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25 mar 2018

JUVENTUD, Y JÓVENES, NO ADOLESCENTES


¿DEBEMOS LOS CRISTIANOS USAR EL TÉRMINO ADOLESCENTE?

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Eclesiastés 3:11.

Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven y que aún no han llegado los tiempos difíciles; porque ya vendrán tiempos en que digas:  No me trae ningún placer vivirlos, Eclesiastés 12:1.

En hebreo no existe una palabra que se refiera a “adolescencia”, lo que sí encontramos es naar, que se traduce como crío, niño, joven en temprana edad y muchacho en proceso de madurez; “adolescencia” como muchos otros términos que se han hecho familiares en el vocabulario cristiano, tienen un sentido y trasfondo que ignoramos pero que están fuertemente ligados al mundo y su ausencia de Dios; son términos que han atado y robado bendición al pueblo de Dios, vocablos que directa e indirectamente han interferido con el sentido de la verdadera vida cristiana; Dios nos creó únicos y perfectos como lo es Él, llamados para ser adoradores ciudadanos de su reino llevando vidas no solo natural sino también espiritualmente, 2 Corintios 10:3.

Hemos sido salvados en Cristo para movernos con su sabiduría y su prudencia en medio de un mundo que cada vez más reniega y se aleja de su Creador, y aunque estamos aquí, NO pertenecemos ni vivimos conforme a la corriente del mundo, No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato y lo que es perfecto, Romanos 12:2..

1. La palabra “adolecer” según el diccionario español significa, sufrir ciertos defectos, tener alguna carencia, padecer un vicio o una enfermedad, es decir que “adolescente” según la opinión humanista es alguien con defectos y falencias, que carece de capacidad, fortalezas y originalidad; cuando una persona pasa de la niñez a la adultez, enfrenta un momento normal en su etapa de crecimiento en que le surgen preguntas que los padres deben estar listos a responder con sabiduría de Dios, pero las personas en ese momento de su vida NO adolescen, no son incompletos, ni minusválidos problemáticos, simplemente van en proceso de crecimiento físico y entran al período de madurez emocional y mental para desarrollar voluntad.

Pablo inspirado por el Espíritu Santo habla a los padres diciendo: Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor, Efesios 6:4. Es ahí cuando empiezan a surgir los problemas de identidad y pertenencia de los niños en proceso de madurez; sus padres y los adultos que los rodean no tenemos el suficiente amor, conocimiento, prudencia, humildad y tiempo para dedicarles y responderles sus preguntas, aclarando sus dudas e inquietudes que les cree un ambiente de confianza y seguridad que los haga sentir amados, comprendidos, aceptados, tenidos en cuenta, reconocidos e importantes; por eso muchos se vuelven rebeldes, silenciosos, alejados del núcleo familiar y de los mayores.

Dios mismo nos da ejemplo de tener en cuenta a los jóvenes en edad temprana, Dios los ve capaces como los creó, con dones y fortalezas, como valientes talentosos que pueden ser usados para su gloria y sus propósitos; así lo hizo con Samuel, Jeremías, Daniel, David, Timoteo y muchos otros que nos menciona la biblia, Y yo dije: ¡ah! ¡ah Señor YHWH! He aquí que, no se hablar, porque soy niño. Pero el Señor me dijo: No digas que eres muy joven, porque tú irás a donde YO te mande y dirás lo que YO te ordene, Jeremías 1:6-7. Siga leyendo hasta el 12.

En el proceso de la niñez a la adultez, la persona no adolece ni carece de nada, es algo normal a su edad, empieza a conocer y descubrir la vida con una mentalidad mayor, ya no con la simpleza y el desconocimiento de un niño, sino que su cerebro comienza a ampliar la esfera del conocimiento y del sentido común, intentando encontrar el significado y valor de la vida, 
y bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud, Lamentaciones 3:27; este texto nos amplía la visión del desempeño responsable que un joven debe empezar a tener para responsabilizarse frente a su propia vida, el NT lo confirma, Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza, 1 Timoteo 4:12.

Surge entonces la pregunta ¿Si Dios el Creador de todo formó y creó al ser humano como el sello de su gloria, ¿Pudo el Diseñador del universo hacer algo imperfecto, incompleto y defectuoso? Definitivamente NO. 
Todo lo hizo hermoso en su tiempo, Él en el momento preciso, todo lo hizo perfecto; puso además en la mente humana la idea de lo infinito y lo eterno, aun cuando el ser humano no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que Él hará, Eclesiastés 3:11.

Estudiando la palabra de Dios, constatamos que sólo hay dos versículos en toda la Escritura que usa la palabra “adolescente”, Eclesiastés 11:9-10; soy una persona de 62 años y recuerdo muy bien que hasta los años 70´s, no se conocía ni se rotulaba a los jóvenes con el término “adolescente”, este apelativo se introdujo por la psicología con el educador y psicólogo, americano, Granville F. Stanley Hall en 1904 y al usarlo, éste sicólogo aludía que la adolescencia era como un segundo nacimiento del ser humano, todo lo cual contradice la palabra de Dios, ya que escrituralmente sabemos que el nuevo nacimiento o segundo nacimiento de toda persona, es cuando reconocemos y recibimos a Cristo como Señor y Salvador y no como dice la psicología y la ciencia sin Dios, Juan 3:3-5.

Reina Valera, hizo su primera versión en 1602, no obstante la que usa el término adolescencia, fue la realizada en 1960, años después de que Granville F. Stanley Hall acuñara el término en 1904. Observemos cómo lo tradujo la primera versión de la Reina Valera en 1602. Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos; mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios a juicio. Quita pues el enojo de tu corazón, y acepta el mal de tu carne, porque la mocedad (etapa de muchacho) y la juventud son vanidad. Eclesiastés 3:9-10 RVR..

2. Si vamos al diccionario de la Real Academia, mocedad se define como juventud, y mancebo como el muchacho que está dejando la niñez, no “adolescente”. La biblia usa la palabra muchacho 56 veces: 49 veces en el AT y 7 veces en el NT. Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Génesis 21:17. Un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces pequeños está aquí; ¿pero qué es esto entre tantos? Juan 6:9
. La palabra muchacho, hace referencia a un jovencito entre los doce y los 19 años porque la mayoŕía de edad en la costumbre hebrea es a los 20 años.

En los 80´s, empezó a tomar fuerza el término  “adolescencia”-“adolescente”, debido a la modernidad y el consumismo que abrieron camino a la economía de la Psicología; con la modernidad reforzaron y marcaron hitos, mitos y ritos acerca de los problemas de las nuevas generaciones, no sólo frente a ellos mismos, sino con la familia y la sociedad, Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño, 1 Corintios 13:3.

Estos enfoques empezaron a llenar de tristeza, conflicto, dolor, confusión e impotencia a los padres y educadores frente al manejo y guía de los niños durante la temprana juventud hasta la mayoría de edad. La verdad es que todos humanamente pasamos y vivimos el ciclo vital natural y normal de crecimiento que abandona la niñez, pasando por la juventud hasta llegar a la vejez; tiempo para el cual la palabra de Dios tiene el consejo perfecto, Joven, huye de las pasiones de la juventud, y busca la justicia, la fe, el amor y paz, junto con todos los que invocan al Señor con un corazón limpio, 2 Timoteo 2:22.

No somos impotentes como padres, educadores y conductores de nuestras nuevas generaciones como el mundo nos ha hecho creer, somos poderosos en Cristo para darles ejemplo, amarlos y guiarlos por el camino de la rectitud, la verdad y la justicia. Debemos afrontar nuestra responsabilidad de padre educadores y adultos responsables para darle el afecto que corresponde a nuestrosctempranos jóvenes, proveerles el conocimiento y tomar el tiempo necesario para acompañarlos en su proceso vital y tener hermosas nuevas generaciones , que amen a Dios como al Padre que es y reverencien a Cristo como su Salvador, que lo conozcan por el amor y respeto en familia, de manera activa y pujante en todos los campos de la vida,  para que sean sanos emocional, física y espiritualmente, esto lo escribo con muchas lágrimas.

3. Por otra parte, “adolescente” procede también del difunto latín “adolescere”, término que implica dolencia o dolor, tener o padecer un defecto; encenderse como una llama y arder para quemar; dicho término era usado para las ofrendas y sacrificios rituales idolátricos de los muchos santos difuntos, imàgenes y en honor a los dioses paganos. Conocer esto, es algo que verdaderamente me impacta, viendo la nefasta rotulación contra nuestros niños y jóvenes que han estado atados enfrentando dolor, abandono, maltrato y sufrimiento desde hace décadas, A cualquiera que haga caer en pecado a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, más le valdría que lo hundieran en lo profundo del mar con una gran piedra de molino atada a su cuello, Mateo 18:6.
 
Se ha estigmatizado y denigrado a nuestras nuevas generaciones haciéndolos víctimas dignos de lástima, considerándolos y recalcándoles carencias y debilidades que están lejos de tener según el diseño de Dios, y hemos dejado de enseñarles acerca de su Creador y sus dones; no hemos reforzado sus cualidades y talentos dados por el Creador. Demasiado triste saber todo esto.


Hemos generado aislamiento, mutismo, rebeldía e independencia en nuestra juventud en vez de atraerlos con amor, respeto y sujeción a la autoridad del hogar, la escuela y el orden social; por todo esto hoy enfrentamos grandes dificultades, perdidas, vicios, suicidios, impurezas sexuales, desubicación y falta de horizonte porque no hemos edificado su identidad ni los hemos hecho sentir que pertenecen a una familia y a Dios; hemos criado una juventud suelta, mal enfocada, mal enseñada, mal tratada, mal formada y mal educada según el mundo y no según DIOS. Miren bien que nadie los engañe con huecas filosofías y vanas sutilezas, según las teorías y argumentos de los hombres, conforme a los poderes que dominan en el mundo, y no según Cristo, Colosenses 2:8.

Los psicólogos y la ciencia sin Dios se han encargado de hacerle creer a los jóvenes, a las familias y a la sociedad que el paso de la niñez a la adultez es una etapa compleja y conflictiva difícil de manejar, en la que se sufre por crecer, desarrollarse, salir del mundo infantil, adquirir responsabilidad, madurez, compromiso y destrezas para pasar a formar parte del mundo de los mayores, Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño, 1 Corintios 13:3.

Ellos han hecho de este proceso natural una crisis, cuando en realidad es algo normal; a los jóvenes no les falta nada ni carecen de nada, simplemente están creciendo saludablemente de acuerdo a la edad; ésta no es una etapa traumática, sino un proceso de maduración para el cual Dios advierte: Padres, les escribo a ustedes porque han conocido al que ya existía desde el principio, les escribo a ustedes jóvenes porque han vencido al maligno, 1 Juan 2:13.  Usemos el término muchacho y jovencito como antiguamente, o pre-juvenil como se usa en el deporte, ¿por qué no usar juventud temprana, muchachos, jovencitos, jóvenes Timoteos en vez de “adolescentes”? Resultaría beneficioso y se cambiaría el comportamiento, mental y la actitud y de todos.

Pablo dice a Timoteo que nadie tenga en poco su juventud, 1 Timoteo 4:12; tanto la familia como la sociedad se han encargado de denigrar y menoscabar al ser humano en el mejor momento de du vida, en el tiempo de mayor empuje, vigor y fuerza vital; lamentablemente, desde hace décadas hemos sido castrados de todo nuestro potencial, y difícilmente muy pocos han podido surgir y avanzar. Dios nos perdone y tenga misericordia.

Si realmente somos espirituales guiados por el Espíritu de Dios, podemos decir con certeza que la ciencia, expresamente la psicología, ha  paraluzado en muchos casos y limitado a nuestras jóvenes generaciones, el diablo les ha enredado la vida y el mundo les ha confundido el alma, clasificándolos de conflictivos, rebeldes, llenos de dificultades, carencias y dolores, cuando realmente son hermosos seres humanos en desarrollo como nuestro Creador lo diseñó, y por lo cual advierte: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar la palabra de Dios, Salmos 119:9. ¿Cómo puede un joven guardar pura su vida? Conociendo a su Creador y viviendo su palabra.

Lo más triste de todo esto es que la misma consejería cristiana afirma la atadura de este término, usándolo en tratamientos psicológicos desde el punto de vista del mundo y no según Dios. Bíblicamente solo existen tres términos para referirse a los ciclos vitales de una persona: niñez, juventud y vejez lo cual es sabio y coherente con la esencia del mismo Diseñador que se manifiesta como Padre, Hijo y Espíritu Santo, indicando perfección divina en unión, aprobación y consumación, así como el ser humano es espíritu, alma y cuerpo, y un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente, Eclesiastés 4:12. Dios, familia e hijos, podrán hacer una sociedad sólida, firme y fuerte en principios, valores y virtudes, tomados de la mano de nuestro Diseñador divino, obedeciendo y viviendo su Manual eterno. A quien sea la honra y el honor por siempre.

Debemos ponernos de acuerdo con Dios, enseñar la doctrina bíblica dada desde la antigüedad, para romper las ataduras de nuevas generaciones, no permitir que se divida más su alma, su espíritu y su vida, hacer conexión entre ellos y Dios, unirlos a la familia, tenerlos más activamente participando en sociedad junto a su familia, y mejor aún, que sean amigos de Jesús, para que les resulta más fácil aceptar la vida y aceptar a Dios como Padre, que aprendan a sujetarse a toda autoridad y se destruya en ellos el espíritu de rebelión, que se origina y opera en satanás. Deténganse en el camino por un momento, miren y pregunten por las instrucciones que fueron dadas en la antigüedad, anden por ellas y no se aparten del Camino. Así hallarán el descanso anhelado…Jeremías 6:16.

Dios ha hecho todo perfecto y todo sucede a su debido tiempo, pero esa etapa de la infancia a la edad adulta, requiere de mayor afecto, atención, dedicación comprensión y acompañamiento por parte de todos los mayores para demarcar lineamientos del bien y erradicar ideas erróneas; esa es la razón por la cual la Biblia posee tantos consejos enfocados a los jóvenes y los padres, Hijo mío, atiende a la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre, pues serán para ti un bello adorno; como un collar o una corona. Si los pecadores quieren engañarte, no se lo permitas, hijo mío! Proverbios 1:8-10.

Algunos dirán que esto no es importante, pero la Biblia en el original, usa la frase temprana edad, Alégrate, joven en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu temprana edad; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero debes saber, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita pues de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque los años tempranos de la juventud son vanidad, Eclesiastés 11:9-10.

Si la palabra de Dios solamente menciona niños, jóvenes, adultos y ancianos, entonces ¿por qué hemos de amoldarnos al mundo? No se conformen a este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su entendimiento, para que comprueben que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, Romanos 12:2. Hablemos palabra de Dios, usemos el lenguaje del reino, no el lenguaje del mundo que ata, trastorna, confunde, roba bendición y no permite vivir la vida cristiana a plenitud como Jesucristo nos enseñó, Poco después, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: -Seguro que tú también eres uno de ellos. Hasta tu manera de hablar te delata, Mateo 26:73.

Concluyo diciendo que debemos empezar a llamar a nuestros niños, niños y a nuestros jóvenes, jóvenes,; debemos trabajar más con ellos, eliminar el lenguaje del mundo que ha marcado y atado; empecemos a bendecirlos, a formar en ellos un carácter firme y definido en Cristo con sentido de identidad en famlia y en Dios y sentido de pertenencia al Reino del Eterno; conforme al ejemplo de Jesús, su palabra y la esencia del evangelio que es el amor. Luchemos, restauremos y renovemos; hagamos algo por salvar, ayudar y bendecir a nuestros pequeñitos y a nuestros jóvenes. Bastantes desvelos y lágrimas nos han costado y nos siguen costando. Ellos lo valen.

Mg. MEHC, sierva del Dios vivo, real y verdadero.                                                                      




21 mar 2018

TERQUEDAD ES ALTIVEZ DE ESPÍRITU

MEJOR ES LA DOCILIDAD QUE LA TERQUEDAD Y LA HUMILDAD QUE LA ARROGANCIA

Pero ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino que anduvieron en sus propio razonamiento, debido a la terquedad de su malvado corazón, y en vez de volverse a Mí, me volvieron la espalda, Jeremías 7:24.

¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que es la bondad de Dios la que te guía al arrepentimiento para volverte a Él? Romanos 2:4.

El hombre que reprendido muchas veces endurece la cerviz, de repente será quebrantado y no habrá para él medicina, Proverbios 29:1.

En el original hebreo terquedad significa reventar fuertemente y de forma violenta, indicando que hay  soberbia y altivez de espíritu con un corazón necio, ególatra, orgulloso, desobediente, y centrado en sí mismo, es un grave pecado del alma humana que se niega a reconocer, escuchar y obedecer a Dios, y espera que todos le sirvan, debido a un corazón endurecido; la persona terca es altiva y confia solo en su propio criterio, poniéndose por encima de la voluntad de Dios; el terco es obstinado y obcecado con un interior de autosuficiencia y resistencia a la corrección; mientras que la humildad representa a alguien que reconoce a Dios, depende de Él y posee un corazón obediente,enseñable y dispuesto a servir. Y antes del quebrantamiento del terco, muestra su soberbia, y altivez de espíritu que termina en su caida total. Provetbios 16:18.

Es decir, que la terquedad y la altivez preceden a la caída del necio impidiendo que el sujeto reconozca su necesidad de Dios, porque es alguien rebelde, obstinado y orgullo con maldad en su corazón, insistiendo en su propio camino, aún sabiendo lo que Dios ha dicho, se niega a inclinar su cabeza ante su Creador, cerrando toda oportunidad de misericordia por parte de Dios; el terco y altivo se mete en muchos problemas con actitud abusiva, violenta, burlona, sarcástica y mal sana. Es una persona que llega a ser dura, cerrada, altanera y blasfema, así como humillante con su prójimo, y es Dios quien se encarga de quebrantarlo severamente. El hombre que reprendido endurece su cervíz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. Proverbios 29:1. Tiene el entendimiento oscurecido, y es ajeno a,la vida de Dios, debido a la dureza de su corazón. Efesios 4:18; terquedad y altivez van de la mano, así también docilidad y humildad.  
                                                                      
La terquedad espiritual comienza cuando una persona, oye la voz de Dios, pero la desobedece y no le da importancia, faraón de Egipto es un claro ejemplo de tequedad y altivez, éste endurecía más su corazón con los mensajes y señales de Dios, respondiendo con obstinada tenacidad, porfiado, inflexible y torpe, arraigando su propio parecer en el corazón llevándolo  a  actuar neciamente sin atender razones prudentes, así es un corazón faraónico terco y altivo. Los malvados son demasiado tercos y orgullosos para buscar a Dios; actúan como si YHVH estuviera muerto; levantan insolentes la nariz,  diciendo: No hay quien me pida cuentas. Salmos 10:4. 

Para tratar a un  terco debemos estar revestidos del poder del Espíritu Santo y del carácter, templanza, firmeza de espíritu, santidad y personalidad de Jesucristo, para no caer en la misma red en que él terco altivo y necio está, y que tampoco le segamos la cuerda, ni las pretenciones de su necedad. Nunca respondas al necio conforme a su necedad, para que no seas tú tambien como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión. Proverbios  26.4-5.     
                                  
Una persona terca impide que Dios obre en su vida porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como idolatría la obstinación 1 Samuel 15:23; todo terco altivo se roba a sí mismo las bendiciones por ser porfiado, rebelde y obcecado, persistiendo en su maldad acostumbrada, su manera de pensar, actuar y vivir, diciendo y haciendo lo que a él le parece, pues la terquedad le impide ser sabio debido a su carácter cerrado y centrado en sí mismo, pues es agólatra; el terco se daña a sí mismo y daña a otros, en el fondo de su corazón piensa en si mismo, en sus ambiciones y apetitos. Un corazón terco y altivo es impertinente, por lo cual acumula ira y castigo para el día de justo juicio de Dios. Romanos 2:5.

El terco y altivo de espíritu no admite reproche ni presta atención a los razonamientos de otros; carece de sentido común, es alguién que no hace nada por cambiar ni mejorar, creyendo que siempre tiene la razón y asumiendo que está en lo correcto; es alguien que no se autoanaliza ni se detiene a reflexionar instrospectivamente para confrontarse consigo mismo, y ante Dios, por eso Dios lo resiste, Santiago 4:6, por eso, Si oyes la voz de Dios, no endurezcas el corazón, Hebreos 3:15. Los tercos altivos no obedecen, sino que endurecen su cerviz, y no creen a YHVH su Dios. 2 Reyes 17:14.

Quizá a ti a mi nos han dicho en algún momento que somos tercos o necios, porque esos defectos de carácter se reflejan en las palabras, las acciones y la manera de ser y de vivir. Somos tercos cuando nos mantenemos fijos en una opinión o una actitud equivocada dándole cabida a la necedad. La terquedad es peligrosa para nuestra vida porque nos vuelve altivos y orgullosos, demostrando que el corazón está lleno de egoísmo, avaricia, soberbia y autosuficiencia para ganar el mundo. Porque YO sé que eres muy obstinado; que tu cuello es tendón de hierro, y que tu frente es de bronce…Isaías 48:4-8.

Alguien terco siempre defiende a capa y espada sus ideas y su posición casi siempre errada, puede ser cruel y malvado; en muchos casos se torna insoportable porque con él no se puede contar; es inconstante y de doble ánimo, por eso en un terco altivo no se puede confiar, no coopera en beneficio de nadie, a menos que saque algo de provecho. Son personas conflictivas, desalmados, e inflexibles que no quieren servir, ni sacrificarse por otros; en ciertos momentos la verdad, el verdadero cambio y lo novedoso les causa escozor y molestia y se niegan a acatar leyes e instrucciones de otros, no prestando atención y demostrando desinterés e indiferencia, aún por los niños…Nuestros padres obraron con soberbia, endurecieron su cerviz y no escucharon los mandamientos de Dios. Nehemías 8:16; El pueblo sufrió las consecuencias por negarse a escuchar la voz de Dios y lo rechazaron. Salmos 81:11-12.

El pecado de la terquedad avanza si no se corrige rindiendo el alma y la vida al dulce, misericordioso y bondadoso Dios a quien le agrada el corazón humilde y sincero, Porque es Dios quien da gracia a los humildes, 1 Pedro 5:5; Dios ordena que seamos humildes y mansos de corazón, Mateo 11:29, porque Él sabe a lo que nos exponemos con la soberbia, lo que conlleva la altivez, arrogancia y terquedad que se va transformando en obstinación, hasta llegar a la obcecación, que la Biblia llama ceguera espiritual y dureza de corazón con una mente cerrada que esparce grandes tinieblas, llegando al punto de no razonar ni pensar sino altercar y agredir. La terquedad es insensatez que proviene de una raíz de iniquidad de autosufiencia, autoengaño y rebelión...El que endurece su corazón caerá en el infortunio. Proverbios 28:14.

Dios en su infinita soberanía y perfección nos creó con la capacidad mental para reflexionar y diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo errado y lo correcto, entre lo justo y lo injusto; en Tito 1:7 encontramos dentro de las advertencias para los servidires de Dios, que debemos evitar ser terco, lo cual se traduce como arrogante, soberbio y obstinado; indicando a una persona que hace lo que quiere e ignora la autoridad, queriendo siempre imponer lo suyo, porque se complace a sí mismo sin importarle los demás, pues se cree más que otros, llegando incluso a burlarse, blasfemar y cuestionar las instrucciones de Dios, Porque no me escucharon ni inclinaron su oído, sino que endurecieton su cerviz, para hacer peor que sus padres. Jeremías 7:26.

Es tan grave el pecado de la terquedad, que el AT lo llama escarnecedor: Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso, que obra en la insolencia de su malcriado y vanidoso corazón, Proverbios 21:24, palabra que encontramos como hombre malo en Salmos 1:5, hablando del hombre pecador; la terca y altanera soberbia es característica propia y clara de Luzbel que se rebeló en el mismo cielo contra la soberanía de su Creador:  tu soberbia te engañó, y la terquedad de tu corazón, Jeremías 49:16...seré semejante al Altísimo...pero serás echado como basura repugnante Isaías 14:12-20. Dios nos advierte que cuando procedemos obstinadamente, nos estamos haciendo enemigos de Él. Por lo tanto la terquedad que es altivez de corazón es un pecado condenado por el Eterno. Duros de cervíz, e impuros de corazón y de oídos...Hechos 7:51.

La terquedad es peligrosa para nuestra vida porque con ello demostramos que en nuestro corazón se anida indiferencia ante Dios, lejanía a su presencia, soberbia, rebeldía y altivez, con una raíz de amargura, odio, envidia, avaricia y codicia, por eso la palabra dice que el Eterno Dios rechaza a los altivos, El Señor es excelso, y atiende al humilde, pero al altivo mira de lejos. Salmos 138:6.

Esta es la profundidad del pecado por el cual el Eterno Dios determinó que en el pueblo de Israel, los mayores de 20 años hacia arriba no entrarían a la tierra prometida y cayeron muertos en el desierto; traían la misma raíz de rebelión y desobediencia que posee el archienemigo de Dios, al que actúe movido por la soberbia y la desobediencia a la decisión del sacerdote que está allí sirviendo al SEÑOR, o al juez, se le condenará a muerte. Así acabarán ustedes con la maldad en medio de mi pueblo, Deuteronomio 17:12, vemos claramente que este es un pecado grave y condenado con muerte por parte de Dios.

La persona terca y obstinada siempre está a la defensiva y a la ofensiva, no toma responsabilidades, si se equivoca ke echa la culpa a otros, se molesta cuando le llevan la contraria, discute apasionada y acaloradamente defendiendo sus argumentosvy puntos de vista, así sea algo de menor importancia, lo discute con furor; no es alguien fácil de convencer con una idea diferente a la suya, una vez que decide su rumbo, nada lo hará cambiar, se frustra y se enoja mucho cuando sus planes y propósitos no salen bien o son cambiados, no distingue entre un ataque personal y una diferencia de opinión o de parecer. Pongan en su corazón los mandatos del SEÑOR, y no endurezcan más la cerviz con la terquedad. Deuteronomio 10:16.

El pecado de terquedad y obstinación es rebelión por egolatría suplantando a Dios y poniéndonos en su lugar; las personas tercas no se someten a Dios, ni tampoco a las leyes ni a las autoridades; la biblia está llena de ejemplos de personas que quisieron prevalecer por encima de los demás y evadir la voluntad de su Creador, entre aquellos que quisieron imponer sus opiniones y conductas, está Saúl a quien el profeta Samuel amonestó de parte del SEÑOR y le dijo: Porque la rebelión es como pecado de adivinación, y la desobediencia, como iniquidad de idolatría. Por cuanto has desechado la palabra del Señor, Él también te ha desechado para que no seas rey, 1 Samuel 15:23.

No podemos negociar con el pecado, y si defendamos nuestra fe, siempre será necesario tener una actitud de amor y humildad, Pero aun si por actuar con rectitud han de sufrir, ¡dichosos! No tengan miedo a nadie, ni se asusten, sino honren a Cristo como SEÑOR en sus corazones. Estén siempre preparados a responder a todo el que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con humildad y respeto. Pórtense de tal modo que tenga tranquilidad su conciencia, para que los que hablan mal de su buena conducta como seguidores de Cristo, se avergüencen de sus propias palabras, 1 Pedro 3:14-16.

La obstinación es lo opuesto a la humildad, mientras que el humilde cede y se pone en el lugar del otro y al nivel de un niño, el terco  se pone por encima, prefiere defender su posición para prevalecer, el humilde valora a los demás, el terco rechaza y alterca. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que entre ustedes quiera ser el más grande, deberá servir a los demás, Mateo 20:26. Humildad es obediencia y servicio, ejemplificado cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos. Mateo 20:20-28, Juan 13:4-5.

Muchos no ceden por temor a perder lo que ambicionan, no quieren verse vulnerados según ellos, pero no saben que perderán el respeto al mostrarse fuertes con su dureza, cuando en realidad son débiles, inconstantes e inconsistentes; por eso dentro del pueblo de Dios no debe usarse el concepto de “líder” porque encierra terquedad, siberbia y rebeldía; el vocablo liderazgo hace a las personas mandonas, exigentes, imponentes, inflexibles y tiranas, mientras que el concepto de siervo, jefe, dirigente y servidor nos permite ser humildes, serenos, flexibles, con autoridad en amor y accesibles a los que tenemos alrededor. El excelso SEÑOR nuestro Dios, atiende al humilde y mira de lejos al altivo. Salmos 138:6.

Jetro aconsejó a Moisés poner jefes: escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez, Éxodo 18:21. Resulta cuestionable dentro del cuerpo de Cristo llamar a un “líder humilde”, porque es algo irónico, el mundo ha impuesto un concepto a la palabra líder para estar por encima de otros y eso lo asimila el vulnerable cerebro humano para ser soberbios; el concepto en el reino de Dios es servidor, algo totalmente opuesto al mundo. Porque si alguno quiere ser el primero y el más grande, que sea el servidor de todos. Mateo 20:26 y Marcos 9:35.

Hay solo una solución y una medicina para poder liberarnos de la terquedad y la altivez de espiritu, y es rindiendo el corazón a Cristo, confesando este pecado de terquedad y altivez, viniendo humillados de rodillas ante Dios y arrepentidos. Él Eterno promete sanarnos y liberarnos. Porque así ha dicho el SEÑOR Todopoderoso: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte, no hay para ti medicamentos eficaces. Todos…te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y la multitud de tus pecados…Mas YO haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice YHVH…Jeremías 30:12-17. El único medicamento sanador para la terca obstinación es el perdón y la liberación que Cristo Jesús hace en muestra alma rendidos a El con humildad y mansedumbre.

Como hijos de Dios tenemos la capacidad para transformar nuestra mente y entender la reprensión cuando nos exhortan y nos llaman la atención de parte de Dios, por errores que estemos cometiendo, mirándonos en el espejo de Jesús y su palabra, para ser renovados, cambiar de actitud y ampliar nuestra mente hacia la palabra de Dios, que cambia y mejora nuestra vida, haciéndonos reconocer que la terquedad y la altivez son pecado, y que bíblicamente son diabólicas y malsanas, que nos causan dolor y heridas ajenas y propias, y que por lo tanto debemos ser dóciles, dulces, sencillos, humildes, mansos y enseñables ante Dios, la instrucción y la corrección, Efesios 4:23-32 y Filipenses 4:8-9.

PREGUNTÉMONOS:

1. ¿Qué imagen estoy proyectando a quienes me rodean, soy obstinado y terco o soy humilde y manso?

2. ¿En qué circunstancias me cuesta guardar silencio, aceptar flexibilidad y dominio propio? Si no lo puedo hacer, ¿es acaso una señal de terquedad en mí?

3. ¿Cómo puedo mantener mi posición de dominio propio ante los demás?

4. ¿Qué cambios debo hacer para ser una persona como Jesús lo demanda: mansa y humilde de corazón cuando soy confrontado o alguien se me opone?

5. ¿Soy servidor manso, dócil y enseñable para recibir corrección e instrucción de otros?

6. Si le preguntaran a las personas que mejor me conocen si soy terco o humilde, ¿qué dirían ellos de mí?

7. ¿Estoy agradando a mi Creador y Salvador con mi actitud ante la vida y mi prójimo?

Mg. MEHC, Hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.



17 mar 2018

IDENTIDAD Y PERTENENCIA ESTÁN EN DIOS


NUESTRA IDENTIDAD Y PERTENENCIA ESTÁN EN DIOS.
¡Oye joven, escucha la palabra de Dios!

Todos los que reciben a Jesús como SEÑOR y Salvador, se les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre. Juan 1:12.

Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven y que aún no te han llegado los tiempos difíciles; ya vendrán años en que digas: no siento ningún placer en vivirlos, Eclesiastés 12:1.

Ninguno tenga en poco tu juventud, pero tú sé un buen ejemplo para los demás… en tu modo de hablar y de comportarte, que sea en amor, fe y pureza de vida. 1 Timoteo 4:12.

Toda persona dentro de una sociedad posee una identidad al pertenecer a una familia, un grupo social, un territorio y una nación; esa identidad se manifiesta en una cultura de costumbres, habitos, comportamiento, estilo de vida y la manera en que conceptuamos y percibimos a Dios y las cosas que nos rodean, esto determina en gran parte nuestra identidad personal, la cual también se da con un número de identificación que nos distingue y con el cual se nos registra en los sistemas de una nación a la cual pertenecemos y de la cual hacemos parte, pero si no hay identidad, tampoco hay pertenencia; y ¡qué mejor identidad y sentido de pertenencia tenemos los creyentes en Jesucristo como hijos Dios y ciudadanos del reino de los cielos! Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos, Proverbios 3:1; Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos hijos de Dios; y eso somos, pero el mundo no nos reconoce, porque no conocen a Dios. 1 Juan 3:1. 

Dios nos ha dado la vida y Él mismo la tomará un día porque somos propiedad del Padre que nos creó y nos formó en el vientre de una madre, Tus manos me hicieron y me formaron…y en polvo me has de volver…me vestiste de piel y carne, y me tejiste con huesos y nervios. Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu, Job 10; 8-12 y Salmos 139:13-16; pero también Jesucristo nos injertó en la familia de Dios y nos hizo miembros de su Cuerpo cuando nacemos de nuevo y nos da de su Espíritu para guiarnos, Romanos 8:14. Somos hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Gálatas 3:26. 

Amar, seguir, servir y tener a Cristo como SEÑOR y Salvador, nos da sentido de pertenencia como hijos de Dios, Juan 1:12-13, identificados en la familia de Dios con Jesús como nuestro Hermano Mayor, Romanos 8:29; por lo tanto, no somos llaneros solitarios que viven aislados en el mundo, nunca estamos solos ni abandonados, Dios nos ha creado para estar juntos y vivir con dignidad a su imagen y semejanza y nos dio libertad y voluntad para decidir y hacer lo que es bueno. Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, porque tiene en sí mismo, el ADN de la vida de Dios; y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios. 1 Juan 3:9.

Tú, Joven, has sido creado por Dios a su imagen y semejanza para que des lo mejor de tus riquezas personales con las cuales Dios te dotó, no dejes que las emociones temporales de tu juventud te hagan olvidar e ignorar a tu Creador. Honra a Dios con lo que eres y tienes ahora en tu bella juventud, porque cuando seas viejo y entrado en años sentirás que el peso de tus pasadas locuras no le han dejado placer a tu vida, ya será tarde y no habrá tiempo ni fuerzas de sembrar lo bueno que dejaste de dar y de hacer en su momento, ya no podrás cosechar siendo viejo, Fíate de YHWH de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus pasos, Proverbios 3:5-6.

Acuérdate de Dios antes que la luz del sol, la luna y las estrellas se vuelvan tenues a tus ojos, y las nubes negras oscurezcan para siempre tu cielo. Acuérdate de Aquel que te formó y te dio oportunidad para vivir, antes que tus piernas, guardianas de tu casa, empiecen a temblar, y tus hombros, los guerreros fuertes, se encorven, No desprecies hijo mío, la reprensión del SEÑOR, ni te canses de su corrección; porque Dios al que ama castiga, como el padre al hijo que quiere, Proverbios 3:11-12.

Acuérdate de Dios antes que tus dientes, esos pocos sirvientes que te quedan, dejen de moler, y tus pupilas, las que miran por las ventanas de tu rostro, ya no vean con claridad. Acuérdate de Dios antes que la puerta de las oportunidades de la vida se cierre y disminuya el sonido de la actividad diaria. Ahora te levantas con el primer canto de los pájaros, pero un día esos trinos apenas serán perceptibles, Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora. Eclesiastés 3:1.

Acuérdate de tu Salvador antes que tengas miedo de caerte y te preocupes de los peligros de la calle; antes que el cabello se te ponga blanco como el almendro en flor y arrastres los pies sin energía como un saltamontes moribundo, y la alcaparra ya no estimule tus deseos del cuerpo. Acuérdate del único Fiel y Verdadero Amor antes que te falte poco para llegar a la tumba, hogar eterno de tu cuerpo, donde los que lamenten tu muerte llorarán en tu funeral, En verdad, en verdad te digo; cuando eres joven te vistes y andas por donde quieras; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará a donde no quieres, Juan 21:18.

Sí, acuérdate de tu Creador, ahora que eres joven, antes que se rompa el cordón de plata de la vida y se quiebre la vasija de oro de tu existencia. No esperes hasta que la jarra de agua se haga pedazos y por el trato de la polea se rompa la fuente de tu pozo. Pues ese día el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará al Dador, que fue quien te dio vida, ahora, sirve a Dios y sigue a Cristo, Eclesiastés 12:1-7; Porque al final, el vencedor heredará todas las cosas, y YO seré su Dios y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7. 

¡Aún hay tiempo joven! Muchas veces necesitamos que nos recuerden lo que es bueno, correcto e importante; de igual modo, muchas veces los pensamientos que ocupan nuestra atención son asuntos insignificantes, pero cuando somos jóvenes los hacemos urgentes, descuidándonos de lo verdaderamente importante, se dice que uno es libre de hacer lo que quiera, pero siendo jóvenes corremos el riesgo de caer por el precipicio. Todo está permitido, no todo nos conviene; y aunque muchos hagan lo mismo, no todo nos beneficia, 1 Corintios 10:2. En Cristo no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios. Gálatas 4:7 

Cada uno dirige sus acciones y palabras por los pensamientos que predominan en su mente, ocupando largas horas de la vida en cosas sin importancia y sin que notemos que los días pasan para no volver jamás, Es mejor que todos se sometan desde temprana edad al yugo de la disciplina, y el hombre debe quedarse solo y callado cuando el SEÑOR lo corrige. Lamentaciones 3:27-28...Dios castiga y corrige a todo aquel que considera su hijo. Si ahora sufres, es porque Dios te ama y te corrige, pues eres su hijo. Porque todo padre corrige a sus hijos. Si Dios no corrigiera a sus hijos como lo hace, entonces no seríamos hijos, sino bastardos...Hebreos 12:5-8.

La horas consumen los días, y las semanas los meses y los meses devoran nuestros mejores años, así la vida se va desvaneciendo, los músculos se van debilitando, los ojos se van oscureciendo y los recuerdos se van perdiendo en el horizonte nublado por el peso de los años, Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo, 1 Corintios 6:18. ¿Acaso no saben que ustedes son templo del Espiritu Santo, y qué el Espíritu de Dios mora en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual son ustedes, es santo. 1 Corintios 3:16-17.

Cuando se ha perdido la juventud, lo que era motivo de alegría, se vuelve motivo de preocupación, aquel niño que una vez fue tan deseado ahora se halla tirado en el piso de un cuarto, abandonado entre los muebles, con soledad interna y lágrimas de angustia de abuelo que no sabe a dónde ir, ni dónde está, Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Dios, a socorrerme, Salmos 70:1. Pero siendo hijos de Dios y seguidores de Jesucristo, el SEÑOR dice: Aún hasta su vejez YO seré tu Padre y hasta tus años avanzados YO te sostendré. YO los he hecho, y YO los cargaré; YO los sostendré y los libraré. Isaías 46:4.

Mientras somos jóvenes y tenemos salud, aquellos que fueron compañía tan respetada y amada porque tenías fuente de ingresos y respaldo financiero por toda una vida de trabajo, ya no será lo mismo, se habra ido, cuando a muchos se les dice que ha llegado el final de su vida laboral y que en pocos meses esa jubilación tan anhelada llegará, en vez de alegrarse por salir a descansar, se sienten desechados e inútiles, viendo que están fuera, sienten que el dolor se mezcla con el enojo y la impotencia, terminando en la amargura de saber que nadie contratará a un “viejo”, Setenta son los años que vivimos; los más fuertes llegan hasta los ochenta; pero el orgullo de vivir tanto solo trae molestias y trabajo. ¡Los años pronto pasan, lo mismo que nosotros. Salmos 90:10. Pero Dios dice a los justos de su pueblo: Aún en la vejez ustedes darán fruto; están vigorosos y muy verdes. Salmos 92:14 

Hoy el marido ejemplar de aquel matrimonio y de aquella familia unida de ayer, se enfrenta a una sociedad cambiante que se ha vuelto el peor ejemplo para los niños y los jóvenes; personas que avergüenzan familias y dejan mal parados a los padres que abandonan el nido por otra familia, dejando mujeres llenas de dolor y de rabia y con  impotencia contra el mundo cruel que deben enfrentar; mientras los niños y los jóvenes se encierran en mutismo y rebeldía queriendo volar como pájaritos sin nido pero no encuentran un lugar seguro donde posar; a pesar de todo jovén, recuerda que Dios es tu Padre. Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe y el amor, con los que de corazón limpio invocan al Señor, 2 Timoteo 2:22. Y aunque mi padre y mi madre me abandonen, Tú, SEÑOR, me recibirás en tus brazos y te harás cargo de mi. Salmos 27:10.

Todos se desbocan por el dictado de su engañoso corazón acomodándose a la forma torcida de la sociedad corrompida y oscurecida sin Dios a causa del desamor y el egoísmo; tenemos una sociedad que se desmorona como castillo de naipes por los efectos del pecado y el amor al dinero, todos entre la locura del placer, el orgullo, la vanidad, la insensatez y el vacío existencial bajo el sol ardiente de la incredulidad que los hace correr tras el viento sin rumbo de la mentira, y sin poder atraparlo viven de aquí para allá como sin identidad ni pertenencia, para terminar aplastados en el abandono, la confusión y la mentira del mundo. Joven, no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal, Romanos 12:22. No somos un simple pueblo, somos hijos del Dios viviente. Oseas 1:10b.

Joven, acuérdate de tu Creador, Él te trajo al mundo con un propósito, Él es quien le da sentido a tu vida y valor a tu existencia, para Él eres su hijo amado y su familia. Acuérdate de tu Creador que te sostuvo en vida durante tiempos de peligro y orfandad. Dios te ama y anhela que los jóvenes de hoy lo amen intensamente y muestren su bondad con vidas santas, mentes abiertas a su verdad y acciones correctas como las de Cristo, Jesús respondiendo les dijo: Mi madre y mis hermanos son todos los que oyen mi palabra y la obedecen, Lucas 8:21. Y en esto se distinguen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. 1 Juan 3:10.

Joven, acuérdate de tu Creador que te dio la capacidad de razonar para decidir sabiamente, Él te dotó de virtudes, dones y talentos que te hacen único, especial e irrepetible para crecer y ser útil. Acuérdate de Dios que te rodea de personas que te aman, te ayudan y te cuidan en tu paso por la vida. Acuérdate de Aquel que te salvó en la cruz y te da fortaleza cuando el mundo te da la espalda; no permitas que tu vida se desmorone ante tus ojos nublados por el llanto del dolor, no dejes que tu corazón sea roto en mil pedazos por la amargura del engaño y la traición, Padre amado, en Ti espero. Gracias porque Tú eres mi ayuda en todo momento. Hoy me refugio en Tí porque se que Tú me amas y cuidas de mi...Salmos 33:20.

Joven, acuérdate de tu Creador porque saliste de Él y a Él regresarás, serás salvo si te vuelves a Cristo, Él vino para darte ejemplo y hacerte nueva criatura hace más de 2000 años; Jesús te ha mostrado el camino angosto en que debes andar para que te vaya bien, o para que te vaya mal según decidas y si te haces el sordo haciendo tu propia voluntad que lleva a la perdición, Proverbios 1:8-19. Cuando tú ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta, y habla con tu Padre en lo secreto; y tu Padre que te ve en lo secreto, te recompensará en público. Mateo 6:6.

Acuérdate del Cristo crucificado que vino en obediencia total al Padre, que voluntariamente se mantuvo santo y limpio viviendo en la verdad y en lo que escuchaba y veía hacer al Padre, Jesús no se permitió dar un paso sin depender del Padre, Jesús lo miraba, le hablaba y se sostenía en Él. Jesús oró siempre al Padre mientras peregrinó por esta tierra, para apoyarse en su Padre y de quien tú, joven, debes seguir su ejemplo para permanecer a sus pies escuchando sus enseñanzas, consejos y sabias palabras, Proverbios 2. Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde YO estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la fundación del mundo. Jyan 17:24.

Joven, Jesucristo es el Camino la verdad y la vida, mira su cruz, mantente firme como Él para cumplir la voluntad del Padre; Él se dejó colgar en la cruz por ti, allí, sangrante y sufriente nos perdonó, amándonos para la eternidad, Juan 3:16. Jesús experimentó el dolor, para darle sentido a tu vida, Él te entiende perfectamente y pudo decir: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen; Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Tengo sed, y En tus manos encomiendo mi Espíritu, Ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo…en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza, 1 Timoteo 4:12. A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Filipenses 4:20.

Joven, NO olvides a tu Creador ahora que hay tiempo, antes que tu alma vaya a la oscuridad tenebrosa, Lucas 16:19-31. Vuélvete a Él antes que tu cuerpo vuelva al polvo de donde fuiste formado. Jesucristo murió y resucito por ti y para ti, para darte vida abundante en la tierra y vida eterna cuando te vayas de aqui; Él vive para siempre para amarte y cuidarte. ¡Esto se llama AMOR verdadero! No amen el mundo ni nada de lo que les ofrece el mundo. Si alguien ama al mundi, no tiene el amor del Padre. 1 Juan 2:15.

¡Qué su amor eterno te llene a cada paso!

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.