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3 abr 2018

GOZOSOS SOBRE LAS CIRCUNSTANCIAS


GOZOSOS Y AGRADECIDOS SIN IMPORTAR LAS CIRCUNSTANCIAS

No desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día, 2 Corintios 4:14.

Estén siempre gozosos, oren sin cansancio, den gracias a Dios en todas las situaciones, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes, en Cristo Jesús, 1 Tesalonicenses 5:16-18.
                
Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento, aunque se acaben las ovejas del redil y no hayan vacas en los corrales, a pesar de todo, yo me alegraré en YHWH, y me gozaré en Él, porque el Señor es mi fortaleza, Él es quien hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me hace andar,  Habacuc 3:17-18.

Este es un mensaje que fue publicado en septiembre del 2015, hoy Abba padre pone en mi corazón volverlo a publicar, porque muchas personas necesitan oír su voz que consuela, bendice y llena de amor, gozo y paz; algunos pensarán, es fácil decirlo o escribirlo y muy distinto vivirlo, lo se, porque lo he vivido, se que no nos resulta tan fácil estar serenos y sonreír cuando tenemos el corazón en mil pedazos, pero aún en medio de esa situación, Dios nos provee un respiro de vida en paz y eso es lo que Él anhela que nosotros logremos entender y experimentar, Aunque pase por valles de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tu Señor estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento, Salmos 23:4.

Podemos cruzar por momentos demasiado crueles, pero el anhelo de Dios es que nos refugiemos en Él para que su gozo nos permita estar serenos y soportar la prueba; la situación difícil y el desierto serán transformados con su autoridad y el poder de la presencia de Jesús a nuestro lado, Él nos impartirá su confianza y nos dará la seguridad de un futuro mejor, contrario al presente que estemos pasando, Has cambiado mi lamento en danza; has desatado mis ropas de luto y me has ceñido de alegrías, Salmos 30:11.

¿Cómo estar bien a pesar de las circunstancias? El secreto para permanecer serenos en medio de tantas dificultades y afanes de la vida de hoy, es la vida en el Espíritu.

1. Agradecer en el Espíritu, Permanecer bien, es lo mismo que definir el éxito bíblicamente: la felicidad no radica en tener abundancia de cosas, para permanecer serenos debemos ser agradecidos con Dios, al vernos favorecidos con techo, salud, alimento y vestido, Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto, 1 Timoteo 6:8.  

Dios nos ama tanto, que todo el tiempo está dispuesto a darnos bendición y consuelo, aún en medio del luto, pues Él es quien da y quita la vida; su voluntad es eternamente buena y perfecta aunque no entendamos, Si Dios hace una herida, también la vendará; si Él hiere, sus manos curan, Job 5:8. Es algo difícil de comprender para nuestra mente humana finita, pero he visto y he sido testigo de la profundidad del amor de Dios para cambiar el dolor en bendición y llenar todo vacío de nuestro corazón. Cuando en 1990 murió mi padre en un accidente de tránsito, en 1991 nació mi niña, Si Él aflige, también se compadecerá según su gran misericordia. Porque Dios no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres, Lamentaciones 3:32-33. Siempre nos dará un futuro mejor y más lleno de alegría.

Dios es experto en consolar sanar, llenar vacíos y bendecir abundantemente. su amor inefable y su bondad, nunca nos dañarán; y así lo hace en casos de muerte y pérdida, cuánto no hará por nuestro bienestar básico, sin embargo, para obtener mucho más, debemos vivir una fe obediente, consagrados a Él y su palabra, viviendo sus mandamientos a diario: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de YHWH medita de día y de noche, será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará. No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento…la senda de los malos perecerá, Salmos 1.

El deseo de Dios es que progresemos en todas áreas de nuestra vida: en sueños, en calidad humana, en finanzas y en las relaciones interpersonales; sin embargo, para que todas estas bendiciones nos alcancen, debemos ser ricos en el espíritu, correr la carrera que Él nos ha puesto por delante, que lleguemos al final del camino sin que nos quedemos derrumbados en la mitad, ser valientes espirituales, porque lo material y lo físico, se gestan primero en lo espiritual, recordemos que los cobardes y los incrédulos no le agradan a Dios y tampoco tendrán un buen fin, Apocalipsis 21:8. Dios nos quiere valientes y aguerridos.

El problema de la economía es un aspecto que está elevando el nivel de divorcios, destruyendo familias, dejando niños abandonados y jóvenes desorientados; aunque hoy en día somos más educados, el problema es el dinero, la gente se está cayendo en su carrera, muchos suben rápidamente en la escalera del éxito según el mundo, pero resbalan y caen pronto, porque su escalera está apoyada en la base equivocada. Tienen casas pero no hogares, viven juntos, pero no son pareja, tienen hijos, pero no se ocupan de ellos, no han sabido tomar la bendición correctamente, ha faltado sabiduría y dirección que solo Dios puede dar, porque han ignorado a Dios siendo auto suficientes, no conocen a su Creador y tampoco conocen su palabra. Santiago 1:5.

De alguna manera, la prosperidad involucra el dinero, pero no lo es todo, se requiere más que dinero, se requiere vivir a la manera de Dios, en sus manos de amor para poder tomar la vida espiritual  de manera seria y responsable, así lo demás será mejor; la prosperidad es algo normal para Dios, y lo normal, es lo que se ajusta a su palabra, se corre el riesgo de sacrificar cosas trascendentales que son más importantes que las coyunturales por no movernos a la manera y en el tiempo de nuestro Creador, Les digo, pues, anden en el Espíritu y no satisfagan los deseos de la carne, Gálatas 5:16. 

Lo espiritual es lo que trasciende: el amor, los principios, el buen ejemplo, las relaciones personales, el testimonio de vida, el legado que estamos dejando, el perdón, la palabra de Dios, lo que enseñamos, etc. Debemos revelarnos contra lo intrascendente, es cierto que lo material es importante, pero no podemos negociar lo que es verdaderamente importante, como es vivir en el Espíritu, debemos anteponer a Dios, su amor y sus instrucciones por encima de todo, aunque a muchos les cueste aceptarlo, la realidad es así, Mateo 6:33, lo dice: busquemos primero el reino de Dios y su justicia, lo demás será añadido.

Dios nos ama tanto, que permite, en muchos casos, que suframos pérdidas para que otras puedan adquirir ganancia, porque nunca podemos sacrificar los principios divinos y mucho menos la familia en el activismo ni en el materialismo, si lo hacemos, esto nos llevará a tener una experiencia de vida triste, quebradiza e inestable. Jesús les dijo: Mirad, guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Lucas 12:15.  

Lo más importante es proveer para el espíritu  y para la familia, ayudarnos a sanar el corazón herido, predicar con el ejemplo, levantar al caído, cuidar al niño, el anciano y el enfermo, dedicar tiempo al cónyuge y decirle cuánto lo amamos; el tiempo de calidad con nuestro primer centro misionero y evangelístico es mucho mejor y produce mayor ganancia, a todo eso se refiere la palabra cuando dice que busquemos las cosas de arriba, Colosenses 3:1. Que busquemos primero el reino de Dios y su justicia, Mateo 6:33.

Si Cristo es el centro de nuestra vida, estaremos gozosos, tranquilos, unidos a pesar de todo y nada nos faltará, eso es prosperidad bíblica, ahí se manifiesta el amor de Dios. Su deseo no es que suframos ni estemos solos, su anhelo ardiente es caminar con nosotros en todo momento y circunstancia y que podamos sentir su presencia que consuela, comprende y alienta, El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza, Salmos 34:18.

Ese es el concepto bíblico de vivir en abundancia y ser rico para con Dios, el que hace tesoros para sí mismo y no para el cielo, perderá no solo su alma, sino también su vida humanamente hablando, Así que el que hace para sí tesoros, no es rico para con Dios, Lucas 12:21.

2. Contentos sin quejarse de lo que pasa. Agradecimiento y contentamiento son principios contemplados en el décimo mandamiento; Debemos ser felices con lo que tenemos y en el lugar económico en que Dios nos ha puesto, pues gran ganancia es el contentamiento acompañado de piedad, 1 Timoteo 6:3-7. Estar contentos y ser piadosos en el lugar donde vivimos y con lo que tenemos.

Pareciera que ha desaparecido de los fieles y de muchas familias de la sociedad la satisfacción y alegría con lo que tenemos; el espíritu que predomina hoy en día es la insatisfacción y la queja a causa de la avaricia, la codicia y la ingratitud, por eso muchos se dejan manipular del consumismo; es apremiante volver a predicar y enseñar el contentamiento para reducir el estrés, los divorcios y la pérdida de tantas vidas jóvenes en el mundo, porque, La bendición de YHWH es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Proverbios 10:22.

Los créditos nos hacen esclavos, el que pide prestado es esclavo de su acreedor que antes se llamaban usureros y agiotistas, pero ahora los llaman banqueros; nos estamos rebelando a la suficiencia de la provisión que viene de Dios proveyendo para nosotros mismos y endeudados, No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley, Romanos 13:8.

Dios nos ayuda a tener una tv en blanco y negro, y queremos un plasma, nos provee una casa sencilla y queremos una mansión, un auto modesto y queremos una nave, sin darnos cuenta que con todo ello se pierde la paz, el gozo y la unión de los miembros de la familia, que empiezan a pelearse, acusarse, llegando hasta la violencia, la falta de respeto, la dispersión y separación por cosas materiales. Pero nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto, porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición, 1 Timoteo 6:7-9.

Contentamiento no es conformismo del que dice siempre he sido pobre y así moriré, es enfocarse en lo que realmente es importante y nos compromete a ser responsablemente maduros, los que han dejado de cumplir su rol de padres se han convertido en espantapájaros porque han alejado a su familia de ellos mismos, debemos recuperar el agradecimiento y el estar contentos con lo que tenemos, por el país donde nacimos, ser felices sin importar la situación, En gran manera me gocé en el Señor…No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todo, estoy enseñado, así para estar saciado, como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesitado. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece Filipenses 4:10-13, este es el texto perfecto para tener contentamiento en todo tiempo.

3. Disfrutar lo que tenemos en el SEÑOR. Que el materialismo y el consumismo no nos roben la alegría de las bendiciones que Dios nos da ni el gozo de su presencia; el problema es que nos enfocamos más en TENER que en SER, y esto es lo más importante para definir ¿quién soy, cómo pienso y qué decisiones tomo? ¿No es el ayuno que YO escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar libres a los quebrantados y que rompáis todo yugo. Que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto…Isaías 58:5-7. Dar, compartir, ayudar y acompañar proporcionan gran satisfacción al espíritu.

A Dios le interesa más nuestro SER que nuestro HACER, lo que somos impactará más que lo que hagamos; el SER debe marcar lo que hacemos, ser estables como un polo a tierra, así como perdemos peso, cambiemos de adentro hacia afuera. Nuestra prosperidad está directamente ligada al SER ordenados, SER, controlados, SER equilibrados, SER moderados en los gastos, SER pacientes, SER humildes, SER amorosos, SER  ejemplo, SER portadores de la presencia de Dios y SER obreros servidores para atraer a los que aún no conocen a Jesús, 1 Pedro 1:15-16.

La Piedra Angular de nuestra vida y nuestra casa está en el SER adoradores, reverentes y obedientes para con Dios; SER veraces, rectos, íntegros, honestos, fieles, responsables y respetuosos para con la familia y los demás; SER trasparentes, comprometidos, confiables, justos servidores y agradecidos desde nuestro SER, a imagen y semejanza de Cristo, porque un día de gracia vale más que mil días de trabajo. La marca del cristiano es el DEBER SER, en lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos; un testimonio de vida coherente con muestra fe en Cristo dará toda la alegría, la paz, la prosperidad y el éxito que realmente necesitamos según los principios del Creador, Mateo 5:48.

Que Dios nos ayude a vivir mejor sin importar las circunstancias, porque el crecimiento integral es un trabajo de equipo entre Dios, tú y yo; nosotros hacemos la parte ética de la obediencia y Dios hará la parte teológica del milagro para tener una vida de satisfacción y gozo a pesar de todo, porque en Dios el mañana siempre será mejor que el ayer.  Bendiciones para todos.

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.

Mantener siempre una actitud de gratitud
 y no de queja. 1 Tesalonicenses 5:18.


30 mar 2018

PALABRAS EXTRAORDINARIAS DESDE LA CRUZ


PALABRAS EXTRAORDINARIAD DEL GRANDE QUE MURIÓ EN LA CRUZ, PERO RESUCITÓ Y ASCENDIÓ AL CIELO.
 

Sobre mis espaldas araron los aradores, e hicieron largos surcos. Salmos 129:3. 

 

He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas, Salmos 22:14.

 

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición, porque está escrito: maldito todo aquel que es colgado de un madero, Gálatas 3:13 y Deuteronomio 21:23.

 

No alcanzamos a imaginar el misterio de la cruz, ni la profundidad del dolor de Cristo desplegado el amor del Padre sobre el madero, sin embargo Dios lo revela a sus hijos y nos ayuda a comprender cada día más; por eso Él merece con intensidad toda nuestra adoración y amor cada vez que respiramos, porque solo Él es digno y santo. Para que en el nombre del SEÑOR Jesucristo se doble toda rodilla de los que están en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el SEÑOR, para gloria del Dios Padre. Filipenses 2:10-11.

 

La denigrante muerte en una cruz era para los criminales, pero el Dios santo hecho Hombre tuvo que padecerla; era un suplicio demasiado cruel e implacable, algo que Cristo pudo llevar a cabo por amor a una raza caída y pecadora. En aquel tiempo los que crucificaron a Jesús no comprendieron el amor y la misericordia que ese sacrificio encerraba en sí mismo, su sacrificio fue la esencia y Ley Suprema del Evangelio que salva, su amorosa entrega incondicional a favor de los pecadore empedernidos de la tierra, es un hecho incomprensible a la mente humana, Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? Efesios 4:9.

 

El padecimiento físico de Jesús camino al calvario estuvo en las manos de los poderosos de su época, religiosos y gobernantes incrédulos e implacables, ellos hicieron afrenta a su pureza con martirio, traición, vergüenza de su desnudez y el oprobio de su sangrienta crucifixión incomparable, pero el contenido espiritual que encierra este evento es mucho más extraordinario y profundo de lo que podemos pensar, porque Él mismo llegó al punto de bajar al mismo infierno para darnos libertad y evitar que vayamos allá, Juan 3:16.

 

Mientras El Rey agonizaba en el madero, toda la carga del pecado caía sobre Él y se hacía maldito, y los demonios arremetieron contra Él con toda su fuerza y saña, Me rodearon muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron sobre mí su boca como león rapaz y rugiente, Salmos 22:12-13. Así como la muerte humana en el Edén fue una terrible caída espiritual que separó al hombre de su Creador, el sacrificio de Jesús era el rescate supremo para volvernos a reconciliar con el Padre con el más alto pago con su vida y su sangre, el equivalente a la estruendosa caída ocasionada por la serpiente antigua. Y como Moisés levantó la serpiente Enel desierto, así era necesario que Hijo del Hombre fuera levantado. Juan 3:14.

 

Fue tan trágica la caída y perdida de la inocencia, que se alejó la alejó la amistad y la comunión cara a cara con el Dueño de la vida y del universo, la maldad del ser humano iba aumentando con el paso del tiempo, se multiplicaban sobre la faz de la tierra, tuvieron hijas, y al ver los ángeles caídos que ellas eran hermosas, escogieron entre ellas y las tomaron por mujer, de esas relaciones engendraron gigantes que no fueron creados por YHWH, esos ángeles pecaron e hicieron pecar a los hombres, por lo cual dijo el Eterno: no contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre porque él es carne, son polvo y le puso limite a sus años, Génesis 6:1-8.

 

Por todo esto hubo castigo no solo para los hombres de esa época, sino también para los ángeles que pecaron, vemos claramente que el pecado llegó a contaminar incluso a los ángeles de Dios, lo cual trajo juicio tanto para los humanos como para los ángeles. Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio, y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos…2 Pedro 2:4. Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día, Judas 1:6.

 

Nuestro Salvador sabía que debía ir hasta regiones subterráneas, a las entrañas mismas de la tierra donde está el infierno, fue a predicar a los espíritus encarcelados, y solo con su muerte podría hacerlo, De esta manera fue a proclamar su victoria a los espíritus que estaban presos…1 Pedro 3:18-20. Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra, esto significa que conoció la muerte, estuvo en el Seól o Hades, lugar de los muertos, como Él enseña en la historia del rico y el pobre Lázaro, Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios, 1 Pedro 4:6. (se refiere a las almas de los santos que murieron en la antigüedad).

 

Jesús lo sabía y lo anunció: De cierto, de cierto les digo: viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo del Hombre; y los que la oyeren vivirán, Juan 5:25; esto se refiere a todos los justos que murieron esperando ver al Redentor prometido, a los que esperaron la promesa y no la vieron, Él fue y se presentó ante ellos, les predicó para que fueran salvos en Él y así sacarlos de la oscuridad y traerlos consigo a su luz admirable.

 

Peo mientras Jesús agonizaba colgado del madero pronunció sus palabras finales, padeciendo una experiencia terriblemente pesada y cruel, que solo Él podía soportar para pagar la deuda y vencer las fuerzas espirituales violentas y malignas del diablo y sus demonios y que teniendo el imperio de la muerte y la oscuridad en sus manos, planeaba destruir la obra maestra de Dios: el ser humano, Lucas 4:6; solo Jesús estaba el dominio y la potestad para evitarnos el tormento del infierno y salvar a muchos liberándonos del lugar de tormento y angustia, Como un tiesto se secó mi vigor, y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos…Salmos 22:15-18.

 

Razón por la cual Jesús oraba en el Getsemaní: Padre mío, si es posible, pasa de Mí esta copa; pero no sea como YO quiero, sino como Tú, Mateo 26:38, 42 y 44. Él sabía lo que debía padecer hasta descender a las profundidades de la tierra para ver, soportar y permanecer tres días allí en el hades, entablando una lucha titánica contra satanás y el infierno, y así vencer y arrebatarle las llaves de la muerte al que tenía ese imperio. Apocalipsis 1:18.

 

Jesús hizo la misma petición tres veces, sabiendo el tormento y la lucha que debía librar para arrancar todo el poder que satanás tenía sobre la raza humana; así pasó por la angustia y el dolor con que destruiría la maldición de la muerte, el aguijón de la enfermedad, y toda la  maldición que recibió la raza humana y la tierra en el Edén, Génesis 3:14-19, para luego resucitar triunfante y darnos su victoria, Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción, Hechos 2:27.

 

Porque todo lo bueno y lo malo que sucede en la tierra y el universo entero, se gesta primero en el ámbito espiritual, por eso la oración debe ser preventiva más que curativa; el mundo de lo sobrenatural es mucho más fuerte y pesado que lo físico y lo material, al mismo tiempo es mucho más valioso y trascendental lo que sucede después que partimos de esta tierra siendo salvos o condenados, comparado con lo que pasamos mientras vivimos, Esa es la razón de las siete palabras pronunciadas por Jesús en la cruz, No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a aquel que puede hacer perecer el alma en el infierno, Mateo 10:28.

 

Hubo oscuridad sobre la tierra desde el mediodía, era la reacción de las tinieblas; y que precipitaron el movimiento de los ángeles caídos sobre Jesús, el terremoto, las tumbas abiertas y la ceguera de los hombres que crucificaron al Cordero inocente; todo este caos vino como consecuencia de la lucha que se estaba librando, sobre la tierra, momentos en que se enseñoreó el mal, y parecía que los demonios hacían fiesta por la muerte del Hijo de Dios, Mateo 27:51-54. Mientras el velo se rompía, las rocas se quebraban, la tierra temblaba y se abría: porque la tierra gime según la sangre que se derrama sobre ella, en ese momento se derramaba la sangre del más Santo e inocente, por eso los cadáveres salieron de los sepulcros. Mateo 27:52-53. 

 

Mientras Jesús recibía sobre su humanidad toda la descarga infernal de la maldición por el pecado, el Padre no lo miró, ni le respondió, tampoco acudió en su ayuda; porque Él sabía que su Amado Hijo estaba cargando todo el pecado, la muerte, enfermedad y condenación de la humanidad; y solo Él podía devolverle lo que le había sido arrebatado, y le pertenecía, Jesús debía recuperarnos, salvarnos y reconciliarnos con el Padre. Mientras tanto padecía y guerreaba horrendamente en el Espíritu, pronunciando sus palabras finales, cargadas de amor y misericordia, para perdonar, liberar, sanar e interceder por cada uno de nosotros, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Salmos 22:1.

 

Esta lucha fue titánica y encarnizada, una guerra a muerte contra todo el infierno y todas las fuerzas del mal; mientras soportaba y peleaba tan colosal batalla, sus palabras daban testimonio de su gallardía, grandeza, amor, valentía y soberanía divina, todo en Él estaba cargado de bondad, misericordia, y entrega total, mostrando su profunda ternura por aquellos que había creado a su imagen y semejanza Génesis 3.15. Las siguientes fueron sus siete palabras finales:


1. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, Lucas 23:24. Un sacrificio profetizado en Salmos 22:18. Su gallardía permaneció firme sobre la cruz, intercediendo por todos, pero la ignorancia de la religiosidad, la idolatría y el legalismo le impedía a los hombres reconocer a su Mesías prometido, por lo tanto, tampoco sabían la trascendencia de sus acciones, Y mirarán a Mí, a quien traspasaron,, y llorarán como se llora por Hijo Unigénito, afligiéndose por Él como quien se aflige por el Primogénito…y pesaron por el pago a mi sacrificio, treinta piezas de plata, Zacarías 11:12 y 12:10.

 

2. De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso, Lucas 23:43. Cuando el malhechor crucificado con Jesús a la derecha se arrepintió y pidió a Jesús que se acordara de él, lo estaba reconociendo como su Salvador; en su agonía el SEÑOR le aseguró la vida eterna con palabras cargadas de ternura, mirándolo con compasión a los ojos, lo perdonó, lo salvó y le abrió las puertas a la vida eterna.

 

3. Mujer, he ahí a tu hijo-hijo he ahí a tu madre, Juan 19:26-27. Con la carga de su dolor enfrentando la muerte y el suplicio de los demonios que lo oprimían violentamente, Jesús, Hijo de María, se ocupó de su cuidado, se la encargó y confío a su amado discípulo Juan; a pesar de la insoportable prueba que padecía el Cordero santo, se dirigió a su prójimo con suavidad y dulzura para recordar que el amor protege y cuida hasta el final.

 

4. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Marcos 15:34. Esta es una palabra profetizada en Salmos 22:1-2. Jesús literalmente sintió la quietud, el distanciamiento y el silencio del Padre mientras Él cargaba con todo el pecado y los vejámenes de la humanidad. Jesucristo seguía confirmando que YHWH era su Padre, y en medio de su padecimiento mantenía firme su confianza obediente al Dios Justo.

 

5. Tengo sed, Juan 19:28-30. Con estas palabras se cumplió lo profetizado en Salmos 69:21: Me pusieron hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre; esto revela el climax del dolor y la copa de angustia del SEÑOR Jesucristo en el padecimiento para  redimirnos, porque era necesario que soportara tal sacrificio el bendito Hijo de Dios, para completar su misión salvadora para recuperar con justicia divina lo que era suyo desde el principio, sus criaturas que vayeron en el engaño pecador de la desobediencia y la rebeldía. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servifo, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45.

 

6. Consumado es, Juan 19:30. En las tempranas horas de la tarde nuestro SEÑOR pronunció estas palabras, en momentos en que se estaba dando cumplimiento a la más sublime promesa de redención por la humanidad de Génesis 3:15. Su excelso y magno sacrificio estaba anulando el acta de decretos que había contra nosotros y que nos era contraria, y que hasta ese momento el adversario había manejado contra nuestras almas. El que cree en Mi, y muera a este mundo, vivirá. Porque todo aquel que vive creeyendo en Mí, tendrá vida eterna. Juan 11:25-26.


En Cristo Jesús, el Padre ya ha hecho todo lo que necesitamos en este mundo para sostenernos hasta partir de aqui; nuestro Amado Salvador marcó el nuevo comienzo de vida para  en su gloriosa resurrección salvadora, su resurreccíón es el sello de gracia del  nuevo pacto con su vida ofrendada y su sangre derramada, Y los salvados reciben la herencia de la vida eterna, Colosenses 2:14-17 y Hebreos 9:16.

 

7. Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu, palabra profetizada en Salmos 31:5, y cumplida en Lucas 23:46. Confirmando así la palabra, El Hijo de Dios confió plenamente en su Padre hasta el último momento, y en ese instante concretó el nuevo pacto para todo aquel que cree en Él, mientras las tinieblas y el infierno celebraban con densa oscuridad, creyendo que lo habían derrotado hasta que fue sepultado y resucitó al tercer día, Y se dispuso con los impíos su sepultura, pero con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca, Isaías 53:9.

 

Jesús había anunciado el derramamiento de su sangre para llevar a cabo el mejor Pacto; Él se hizo Hombre: nació, vivió, sufrió, murió y resucitó porque la muerte no lo pudo retener, Hechos 2:24; todo lo hizo en función del juramento decretado por el Padre, a favor de la raza caída que no podía salvarse por sí misma; y en el sacrificio de Jesucristo no hubo nada absurdo ni inesperado, fue el cumplimiento de lo anunciado por los profetas desde la antigüedad, era la consumación de algo planeado y preparado por el Padre en Génesis 3:15, solo derramando su sangre pura, limpia e inocente podíamos ser justificados, Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados, Mateo 26:28.

 

La puerta al Padre quedó abierta, Jesús dio su vida por nosotros, Él sabía el destino del hombre y por eso vino como hombre a sufrir, morir y resucitar para salvarnos y rescatarnos del infierno. Él es la puerta que abre camino a la humanidad para devolvernos al Dueño original; Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres, Efesios 4:8. El Aliento de vida lo resucitó y cumplió la voluntad del Eterno. Le dijo Jesús: YO SOY la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto vivirá, Juan 11:25.

 

Amén, gloria al Eterno Dios por los siglos de los siglos. Aleluya! A Él sea todo honor, reconocimiento y acciones de gracias por los siglos de los siglos. Amén.

 

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.


Observe el video y lo que sucedió en la cruz.





29 mar 2018

EL DOLOR DE SU CRUZ, NUESTRA VICTORIA


EL DOLOR DE SU CRUZ ES NUESTRA VICTORIA

Nuestro Salvador fue herido y traspasado por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo a favor de nuestra paz cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Isaías 53.

Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuimos curados, 1 Pedro 2:24.

Como se asombraron de Ti muchos, de tal manera fue desfigurado por los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, asombrará Él a muchas naciones…Isaías 52:13-15.

La crucifixión de nuestro Salvador es un suceso demasiado doloroso y conmovedor, ver morir a la persona más tierna, majestuosa, generosa y santa, es inentendible a la razón humana; el Rey de gloria tratado con indignidad y escarnio, convertido casi en un juguete de la atrevida soldadesca romana que como bestias salvajes se divertían con Él, hasta el día de hoy muchos no lo comprenden.

1. Su cuerpo flagelado, llagado y ensangrentado. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, Salmos 22:15a. Como raíz de tierra seca no había parecer en Él, ni hermosura ni atractivo, Él fue herido y molido por nuestros pecados, Isaías 53:2-5.

a. El cuerpo del SEÑOR fue violentado, castigado, herido con dolor intenso y chorreante de sangre, el Padre cargó en su Siervo todo el peso de nuestro pecado que mata, destruye y desfigura nuestro ser, por eso Jesús tuvo el aspecto de una una raíz seca que se hunde en la tierra; Jesús debía dirigir sus pasos a los asolamientos eternos para destruir todo el mal que el enemigo había hecho en el santuario, Salmos 74:3. Llegó a verse sin belleza ni esplendor, tal era su aspecto que no tenía nada atrayente. Los hombres lo despreciaron y lo rechazaron, fue angustiado y humillado con sufrimiento. Como alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta,, pero La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la cabeza del ángulo, Salmos 118:22.

Era viernes, el día siguiente sería la fiesta de la Pascua, los jefes judíos no querían que en el día sábado los tres hombres estuvieran colgados en las cruces, por eso le pidieron a Pilato que se les quebraran las piernas a los crucificados. Así los harían morir más rápido y podrían quitar los cuerpos del madero para que no estuvieran allí en día de reposo. Los soldados le quebraron las piernas a los dos que habían sido clavados junto a Jesús, pero cuando llegaron al SEÑOR, se dieron cuenta que ya había muerto, asi que no le quebraron las piernas para que se cumpliera lo profetizado: Porque el Padre guardó todos sus huesos y ninguno fue quebrantado, Salmos 34:20, todo para su perfecta resurrección y ascensión triunfante. 

Luego uno de los soldados atravesó su costado con una lanza, enseguida brotó sangre y agua, para que se cumpliera lo que dice la Biblia: Mirarán al que atravesaron, Salmos 19:37; con su cuerpo herido, flagelado y llagado nos traía sanidad y medicina venciendo la enfermedad; con su sangre derramada hasta el suelo nos limpió de nuestros pecados, y con su ascensión al cielo nos sentó junto a Él en lugares celestiales, otorgándonos cuerpo nuevo y vida eterna; cuando venga en su segunda venida será el Rey victorioso rescatando a su esposa, la Iglesia, Viene con las nubes y todo ojo lo verá, aún los que lo traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él, sí y amén, Apocalipsis 1:7. 

El que dice esto, también vio lo que pasó, y sabe que todo esto es cierto. Juan cuenta la verdad para que nosotros seamos creyentes. Juan 19: 32-37. Jesús no solo estaba cargando nuestro sufrimiento, enfermedades, pruebas y golpes del mundo, sino que también llevó nuestras iniquidades y debilidades de la vieja naturaleza caída para hacernos fuertes en El para que también soportemos y venzamos. Pensamos que el Padre lo había herido, que lo había castigado y humillado, con su cuerpo lacerado, golpeado, llagado y sangrante, pero en todo eso Jesús nos trajo sanidad y medicina, nos curó y nos reveló la abundancia de su paz y su verdad, Jeremías 33:6.

b. Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que arrancaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos, Isaías 50:6 y Mateo 26:67. Jesús fue molido a golpes y abatido a causa de nuestra rebeldía y desobediencia, fue afrentado y humillado arrancándole la barba, fue avergonzado cuando le arrancaron su ropa para colgarlo y exhibirlo desnudo en la cruz; lo escupieron y abofetearon, porque así recuperó nuestra dignidad y nos dejó su paz. No había parecer en Él ni hermosura, Isaías 53:2, así nos justificó y restauró delante del Padre.

El cuerpo maltratado, magullado y crucificado de Jesús nos ha liberado de toda enfermedad de toda bacteria, virus y dolencias raras para darnos completo bienestar físico. Le vendaron los ojos y le golpeaban el rostro, preguntándole: profetiza ¿quién es el que te golpea? Lucas 22:63-65, así rompió toda nuestra ceguera espiritual y con la luz de su faz nos iluminó el entendimiento a su verdad, Juan 8:12. Jesús en su cuerpo santo totalmente lacerado y desfigurado mató y dejó inoperante todo el mal que el enemigo había sembrado en nuestro cuerpo, y nos devolvió la integridad personal. Isaías 53.

2. La Corona de espinas. Los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza…Juan 19:2. La sagrada cabeza del más santo de los santos fue herida con crueldad y saña para sanar nuestra mente de malos recuerdos y ofensas de injusticia recibidas en el pasado, así limpió nuestros pensamientos y nos libera de los dardos de fuego del malgno; Cristo el esplendor de la gloria del Padre, con su corona de espinas profetizaba la realeza del Rey, único digno de adoración no solo por sus ángeles y la creación, sino también por los redimidos, porque por nosotros fue cruelmente afrentado y quebrantado. Como Cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores. Isaías 53:7.

La corona de espinas desfiguró el rostro del Mesías para hermosearnos al quitarnos la vergüenza del pecado, Él era como raíz de tierra seca y no había parecer ni hermosura en Él, estaba sin atractivo, Isaías 53:2; su rostro sangrante y desfigurado, quitó todo menosprecio de gente pecadora para hacernos reyes y sacerdotes, y honrarnos al sentarnos en lugares celestiales junto a Él. 1 Pedro 2:9 y Apocalipsis 1:6. 

Con la corona de espinas y una caña en su mano derecha, los burladores se hincaron de rodillas y hacían venías delante de Él diciendo: ¡salve Rey de los judíos! Juan 19:2-5; el csdtigo físico de su persona nos hizo espiritualmente libres con poder y en victoria. La burla y el rechazo a su realeza, con como si fuera un cualquiera, se convirtió en reconocimiento, alabanza y adoración al Gran Rey que vive para siempre. Isaías 53:3. 

Cristo nos devolvió la dignidad de hijos, ya no somos advenedizos ni extraños para el Padre, Efesios 2.9. Esto afirma que 1) Jesús efectivamente es Rey de reyes y SEÑOR de señores, Apocalipsis 19:16, habiendo sido el Siervo Sufriente, Isaías 53, y 2) Jesús es el Mesías Rey y SEÑOR Conquistador, Apocalipsis 19, que estuvo dispuesto a sufrir y soportar la afrenta y la humillación para quitar toda maldición y cambiar la altivez de rostro para que lo reflejemos a Él en amor y humildad; el justo por los injustos 1 Pedro 3:18, porque todos nos descarriamos como ovejas, y cada quién se apartó de Dios para tomar su propio camino. Isaías 53:6.

Abusaron de su bondad y nobleza, Salmos 22:7; pero con la corona de espinas restauró nuestra mente contaminada por la vanagloria y futilidad del mundo, así nos protege de la tentación que nos enreda y confunde haciéndonos caer en terribles decisiones y conceptos errados. Isaías 45:2-3, y conforme a su palabra, llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia en Cristo, por el poder del Espíritu que nos recuerda su palabra, Juan 14:26 y Efesios 4:22-23.

3. Los clavos en manos y pies. Horadaron mis manos y mis pies, Salmos 22:16. Los clavos en las manos del SEÑOR nos hicieron libres de la maldición lanzada en Génesis 3:17-19, Jesús sanó nuestras manos para bendecir y consolar a la gente, las limpió y fortaleció con su sangre para que trabajemos diligentemente y nuestro trabajo se convierta en bendición que exalte a Dios y haga prosperar no solo nuestra vida con excelencia y honestidad, sino también para orar, y adorar levantando manos puras y santas en la multiplicación del reino y la restauración de la tierra, así el Padre confirma la obra de nuestras manos a causa de hacer el bien, Salmos 90:17. El SEÑOR abrirá para ti su buen tesoro...para bendecir toda obra de tus manos; para que prestes a muchos, pero tú no tomes prestado. Deuteronomuo 28:12.

En el encuentro de Tomás con Jesús, toda la verdad de la crucifixión y resurrección se confirmó ante los ojos de los discipulos, que confesaron: ¡Hemos visto al Señor! Porque Tomás en su incredumidad dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en su costado, no creeré, Juan 20:25a. Con su cruz Jesús alivió la carga del trabajo pesado y eliminó toda maldición laboral para que sirvamos y disfrutemos con lo que hacemos. Isaías 53:8-12.

a. Clavos en sus manos. Dios había puesto toda autoridad y poder creativo en las manos de Adán y Eva, pero cuando ellos desobedecieron eso se perdió, satanás tuvo poder sobre los hechos de los hombres y era necesario que las manos del Cordero fueran horadadas y traspasadas para que tú y yo pudiéramos recuperar nuestra habilidad y dominio para diseñar con hermosura y destreza; la sangre de sus manos limpió toda obra de maldad. Canceló toda deuda, por decretos contra nosotros, que nos era adverso, lo quitó de en medio y lo clavó en la cruz. Colosenses 2:14.

Con sus manos clavadas al madero, Cristo destruyó todo lo que nos impide trabajar para Dios y eliminó toda suciedad que hacemos con las manos o el bien que dejamos de hacer, todo esto es para aquellos que se arrepienten y se vuelven a Él, Cristo para amar, abrazar y consolar con manos santas, sin ira ni contiendas. 1 Timoteo 2:8.

En el AT el SEÑOR dió bendición sobre nuestras manos, por cumplir y obedecer los mandamientos, Deuteronomio 30:8, también Dios nos promete bendición cuando oramos por los enfermos y ponemos las manos sobre ellos para que sanen; todo lo que toquen nuestras manos será bendito y prosperado, porque en el dolor de las manos de Jesús, todo su poder liberador vino a nuestras manos, para adorar y bendecir a Dios, Salmos 134:2.

b. Clavos en los pies. Cuando el hombre pecó el Creador dijo: pondré enemistad entre tú y la mujer, entre su simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el calcañar, Génesis 3:16.

Una de las maldiciones más grandes del ser humano que vive arruinado, estancado y errante es la maldición en los pies, esa fue la razón por la cual satanás tentó a Jesús en el desierto lo subió a la cima del templo y le dijo que se lanzará, pero omitió la promesa que dice: Que Dios con sus manos nos sostendrán para que nuestro pie no tropiece en piedra, Salmos 91:12. Estar paralizados de los pies es algo muy terrible y fuerte que nos impide ser nosotros mismos para movernos y trabajar; ser inútiles de los pies y sin Cristo, nos hace sentir miserables, dependientes, limitados y tristes como Mefiboset en 2 Samuel 9, pero Jesús nos hizo libres y aptos para toda buena obra.

La maldición de tropezar y caer solo se frustra cuando caminamos unidoa a Jesús en obediente sumisión y dependencia a la voz del Espíritu Santo. No hay pasos de bendición sobre el desobediente que camina sin Dios y en su propio parecer. Podemos entender la razón por la cual en el AT Dios ordenaba Quitarse el calzado de los pies porque era lugar santo, Éxodo 3:4-5.¿ Quién puede caminar sobre las brasas (del pecado) sin quemarse los pies? Proverbios 6:28; Pero el SEÑOR es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas, (de santidad). Habacuc 3:19.

Cuando Caín asesinó a su hermano, el SEÑOR lo maldijo a caminar errante y extranjero sobre la tierra, Génesis 4:11-13, porque ser errante y sin rumbo es maldición de inestabilidad en la tierra que nos niega producir fruto por no ser estables ni poseer un territorio fijo donde establecerse; Jesús también ordenó sacudir el polvo de los pies, como setencia contra la ciudadad y las personas que no recibieran a los mensajeros del Evangelio. Mateo 10:14-15. Pero con los clavos y la sangre de sus pies, Jesús, el SEÑOR aplasta a satanás bajo nuestros pies. Romanos 16:20.

La maldición sobre los pies del pecador es grande porque la huella de su maldad se va quedando en los hombres sobre la tierra, Corren presurosos a hacer el mal y derramar sangre, Proverbios 1:16, pero los redimidos vamos dejando huellas de bendición, Isaías 52:7 y Romanos 10:15; los hombre que no temen a su Creador dejan huellas de injusticia, pero la promesa de Génesis 1:28 solo se activa sobre pies bendecidos y lavados en la sangre del Cordero de Dios; los clavos en sus pies rompieron toda maldición de dolor y enfermedad de nuestros pies, y sobre los pasos que damos por la vida, Cristo ha enderezado nuestros pies para andar en su Luz, Salmos 56:13. Nuestros pies son libre en los clavos de Cristo, para que vayamos a predicar las Buenas Nuevas del bien, Isaías 52:7, Mateo 28:16-20, Marcos 16:15-18. Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra .e sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar. Me has despejado el camino, así que mis pies no flaquean. Salmos 18:35-36.

4. El costado traspasado. Mirarán al que traspasaron y llorarán, Zacarías 12:10, Juan 19:31-37. Jesús fue crucificado a la misma hora que los corderos de la pascua eran sacrificados en el templo. El no podía ser lapidado según la ley judía, por eso se ordenó abrir su corazón con la lanza como se hacía con el cordero degollado de la pascua; a ese animalito le dejaban chorrear su sangre hasta la última gota; Juan 1-29, así Jesús limpió el pecado del mundo. Y se verificó con su muerte cuando uno de los soldados atravesó el costado, como era la costumbre. Salmos 34:20.

La herida en su costado ratifica el supremo amor de Dios por la humanidad, esa clase de amor que salva con pasión y une al hombre y la mujer; razón por la cual Eva fue sacada del costado de Adán. Génesis 2:21-22; del costado de Jesús brota el amor entre los esposos, Él es el Esposo de la Iglesia, que con su costado traspasado y el corazón roto ha hecho que su amada pueda entrar y descansar en su pecho. Mateo 11:28-29.

Dios nos despierta desde el costado de nuestro corazón para que las cadenas caigan, Hechos 12:7; de su costado no solo salió sangre, también agua, resaltando la presencia y sello del Espíritu Santo en nuestro interior, pues con su sacrificio salvador nos vivifica espiritualmente como resultado de la justificación, Romanos 5:1-11. El agua y la sangre dan testimonio por el Espíritu. Romanos 5:6-8.

El agua también hace referencia a la fuente salutífera de Ezequiel 47:1-12 que sana nuestras emociones y nos da balance, son aguas vivas que brotan del trono de Dios, Cristo sacando agua de su pecho son las aguas vivas de su Espíritu que vivifica al alma sedienta que busca refugio en Él como lo hizo la samaritana, para que nademos en ellas y no tengamos sed jamás, que tengamos sanidad y vida abundante; alrededor de ese río de agua viva, habrán muchos pescadores, lanzando sus redes para que miles sean salvos. Jesús es el Dador de las aguas salutiferas que brotan a nuestro interior como ríos que saltan para vida eterna, Juan 4:10 y 7:37-39.

La grandeza del sacrificio de Jesús nos confirma el incomparable amor del Padre por la novia del Cordero que Él viene a buscar. Jesús, el Servidor sufriente del Padre se constituyó en Rey y SEÑOR por la eternidad. He aquí mi siervo, YO lo sostendré, mi escogido en quien mi alma tiene contentamiento, he puesto sobre Él mi Espíritu; Él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humea; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia…te pondré por pacto al pueblo y por luz a las naciones…Isaías 42.

Según el libro de Éxodo 12:3 y 21, un cordero correspondía por familia y por un grupo de familia; los huesos completos y perfectos de Jesús en su muerte, nos da la garantía de la conservación salvadora dentro de la familia de Dios en Cristo, su Iglesia, Juan 6:53-56, a ella pertenecen todos aquellos que participan del cuerpo y la sangre de Cristo, aquellos que han sido redimidos y lavados pero que cuidan su salvación hasta el fin. Hebreos 2:1-3.. 

En el sacrificio del Cordero, Juan 1:29-34, judíos y gentiles pueden ser salvos en Jesús porque de dos pueblos hizo uno, Efesios 2:14-16. Solo Jesús ha sido y será el único Pastor que tiene derecho a pedir unidad con insistencia  en su cuerpo. Juan 17:21-24.

En su sacrificio, y su sangre derramada, Jesús estableció un solo cuerpo, una sola novia, una sola esposa, un solo pueblo, una sola congregación, su Iglesia, un real sacerdocio, un linaje escogido, una nación santa, 1 Pedro 2:9, la cual permanecerá indestructible, porque las puertas del Hades no prevalecerán contra ella, Mateo 16:18. El costado traspasado de Jesús, edifica y une en un solo corazón a su Cuerpo. 2 Corintios 1:21 y 1 Pedro 5:10.

En la aparente derrota circunstancial de Cristo en la cruz tenemos la contundente victoria eterna contra satán, Jesús, la Roca inconmovible que nos sostiene y esconde del mal, En la Roca inamovible de los siglos, Isaías 26:1-6. En el costado traspasado y el corazón roto de Jesús, está abierta la puerta para todo aquel que quiera entrar a su reino, a través del puente de su cruz que rompe el abismo que nos separaba de Dios desde el primer Adán, pero Cristo nos abre nuevo camino al Padre; de su costado se extrajo la nueva Eva, la nueva humanidad que debe vivir en perpetua interdependencia e interrelación con su Salvador. Isaías 44:22.

La vida y muerte del rey Josías es un cuadro de Jesús. 2 Crónicas 35:20-27, Jesús, el Hijo de Dios es el único Rey santo entre los hijos de David que purifica el templo limpiando y derribando toda idolatría para restaurar el genuino culto a Dios desde el corazón humano, en Espíritu y verdad, y en su templo y su altar se celebra continuamente la pascua que nos libertó del Egipto del mundo y las garras faraónicas de satán; Cristo nuestra Pascua, el mejor regalo desde el Edén. Éxodo, Mateo 10:32 y Romanos 10:9.

El Rey fue traicionado, Salmos 41:10, su mejor amigo negoció su vida con los pecadores como si fuera una mercancía de poco valor, Zacarías 11:13, se le sepultó como cualquier hombre pero su tumba fue de ricos, Isaías 53:9, con sus vestidos echaron suertes, Salmos 22:18, en el tormento de su cuerpo, Cristo destruyó el pecado antiguo, presente y el que podamos cometer mañana, allí hay gracia para arrepentirnos, alcanzar perdón, empezar de nuevo, ser salvos y caminar bajo la luz de su dulce mirada protectora. 1 Pedro 2:24, Romanos 4:5.

Cristo nos hizo verdaderamente libres, Anulando el acta de decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola, de en medio y clavándola en la cruz, despojó a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfandp sobre ellos en la cruz, Colosesnses 2:14-15, Él completó el sello de su victoria con su resurrección y ascención al cielo junto al Padre para prepararnos lugar, Ascendiste a las alturas, libertaste a los cautivos, tomaste dones de los hombres, aún de los rebeldes para establecer tu morada, Salmos 68:18, Lucas 24:50-51. En su cruz, está nuestra victoria eternamente y para siempre, la libertad en Cristo es total, completa y para siempre. Hebreos 10:12. ¡Glorificado sea el Rey!

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y ser idora de su reino.

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