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5 abr 2016

DARLE LO MEJOR A DIOS

DARLE LO MEJOR A DIOS 

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque todo el quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará. Mateo 16:24-25.

De cierto, de cierto les digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto, Juan 14:24.

Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mi mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios, Hechos 20:24.

Cada día que pasa, Dios nos sorprende con su amor y su gracia, Él usa situaciones y circunstancias que vivimos en lo cotidiano para ayudarnos a comprender la profundidad y sencillez de su palabra.

Hablando con una madre que tenía un bebé en sus brazos conversábamos acerca de la maternidad, de pronto salió de mi boca la frase: Criar hijos y ser madre, significa morir a nosotras mismas; en ese momento, oí la voz de Dios que me decía, así es como YO pido que me ame mi pueblo, quiero que escribas este mensaje. Y aquí estoy, interiorizando y sembrando esta palabra en mi corazón, deseando que quede también quedar sembrada para siempre en el corazón de quienes leen este mensaje. Pensemos cómo es una madre entregada y abnegada que levanta hijos dignos de su ejemplo y de su Padre celestial.

Si queremos servir a Dios de corazón sincero y seguirlo totalmente, debemos recordar sus palabras, Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame, como una buena madre que se olvida de sí misma, de sus propias necesidades personales, se sacrifica, se desvela, pasa por alto sus propios dolores, se entrega por completo a cuidar los hijos, se desvela y se entrega hasta el último día de su vida por ellos; aso es morir a sí mismos y estar vivos para Dios para amarlo por lo que Él es, por lo que significa y representa para nuestras vidas Romanos 6:11.

Morir a sí mismos es cargar nuestra cruz de renunciar al apego de lo que más amamos, ponerlos a todos y a todo en segundo lugar y que Cristo tome la preeminencia y prioridad en nuestra vida, si alguno viene a Mí debe amarme más que a sus padres, esposo, esposa y hermanos, Lucas 14:25-33. El amor a Dios está por encima de todos los amores, si cuidamos de las cosas de Él, Dios mismo se hará cargo de lo nuestro, estaremos seguros y gozosos.

Tomar nuestra cruz es aceptar y soportar las pruebas y las necesidades sin quejas, ni reclamos, sino como parte del proceso de madurez y crecimiento integral que Dios nos permite tener para asemejarnos cada vez a su Hijo, Jesucristo nuestro Salvador.

Morir a sí mismos es llevar cautivo, rendido y sometido todo y cada uno de nuestros pensamientos a la obediencia en Cristo, 2 Corintios 10:5; por lo tanto, debemos negarnos a todos los razonamientos, pretextos y esquemas mentales humanos que nos ha dejado el mundo, para dejar actuar a Dios en todo lo que somos, tenemos y hacemos, Él conoce todo y nada le es oculto; al someter nuestra mente a Cristo podremos derrocar todo argumento y altivez que se levante contra el conocimiento der Dios. Nuestra mente es el campo de batalla de los dardos de fuego del maligno, no podemos darle rienda suelta a los pensamientos, porque el corazón es traicionero y perverso, Jeremías 17:9.

Cuando dejamos de actuar en torno a nosotros mismos debemos estar determinados a anular todas las intenciones sucias y perversas que se anidan en la mente; esto solo es posible conociendo de cerca al Creador, atesorando su palabra en nuestra alma y en nuestro corazón, porque de lo que se alimenta la mente, se llenará el corazón y será expresado por nuestra boca, para luego ser mostrarlo por las obras, Lucas 6:45.

Si somos disciplinados y colocamos todo nuestro empeño y fuerza en esto, nada ni nadie nos podrá robar la alegría, la paz interior y la amistad con nuestro Señor Jesucristo. La verdad de Dios se hará una realidad ante nuestros ojos cuando la confesemos con nuestros labios, esto es una arma contra las tinieblas y el mundo, con el poder de la palabra confesada venció nuestro amado Señor Jesucristo la tentación de satanás Lucas 4:4. Dios es tan bueno y misericordioso que no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento, 2 Pedro 3:9.

Negarnos a nosotros mismos es renunciar a la comodidad y los gustos propios para poner por encima lo que Dios pide de cada uno de nosotros; incomodarnos y salir del confort es una forma de alabar y agradar a Dios, aun aceptando la escases y la abundancia con corazón agradecido, es importante que respondamos con altruismo y generosidad para compartir con  el necesitado matando la mezquindad tan común hoy en día en la sociedad. Si así lo hago, soy coherente al decir que con Cristo estoy juntamente crucificado, y que ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí, Gálatas 2:20; y lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por fe, para agradar a Aquel que me amó primero y se entregó por Mí, cuando yo no merecía tanto derroche de amor.

Negarse a sí smos, implica renunciar totalmente a nuestras propias necesidades, para centrarnos en las de Dios, con alma, cuerpo y espíritu basando todo lo que hacemos y pensamos en Él, porque decidimos vivir para Él y por Él, Mateo 25:40. Estar atentos para ver la vida y la gente desde la perspectiva de Dios, para morir a la indiferencia, la apatía, el desamor, la envidia, los celos y a todas las bajas pasiones que debilitan el espíritu y destruyen el alma; debemos hacer cotidiano el amor de Dios pues somos hechos a su imagen y semejanza. 

Cuando estamos muertos a nosotros mismos, somos cadáveres a nuestra conveniencia, cada actividad, cada sentimiento, cada motivo, cada deseo y cada sueño es de total y exclusivo gobierno de Dios. Nos rendimos a su señorío y permitimos que Él sea el timonel de nuestra barca mientras obedecemos sus mandatos paso a paso en todo lo que vivimos y experimentamos, matamos con el amor todo lo que se opone a la buena obra y voluntad divina.

Como el amor de una madre, el verdadero discípulo está a los pies del Maestro, atento a sus requerimientos, desvelándose, cuidando, supliendo y amando intensamente, muriendo al yo para responder a Aquel que con precio de vida, sacrificio y sangre se entregó, nos dio nueva vida, nos cubrió de nuevas ropas, nos aceptó en su familia y nos ha dado un lugar de privilegio.

Como el amor de una madre, vivir para Cristo es ser esclavos por amor; esa clase de amorosa esclavitud nos llena de ganas de vivir en entrega y santa disciplina, una responsabilidad que por amor no exige sacrificio, perseverancia y desvelo para luego ver el fruto de una vida productiva y limpia. Jesús lo sabía por eso dijo: De cierto, de cierto les digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto, Juan 14:24. Como una madre sirve a sus hijos hasta el último día de su vida, así debe ser nuestra consagración a Dios y hasta la eternidad para recoger el fruto en su momento.

Sí toda la iglesia atesora esta palabra, el mundo se llenará de hijos cuidados, amados y valorados, será un mundo completamente diferente en medio de esta hipermodernidad que debe acercarse a Dios; porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y sus deseos, Gálatas 5:24, Como el amor de una madre deleitemos el corazón del Padre, satisfagamos el anhelo de Cristo y estemos cuidar y amar a quien Dios ponga en nuestro camino..

Una madre renuncia a sí misma y sus propias necesidades de mujer, Jesús renunció a su posición y lugar de deidad por hacerse hombre limitado, no se hizo caudillo de hombres, sino Cordero de Dios, renunció a su lugar celestial junto al Padre para bajar a la tierra, no se quedó esperando que lo sirvieran, Él vino a servir y dar su vida en rescate por muchos, vivió y mostró una vida ejemplar para que vivamos como Él, y cada día recoge el fruto de su sacrificio, como la madre se goza con los logros de sus hijos a medida que van creciendo, Filipenses 2:5-8, Él pasó de Rey a siervo.

Nuestra entrega y rendición es una muerte voluntaria y determinada al yo. Una madre se niega a sí misma pero conserva sus sueños y lleva a cabo sus proyectos, como el amor de Cristo, y el amor de una madre, nos negamos al estilo acelerado de la corriente del mundo para ir Con pasos firmes siguiendo las instrucciones del Padre, Él tiene el poder y la sabiduría para sostenernos con lo mejor de su casa, si alguno quiere venir es pos de Jesús, Jesús permitió su dolor, como una madre al suyo para dar a luz hijos amados que gocen de bienestar y compañía en momentos de necesidad.

Confirmamos nuestra muerte en Cristo cuando fuimos bautizados, el viejo hombre quedó sepultado para siempre. Como una madre no se cree superior, sino que enseña con ternura, así debe ser nuestro servicio a Dios, dejamos de ser líderes para ser siervos, dejamos de ser grandes para ser pequeños, dejamos de esperar que nos atiendan para pasar a atender,  Jesús dio ejemplo al lavar los pies de sus discípulos en un gesto de servicio cargado de amor, desinteresado e incondicional con humildad y mansedumbre.

Una madre no muestra orgullo a sus críos, ella está disponible y corre la segunda milla, sirve con sacrificio, atiende a su hijo enfermo, consuela su quebranto y le proporciona confianza: vivir para Cristo es disponibilidad sacrificial en muchos casos, para poder llevar su libertad a los esclavos del mundo y del diablo, abrir las puertas de la cárcel a los que están cautivos del pecado y las debilidades de la carne para atraerlos a su verdad paciencia, amabilidad, fidelidad y entrega.

Alguno puede decir que se convirtió, que cree en Cristo, pero eso no garantiza que sea discípulo del Señor, ser discípulo de Jesucristo es algo más que creer o practicar ceremonias religiosas y ritos asistiendo a un templo.

Ser un discípulo de Cristo, es vivir con el amor de una madre: negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir. Tomar la cruz es asumir responsabilidades, tener honor, vivir corrección y aprendizaje, siempre dispuesto a oírnos, ayudarnos y acompañarnos unos a otros en toda la jornada, dando lo mejor de nuestro tiempo y derramando de la gloria de Dios a cada paso.

Como la madre conoce a sus hijos, el discípulo debe conocer a su Maestro, sabe qué es lo que Él piensa, quiere y desea en determinado momento, como una madre complace gustos de sus hijos, el discípulo hijo de Dios complace a su Place con su forma de vivir que, y sin reparos trabaja para el Padre de la mano del Hijo.

Como una madre ignora sus propios dolores para atender al hijo, el discípulo de Cristo se convierte en un cadáver que no responde a ningún estímulo carnal, Colosense 3:5-9. Los hijos de Dios deberíamos estar muertos para las sospechas, sensaciones e impulsos hormonales y todo lo que despierta y ofrece el mundo evitando la contaminación del alma. Si estamos muertos Cristo estará vivo en nosotros y su presencia manifestará su gloria, Romanos 6:11.

Como una madre guarda y vela el bienestar delo hijo, el discípulo de Jesucristo es un soldado que guarda su alma con orden, moral, verdad y obediencia porque, ninguno que milita, se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a Aquel que lo tomó por soldado, 2 Timoteo 2:4.

Como la madre se apoya en el Ser Supremo para velar por el cuidado y sano crecimiento de sus hijos, el discípulo se apoya totalmente en su Señor, para crecer en la familia de Dios porque hemos muerto, y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, Colosenses 3:3.

Finalmente, como el amor de una madre siembra honor y buen nombre, los discípulos de Cristo se ocupan de ser vasijas de honra, que levantan vidas de honor que exaltan a Dios con su comportamiento, para ser ofrendas vivas, presentando nuestros cuerpos en sacrificio vivo y santo, agradando a Dios en nuestra manera de pensar, Romanos 12:1.

Cristo vino a matar nuestro ego, porque nos amó hasta su muerte de cruz; que nuestro amado Padre celestial pueda decir de nosotros como dijo de su Unigénito: Este es mi hijo amado y me complazco en él.

Que el Dios Trino, eterno y celestial este contento contigo y conmigo, Amén.



3 abr 2016

CALLA O HABLA Y ESPERA AL RENUEVO




CALLA O HABLA, PERO ESPERA AL RENUEVO

Esta es una palabra profética que a muchos les resultará extraña.

YO estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he conenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldia, YO el Señor lo afirmo.Isaias 44:19.                                                                                                    Hagan un lugar para nosotros en su corazón. A nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado. No lo digo para condenarlos; pues ya les he dicho que tienen un lugar tan amplio en nuestro corazón, que con ustedes viviremos o moriremos juntamente. Les tengo mucha confianza y me siento orgulloso de ustedes. Es por eso que me siento muy animado, y aún en medio de nuestras aflicciones se desborda mi alegría. 2 Corintios 7:2-4.

A veces no se entiende cómo es que el espíritu de algunos cristianos se apaga frente a Dios, pero en las cosas del mundo son muy entusiastas, eso no le agrada al Señor. En eventos deportivos o reuniones del mundo gritan, bailan y hacen fiesta, pero en la Iglesia parecen momias que ni oran, ni cantan, ni se alegran de estar en la presencia del Señor, ignoran o se les olvida que el Dios eterno a quien servimos nos observa y nos oye.

Es por ello que el Señor nos deja estas dos preguntas: ¿Sabes en dónde estás? ¿Sabes por qué estás ahí?

Para contestar esas preguntas anotaremos cuatro aspectos puntuales al respecto.

1. UN TESTIMONIO DE AMOR EN UNIDAD. En el texto de 2 Corintios 7, el apóstol no está pudiendo hospitalidad física, él pide hospitalidad en el corazón, que sus discípulos le guarden un rinconcito en  lo profundo de sus corazones. Y es que el calor humano une y nos conmueve con el afecto sincero que genera seguridad, confianza y familiaridad. Lo que Dios pide a su Familia, la Iglesia es que nosotros como el apóstol podamos decir sus mismas palabras, A nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado, yo vivo por ustedes y soy capaz de morir por ustedes.                                                                                                                            Si eso es así, podremos estar confiados, animados y seguros en medio de tantas aflicciones que todos vivimos, de tantos años de prueba y grandes tribulaciones en medio de una siciedad que necesita ver el amor de Dios fluyendo de su trono a traves de sus representantes.

Las verdaderas ovejas del redil, deben darle ánimo, alegría y confianza a su pastor para que juntos puedan seguir en la lucha. Muchos siervos del Señor experimentan lo mismo que Pablo: en su cuerpo no tienen descanso, están siendo acosados por todas partes, tienen conflictos por fuera y temores por dentro.                                                                                                                          La Iglesia necesita con urgencia encender la antorcha del amor fraternal y la fe obediente que une el cuerpo por las coyunturas de un verdadero testimonio cristiano para vencer todo ataque del diablo que infunde temor; y esa fortaleza se forja y se hace firme en la unidad del corazón del Dios, mediante el vínculo del amor fraterno que vence al mundo de la división, la indiferencia y la frialdad marcando la diferencia y haciendo diferente a la sociedad, Colosesnses 3:14.

El desamor y la indiferencia han hecho que en repetidas ocasiones muchos siervos fieles y valientes del Señor quisieran hacer lo de Jonás, tomar un barco y escapar muy lejos, han estado como Elías tirados debajo del enebro a punto de tirar la toalla y sucumbir, se han sentido como Jeremías, diciendo: Señor ya no profetizaré más en tu nombre, pero que al mismo tiempo sienten ese gran fuego que los consume por dentro y que los obliga a continuar adelante por amor a su Señor y a la obra del.ministerio.

La insensibilidad de las ovejas o la lejanía del pastor han hecho que servidores consagrados hayan tenido que afrontar la soledad infinita, momentos de angustia que ni siquiera lo comparten con su cónyuge, así como cuando Moisés va al monte Sinaí y sube sin Séfora; porque también hay momentos en que el siervo consagrado debe estar solo, como el mismo Señor Jesús estuvo solo y pasó grandes vigilias para tomar nuevas fuerzas y grandes decisiones.

2. SILENCIO Y PALABRA. En ocasiones nos podríamos equivocar de llave, abriendo la puerta que no es, pero Dios tiene una palabra para abrir puertas; en unos casos es el silencio, una llave que sirve para abrir o para cerrar, si sabemos cuándo usarlo; saber cuando hablar o callar solo lo podemos hacer cuando dependemos del Espíritu de Dios, Él nos ayudará a no dar pasos en falso. La vida es un caminar que el ser humano debe transitar con mucho cuidado, porque el menor descuido puede significar un paso al abismo, Por tanto, el prudente en tal tiempo, calla, porque el tiempo es malo, Amos 5:13.

El discípulo prudente en tiempos malos y confusos se calla la boca, pero irónicamente, en tiempos malos todo el mundo habla empeorando las cosas con sus palabras. Y la voz de Dios ens acallada mientras nuestra conciencia dice: ¿Por qué no te callas? Desde la antiguedad y hasta el día de hoy el silencio sigue siendo importante en ocasiones, y se representa con un dedo sobre los labios, indicando, calla, guarda silencio y escucha.

Cuando la gente te calumnia, habla mentiras y chismes de ti, debes callar: Jesús mismo cuando fue acusado, lastimado y llevado ante Pilatos, guardó silencio. Lo llevaron ante Herodes, y guardó silencio, lo presentaron ante Caifás, y guardó silencio. Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como Cordero fue llevado al matadero…Isaías 53:7.

Dios nos pastorea y nos habla en  el reposo, la quietud y el silencio, Isaías 30:15, no en el bullicio ni en el escándalo, en ese ambiente y hoy como nunca antes necesitamos oír la voz de Dios. He aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso  viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Dios no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.1 Reyes 19:11-12.

Solo en la cueva y la quietud,  Elías escuchó la voz de Dios, en ese ambiente de calma pudo escuchar a Dios y supó qué hacer. Eso hace recordar el poema de Pablo Neruda a su esposa que le dice: Me gustas cuando callas, porque estás como ausente y me puedes oír desde lejos, y parece que un beso te sellara la boca…Y es que algunas veces las mujeres somos más bonitas cuando cerramos la boca.

Aprendamos a callar para poder oír a Dios hablar en medio del bullicio del mundo y los tantos problemas de la vida, el hombre es esclavo de lo que habla y amo de lo que calla, aunque algunos digan que el que calla otorga, pero la Biblia dice: Que tus dichos sean sí, si o no; porque hay un tiempo para hablar y un tiempo para callar, Eclesiastés 3:7b.
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Pero que no te calles cuando debes hablar, ni hables cuando debes callar,  definitivamente devemos llenarnos del fruto del Espíritu, usando prudencia y sabiduría para manejar la información y que no repitamos rumores y mucho menos hoy que se maneja tanto la cibernética, asi que lo que no diga un comunicado oficial, es chisme. Aunque a algunos por ser francos, sinceros y verdaderos se les cierren las puertas,  debemos piner en acción lo que creemos para que nuestro testimonio se concrete en una realidad de vida, verdad y rectitud.

Jesús habló ante el sumo sacerdote, y respondió: tú lo has dicho; porque también para proclamar la verdad, hay que decirla y no callarla, no podemos quedarnos indiferentes cuando se trata de la verdad del evangelio. El rumor y la mentira son producidos por la envidia, pero la envidia es una forma negativa de admiración, el que te envidia, es porque te admira. Hay que hablar cuando el silencio no es posible y hay que callar cuando la palabra es innecesaria.

3. FIRMEZA EN LOS FUNDAMENTOS. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque está fundada sobre la roca. Mateo 7:24-25. Aunque vengan, las lluvias, aunque se desborden los ríos, y soplen vientos huracanados, una casa sobre la Roca, no caerá. Vendrán tormentas y tempestades de muchas formas, es algo inevitable, pero será para bendición, si la casa está sobre la Roca no caerá. La Iglesia del Señor está sobre la Roca que es Cristo y cada uno de sus duscíoulos debe caminar sobre los mandatos y principios de la palabra, pero los que están sobre la arena, no permanecerán.

4. LA RESTAURACIÓN. Lo primero que  le sucede a un nuevo cristiano es la regeneración del nuevo nacimiento,  es te aspecto es totalmente urgente, la iglesia del Señor en nuestro país, debe nacer verdaderamente de nuevo, al interior del cuerpo debe haber una autentica liberación y santificación; esa es una de las peticiones por la que debemos orar en este tiempo, la grey, la novia del Santo Esposo, necesita ser restaurada por el poder del Espíritu Santo para afrontar los juicios que vienen antes de su Segunda venida; también la oración debe ser para que Colombia tenga una autentica regeneración y transformación colectiva y que miles puedan ser salvos y llevados en el arrebatamiento.

Gran parte de esa restauración y regeneración es la restitución, que nos exhorta a devolver lo que hayamos tomado, o lo que se haya hurtado de manera personal o colectiva en el país. Hay que resanar lo que ha dañado el huracán que hemos sufrido los últimos  años. Nos espera una tarea para restaurar la dignidad humana y  la imagen de la nación; las vidas y los corazones que se dañaron a sí mismos, o sufrieron heridas por culpa de terceros. Es necesario restaurar la misión de la Iglesia, que hayan nuevas fuerzas, recursos humanos y materiales para discipular, predicar y enseñar la palabra no contaminada con el testimonio y el estilo de vida de  lis genuinos y verdaderos discipulos de Cristo. Los ángeles, ministros,  que están puestos al frente de cada iglesia local necesitan renovar sus fuerzas  y todos vueltos al primer amor estar calientes dejando las tibiezas para sostenerse ante el huracán y los ataques del diablo que han caído como un rayo sobrevtoda la tierra, solo así pidremos soportar; someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros, Santiago 4:7.

Además de todo esto, debemos abrir los ojos y darnos cuenta que en las iglesias locales hay ánforas, vasos y vasijas que están llenas del contenido que no corresponde, y nuestra responsabilidad, es vaciarlasde lo humano y de lo viejo para que sean llenas del contenido correcto provisto por el Espíritu Santo, y aunque hayan disidentes, debemos hacer la obra del Señor de predicando el Evangelio puro.

La obediencia al Señor y el cumplimiento de la Misión puesta por nuestro Señor Jesucristo, hará que grandes bodegones se llenen de grano, hasta rebosar, así que después del huracán, prepárate para la gran cosecha. Cosecharemos gran cantidad de renuevos si guardamos la santidad, la obediebcia y trabajamos juntos.

¿Sabes en que iglesia estás? ¿Sabes por qué estás ahí?

Si tú y yo nos restauramos a conciencia de manera personal, será restaurada nuestra familia, nuestro vecindario, nuestra ciudad y será restaurado el país entero, Entonces el Ángel me mostró al sumo sacerdote (dí tu nombre), que estaba de pie delante del Ángel de Jehová, el acusador satanás estaba a la derecha del Ángel y presentaba acusaciones contra  (di tu nombre). Entonces el Señor le dijo a satanás: YO Jehová rechazo tus acusasiones, oh satanás, porque el Señor que ha elegido axeste siervo y a Colombia, por lo tanto el Señor te reprenda. 

Esta nación es como un tizón arrebatado del incendio. La ropa de Colombia y (di tu nombre) estaba sucia cuando estuvo de pie delante del Ángel; entonces el Ángel dijo a los otros que estaban allí: Quítenle a Colombia y (di tu nombre) esas ropas sucias. Luego se volvió hacia (di tu nombre) y le dijo: mira he quitado de ti tu pecado, y ahora te voy a dar esta ropa nueva y fina. Luego volvió a decir el Ángel: Pongan un turbante limpio sobre su cabeza.(tendrás pensamientos limpios y claros) Así que ellos me pusieron (di tu nombre) sobre la cabeza una mitra sacerdotal limpia, y me vistieron de ropas nuevas, mientras el Ángel del Señor permanecía cerca. Entonces el Ángel de Jehová  me habló solemnemente a m (di tu nombre) El Señor de los ejércitos celestiales dice: Si tu sigues mis caminos y me sirves con cuidado, recibirás autoridad sobre mi templo y mis atrios. Permitiré que camines entre los otros que están aquí. 

Óyeme, (di tu nombre), sumo sacerdote, y ustedes los demás sumos sacerdotes (cada miembro del cuerpo de Jesucristo, es un sacerdote de Dios), ustedes son símbolo de lo que está por venir , YO el Señor, pronto traeré a mi Siervo el Renuevo. (Segunda venida de Jesucristo). Miren ahora la joya que he puesto ante (Di tu nombre) He puesto una sola piedra con siete facetas, grabaré una inscripción sobre esa piedra, dice el Señor de los ejércitos celestiales, y en un solo día borraré los pecados de tu tierra, (Colombia un tizón rescatado del fuego). En ese día, dice el Señor Dios Todopoderoso, cada uno invitará a su vecino a sentarse en PAZ bajo sus propias vides e higueras. Zacarías 3:1-4.

Oremos y clamemos, que NO nos pase lo del país vecino, nuestro hermano: Era una nación próspera, pero dos grandes políticos uno de derecha y otro de izquierda quisieron disputarse el país, (Caldera y Pérez), y esa lucha y división infructuosa solo sirvió para abrirle el camino a las botas de Chávez. Dios guarde a Colombia, NO podemos dejar de orar, interceder y clamar por nuestra nación. Que se cumplan las palabras de nuestro Himno Nacional: Que cese la horrible noche, que venga la libertad sublime y que comprendamos las palabras del que murió en la cruz. 

En casa lee Zacarías 3:6-9, pero hazlo a viva voz, porque Dios es más que tus momentos de gritería cuando juega tu equipo. Es una palabra para cada miembro del Cuerpo de Jesucristo, para la Iglesia y para nuestra nación.

Señor gracias porque tu cumples tu Palabra, y nos darás por herencia a las naciones gracias porque a pesar de las tormentas, que sin duda vienen, Tú eres nuestro refugio Señor, ayudamos a mantener la casa sobre la Roca.  Amén.

Palabra dada al siervo del Señor.





2 abr 2016

EL PECADO NOS HACE ENEMIGOS DE DIOS




EL PECADO NOS HACE ENEMIGOS DE DIOS

No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de su boca, eso es lo que contamina, Mateo 15:11.

Porque ocuparse de la carne es muerte…por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, y tampoco pueden, y los que viven según su carne, no pueden agradar a Dios, Romanos 8:6-8.

Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré si de rodillas me adoras. Entonces le dijo Jesús: Vete Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces dejó al Señor y vinieron los ángeles a servirle, Mateo 4:8-10.

Siempre hemos creído que pecado es todo aquello malo que hacemos como mentir, robar, matar, emborracharse o hacer toda clase de impurezas sexuales, pero la gran verdad es que todo eso son manifestaciones del pecado que vive en el interior del corazón humano, nos fijamos y juzgamos todo lo que otros hacen, dicen o dejan de hacer, sin darnos cuenta, que nosotros mismos somos como ellos, Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quien quiera que seas tú que juzgas; pues en los juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo, Romanos 2:1.  

Que tremenda verdad la que nos ofrece nuestro Eternos Dios santo en su palabra, porque el pecado es esa semilla de rebeldía y desobediencia que fue sembrada en el corazón humano en la caída del Edén, dejándonos las naturaleza pecaminosa, es decir, la tendencia al mal. Esa raíz de rebeldía y desobediencia que impulsa a todas las personas a hacer todo lo contrario a lo establecido y mandado por Dios. El pecado es esa inclinación interna a darnos gusto a nosotros mismos, para agradar y satisfacer nuestros sentidos, ignorando al Creador…Se rebelaron contra Dios, echaron su Palabra tras sus espaldas…Nehemías 9:26, 2 Reyes 14:9b.

Esa semilla interna de maldad es la que nos lleva a contrariar la perfecta voluntad de Dios, quien nos quiere dar siempre lo que es bueno, agradable y perfecto, Él siempre está interesado en darnos todo lo que conviene a nuestro pleno bien-estar integral, quiere que lo amemos, que lo tengamos en cuenta en todo lugar y momento porque Él sufre cuando nosotros sufrimos, llora cuando nosotros lloramos y ríe complacido cuando nos ve felices y plenos en Él.

Pecado es hacer lo que se nos antoja, rompiendo los límites de lo bueno, lo puro y lo santo, dejando a Dios de lado, porque no queremos que nadie nos gobierne, no queremos que nadie nos tome cuentas, de tal manera que pasamos por encima de la autoridad del Señor del universo. Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección, Jeremías 32:33.

Con el pecado mostramos que Dios no nos importa, y tampoco nos importa lo que Él quiere y dice, porque nos amamos nosotros mismos más que a Dios, y tomamos control de nuestra propia vida, nos centramos en yo, yo, yo, y pareciera que en vez de moldearnos a Cristo, queremos que sea Él quien debe adaptarse a nosotros, cuando pecamos, no lo aceptamos como nuestro Dios y Salvador, porque cada uno pasa a ser su propio dios.

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morirán; sino que Dios sabe que el día que ustedes coman de ese fruto, serán abiertos sus ojos, y serán como Dios, Sabiendo el bien y el mal, Génesis 3:4-5. La raíz del pecado rompió con la inocencia; la rebeldía y la desobediencia trajeron al ser humano el conocimiento de lo malo, de lo impuro y lo sucio.

Dios había creado al hombre sabiendo todo lo que es bueno, puro y santo, pero el diablo sembró de su naturaleza rebelde y desobediente en el fondo del ser humano; es por eso que Jesús dijo: No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de su boca, eso es lo que contamina, Mateo 15:11. Así es como el hombre continuamente falla al único Santo. Es por esa raíz de maldad que Dios expulso al diablo del cielo y lo echó de su presencia a las tinieblas eternas, Mateo 25:41.

Esa raíz de oscura maldad generada por la soberbia, envidia y celos por las ansías de poder y deseos de gloria de Luzbel, que quiso ser como Dios y estar a la altura del Eterno y santo Dios Creador, fue lo que transformó al querubín grande en una criatura maligna, cruel y perversa, dejando de ser la luz bella para convertirse en las más densas tinieblas. La soberbia es orgullo desde el corazón, un bajo sentimiento de sobre valoración de uno mismo por encima de los demás, es como si alguno valiera más que otro o mereciera cosas mejores que los otros, es por esa razón que el diablo tentó al Señor con lo que él controla en el mundo desde la caída de la primera pareja en el Huerto, el diablo veía a Cristo en cuerpo humano y se imaginó que por esa razón lo iba a vencer con su engaño de falsa gloria y poder.

Satanás echó a un lado a su Creador, quiso ser independiente, quiso ser otro dios, quiso sentirse libre de la dirección y el gobierno del Señor de la vida y la luz; se enojó contra Dios y se rebeló contra los mandatos divinos; satanás hizo lo que le pareció, arrastrando no sólo a tres partes de los ángeles del cielo, sino también a la raza humana, para que cada uno haga lo que le da la gana; esto es lo que hace que los seres humanos llamen a lo bueno malo y a lo malo bueno. ¿Por qué? Porque cada cual acomoda todo a su gusto para darse su propio placer de los sentidos.

Esta estrategia maligna no ha cambiado, su raíz, el diablo, sigue engañando al mundo haciéndoles creer que son dioses para sí mismos. Y es que cuando pecamos, estamos sacando a flota la naturaleza del archienemigo de Dios; cuando pecamos estamos magnificando al diablo y dándole la espalda a Dios; cuando pecamos le estamos diciendo a satanás, que él es nuestro amigo, es como aplaudir al enemigo de Dios diciendo: diablo, estamos contigo no el Creador.
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¡Cómo caíste del cielo, oh lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones, Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Más tú, derribado eres hasta el seol, a los lados del abismo. Isaías 14:12-14. ¿Cuántas personas hemos visto caer a través de la historia con estas mismas infulas de grandeza? Muchas, ¿verdad? ¡Escápate tú de tal engaño!

La triste realidad es que muchas corrientes humanistas, entre ellas la Nueva Era y el capitalismo salvaje con su maquinaria de poder económico, le siguen el juego al enemigo de las almas, al enemigo de la salvación, al enemigo de Jesucristo. Mucho mundo se presta al engaño del diablo, siguen creyendo que cada uno es su propio dios, y que son totalmente independientes de Aquel que los creó, creen y se imaginan que a nadie tienen que rendírle cuentas, ¡Qué craso error!  Son tan ciegos, tontos y torpes que le creen más al diablo que a Dios. ¿Acaso eso no es ser enemigos de Dios?


Un ejemplo claro de la raíz del pecado es cuando el jefe encarga a su empleado una tarea y le da instrucciones precisas para llevarla a cabo, el subalterno sigue algunas instrucciones para hacer el encargo, pero al final coloca sus propias ideas, porque cree que es mejor, pero al final el jefe le pide cuentas de la tarea y con sorpresa observa que no se hizo como él dijo, se enoja y sanciona al empleado, porque eso le ha costado pérdidas en su negocio; eso fue exactamente lo que le sucedió a Saúl cuando hizo lo que le dio la gana y no lo que le había dicho Dios: Porque como pecado de adivinación es la rebeldía, y como idolatría la desobediencia. Por cuanto tú desechaste las palabras de Jehová, Él también te ha desechado, 1 Samuel 15:23. 

Pero aún hay tiempo para que te vuelvas amigo de Jesucristo e hijo de Dios. Te ruego por amor a Dios, que le des un giro de 180 grados a tu vida, que dejes de mirar a los lados para culpar a otros, que dejes de mirar al suelo como los pollos y alces tu mirada al Dios de lo Alto, al cielo de Dios, de allí viene tu salvación, tu cambio a un estilo de vida hermoso, tranquilo y feliz, aún en medio de este enloquecido mundo y con todo lo que éste conlleva.

Jesús dice en su palabra: YO SOY el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás…el que a Mí viene, YO no le echo fuera. Juan 6: 35-37.

Y así como cada uno hace lo que bien le parece, también así todos si no se arrepienten, dice el Señor: YO los juzgaré a cada uno según sus caminos…Conviértanse, y apártense de todas sus transgresiones, y no será su maldad causa de ruina; saquen de su corazón todo su pecado, y háganse un corazón nuevo, y un espíritu nuevo. ¿Por qué han de morir? YO el Señor Creador, no quiero que mueran eternamente. ¡Cambien el rumbo de su vida para que sean salvos! Ezequiel 18: 30-32.  Hemos sido traídos a este mundo NO para servir al diablo ni al pecado, sino para amar, adorar y servir a Dios cumpliendo sus propósitos para nuestra vida personal en esta tierra.


Cuando un hombre revela sus faltas, Dios las cubre. Cuando un hombre las esconde, Dios las descubre. Cuando un hombre las reconoce, Dios las persona y olvida, San Agustín.

1 abr 2016

ROMPE EL CÍRCULO Y MARCA LA DIFERENCIA

ROMPE EL CÍRCULO Y HAZ LA DIFERENCIA

Y si hemos muerto con Cristo, estamos seguros que también viviremos con Él. Romanos 6:8. Así como el que los llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su manera de vivir. 1 Pedro 1:15.

Hay quienes dan más importancia a un día que a otro, y hay quienes creen que todos los días son iguales. Pero cada uno debe estar convencido de lo que cree. Romanos 14:4.

Tengan cuidado y no hagan que sus corazones se hagan insensibles por los vicios, las borracheas y las preocupaciones de este mundo. Lucas 21:34.

En la vida tal como lo explica la Biblia, hay un camino recto y angosto que debe convertirse en el círculo virtuoso de nuestra vida de creyentes en Jesucristo e hijos de Dios, y es yendo por el camino del bien, la verdad y la justicia que podremos quebrar y romper todo círculo vicioso de impiedad, injusticia y pecaminosidad del mundo y de la carne, de lo cual se desprenden sendas torcidas de maldad, que se expresan con actitudes, palabras y acciones ofensivas y nocivas para todos, pues asi vamos por la senda ancha, que si no lo corregimos a tiempo se convierte en hábitos y costumbres dañinas, que no solo contaminan y hacen perder nuestra alma, sino que echan a perder la vida de familia, el compañerismo y las buenas relaciones entre amigos y conocidos, rompiendo el orden, la armonía y la paz que Cristo nos dejó para convivir sanamente en sociedad. Quitese de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritetia, maledicencia y toda malicia. Antes sean benignos unos con otros, misericordiosos perdonándose unos a otros, como Dios también nos perdonó a nosotros en Cristo. Efesios 4:31-32.

Muchas personas que dicen ser cristianos, han decidido andar en el círculo vicioso de las groserias, la mentira, la violencia, la farsa, los malos modales, el odio y las malas actitudes no solo en familia, sino delante de la gente en general, mostrando que no tenemos temor de Dios y ni somos gobernados por nuestro Creador y Salvador, lo cual produce caos que tiene que ver con los hábitos y las costumbres que hemos optado, y que al principio parecen telarañas invisibles, pero que al final se convierten en cables fuertes difíciles de romper. Dios el Padre envío a su Hijo Jesús para romper el círculo vicioso del pecado de nuestra vieja naturaleza, para que la maldad no tenga poder sobre nuestra vida, y así poder vivir en Cristo con libertad y armonía. Nosotros hemos muerto a la vida vieja, porque nuestra verdadera vida está escondida en Cristo para Dios. Colosenses 3:3.

Los malos hábitos y las costumbres negativas encadenan el alma y envenenan la vida, pero los principios bíblicos de Dios nos dan libertad; un hábito puede parecer indefenso al comienzo, por eso muchos no nos damos cuenta de nuestros propios errores y falencias, de tal manera que nos damos cuenta, cuando ya son demasiado fuertes como para que podamos romperlos fácilmente; es como cuando somos estudiantes y no creamos el hábito de estudiar y repasar lo aprendido en la escuela, por eso a la hora del examen nos preguntan y no sabemos responder bien, con las consecuencias de pérdida en las notas finales, razón por la cual nuestros padres al ver los resultados escolares nos disciplinan y nos corrigen, así, en algunos casos aprendemos a estudiar y a concentrarnos frente a un libro; así que, tenemos que empezar a cultivar buenos hábitos de estudio, y costumbres de investigación y atención a lo aprendido. Porque el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal. Hebreos 5:14.

En el mundo se aprenden círculos viciosos por secuencia repetitiva de una costumbre o una manía sin que identificamos su principio, ni tampico logremos un final para vencer vicios, los cuales se han convertido en un fenómeno social y personal con múltiples consecuencias y resultados funestos donde perdemos todos; todo vicio, hábito y costumbre, sea bueno o malo toma un tiempo  dentro de un proceso de acciones y actitudes, porque nada nace de la noche a la mañana, se requiere un tiempo de práctica. Porque nosotros NO desmayamos; antes, aunque nuestro hombre externo se va desgastando, nuestro interior, no obstante, se renueva de día en día. 2 Corintios 4:16.

Las naciones del mundo están inmersas en numerosos círculos viciosos de maldad política, financiando la deuda externa de las naciones para empobrecer a los pueblos, cada vez más, con injusticia, amañe y engaño, todo a causa de habitos y costumbres dañinas de la corrupción y la manipulación que no solo contaminan a los gobiernos sino a los habitantes de un país a nivel mundial, afectados con sistemas que destruyen la vida, la verdad, el buen juicio y el medio ambiente; todo es como una rueda loca que gira sin parar, como si los recursos fueran a durar para siempre. No se adapten a vivir como el mundo; transfórmense renovando su mente, para que puedan comprobar, que la voluntad de Dios, es buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2.

La palabra de Dios es viva, eficaz y poderosa para cambiar vidas, santificar almas y purificar los pensamientos, si cada uno aprende a vivir como ella nos enseña, podremos marcar una diferencia de cambio multiplicador hacia el bienestar social, siguiendo a  Jesucristo, amando al Padre Celestial y viviendo en la persona del Espíritu Santo, venciendo con buenos hábitos y sanas costumbres alineados a la voluntad de Dios, cumpliremos así nuestros propositos en este mundo y estaremos por encima del facilismo automático, trabajando con perseverancia para cambiar de alguna manera el panorama que destruye al mundo que hace perder muchas vidas y condena las almas, de los que no van de la mano de Dios; pongamos el corazón y la mirada en nuestro Salvador Jesucristo y seamos guiados por el maravilloso Espíritu de Dios. Llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia en Cristo. 2 Corintios 10:5.

Todos tenemos buenos y malos hábitos, pero el cristiano está llamado a ser transformado desde la mente y el corazón, esto significa, hacer un intercambio de viejos y malos hábitos por lo bueno y nuevo de Dios, a fin de agradar a nuestro Abba Padre, saliendo del círculo vicioso de la crítica destructiva, el chisme, la mentira que esclaviza a tantos, la deshonestidad que nos impide confiar unos en otros y romper las máscaras para ser sinceros y reales; en verdad requerimos de una nueva forma de pensar, actuar y hablar para salir de tanta oscuridad y negatividad que hay en el mundo; la fe que ganamos por la palabra nos hace personas íntegras y positivas llenas de buenas intenciones y con una vida que adora y alaba a nuestro SEÑOR. Acontecerá en aquel día, declara el SEÑOR YHVH de los ejércitos, que salvaré a mi pueblo; romperé sus cadenas, los libraré del poder que los domina, y nunca más volverán a ser esclavos. Jeremías 30:8.  

Los hábitos básicos del creyente en Jesucristo y como hijos de Dios están enraizados en la obediencia y cumplimiento a los Diez Mandamientos: honrar a Dios es abandonar la idolatría y la religiosidad para cultivar el hábito de la fidelidad y reverencia a Él; no robar significa cultivar el hábito de la honestidad, dejar la rebeldía y la altanería con los padres es cultivar el hábito del respeto, no matar es cultivar el hábito del respeto a la vida y la sana costumbre de valorar a las personas; abandonar el adulterio es conservar la costumbre de la fidelidad y sinceridad con el cónyuge, no chismosear ni hablar contra el prójimo significa cultivar el hábito del amor y la misericordia con el prójimo, y no codiciar es cultivar el hábito del contentamiento y la costumbre de dar gracias a Dios. Piensen en lo verdadero, en lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que produce buena fama; piensen en toda clase de virtudes y en todo lo que merece alabanza. Filipenses 4:8.  

Los hábitos y costumbres pueden cuidar o atentar contra la salud como lo es consumir drogas, alcohol, fumar y cometer inmoralidad sexual, todos estos hábitos tienen encadenada a la humanidad que ha olvidado a su Creador, sus principios, sus decretos y advertencias, porque como no conocen a Dios tampoco saben sus promesas, por eso se han amoldado y acostumbrado al mundo tomando las mañas y artimañas del enemigo en vez de vivir en los hábitos y costumbres de vida en el Espíritu. Muchos ignoran que su cuerpo es templo del Espíritu de Dios, el cual tenemos en Cristo y vive en nosotros, y que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Porque hemos sido comprados por el precio de la vida y la sangre de Jesucristo en la cruz. Así que glorifiquemos a Dios con nuestro cuerpo. 1 Corintios 6:19-20.

Para romper el círculo vicioso del mundo que envuelve las vidas y echa a perder las almas, tenemos que formar nuevos hábitos y nuevas costumbres siendo dirigidos, aconsejados y gobernados por el Espíritu Santo, así nuestra existencia será una verdadera forma de vida que alabe y agrade a nuestro Creador y cada día nos asemejaremos más a nuestro SEÑOR y Salvador Jesucristo. Amar a Dios por encima de todo es el hábito que Jesús declaró con estas palabras: El que me ama, guarda mi palabra, y mi Padre lo amará, así vendremos a él y haremos morada con el tal. Lucas 14:23.

Y qué decir de los malos hábitos y erradas costumbres dentro de la familia y la educación, niños que son víctimas de la violencia, pueden convertirlo en una persona violenta y agresiva en su entorno familiar y escolar; padres y maestros se preguntan ¿por qué ciertos niños son groseros, altaneros, agresivos e incorregibles? Pues porque los hábitos de convivencia que enfrentan en casa son violentos, cargados de desamor, irrespeto y grosería, viven en una continua atmósfera de tensión, miedo e inseguridad, son niños que sufre en medio de malos hábitos e insanas costumbres que los daña, razón por la cual tenemos menores y adultos delincuentes; este es un círculo vicioso presente y latente que persevera de generación en generación porque no nos hemos puesto límites de manera personal. Porque si ustedes viven conforme a estas costumbres, morirán; pero si por medio del Espíritu de Dios hacen morir estos malos hábitos, vivirán. Romanos 8:13.

Todo mal hábito y costumbre viciosa destruyen la familia, dividen la sociedad y menguan el valor de las personas, haciéndonos perder nuestra sana autoestima y haciéndonos esclavos de los vicios y las manías, que impiden el autocontrol y dominio propios, de ahí que muchos tomen malas decisiones y los peores caminos en la vida, todo dentro de un proceso a corto, mediano y largo plazo, que alcanza y destruye; en cambio los buenos hábitos y las sanas costumbres se alinean a Dios y su palabra y nos hace personas valiosas y dignas, gente virtuosa que honra y refleja a Dios, pues los hijos de Dios somos controlados por el Espíritu Santo, para ser gente confiable y gente de bien, gente que se mueve en el temor y respeto al SEÑOR, reflejado en el amor y el respeto a sus semejantes desde el corazón, disminuyendo, así, y en gran medida el avance de la maldad sobre la tierra. Sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones y de su mala conducta. Acabarán siendo destruidos por la necedad y por su poca atención al bien. Proverbios 1:32-33.

Rompamos y cortemos con todo círculo vicioso, abandonemos costumbres y hábitos nocivos que se convierten en vicios destructivos tales como: la gritería, la amargura, la ira, la maledicencia, el odio, la ofensa, y la malicia, Efesios 4:31-32; la crítica destructiva y condenatoria, Lucas 6:37-38; las discusiones y el estrés, Filipenses 4:6-7; la pereza y la negligencia, Romanos 12:11; el miedo y la inseguridad a fracasar, Isaías 41:10, y Proverbios 29:25; la costumbre generalizada de mentir y engañar, Salmos 119:29; Todo lo cual controla y limita los pensamientos y las acciones correctas en las personas, haciéndoles perder el correcto horizonte en las  bendiciones de Dios, estancando las vidas y las naciones. Por sobre todas las cosas, vístanse de amor, que es el lazo perfecto de la unidad. Colosenses 3:14.

También debemos cultivar el círculo de virtud, es decir, dedicarnos a ser virtuosos para Dios y en Él, este es el mejor camino, es la llave que no solo expande el universo, sino que enfoca y dirige divinamente las vidas hacia horizontes de  grandeza a la manera del SEÑOR, porque ser virtuosos nos pone en continuo movimiento de crecimiento integral por el Espíritu, porque allí hay vida, es donde Dios tiene el poder de hacer su voluntad en nosotros mientras nos sometemos a Él con fe obediente. Sabiendo yo, Dios mío, que Tú pruebas el corazón y te deleitas en la rectitud, yo ofrendo todas estas cosas en la integridad de mi corazón; y he visto con alegría a tu pueblo, que está aquí, hacer sus ofrendas voluntariamente. 1 Crónicas 29:17.

Dios es la fuente de la buena voluntad, el diseño perfecto del carácter y el orden social inteligente cuando nos llenamos de su sabiduría, gracia y poder para obedecer y estar sujetos para crear, multiplicar, cambiar y transformar, siempre hacia lo mejor, lo óptimo y lo más excelente, alcanzando lo mejor de Dios; por eso debemos romper el circulo vicioso de pecado del mundo con santidad para con Dios e integridad para con nuestro prójimo, viviendo en virtud de la fe, con esperanza y seguridad en Cristo, con certeza y verdad en su palabra. Dios sigue al control en la rueda de la vida y nos expande en el espiral de su voluntad y sus propósitos, así como Él sin parar ha puesto virtud de vida y movimiento en la naturaleza y el universo. Por esta razón, obremos con diligencia, añadiendo a nuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio: al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto, fraternal; y al afecto fraternal, amor. 1 Pedro 2:5-7.

Te alabo y te bendigo mi SEÑOR y Dios Todopoderoso, por tanta riqueza con que llenas nuestros corazones para aprender más de Ti, ayúdanos a poner en práctica tu raudal de vida y conocimiento, en el nombre de Jesús, amén. 

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

Un cristiano genuino, guarda los Buenos Modales

Así como el que los llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su manera de vivir. 1 Pedro 1:15.