que desobedecieron a su Creador, ante la sentencia de muerte a causa del pecado, sintieron culpa y se escondieron, sintieron vergüenza y se cubrieron, no solo porque se dieron cuenta que estaban desnudos, sino porque no querían ver a los ojos al Señor, por eso se camuflaron entre el follaje tratando de esconderse, cuando escucharon la voz de Dios tuvieron miedo. Génesis 3:8.

Igual sucede hoy, a muchos les da temor presentarse ante Dios con su pecado, porque no conocen al Señor, no saben que Jesús llora a causa de ellos y que desea ardientemente verlos salvos y separados del maligno, el amoroso, sensible, dulce y tierno Dios te dice: Ahora dice YHVH, Creador tuyo, y formador tuyo…No temas, porque YO te redimí, te puse nombre, mío eres tú.

Si te sigues escondiendo es porque estás consciente de tu culpa, cuando alguien evade enfrentar a alguien, es porque algo esconde y tiene su guardado. Dios interrogó, no porque no supiera dónde estaba Adán, sino porque Dios sabía que sus criaturas recién formadas debían afrontar una obligación moral ante su situación pecaminosa, sí, habían fallado, por lo tanto como nunca antes, debían depender de su Creador para poder vivir con dignidad. Es imposible que nos ocultemos para la gente, pero no para Dios. Los ojos de YHVH están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos, Proverbios 15:3.

Dios en su omnipresencia y profundo amor, observa tanto a buenos como a malos y les envía bendición a todos, pero como el Buen pastor cuida de su rebaño, aun cuando duermes y tú no te des cuenta, Él te observa con ojos cargados de tierno amor y dulzura, te sostiene en sus brazos y se recrea en la magna obra que hizo en ti y en mi, He aquí, los ojos del Señor están sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, Salmos 23:18.

Dios nos cuida de manera especial cuando estamos en Cristo, y aunque a veces le fallamos, podemos venir a Él seguros de obtener una oportunidad para continuar junto a Él, Echa sobre YHWH tu carga, y Él te sustentará, no dejará para siempre caído al justo,  Salmos 55:22. Hay gozo, risa y fiesta cuando un pecador se arrepiente y se vuelve a Dios, Lucas 15:7.

Para nuestro Amado Rey Jesús, ningún pecado, o debilidad que nos asalte le es desconocido, Él mismo fue tentado en todo, pero sin pecado; Hebreos 4:15, cualquier inquietud o secreto que nos esclavice, nos robe la comunión con Dios y nuestra libertad en Cristo, es indispensable traerla al Padre, Jesús vendrá en nuestro auxilio y nos dará su perdón, nos llenará con su Santo Espíritu, volveremos a experimentar paz y se nos abrirá un nuevo camino y nuevas puertas ante nuestros ojos estarán de par de en par para ser más que vencedores, Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal, 1 Pedro 3:12.

Dios en su extraordinaria magnificencia nos ha dotado a cada uno de voluntad y libertad para decidir ser libres bajo su mirada amorosa o esclavos bajo la capa del pecado; vivir en victoria y avanzar en el Reino o quedarse rezagados. Pues nos preocupamos por lo que es honroso, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres,,2 Corintios 8:21.

Debes aprender y recordar que de la mirada de Dios no nos podemos esconder, ni tampoco podemos escapar de nuestras responsabilidades ni evadir la voluntad de Dios, mi obligación como hija de Dios es arraigarme en Jesucristo y su evangelio para fortalecer cada área de mi vida en Dios, mediante mi relación íntima y dependecia de Él. Salmos 139:7-10. 

No trates de huir de Dios por correr detrás de falsos dioses, del dinero o de los placeres, tampoco andes tras los afanes de la vida, todo eso te aleja de tu SEÑOR, permanece a los pies de Jesús y sal de la tibieza espiritual, Apocalipsis 3:15-19. Seamos sinceros, seamos auténticos y genuinos sin esconder nada. El lugar donde nos encontramos hoy, determinará a dónde iremos mañana.

Y tú, ¿dónde estás? Estás en pecado y tratas de esconderte de tu Salvador?

¿Estás en el reino o vives en el mundo?. Recuerda que nadie sabe el día ni la hora, debemos ser santos para hallar la gracia de Dios y ser cuidados en la hora mala. Dios nos ayude y bendiga. Amén.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.






17 ago 2015

EL AMOR, EL MAYOR BÁLSAMO



Que el amor de Dios mostrado en Cristo Jesús, y dado a nosotros por el Espíritu Santo, sea la raíz y fundamento de nuestras vidas; para que así podamos comprender, con todo el pueblo santo de Dios, cuán ancho, largo, alto y profundo es el amor de Cristo. Pidamos en oración, que miles conozcan ese amor que es mucho más grande que todo cuanto podamos conocer, para que lleguemos a colmarnos de la plenitud total de Dios, por el sacrificio de la cruz, su sangre derramada  y la tumba vacía. 
Efesios 3:17-19.

















Dios no es solamente juez, nuestro Padre Eterno es Amor, porque de tal manera amó a la humanidad que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él sea salvo y no se condene, Juan 3:16. 

Esta es la muestra más maravillosa de amor; su bondad amoroso nos acerca a Él llamándonos hijos, ningún ser humano podría suplir tan vehemente amor que continua haciendo invitaciones a los trasgresores; lo prometió, lo escribió, y lo cumplió, el amor puro y sincero que empeña su palabra y cumple su promesa con misericordia eterna para tener compasión de una raza caída. Isaías 54:8.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.


AMOR BÍBLICO- PUENTE DE UNIÓN Y ESENCIA DE VIDA


EL AMOR BÍBLICO ES PUENTE DE UNIÓN  Y ESENCIA DE LA VIDA

Tres cosas duran para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor. 1 Corintios 13:13.

Hace tiempo el Señor le dijo a su pueblo: pueblo mío, YO te he amado con amor eterno; y con el amor que produce misericordia inagotable te acerqué a Mí, Jeremías 31:3.



Podemos definir el amor tal como el orignal hebreo lo define, no como un simple sentimiento, sino como una decisión inquebrantable de alguien que sustenta y cuida en virtud de un pacto moral inquebrantable consigo mismo, para permanecer siempre dispusto a dar lo mejor a pesar de todo, de ahi es que se desprende el amor redentor, absoluto y eterno del Padre para dar a su Hijo en nuestro lugar y rescate, un amor lleno de inagotables riquezas y favores inmerecidos para el que lo recibe, Deuteronomio 7:9;  el amor es lo primero que Dios nos otorga cuando nos acercamos a Él. Es el amor Ahabah incondicional y fiel, elige dar hasta la vida con afecto, cariño, ternura, tiempo, compañía y protección incondicional, no esperando nada a cambio; quien decide amar así, ha escogido a alguien para dar todo lo mejor de sí mismo, aún su propia vida, no por lo que esa persona represente, sino porque es amor voluntario, y comprometido pase lo que pase, y a pesar de todo lo que suceda, ese es el amor de Dios, representado en el amor sacrificial de Cristo en la cruz. Con amor eterno te he amado, por eso te te tratado con misericordia. Jeremías 31:3.

El amor como un sentimiento es jibá, se refiere al sentir bondadoso y la emoción del alma expresada en acciones morales de bien; Jesús se refiere a este amor misericordioso cuando manda amar al prójimo como a sí mismos y amar a los enemigos, es ese cálido afecto amable que emana de un corazón sincero y limpio, libre de toda mezquindad; es ese amor que busca el bien de otro como lo deseamos para nosotros mismos, un afecto que agrada y acepta a la gente, reconociendo la imperfección humana pero divinamente diseñados a la imagen y semejanza del Creador. Por su parte, el amor de hombre a mujer ohev otaj y de mujer a hombre es ohevet otja, amor de dos semejantes diferentes en esencia pero que se necesitan, se completan y se complementan para formar un todo único. Efesios 5:25-33. En el verso 28 ordena a los esposos amar a su esposa como a su mismo cuerpo que alimenta y cuida porque nadie se aborrece así mismo, y los esposos son uno solo.

Dios es la máxima fuente de amor y Jesucristo el ejemplo cumbre del amor; Dios es un océano de amor y una llama ardiente de amor que no se apaga porque cada instante nos prolonga su bondad; el amor no tiene que ser perfecto entre los humanos, sino sincero y responsable, aborrezcan el mal y aférrense al bien, Romanos 2:9.

1. El amor como principio y valor, Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor, Efesios 4:2; este amor proviene del fruto del Espíritu Santo; tiene carácter, determinación y elección libre, enfrenta una actitud responsable y seria frente al ser amado y las circunstancias que los rodean. Es incondicional, sincero y verdadero, cubre todas las faltas, pasa por alto todo error y extiende su perdón las veces que sea necesario. Está lleno de humildad, amabilidad, paciencia y tolerancia frente a los demás.

El amor como principio es fruto de Espíritu, es genuino, no fingido, siempre es limpio y no engaña, ni hiere con mentiras ni ofensas; la grandeza del amor es que se vive en función del otro y para el otro con generosidad y bondad; no es egoísta, ni jactancioso ni arrogante, no se porta groseramente, no se enoja por cualquier cosa, no recuerda lo malo que le han hecho, no hace injusticia, sino se goza con la verdad, todo lo perdona, todo lo sufre y lo cree, 1 Corintios 13:4-7.

Es amor eterno, imperecedero, único, ilimitado, perseverante y compasivo. Es la máxima fuerza que mueve el universo hacia el bien y la justicia, porque Dios es amor, y el que no ama, no ha conocido a Dios, 1 Juan 4:8. Es un amor que ama a todos y sirve a todos sin discriminación ni preconceptos porque es universal y eterno. El amor habla, instruye y direcciona como lo hace Dios hablándonos todo el tiempo.

2. El amor como virtud y sentimiento,  Ámense unos a otros con amor fraterno, respetándose y honrándose mutuamente, Romanos 12:10; es el resultado del fruto en la demostración de afecto natural del alma; es un amor noble, maduro y manifiesto, que respalda y apoya, no lastima, tampoco se aleja ni da la espalda; es honesto; sustenta y alimenta las relaciones con dignidad, seriedad, fidelidad y profundidad, sobre la base de la justicia, la unidad, la libertad y la paz.

Aquel que sabe amar busca soluciones, la estabilidad y la conservación de los vínculos afectivos, quien no sabe dar amor, tampoco sabe recibirlo; cuando entablamos una relación no es para buscar que el otro me haga feliz, es para forjar una relación que dure, donde ambos trabajan y defienden esa unión mientras Dios nos de vida.

Amar y ser amados es un trabajo en equipo donde luchan juntos para vencer obstáculos, destruir las particularidades que separan, tales como el orgullo, la soberbia, los celos, la falta de perdón, evitando el agoísmo y la dureza de acciones y actitudes que crea víctimas y tiranos, todo lo cual lleva a la destrucción, lo que podría haber resultado fructífero y con un final feliz, Para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un perfecto entendimiento, del misterio de Dios, que es Cristo mismo, Colosenses 2:2. ¡Ama como desees que te amen a ti!

El amor es la VIRTUD EXCELENTE, que comunica como un puente que acorta las distancias, rompe la división, salva los obstáculos, une a dos personas que estaban distantes, rompe y reconcilia abismos que separan, acerca las vidas y da acceso a nuevos cambios, el amor como un puente soporta las cargas y finalmente, es el punto estratégico de visión conjunta, donde dos o más personas pueden manejar excelentemente todo un complejo de acciones conjuntas que marquen la diferencia entre la división y la separación, la derrota y la victoria, y entre la vida y la muerte. Si alguno dice: yo amo a Dios, y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve, 1 Juan 4:20.

CARACTERÍSTICAS DEL AMOR BÍBLICO 
1 Corintios 13:4.


a. El Amor es sufrido y sacrificado. Así se entregue el cuerpo a las llamas, nada se gana sin amor, sería como Ricaurte en San Mateo, en átomos volando. El amor de Dios debe ser sacrificial en los creyentes, eso creará iglesias radicales pero no fanáticas, se dará la vida por los amigos y los demás si es preciso.

b. El amor es benigno y bondadoso. Porque debe nacer de un corazón inclinado a lo bueno, sin malicia ni malas intenciones. El que no es bondadoso, hace el oso.

c. El amor es paciente. El verdadero amor lleva implícita la paciencia, el ingrediente perfecto para desarrollar carácter maduro y estable en Dios, debe ser usado en el trato con la gente, para soportar con serenidad amorosa las diferencias y estar dispuestos a esperar en Dios.

d. El amor no tiene envidia. El verdadero amor es como una llama que inspira confianza y seguridad alegrándose con el que está feliz y entristeciéndose con el que sufre. La envidia es como una maligna bacteria que contamina el corazón humano, éste se disgusta y se entristece por el bienestar ajeno, es uno de los males que tiene en decadencia la calidad humana de hoy.

e. El amor no es orgulloso. Un orgulloso está lleno de envanecimiento, jactancia y vaciedad interior. El amor verdadero renuncia al ego, es humilde, al servicio del otro. La jactancia mira despectivamente y dice: usted no sabe quién soy yo, no sabe con quién se metió. Una persona humilde no tiene mayor ni menor concepto de sí misma, sino que considera que todos valemos mucho en esencia, dones y características de unicidad. El humilde ama Dios, y por lo tanto está al servicio de todos. El orgulloso no es amoroso, sino odioso.

f. El amor no es rudo. Ser rudo es ser tosco, áspero, ordinario, basto, descortés, grosero y obtuso. Es que el amor verdadero no hace ninguna cosa  indebida, nada peor que pensar como muchos: porque te quiero te golpeo, eso es tosquedad violenta. El hombre que ama verdaderamente a una mujer, la cuida, la protege, la complace y la ama, y la rudeza es contrario a lo que Dios quiere, suavidad y delicadeza en afecto respetuoso.

g. El amor no es egoísta. Algunos creerán que egoísmo es lo mismo que envidia, pero no es así, el egoísmo es centrarse en uno mismo, lo cual nos hace ingratos hasta el punto de llegar a ser maltratadores. Así que busquemos el bien de otros, antes que lo de nosotros. Porque aquel que procura asegurar el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio. El amor verdadero es altruista y se refleja en el otro.

h. El amor verdadero no se enoja fácilmente. La irritación es característica de las relaciones interpersonales disfuncionales. Se enojan por cosas insignificantes, no tienen el don de enfrentar un diálogo amable. La irritación no es amor, es cuestionamiento, siempre vamos a enfrentar disparidad y diferencia, por eso debemos buscar el acuerdo mutuo. Dice un siervo de Dios: cuando en una pareja, ambos están de acuerdo de inmediato, es una muestra clara e inequívoca, que alguno de los dos ya es un retrasado mental; porque siempre tendremos cosas para arreglar, pues nadie es exacto a otro. Así que amor irritable, es amor cuestionable.

i. El amor no guarda rencor. Así como Dios nos dice: Jamás me acordaré de tus pecados. YO, YO SOY el que borro tus trasgresiones por amor a Mi mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías, 43:25 y Hebreos 10:7. Pero muchas veces no somos capaces de imitar a Dios, Él no guardar rencor, no se trata de perdonar con amnesia total, sino que si recuerda, no hay atormenta ni hace daño porque la herida ha sanado completamente. El rencor es la corrupción del amor, así que amor sin olvido es amor corrompido.

j. El amor no se deleita en la maldad de la injusticia. Alguien que amó o ama verdaderamente jamás amenaza, ni siente deseos de venganza, eso es algo desquiciado, por eso el amor sin justicia, se desquicia.

k. El amor verdadero se regocija en la verdad. El amor sincero no puede mentir ni engañar, porque Dios es amor y verdad, así que el amor va de la mano con la verdad, y quien miente en el amor, miente en todo lo demás, no será una persona confiable ni sincera.

l. El amor todo lo disculpa. El no está parcializado, sino que todo lo pasa por alto, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta, por lo tanto sabe disculpar, perdonar y servir incondicionalmente y con compromiso.

m. El amor jamás se extingue. El amor es semejante al gran sol que jamás pierde su brillo, no se apaga y da calor. El amor no es mirarse uno al otro, es mirar ambos en la misma dirección.

No me mueve, mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. TÚ me mueves Señor, muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no espera, lo mismo que te quiero te quisiera. Teresa de Ávila.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo real y verdadero y servidora de su reino.