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26 mar 2016

RESUCITÓ Y DEJÓ LA TUMBA VACÍA

JESUCRISTO EL MÁS GRANDE HÉROE QUE RESUCITÓ, VENCIÓ LA MUERTE Y DEJÓ LA TUMBA VACÍA
 

Jesús dijo: YO SOY la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, Juan 11:25. Así que no se maravillen de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo del Hombre; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; , pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. Juan 5:28-29.

 

No está aquí, pues ha resucitado, como dijo, Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor, Mateo 28:6. Pero Él les dijo: No se asusten; buscan a Jesús Nazareno, el que fue crucificado; HA RESUCITADO. Marcos 16:6.

 

Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús, vive en ustedes, el mismo que levantó de los muertos a Cristo Jesús dará vida también a nuestros cuerpos mortales por el Espíritu Santo que vive en nosotros, Romanos 8:11.

 

Dios ha establecido leyes naturales y leyes morales, las leyes morales así como los principios de Dios no cambian, son eternos porque tienen que ver con lo que es correcto, bueno y perfecto, contra lo que es incorrecto, malo y pecaminoso; la ley de la muerte física está dentro de las leyes naturales y de eso nos habla la palabra en muchos textos bíblicos, el Creador ha establecido para el hombre y los seres vivos: nacer, vivir, morir, resucitar, juicio condenación eterna o salvación y recompensa eterna. Porque está establecido para los hombres que mueran una vez y después el juicio. Hebreos 9:27.

 

Frente a la resurrección, debemos entender que el Todopoderoso Dios es soberano para romper las leyes naturales que ´El mismo ha establecido para los hombres y los seres vivos, de acuerdo a sus propósitos eternos; esto significa que todos los que murieron y resucitaron tanto en el AT como en el NT tuvieron que volver a morir finalmente, pero resucitarán para ser juzgados. Así la muerte humana, no puede verse como una segunda oportunidad, sino como una obra especial para demostrar el señorío y soberanía de Dios sobre la muerte, especialmente la muerte espiritual y condenación de los enemigos de Dios para que el nombre de Cristo sea glorificado con su gloriosa resurrección eterna de entre los muertos. Jesús dijo: YO SOY la resurrección y la vida. El que cree en Mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en Mí no morirá jamás. ¿Crees esto? Juan 11:25-26.

 

Resurrección en hebreo es Techi.yath ham-methim, significa revivir de entre los muertos, y en griego es Anastasis, que significa ponerse de pie nuevamente, uno que había muerto, porque con la resurrección se reactiva el patrón de vida que Dios ha conservado en su soberanía y poder, de acuerdo a la voluntad y propósitos de Dios para una persona determinada; una persona que resucita es restaurada a la vida con cuerpo humano y esencia espiritual, reteniendo su identidad personal, conservando su misma personalidad y recuerdos que tenía antes de morir. Recuerden lo que les dijo cuando aun estaba con ustedes en Galilea: El Hijo del Hombre tiene que ser entregado en manos de hombre pecadores, y ser crucificado, pero al tercer día resucitará. Lucas 24:6-7.

 

La maravilla de Dios provista en la resurrección es la maxima expresión de la bondad y el amor de Dios para perdonarnos y preservarnos para Él, desplegando su sabiduría, y su poder para llevar a cabo su perfecta, buena y agradable voluntad conforme a sus designios, y para que esto suceda, es necesario tener alma, cuerpo y espíritu; así Jesucristo vivió como Hombre sobre la tierra con un cuerpo físico y espiritual para morir y resucitar de la misma forma, una vez y para siempre conduciéndonos al Padre para vida eterna por su obra sacrificial redentora y con du sobrenatural resurreccion salvadora. Así mismo, Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios el Padre, siendo a la verdad muerto en la ca, pero vivificado en el Espíritu, Y en Espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando un día esperaba la paciencia de Dios en los días de Noe…1 Pedro 3:18-20.

 

La resurrección del SEÑOR Jesucristo es el fundamento de la fe del creyente bíblico, que por fe recibe a Cristo como SEÑOR y Dios, para nacer de nuevo y lleguemos a ser hijos de Dios y discípulos que dan testimonio, como lo hicieron los apóstoles que lo vieron vivo después de haberlo visto morir crucificado; el SEÑOR Jesús es Dios vivo, real y verdadero que con poder volvió a la vida de entre los muertos dejando la tumba vacía después de tres días de haber muerto crucificado y haber sido sepultado; por lo tanto, su resurreccion es nuestra victoria y confesión de fe en el único Dios genuino, es el Dios se hizo Hombre para venir a expiar nuestros pecados y liberarnos por amor del juicio, la ira de Dios y la condenación eterna; tras su resurrección, Jesucristo ascendió en cuerpo y alma al cielo de donde había bajado, así volvió a ocupar su lugar al lado del Padre para seguir reinando desde allí sobre toda su creación. No se asusten, les dijo: Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Pues ha resucitado! No está aquí, miren el lugar donde lo pusieron, está vacío. Marcos 16:6.

 

La resurrección de Cristo Jesús confirma para los creyentes bíblicos su divinidad de Hijo de Dios e Hijo del Hombre profetizado en los libros del AT, con poder y autoridad del Dios vivo todo suficiente; su resurrección es la prueba cumbre de la naturaleza divina de nuestro SEÑOR, Maestro y Redentor Dios; con su resurrección física Jesús completó el plan expiatorio del Padre desde Genesis 3:15; su triunfó sobre la muerte es la victoria total del creyente en Jesucristo, lo cual desarrolla nuestra fe, seguridad de vida y confiamos en Él; por su resurreccion renacemos a vida nueva, no somo espiritualmente, sino mental, física y emocionalmente, para gozar de vida abundante en este mundo y después de partir de esta tierra, tener vida eterna junto a Dios; así que, resucitaremos para el nuevo mundo que será restaurado cuando Jesus regrese por degunda vez; pero los que no confían en Cristo ni creen en su sacrificio y resurrección, recibirán muerte eterna, separación para siempre de la presencia de Dios en un lugar determinado para ellos. ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro SEÑOR Jesucristo! Porque por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza de vida. 1 Pedro 1:3.

 

La maravillosa resurrección de nuestro Salvador Jesucristo y Dios vivo, conlleva en sí misma numerosas bendiciones y promesas de Dios que de su pueblo, el pueblo diferente al resto del mundo porque gozamos del amor y el cuidado del Padre; por su resurrección Jesús merece ser exaltado sobre todo, acallando las voces que decían que el SEÑOR murió porque lo merecía, habiendo sido declarado culpable por Roma y los religiosos de su época sin haber cometido ni la más mínima falta, porque el AT declara que todo el que es colgado de un madero está bajo la maldición de Dios, pero la realidad es que Jesús no murió por ser pecador, sino por dar amor y salvar, pues Él cargó con el pecado de toda la humanidad, y con su obediencia a tal sacrificio agradó al Padre que lo exaltó hasta lo sumo, confirmando su nombre, sobre todo nombre, Filipenses 2:9. Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios resucitará a los que durmieron en Él. 1 Tesalonicenses 4:14.

 

Cuando el Salvador clamó en la cruz Consumado es, el Padre estuvo de acuerdo con la consumación de la obra redentora del Hijo, porque sabia que iba a resucitar para hacer todo nuevo en Él; la resurrección del SEÑOR Jesús respalda y confirma el mensaje de las Buen Nuevas de la palabra de vida, porque además de salvar el alma, también regenera nuestro cuerpo físico y transforma nuestro espiritu, así todo nuestro ser integral será glorificado nuevo, dejando sin fundamentos a los que pretenden que la resurrección es algo etéreo y sin nada que ver con el cuerpo, pero la Escritura dice que nuestro destino final, soncielo nuevo y tierra nueva, porque resucitaremos como Jesús, no tendremos una mera existencia celestial, habrá vida terrenal junto a Cristo para gobernar con Él, por lo tanto, tendremos cuerpos resucitado y glorificados en Cristo, pues la glorificación es el último paso de nuestro proceso salvador, Romanos 8: 17-18. Dichosos los santos que tiene parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes del Dios vivo en Cristo, y reinarán con Él por mil años. Apocalipsis 20:6.

 

Los justificados en su muerte y resurrección, resplandeceremos como el sol en el reino de nuestro Padre, como herederos y coherederos con Cristo; es Él quien transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso, lo cual puede hacer con el poder que tiene para sujetar todas las cosas bajo su gobierno y autoridad. Cristo resucitó en cuerpo, por extraño y sorprendente que le parezca a muchos, y Él fué visto y tocado por sus discipulos, tambien comió con ellos cuando instituyó la Cena del SEÑOR, y cuando llegue la resurrección final de los muertos, miles volverán pero con cuerpos físicos nuevos como el de Jesús; esta es nuestra fe, esperanza y destino último en Jesucristo. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado entonces nosotros también seremos manifestados con Él en gloria. Colosenses 3:4.


Jesucristo resucitado es las primicias de los que durmieron en Él, todos los muertos resucitarán como personas con un cuerpo fisico, sea para vida eterna o para recibir juicio de condenación. Pero lo cierto es que Cristo ha resucitado, Él es el primer fruto de la cosecha de vida, porque ha sido el primero en resucitar y permanecer vivo eternamente, Y así como por causa de un hombre, Adán, vino la muerte,, también por causa de un Hombre, Cristo, viene la resurrección de los muertos, Y así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos tendremos vida…1 Corintios 15:20-34.

 

Con la resurrección física del SEÑOR Jesucristo, Él venció a satanás  rescatándonos de sus garras, de la esclavitud del pecado y el miedo a la muerte, esa fue la razón por la cual el apóstol dijo: Ahora en mi cuerpo Cristo será engrandecido, ya sea por vida o por muerte. Porque para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia, Filipenses 1:20-21; así los solvados en Él, recibiremos nueva vida y cuerpo nuevo para vivir en mundo nuevo en el tiempo venidero, esto produce en nosotros un gran gozo de fe y esperanza a la existencia después de la muerte. 


La vida final del creyente en Jesucristo, va más allá de esta temporalidad tierrenal, pues su resurreccion nos bendice aún al envejecer, pues nuestro ser integral recobra las fuerza, al ser regenerados en El, por su sangre y su Espiritu, También somos regenerados mediante la resurreccion de Cristo, 1 Pedro 1:3, Juan 1:12-13, 3:16, 1 Juan 5:1. Vi también a los muertos grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida.. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. El mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado según lo que había hecho. Apocalipsis 20:12-13.

 

Los santos, pronto nos iremos para unirnos al SEÑOR Jesús en nueva vida y cuerpo resucitado, para estar con Él eternamente en tierra y cielos nuevos, vamos a nuestro hogar eternal por la justicia de Cristo; animémonos unos a otros con estas palabras de fe en el Hijo de Dios; la muerte ya está vencida y bajo la potestad del SEÑOR Jesucristo, ella no es nuestro destino final, alertas y con los pies en la tierra, vivamos en Cristo y para Cristo guardando esta salvacion tan grande, porque el que persevere santo hasta el fin, ese será salvo para ser libres de juicios y sentencias de la ira de Dios. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijon? ¿Donde, oh sepulcro, tu victoria? El aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado la ley. Pero a Dios sean dadas las graciad, que nos ha dado la victoria por medio de nuestro SEÑOR Jesucristo. 1 Corintios 15:55-57. 


Vivamos con fe obediente, aferrados en la pureza que nos provee el Espiritu Santo; contemplemos con gozo y esperanza la resurrección de Cristo, porque seremos resucitados y revestidos de cuerpos vivificados y santificados para reinar con Él con todo nuevo y restaurado, Cristo ordenará lo desordenado y su creación recobrará su estado original. Y con la ayuda de Dios sigo firme hasta ahora, hablando de Cristo a todos, grandes y pequeños. Y no hablo nada aparte de lo que los profetas y Moisés, dijeron que habría de suceder. Que el Mesías tenía que morir, pero que después de morir, sería el primero en resucitar, para anunciar la luz de su salvación, tanto a su nación como a las otras naciones. Hechos 26:22-23.  

 

¡Cuánto nos ha amado Dios! Y lo que podemos decir es que Dios está de nuestra parte, y nadie podrá estar en contra de nosotros, Cristo es nuestro abogado intercesor porque El Padre no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte y la sepultura por amor a nosotros, con la resurrección de Cristo el Padre nos dará todas las cosas. ¿Quién puede acusar a los que Dios ha elegido? Si Dios mismo nos ha declarado inocentes en la muerte y resurrección de su Unigénito. ¿Puede alguien condenarnos? Cristo es quién no solamente murió, sino que también resucitó para justificarnos, y Él es quien también está sentado a la derecha del Padre velando y peleando por nosotros, aunque el principe de este mundo ya ha sido juzgado. Juan 16:11.


¿Quién podrá separarnos del amor de Dios? Nada ni nadie, ni los problemas, ni los sufrimientos, ni el hambre, nl la desnudez, ni las dificultades, ni el mundo, ni la carne, ni el peligro de la muerte, porque como está escrito: Por la causa de Cristo somos muertos todo el tiempo, y nos tratan como a ovejas de matadero. El apóstol dijo: Cuando el Padre resucitó a su Hijo, lo envió primero a sus discípulos para bendecirlos, haciendo que cada uno se convierta de su maldad. Hechos 3:26.


Y en medio de todas las cosas del mundo, estamos seguros de que Jesucristo, quien nos amó hasta la victoria de la cruz y el sepulcro vacío, nos ha hechó más que vencedores con su resurrección. Y estamos seguros que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada, podrá separarnos del gran amor de Dios, que es en Cristo Jesús, nuestro SEÑOR. Romanos 8:31-39; 


En ese momento entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio al SEÑOR y creyó. Porque hasta ese momento no había entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que resucitar. Juan 20:8-9.

La victoria de su resurrección es nuestra victorial presente y final, ¡gloria a Dios!

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.






25 mar 2016

SANGRE DE CRISTO NUESTRA VICTORIA TOTAL




LA SANGRE DE CRISTO ES NUESTRA VICTORIA TOTAL

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en Mí y YO en él, Juan 6:56. 
Porque esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo 26:28.

Nuestros hermanos lo han vencido (al dragón) con la sangre derramada del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos (mensaje del evangelio proclamado); no tuvieron miedo de perder la vida, sino que estuvieron dispuestos a morir, Apocalipsis 12 11.

Creer, aceptar y recibir en el corazón la verdad de Jesucristo, su nacimiento virginal, su ejemplo de vida entre los hombres, el evangelio predicado en su propia vida y sus enseñanzas, sacrificio en el calvario, su muerte y su resurrección, con la evidencia de su tumba vacía, son el fundamento de la fe del pueblo de Dios, pero lo más grandioso y fondo de todo, es el poder, valor y actualidad por la eternidad, que tiene la preciosa sangre del Santo Cordero de Dios, la marca en la frente de los hijos de Dios lavados en la sangre del Mesías Rey. Según la ley divina, prácticamente, todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón por el pecado. Hebreos 9:22.

La victoria de Jesucristo, el Hijo de Dios en el Calvario, es la victoria de su preciosa sangre derramada y rociada sobre nuestras almas para limpiarnos de todo pecado y darnos una conciencia pacífica y limpia, no solo para que HOY, sino hasta que Cristo vuelva, podamos gritar con seguridad y regocijo: Proclamo la victoria de la sangre de Jesús: Soy comprado por su sangre, soy lavado en su sangre, soy justificado por su santa sangre, soy salvo de la condenación por su sangre y soy redimido del pecado y de la muerte por su sangre derramada en el calvario y rociada en la cruz para mi victoria total y definitiva y nos hace hijos de Dios…Por medio de su sangre tenemos acceso directo al lugar santísimo con redención eterna…Hebreos 9:12-14.

Podemos entrar en su reposo como guerreros valientes, respaldados por el Gran Sumo Sacerdote que entró una vez y para siempre al lugar Santísimo para interceder continuamente por nosotros. Así que hermanos, tenemos libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo. Por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, es to es, de su cuerpo, tenemos un Gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios. Hebreos 10:19-20..

Podemos creer por fe que la sangre de Cristo está sobre nuestras vidas, familia, ciudad, nación y continente y todo lugar que el Espíritu Santo nos guíe cuando oramos y hacemos guerra contra las tinieblas, porque en el nombre de Cristo está implícita su sangre derramada en el sacrificio de la cruz; sus ángeles se activan para trabajar a nuestro favor y los demonios huyen ante la marca de su sangre en nuestras frentes porque hemos sido lavados en esa sangre, y los espíritus reconocen que somos propiedad de Dios; el fuego Santo arde en nuestros corazones como fuego purificador, pero también como fuego consumidor contra el mal. Hemos comido y bebido su sangre y su carne al recibir a Jesús como SEÑOR y Salvador y lo recordamos su cuerpo molido y su sangre derramada en la cruz cuando tomamos la Cena. Porque esta es la sangre que sella el nuevo pacto, la cual es derramada para perdonar el pecado de muchos. Mateo 26:28.

A. La sangre de Cristo, es la mayor muestra de amor del Padre por sus hijos. Pues el SEÑOR pasará para herir a los egipcios y cuando vea la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, el SEÑOR pasará de largo aquella puerta y no permitirá que el ángel destructor entre en sus casas para herir. Éxodo 12:13 y 23. El Creador ama a su pueblo y hace diferencia entre el justo y el injusto.

El amor del Padre es protector y preservador de la vida, esto es claramente visible al ordenar poner sangre de corderos en el dintel y postes de las casas de su pueblo, puertas chorreando sangre de un cordero inocente sacrificado a favor de seres humanos. Es maravilloso poder entender el misterio de la cruz de Cristo representado en esta acción salvadora; la cruz fue bañada y chorreaba la sangre santa del Hijo de Dios puesto como el Cordero a favor de la raza humana; una Sangre limpia y pura derramada hasta la tierra para romper la maldición del pecado que mancha el alma y ha tenido a la tierra bajo maldición desde el Huerto del Edén, pero que solo nuestro Salvador pudo lograr, ¡que maravilla muestra de amor sacrificial, incondicional y perfecto! Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre que caían sobre la tierra, Lucas 22:44. 

Lo que ayer fue una realidad física, hoy es una realidad espiritual para todo aquel que cree y tiene al Hijo de Dios como SEÑOR y Dios. Hoy tenemos la señal de la sangre del Santo Cordero sobre nuestras frentes y los muros de espirituales que nos rodean en Él, porque somos casa y templo de su Santo Espíritu, somos habitación viva donde reside la presencia de Dios porque hemos sido derramados con su preciosa sangre; desde la antigüedad fue un acto profético para que hoy lo vivamos hasta que el Esposo venga por su esposa. La sangre les será por señal en las casas donde estén, y cuando YO vea la sangre pasaré sobre ustedes, y ninguna plaga los tocará para destruirlos cuando YO hiera la tierra de Egipto. Éxodo 12:13.


B. La sangre del Cordero de Dios es poder liberador; Egipto representa el yugo opresor del pecado y del mundo donde reina el príncipe de este mundo y habita el impío que humilla, deseando destruir todo lo que es de Dios, mientras que Israel representa a los hijos del Padre que hoy portamos la señal de salvación librados de la muerte eterna. Cuando alguien no conoce al Salvador, Egipto se ve imponente en contra y muchos experimentan el dolor del látigo que doblega la dignidad y aplasta el honor que tenemos habiendo sido creados a imagen y semejanza de Dios y credos para su adoración, y como faraón, el sistema del mundo impide a toda costa la libertad para adorar como le corresponde solo a Dios. 

Tenemos esa señal divina que nos has dado nuestro maravilloso Salvador Jesucristo cuando lo recibimos en el corazón, cuando hemos nacimos de nuevo y hemos sido hechos nuevas criaturas; recibir a Jesús es ponernos en un acto de fe bajo el madero de la cruz para que su sangre nos lave y nos limpie; el adversario ni ningún demonio o brujería NO nos puede tocar; la sangre pura del Dios hecho Hombre está sobre nosotros como señal de ser salvos, de ser propiedad del Padre, de haber sido reconciliados con Él y borrado todo pecado; Mateo 26:28.

Jesucristo es la Puerta de las ovejas, y la sangre fue puesto sobre cada puerta del pueblo de Dios; esa es la razón por la cual Jesús tuvo que ir a la cruz, era la mayor demostración de amor del Eterno. Su protección y cuidado está siempre sobre los suyos haciendo diferencia entre lo santo y lo profano, entre lo limpio y lo inmundo; hemos sido separados para Él y por Él; ninguna asechanza de las tinieblas nos puede tocar ni dañar, Ninguna obra de las tinieblas puede prevalecer contra los redimidos en su sangre. ¡Ahora sí que es fácil entender Juan 3:16!. Amados, es cuestión de fe, los hechos y el nuevo pacto son SÍ y Amén para siempre. Efesios 1:7.

C. La sangre preciosa de Jesucristo es nuestra seguridad. Yo le dije: SEÑOR, Tú lo sabes. Y Él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecidos en la sangre del Cordero. Apocalipsis 7:14. Esto es seguridad de salvación absoluta en la preciosa sangre de Jesús, Él le arrebató las llaves de la muerte al que tenía el imperio de la muerte y ha preservado una vez y para siempre a los que lo buscan, lo adoran y permanecen en Él a pesar de todo lo que podamos sufrir por su nombre y su palabra; esto nos recuerda que la sangre en los dinteles de las puertas y los postes, también trae juicio contra el mal y el mundo pecador mientras los santos son guardados. Aleluyaaa!

Así como el ángel de la muerte pasó a media noche eliminado los primogénitos de Egipto, y como en la parábola de las Diez vírgenes, a la media noche llegó el esposo, pero entraron a las bodas solo las que estaban preparadas con sus lámparas llenas de aceite; el SEÑOR vendrá a la media noche, es decir, cuando las densas tinieblas de maldad estén sobre el Egipto del mundo, y solo entrarán a las bodas los que estén lavados en la sangre del Cordero y con vidas llenas de la presencia del Espíritu Santo, el sudor de la agonía de la muerte del SEÑOR, cayó sobre la tierra como grandes gotas de sangre. Cuando los soldados vinieron a Jesús, lo hallaron muerto, pero uno de los soldados traspasó su costado con una lanza y al momento salió sangre y agua, Lucas 22:44 y Juan 19:33-34.

Cuando invocamos la sangre de Jesucristo, se levante un poder de protección, que se demarca y se dibuja visiblemente en el mundo espiritual y el Padre recuerda el poder del nuevo pacto en su Hijo, inmediatamente los ángeles guerreros de parte del SEÑOR forman una línea de protección alrededor de sus hijos y sobre todo lo que cubrimos en el nombre de Jesucristo, y los enemigos no nos pueden tocar, porque ven la señal de la sangre en nuestra frente, porque Jesús es el Mediador del mejor y nuevo pacto, y su sangre rociada habla mejor que la de Abel y que la de los machos cabríos. Hebreos 2:24 y 10:4.

Vamos a resumir el poder glorioso y extraordinario a nuestro favor, de la preciosa sangre de nuestro Salvador Jesucristo, único y suficiente: 

1, Limpia y quita todo pecado
Mateo  26:28, 1 Pedro 1:18-19 y 1 Juan 1:7.
2. Renueva el interior con la santa cena, Juan 6:53, en la sangre está la vida, Levítico 17:11.
3. Nos permite habitar en la presencia de Dios, Juan 6:56.
4. Con su sangre Él compró a su pueblo, Hechos 20: 28b
5. Somos salvos de la ira y los juicios del Padre, Romanos 5:9.
6. Justificados y declarados justos en el Hijo, el Padre, pasa por alto los pecados. Romanos 3:25.
7. Cristo nos acercó al Padre, Efesios 2:13.
8. Tenemos paz para con Dios, hemos sido reconciliados, Colosenses 1:20.
9. Su sangre nos da vida eterna. Hebreos 9:12, 1 Juan 5:6.
10. Nos limpia de mala conciencia y obras muertas para el servicio en amor. Hebreos 9:14.
11. Tenemos acceso al lugar santísimo. Hechos 10:19-22Hebreos 10:19-22, Efesios 2:13.
12. Su sangre testifica a nuestro favor ante el trono celestial. Hebreos 12:22-24.
13. Su sangre nos santifica. Hebreos 13:12.
14. Nos capacita para hacer buenas obras. Hebreos 13:20-21.
15. Nos hace libres, reyes y sacerdotes, Apocalipsis 1:5-6.
16. Nos hace vencedores y victoriosos, Apocalipsis 12:11.
17. El enemigo no nos puede tocar. Hebreos 2:14-5 y Colosenses 1:13.
18. Nos curó, con sus llagas abiertas brotando sangre sanadora, Isaías 53:5.
19. Limpia nuestra mente quitando todo mal pensamiento y mala intención, Mateo 27:29-30.
20. Nos sana el corazón y cicatriza las heridas, Juan 19:33-34.
21. Sana  nuestra tierra y la limpia de toda impiedad, Lucas 22:44 y Hebreos 10:22.
22. Su sangre trae juicio sobre el impío, Hechos 5:28, 1 Corintios 11:27 y Hebreos 10:28-31.
23. Su sangre nos hace luz pura ante el Padre, Hebreos 9:12-14. y 13:12
24. Nos hace santos, Romanos 3:25, Hebreos 12:24, 1 Juan 1:6-9.
25. Tenemos prosperidad y bendición. Hebreos 9:11-22.
26. Nos da la paz en cobertura y protección, Colosenses 1:19-20, Hebreos 13:29.
27. Nos hace valiosos para Dios, el enemigo no nos toca Hechos 20:28.
28. Nos ayuda a ser obedientes, 1  Pedro 1:1-2.
29. Su sangre nos sacia, Juan 6:53-57, 1 Corintios 10-16.

Mi conciencia no me condena porque CREO FIRMEMENTE CON TODO MI CORAZÓN EN EL SACRIFICIO DEL CALVARIO, por lo tanto, cumplo y obedezco el Evangelio de la cruz. Mi verdadera evidencia de fe es que vivo en el reposo salvador valorando y respetando la sangre del Cordero de Dios, rociada y derramada por mí, una vez y para siempre, y cuando oigo atentamente la Predicación de su Palabra, estoy siendo rociada con su gloria que limpia mi alma, pues el Cordero de Dios es el Verbo, la Palabra viviente. Si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón. Hebreos 3:7-8. 

Tal conocimiento debe mantener en nuestros rostros una enorme sonrisa de confianza y seguridad todos los días de nuestra vida, porque tú y yo fuimos limpiados y santificados con la preciosa sangre de nuestro Salvador, derramada en el Calvario y la via dolorosa; continuamente somos rociados con esa misma sangre por la obra del Espíritu Santo, porque Cristo es el Espíritu que con su sangre venció al enemigo y lo sacó de nuestras vidas haciéndolo huir, Nosotros hemos vencido por medio de la sangre del Cordero y de la Palabra del testimonio, (evangelio) y menospreciamos nuestra vidas hasta la muerte, Apocalipsis 12:11.

Creemos en el poder presente en la sangre de Cristo y testificamos que por ella somos más que vencedores y proclamamos la rotunda victoria del Cordero contra el diablo, las tinieblas y el mundo. Nos acercamos al Padre sin temor de reproche, tenemos libertad para entrar a hablar con el Padre y con el Hijo por medio del Espíritu Santo por la sangre del Cordero que murió en el propiciatorio de la cruz.

Así que cuando nos acerquemos a Dios, debemos ir en paz, sin duda y sin temor. Esto te obliga a sacar para siempre de tu corazón la culpa y la condenación, para caminar el resto de tu vida con Cristo. También estamos en el deber de alabar a Dios con un corazón agradecido, Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación, Romanos 5:11Alégrense en Jehová y gócense todos los justos, canten con júbilo, todos ustedes los de recto corazón, Salmos 32:11

Proclamemos la victoria total de la sangre y la cruz de Cristo en nuestra vida, y comencemos a alabarlo por la promesa de la gran redención eterna que se acerca. Y la justicia gobernará en el desierto, y en el campo fértil habrá rectitud; el efecto de la justicia será la PAZ; y el fruto de la justicia será tranquilidad y seguridad para siempre. Y mi pueblo vivirá tranquilo en su hogar, y encontrará reposo, Isaías 32:16-18

Este grandioso sacrificio del Cordero de Dios derramando su sangre purísima por un mundo pecador nos ha hecho totalmente libres con la seguridad de la salvación y la protección contra los dardos y acechanzas de las tinieblas; hasta la última gota de su sangre entregó por ti y por mí, en ese momento se rasgó el velo del templo de arriba hacia abajo, es la gran realización y consumación del Pacto Redentor hechos desde Génesis 3:15; esa gran muestra de amor para vida, no se llevó a cabo solo la noche del cuidado de Israel en Egipto, hoy sigue siendo una realidad. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por El seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con el Padre por la muerte de su Hijo, mucho más estando reconciliados seremos salvos por su vida. Romanos 5:9-10.

El destructor no tiene poder sobre los justificados en su sangre, Cristo se hizo nuestra Pascua, fue el Cordero sacrificado para redención, no es una casualidad de nuestro Salvador muriera exactamente cuando los judíos celebraban la pascua, incluyendo la hora del sacrificio., y que la víspera de su sacrificio, instaurara la Santa Cena con sus discípulos, la copa del nuevo pacto en su sangre, Mateo 26:28. En Jesucristo somos masa nueva sin la vieja levadura, 1 Corintios 5:7; el sacrificio de su cuerpo molido y su sangre derramada nos da la garantía salvadora; por lo tanto, debemos responder a ese gran sacrificio y a ese sublime amor siendo santos y andando por el Camino estrecho. El texto bíblico dice que lo que se escribió y se vivió de manera visible y física en la antigüedad, era una sombra de lo profético que vivimos en la realidad espiritual actual para los que creen y viven por la fe del Hijo de Dios. Romanos 15:4, 1 Corintios 10:11 y Colosenses 2:17..


¿Aún sigues dudando, o decides seguir al que ha ganado la victoria?

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.

Cr 





24 mar 2016

SEGUIDORES POR AMOR A CRISTO

!EL TIEMPO SE AGOTA!
SEGUIDORES POR AMOR A CRISTO

Solamente al SEÑOR tu Dios debes seguir y rendir culto. Cumple sus mandamientos; sírvele y permanece fiel a Él. Deuteronomio 13:4

Jesús les dijo: Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el primer y más grande mandamiento. Y el segundo es semejante, cada uno debe amar a su prójimo como se ama así mismo. Toda la palabra de Dios se fundamenta en estos dos mandamientos, Mateo 22:37-40.

Pues el amor de Cristo nos constriñe a meditar en esto: que uno murió por todos, por consiguiente, todos morimos en Él. 2 Corintios 5.14.

Hacernos seguidores de Cristo es la decisión de un corazón enamorado de Dios, un asunto de entrega total, un compromiso serio y responsable, una deción firme para atender, oír, aprender y obedecer a Dios a través de su Unigénito Hijo llenando nuestro ser integral y permitiendo que Él nos gobierne, sin guardarnos nada para nosotros, dejando que Él sea el Capitán de nuestro barco, siendo moldeables, dóciles y enseñables dispuestos a aceptar corrección, disciplina y moldeo, dándolo todo por Él, incluso la vida, tal como hicieron los primeros seguidores llamados apóstoles y discípulos. Hechos 7.

Cuando el apóstol habla que el amor de Cristo nos constriñe, lo que quiere decirnos es que su infinito y profundo amor mostrado en la cruz por la humanidad, nos obliga y nos impone un deber moral y espiritual de ser verdaderos seguidores del Hijo de Dios, si es que en verdad lo amamos como Él nos amó y solo Él lo merece en grado sumo por ser Dios; a medida que avanza el tiempo nos damos cuenta de la importancia de estar comprometidos con el Padre en su Hijo, de la responsabilidad de ser genuinos y sacrificados discípulos y seguidores del SEÑOR Jesucristo, de ser alumnos juiciosos del Maestro, que obran y viven bien por Él y para Él, no seres que existen de cualquier manera, sino personas maduras que ponen todo el corazón y la vida por Él, por su reino y por la salvación de muchos otros como Él lo hizo por ti y por mi. Juan 3:16.

Este versículo de 2 Corintios 5:14, tiene un gran contenido y profundidad del cual se pueden sacar varias enseñanzas, es un eje de la evangelización que nos recuerda que amar a Jesucristo, es adorar al Padre, es sujetarnos y ser guiados por su Espíritu; significa que ser un autentico seguidor de Jesucristo es servir de ejemplo mostrando calidad de vida santa como Jesús lo hizo. Si nuestro Salvador sufrió y murió por nosotros, de igual modo debemos estar nosotros dispuestos a padecer por amor a otros, honrando al Salvador; Él es la razón de ser y de vivir de cada uno de sus discípulos, tal como lo demostró la Iglesia original del primer siglo que sufrió persecución, vituperio y la muerte por engrandecer su nombre santo. Jesucristo no cometió pecado alguno; pero por nuestra causa, el Padre lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo Jesús. 2 Corintios 5:21. Él merece la totalidad de nuestra entrega, amor y compromiso.

Él nos amó tanto que llevó a cabo el mayor sacrificio expiatorio de la historia por toda la raza humana, padeció dolor y afrenta sin merecerlo, lo cual nadie más estuvo ni estará dispuesto a hacer; por ese amor tan grande nos corresponde trabajar arduamente, predicar la palabra, purificarnos día a dia, hablar y actuar como Él lo hizo, viviendo como Él vivió, relacionándonos como Él se relacionó amable y dulcemente pero con autoridad y verdad. 2 Corintios 5:21. 

Un seguidor de Jesucristo intentará siempre parecerse a Él para agradar el corazón del Padre, atendiendo sus instrucciones, proclamando su gloria y prodigando amor sin restricciones; ¡qué bien se siente amar a la gente, dar, servir y ayudar cuando hay oportunidad! es lo que continuamente debiéramos estar haciendo, porque la humanidad lo necesita, todos necesitamos ayuda en algún momento, y dar con desprendimiento y sin apegos es lo más precioso, el mayor fruto del Espíritu, es el más alto grado de moralidad, y motivación perfecta para hacer todo el bien necesario, de lo contrario, poco o nada se hará a favor del Reino de Dios pues seremos solo campanas que hacen ruido. Si hago muchas cosas que parecen muy espirituales, pero no tengo amor, soy como una carreta vacía que solo hace estruendo y no lleva nada útil. 1 Corintios 13.

Veamos algunas características fundamentales de un seguidor de Jesucristo:

1. Un seguidor de Cristo debe nacer de nuevoJesús le dijo a Nicodemo: Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3. Nacer de nuevo significa reconocer nuestra naturaleza pecaminosa para confesar nuestros pecados a Dios, arrepentirnos y renunciar a la vida antigua, aceptando el perdón de Dios en Cristo y comenzar una nueva forma de andar y caminar siguiendo y mirando a Cristo; nacer de nuevo es hacer un alto en el camino de la vida carnal para arrancarla y tener un nuevo comienzo de vida en el Espíritu; nacer de nuevo nos garantiza salvación, plenitud y vida eterna junto a nuestro SEÑOR. Siete veces al día te alabo. Salmos 119:164. Es como decir a toda hora hablo contigo y te alabo porque veo que eres justo, bueno y misericordioso conmigo.

2. El seguidor de Cristo tiene el hábito de orarPor aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y pasó toda la noche orando al Padre. Lucas 6:12. Tener el hábito de orar cada día es una clara muestra de ser seguidor del SEÑOR, no es alguien que ora una vez al día sino alguien que varias veces al día habla con Dios, piensa en Él, y se goza en los detalles de la naturaleza para enfrentar el día a día; alguien que por todo ora, se rié y canta al Creador, porque en cada color, forma y variedad ve su grandeza en todo lugar y momento; hablarle a Dios, reirse con Él y cantarle es una forma de orar, una costumbre vital para estar fel8ces y en paz, seguros en Cristo, es algo muy importante para la dependencia en Dios en todo lo que somos, hacemos, decimos, pensamos, y con relación a todo lo que tenemos que enfrentar a cada paso por este mundo. Oren sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:16-18. Esto significa, oren en todo momento, en todo lugar y por todo, pues a toda hora estamos expuestos en este sucio mundo corrupto.

3. El Seguidor de Cristo presta atención para escuchar a DiosMientras Pedro hablaba, una luminosa nube se posó sobre ellos, y de la nube salió una voz que dijo: Éste es mi Hijo amado a quien he elegido: Escúchenlo. Mateo 17:5. Podemos estar haciendo alguna cosa, pero si oímos al SEÑOR hablar, debemos parar, hacer silencio y prestar atención para escuchar lo que Dios está diciendo. El Eterno es el soberano del universo y Amo de todo lo que existe, por lo tanto, Él requiere de toda nuestra atención, y muchas veces necesitamos ponernos de rodillas reverentemente para concentrarnos en Él, oírlo, pero a la vez conversar con Él, y hablar con Él es increiblemente reparador y fortalecedor para nosotros.

Especialmente para los que tienen un ministerio es de vital importancia sacar tiempo, hacer silencio y a solas con el SEÑOR susurrarle cuánto lo amamos, aprender a escuchar es una disciplina espiritual de gran importancia, no solo para oír al SEÑOR, sino a la gente, así crecemos, recibimos revelación e instrucciones del Eterno para ayudar y dirigir cada proceso del llamado, una oportunidad para centrarse y concentrarse solo en Dios. Guarda silencio ante el SEÑOR, y espera en Él. Salmos 37:7.

4. Un seguidor de Cristo cree y confía en ElEl que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya sido condenado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito Hijo de Dios. Juan 3:18. Creer y confiar en Jesucristo significa fe y descanso en Dios, seguros en lo que Él es, puede hacer y hará; creer y confiar en Jesucristo es entregarnos y rendirnos a  sus pies totalmente, diariamente y practicando lo que Él ha enseñado. Cuando confiamos en Él, no nos angustiamos, ni nos deprimimos, ni nos preocupamos, sino que descansamos en su amor y sus promesas. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado. Isaías 26:3.

La primera vez que creemos en Jesús es cuando nacemos de nuevo y somos salvos, Juan 3:16, luego aprendemos a tener certidumbre de quién es Él; creemos lo que Él ha hecho que murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para darnos vida y libertad, Romanos 3:10-20; confiar en Cristo es mantener la mirada y el corazón en Él, permaneciendo de corazón en su presencia, somos felices de haber recibido su perdón, Efesios 1:7; creer es dedicarse plenamente a Cristo, descansar en su regazo y recostar la cabeza en su pecho en un acto de fe como lo hacía Juan, a pesar del mundo. Juan 8:3-32;

5. El seguidor es obediente a Cristo y su palabra. El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de verdad me ama. Y mi Padre amará al que me ame; el que me ama, será amado por mi Padre, y YO también lo amaré y me mostraré a él. Juan 14:21. El genuino seguidor de Cristo tiene un espíritu obediente y guarda gran respeto a lo que Él dice, se somete, no cuestiona, cede a su voluntad y se niega a sí mismo, cumple sus mandatos y ejecuta su verdad, observando y guardando la ley moral. Obediencia es cumplir todo, todo, absolutamente lo que Dios ha mandado, y que nuestro Salvador nos dio ejemplo de obediencia hasta la muerte de cruz. Filipenses 2:8.

Ser obedientes al SEÑOR es tener espíritu humilde para subordinarse, seguros de que Él tiene el control y cuidada de nosotros porque completará su obra, porque Él es quien sigue gobernando su creación, aunque el mal se levante, el SEÑOR le pondrá fin a la nube negra que se cierne sobre la humanidad; entonces hacemos con alegría todo lo que le agrada a Dios y no aceptamos nada del mundo, llevando su yugo, aprendiendo de su hermoso carácter y santidad. Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo: YO SOY la Luz del mundo, el que me sigue, tendrá la luz de la vida, y nunca andará en la oscuridad. Juan 8:12.

6. El seguidor de Cristo, lo ama intensamenteAma al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Marcos 12:30. Amar a Cristo es extraordinario, y nos llena de gozo para reverenciar su nombre y vivir bajo su autoridad; el amor a Dios es una deliciosa obligación moral y espiritual que une nuestro corazón al suyo, alineando nuestra vida a la de Él; cuando amamos es hermoso obedecer no es obligación, es un placer por amor que elimina las máscaras y la falsedad, todo es espontáneo y libre. Amar a Cristo implica buena voluntad, recibiendo, aceptando y dando sin vanos razonando pero con inteligencia y compromiso. Salmos 47:6-7.

Nuestras buenas obras son el resultado de fe y amor a Cristo, dando gracias aun por las dificultades, hacer y dar lo mejor de sí, es una muestra de amor a Dios, porque sabemos que lo haremos sonreir complacido y toda nuestra vida está en Él, mientras nos procesa y nos perfecciona. Cuando amamos a Cristo como verdaderos seguidores toda nuestra vida es de Él, no con la mitad en el mundo, sino íntegramente rendidos a su Señorío. Retengan la sana doctrina y las palabras que han oído de mí, en fe y en el amor de Cristo Jesús. 2 Timoteo 1:3.

Amar al SEÑOR es tener cuidado de la clase de pensamientos que permitimos en nuestra mente, lo que ven nuestros ojos y oyen nuestros oídos, porque lo tenemos a Él omnipresente y disponibles para Él, así como Él siempre tiene tiempo para atendernos y agudizamos los cinco sentidos par Él. Cuando amamos al SEÑOR, nuestro espíritu nos inclina y atrae intensamente hacia Él para gozarnos en su gloria y atesorándolo en el corazón. Y Él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. 2 Corintios 5:15.

7. Un seguidor de Cristo proclama su VerdadY les dijo: Vayan por todo el mundo y proclamen mi evangelio a toda criatura. Marcos 16:15. Este encargo se le dio a los seguidores del Cordero desde el tiempo de los primeros discípulos, es para todos absolutamente, grandes y pequeños, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres, ministros y pueblo en general. Si hemos recibido a Jesús como SEÑOR y Salvador, entonces somos calificados para proclamar el evangelio, pues hemos sido equipados con su Espíritu de sabiduría, valor y poder para ir sin miedo a testificar, así pongamos en riesgo la vida.

Proclamamos su palabra porque nuestra vida ha sido regenerada y ahora somos buen ejemplo e instrumentos de poder en las manos del SEÑOR tal como lo hizo la samaritana. Hablar de Jesús es algo maravilloso y extraordinario que nos produce mucha felicidad; debemos proclamar su evangelio porque Él lo mandó al amar las almas, pues muchos necesitan escuchar de Él para conocerlo; somos responsables de impactar e influir en otros acerca de Cristo, somos deudores de su amor. Pues ¿Cómo invocarán a Aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?  Romanos 10:14Vengan, vean al Hombre que me ha dicho todo cuanto yo he hecho. ¿No será este el Cristo? Juan 4:29. Dijo la samaritana para testificar de Cristo.

8. El seguidor de Cristo es servidor altruista. Si alguno me sirve, sígame; y donde YO esté, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará. Juan 12:26. El altruista siempre está dispuesto a servir a los demás sin reparos ni distinciones, todos tenemos la facultad de servir al SEÑOR y al prójimo, dando testimonio de Él ayudando y asistiendo a quienes necesitan una mano fraterna, ese servicio nace de un corazón enamorado de Cristo y lo hace con disposición y sin intenciones egoístas ni oportunistas; no solo los pobres y desvalidos necesitan nuestro servicio, o solamente los acomodados pueden dar, todos estamos en posición de servir porque a todos el SEÑOR nos provee, sea dinero, alimento, salud, tiempo y recursos de diferente índole, siempre tenemos algo para dar y servir oportunamente. 1 Timoteo 5.

Podemos servir haciendo un trabajo de casa, una labor social, una ayuda física, una asistencia emocional o espiritual, siendo amigos, dando una ofrenda, cuidando un enfermo, acompañando a un anciano que vive solo, educando a un pequeño cuando sus padres trabajan, etc. Podemos realizar grandes y pequeños actos de servicio. El SEÑOR dijo: YO estoy entre ustedes como el que sirve. Lucas 22:27; Él fue carpintero ayudando a José, expuso al Padre predicando y enseñando y sirvió como Cordero expiatorio, dando su vida en el madero.

Nunca podemos dejar de prestar ayuda y servir a otros porque somos instrumentos útiles en las manos de Dios, dando todo sin egoísmos, ni envidias y mucho menos compitiendo; debemos sufrir con el que sufre y reír con el que ríe, así también predicamos el evangelio, y así lo expresó Pablo en 2 Corintios 11:29 y Gálatas 4:19.

9. El seguidor de Cristo sufre por Él y se pone en los zapatos de otrosPorque a ustedes les es concedido a causa de Cristo, no solo que crean en Él, sino también que padezcan por Él. Filipenses 1:29. Ser un seguidor y discípulo del SEÑOR implica pagar un precio de sufrimiento al ser rechazados y perseguidos por los que no quieren a Dios y los que odian a Cristo, pues a nosotros también nos odiarán; nuestro carácter y forma de vida no encaja con el modelo del mundo que ellos tienen, debemos estar donde debemos estar y hacer lo que debemos hacer, aunque nos aborrezcan, nos menosprecien y no nos acepten. 

Todo el precio de sufrimiento por seguir al SEÑOR, lo hemos visto a través de la historia con los santos escarnecidos y sacrificados de múltiples formas.

10. Un Seguidor de Cristo, quiere ser como ÉlPorque para este propósito hemos sido llamados, pues también Cristo sufrió por nosotros, y nos dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas. 1 Pedro 2:21. Un seguidor de Cristo busca y se esfuerza por tener el carácter y personalidad de su Maestro y SEÑOR, anhela las características de su hermosa vida, el fruto de su bondad, la trasparencia de su pureza, la diligenciacde su labor, la ternura de su afecto, la humildad y mansedumbre de su corazón, y la santidad y obediencia de su alma; querer ser como Cristo es preocuparse por tener de su integridad, exaltar y valorar sus atributos, siendo Él el centro de nuestros pensamientos. Isaías 26:3-4.

Tenemos que pensar, hablar y actuar por fe como Cristo lo haría en nuestro lugar; repasando lo que él nos enseña, aprendiendo a cada momento de él para ponerlo en práctica; esforcémonos por sentir y vivir como Él porque Cristo es nuestro fundamento de vida y razón de ser de nuestra fe. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta, como en un espejo la gloria del SEÑOR, somos transformados de gloria en gloria, en la misma imagen, por el Espíritu del SEÑOR. 2 Corintios 3:18¡Qué maravilla!

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.

23 mar 2016

ARREPIÉNTETE Y COMIENZA DE NUEVO



ARREPIÉNTETE Y COMIENZA DE NUEVO
CON CRISTO EN TU CORAZÓN

Les digo que si no se arrepienten, todos perecerán igualmente, Lucas, 13:5.

Así que, arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados sus pecados; para que vengan de la presencia del SEÑOR tiempos de refrigerio, Hechos 3:19.

Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:12.

Nuestro Dios Creador y Salvador, es el Dios de nuevas oportunidades, aunque hayas sido un prodigo en medio de su pueblo, vuelve a Cristo que aún hay tiempo de comenzar de nuevo con Cristo como el centro de tu vida, Si confesamos nuestros pecados, Dios que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad, 1 Juan 1.9.

El arrepentimiento genuino es nuestro punto de partida para ponerle fin a nuestra vida de pecado, desubicación y confusión que causa el mundo, cuando reconocemos que necesitamos a Dios, podemos también confesarle nuestros pecados a Dios y nos apartamos de esa vida, hay transformación real en cada uno de nosotros. Arrepentirnos nos renueva la mente, libera la conciencia, provee paz al espíritu y hace que regresemos al camino correcto; si hay arrepentimiento verdadero, podremos abandonar la vida licenciosa del mundo y los asuntos viciados de la carne, para empezar a caminar Con Pasos firmes en Dios, del camino angosto que lleva a la vida moralmente aceptable y aprobada por Dios, echemos fuera la vieja levadura, 1 Corintios 5:7.

Cuando una persona se arrepiente de corazón es como aquel hijo pródigo que el buen Padre acoge de nuevo, es como la oveja que estaba perdida y el Buen Pastor la atrae de vuelta al redil para amarla y cuidarla, arrepentirnos nos permite corregir el comportamiento, la actitud y la conducta; hay un visible cambio, una transformación manifiesta y una renovación mental maravillosa; el arrepentimiento es la puerta abierta que rompe con maneras amañadas de vivir, ayudándonos a retractar sincera y profundamente de malas obras, es un verdadero nuevo comienzo a la manera de Dios, YO les quitará ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu, Ezequiel 11:19.

Cuando nos arrepentimos nos humillamos para pedir perdón de corazón, nuestra mirada se hace limpia y sincera porque nos duele haberle fallado al Santo, queremos levantarnos del piso para remontarnos a la alturas y abrazar a Dios para no salir de su presencia; deseamos regresar en la dirección correcta y al estándar moral establecido originalmente por Él para alegrar su corazón, y al mismo tiempo, Él nos hará reír de nuevo con gritos de júbilo, Job 8:21.

Al arrepentirnos delante de Dios restablecemos, restauramos y renovamos nuestra amistad con Jesús, y Él nos da la recompensa del gozo con su precioso Espíritu Santo. Es hermoso arrepentirnos de verdad porque hay determinación en nuestro interior, tenemos fuerzas para romper con mañas, costumbres y hábitos propios del mundo; esa renovación nos permite destruir mapas mentales aprendidos mientras estuvimos sin Cristo, el arrepentimiento nos refresca la imagen y el concepto de Dios, Por eso, deben ustedes renunciar a sus antigua manera de vivir y despojarse de la que antes eran, ya que todo eso se ha corrompido, a causa de los deseos engañosos. Deben renovarse en el espíritu de su entendimiento y sus actitudes, Efesios 4:22

Poder arrepentirnos es un verdadero privilegio, porque nos permite darnos cuenta que hemos fallado, que somos pecadores altamente necesitados de Dios, deseamos volver a saciarnos del bien de su casa y estar unidos para nunca separarnos de su inmenso amor y prodigalidad, oiremos la voz alegre del Padre diciendo; éste mi hijo era muerto, y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado, y nos regocijaremos juntamente, Lucas 15:22-24.

No arrepentirse es una tragedia, es pecado, es necedad de alguien que quiere seguir viviendo como mejor le parece sin tener en cuenta a su Hacedor, ignorando que es Dios mismo quien en muchas ocasiones lo ha librado de la muerte, queriendo darle una oportunidad de salvación, y que es Dios quien nos proporciona momentos y circunstancias para que podamos arrepentirnos para volver a casa, ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, misericordia y paciencia, ignorando que la gracia de Dios te guía al arrepentimiento? Romanos 2:4.

Dios es el único que produce en nosotros la oportunidad de arrepentirnos cuando hay voluntad y disposición en nuestro corazón, Vuélvenos, Oh Jehová, a Ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio, Lamentaciones 5:21. Él nos ayuda a dejar el pecado para regresar a sus principios, Él desea ardientemente que seamos felices. Así dice el Señor: Párense en los caminos, miren y pregunten por los senderos antiguos, ¿cuál es el buen camino? Y anden por él; y hallarán descanso para sus almas, Jeremías 6:16.

La fe en Jesús y el amor al Padre es lo que nos lleva a proyectar un cambio integral para rendirnos y volver a las instrucciones limpias y santas dadas desde la antigüedad para nuestro bien; con el arrepentimiento damos la espalda al pecado y nos unimos a Jesucristo, así Él provoca nuevas prácticas de vida ejemplarizantes y virtuosas que brotan de nuestro ser, y que no es algo de nosotros mismos, Filipenses 2:13 y Efesios 2:8-9.

El arrepentimiento nos ayuda de dejar de pecar deliberadamente, nos liberamos de la carga condenatoria del pasado, por algo que hicimos o dejamos de hacer, es hermoso porque podemos experimentar la verdadera paz de Dios, que es la paz de Cristo, Juan 14:27.

Si nos unimos a Dios, Él nos ayudará para no fallar fácilmente, nos impulsará de inmediato a la reflexión para que hagamos un alto en el camino. Con Dios de nuestra parte, se alinea nuestra mente, voluntad y corazón con su Espíritu para que podamos permanecer agradándole, es por eso que tan pronto fallamos un ápice, el Espíritu de Dios nos confronta y muestra el pecado para llevarnos al arrepentimiento y ponernos en paz mientras vamos de camino, porque si sabemos hacer lo bueno y no lo hacemos, ya es pecado, Santiago 4:17.

El cambio con el arrepentimiento implica dejar de hacer esos pequeños actos de deshonestidad, olvidar el mal genio, la falta de respeto a los padres, el hablar mal de los demás, el incumplimiento de una tarea asignada, dejar la crítica, el chisme, la mentira, etc., todas esas zorras pequeñas que debilitan el carácter y opacan la pureza impidiéndonos disfrutar a plenitud la compañía del Espíritu Santo, pero que sí estanca nuestro crecimiento en Cristo, porque obstaculiza nuestra comunión con el Padre, privándonos de una espiritualidad real y dichosa, Cantares 2:15.

A través de la historia Dios siempre ha llamado a todos los pueblos al arrepentimiento, Jeremías 18:7-8 y 11; Cristo llamó a las multitudes al arrepentimiento, Lucas 13:1-5; Juan Bautista llamó a los judíos al arrepentimiento, Mateo 3:2; los apóstoles de Jesús y la iglesia primitiva llamaron la gente al arrepentimiento, Hechos 2:38, así también, hoy todos somos llamados a arrepentirnos y ser ejemplo de vida mostrando a Cristo con un testimonio de rectitud y verdad, Lucas 24:46-48.

Con el arrepentimiento salimos de la ignorancia, frialdad y tibieza espiritual y moral para arder en fuego santo de Dios, brota la pasión por tomar el modelo de vida de Jesús, queremos saber más de Él y persistimos intensamente en morir a las obras infructuosas del viejo hombre, gastado y equivocado, anhelamos hacer la voluntad de Dios para alegrar su corazón. Pero Dios habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” Hechos 17:30. 

El arrepentimiento es algo grandioso porque nos proporciona el privilegio de reconciliarnos a tiempo con Dios, pues lamentablemente, hay muchos que mueren sin lograrlo y se pierden eternamente. Hebreos 12:17.

Arrepiéntete para que se te modifique el punto de apoyo y la dirección de tus pies, y así empieces a caminar Con pasos firmes en Dios. Si te arrepientes de verdad, considera estos aspectos: 

a) Reconoce tu pecado y acepta que sólo Dios puede sacarte del hoyo. Salmos 51:3-4 y 1 Juan 1:8.  b) Confiesa tus pecados a Dios en un acto de humildad y honestidad 1 Juan 1:9. c) Que te duela el corazón y haya tristeza por haber pecado, fallado a Dios y engañado a ti mismo. 2 Corintios 7:9-11 d) Aborrece el pecado y la sensualidad para apártate de todo eso, Proverbios 28:13e) Abandona tu viejo estilo de vida y resiste todo demonio que te haya influenciado, obsesionado, engañado y controlado, Santiago 4:7f) Rompe con la maldición y las ataduras que pudieron venir por ceder a tus pasiones y ser esclavo del pecado, Números 32:23 y  g) Restituye y repara el daño causado a las personas que agraviaste si es posible, comprométete con tu pureza y mantén tu compañerismo con Cristo,  bajo el fuego purificador del Espíritu Santo. Levítico 6:4 y Lucas 19:8.

Que nuestro misericordioso SEÑOR Jesucristo nos ayude a estar limpios y en paz con Él, todo el tiempo hasta su venida. Así sea, amén.

Lic. MEHC hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.