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2 abr 2016

EL PECADO NOS HACE ENEMIGOS DE DIOS




EL PECADO NOS HACE ENEMIGOS DE DIOS

No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de su boca, eso es lo que contamina, Mateo 15:11.

Porque ocuparse de la carne es muerte…por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, y tampoco pueden, y los que viven según su carne, no pueden agradar a Dios, Romanos 8:6-8.

Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré si de rodillas me adoras. Entonces le dijo Jesús: Vete Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces dejó al Señor y vinieron los ángeles a servirle, Mateo 4:8-10.

Siempre hemos creído que pecado es todo aquello malo que hacemos como mentir, robar, matar, emborracharse o hacer toda clase de impurezas sexuales, pero la gran verdad es que todo eso son manifestaciones del pecado que vive en el interior del corazón humano, nos fijamos y juzgamos todo lo que otros hacen, dicen o dejan de hacer, sin darnos cuenta, que nosotros mismos somos como ellos, Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quien quiera que seas tú que juzgas; pues en los juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo, Romanos 2:1.  

Que tremenda verdad la que nos ofrece nuestro Eternos Dios santo en su palabra, porque el pecado es esa semilla de rebeldía y desobediencia que fue sembrada en el corazón humano en la caída del Edén, dejándonos las naturaleza pecaminosa, es decir, la tendencia al mal. Esa raíz de rebeldía y desobediencia que impulsa a todas las personas a hacer todo lo contrario a lo establecido y mandado por Dios. El pecado es esa inclinación interna a darnos gusto a nosotros mismos, para agradar y satisfacer nuestros sentidos, ignorando al Creador…Se rebelaron contra Dios, echaron su Palabra tras sus espaldas…Nehemías 9:26, 2 Reyes 14:9b.

Esa semilla interna de maldad es la que nos lleva a contrariar la perfecta voluntad de Dios, quien nos quiere dar siempre lo que es bueno, agradable y perfecto, Él siempre está interesado en darnos todo lo que conviene a nuestro pleno bien-estar integral, quiere que lo amemos, que lo tengamos en cuenta en todo lugar y momento porque Él sufre cuando nosotros sufrimos, llora cuando nosotros lloramos y ríe complacido cuando nos ve felices y plenos en Él.

Pecado es hacer lo que se nos antoja, rompiendo los límites de lo bueno, lo puro y lo santo, dejando a Dios de lado, porque no queremos que nadie nos gobierne, no queremos que nadie nos tome cuentas, de tal manera que pasamos por encima de la autoridad del Señor del universo. Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección, Jeremías 32:33.

Con el pecado mostramos que Dios no nos importa, y tampoco nos importa lo que Él quiere y dice, porque nos amamos nosotros mismos más que a Dios, y tomamos control de nuestra propia vida, nos centramos en yo, yo, yo, y pareciera que en vez de moldearnos a Cristo, queremos que sea Él quien debe adaptarse a nosotros, cuando pecamos, no lo aceptamos como nuestro Dios y Salvador, porque cada uno pasa a ser su propio dios.

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morirán; sino que Dios sabe que el día que ustedes coman de ese fruto, serán abiertos sus ojos, y serán como Dios, Sabiendo el bien y el mal, Génesis 3:4-5. La raíz del pecado rompió con la inocencia; la rebeldía y la desobediencia trajeron al ser humano el conocimiento de lo malo, de lo impuro y lo sucio.

Dios había creado al hombre sabiendo todo lo que es bueno, puro y santo, pero el diablo sembró de su naturaleza rebelde y desobediente en el fondo del ser humano; es por eso que Jesús dijo: No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de su boca, eso es lo que contamina, Mateo 15:11. Así es como el hombre continuamente falla al único Santo. Es por esa raíz de maldad que Dios expulso al diablo del cielo y lo echó de su presencia a las tinieblas eternas, Mateo 25:41.

Esa raíz de oscura maldad generada por la soberbia, envidia y celos por las ansías de poder y deseos de gloria de Luzbel, que quiso ser como Dios y estar a la altura del Eterno y santo Dios Creador, fue lo que transformó al querubín grande en una criatura maligna, cruel y perversa, dejando de ser la luz bella para convertirse en las más densas tinieblas. La soberbia es orgullo desde el corazón, un bajo sentimiento de sobre valoración de uno mismo por encima de los demás, es como si alguno valiera más que otro o mereciera cosas mejores que los otros, es por esa razón que el diablo tentó al Señor con lo que él controla en el mundo desde la caída de la primera pareja en el Huerto, el diablo veía a Cristo en cuerpo humano y se imaginó que por esa razón lo iba a vencer con su engaño de falsa gloria y poder.

Satanás echó a un lado a su Creador, quiso ser independiente, quiso ser otro dios, quiso sentirse libre de la dirección y el gobierno del Señor de la vida y la luz; se enojó contra Dios y se rebeló contra los mandatos divinos; satanás hizo lo que le pareció, arrastrando no sólo a tres partes de los ángeles del cielo, sino también a la raza humana, para que cada uno haga lo que le da la gana; esto es lo que hace que los seres humanos llamen a lo bueno malo y a lo malo bueno. ¿Por qué? Porque cada cual acomoda todo a su gusto para darse su propio placer de los sentidos.

Esta estrategia maligna no ha cambiado, su raíz, el diablo, sigue engañando al mundo haciéndoles creer que son dioses para sí mismos. Y es que cuando pecamos, estamos sacando a flota la naturaleza del archienemigo de Dios; cuando pecamos estamos magnificando al diablo y dándole la espalda a Dios; cuando pecamos le estamos diciendo a satanás, que él es nuestro amigo, es como aplaudir al enemigo de Dios diciendo: diablo, estamos contigo no el Creador.
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¡Cómo caíste del cielo, oh lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones, Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Más tú, derribado eres hasta el seol, a los lados del abismo. Isaías 14:12-14. ¿Cuántas personas hemos visto caer a través de la historia con estas mismas infulas de grandeza? Muchas, ¿verdad? ¡Escápate tú de tal engaño!

La triste realidad es que muchas corrientes humanistas, entre ellas la Nueva Era y el capitalismo salvaje con su maquinaria de poder económico, le siguen el juego al enemigo de las almas, al enemigo de la salvación, al enemigo de Jesucristo. Mucho mundo se presta al engaño del diablo, siguen creyendo que cada uno es su propio dios, y que son totalmente independientes de Aquel que los creó, creen y se imaginan que a nadie tienen que rendírle cuentas, ¡Qué craso error!  Son tan ciegos, tontos y torpes que le creen más al diablo que a Dios. ¿Acaso eso no es ser enemigos de Dios?


Un ejemplo claro de la raíz del pecado es cuando el jefe encarga a su empleado una tarea y le da instrucciones precisas para llevarla a cabo, el subalterno sigue algunas instrucciones para hacer el encargo, pero al final coloca sus propias ideas, porque cree que es mejor, pero al final el jefe le pide cuentas de la tarea y con sorpresa observa que no se hizo como él dijo, se enoja y sanciona al empleado, porque eso le ha costado pérdidas en su negocio; eso fue exactamente lo que le sucedió a Saúl cuando hizo lo que le dio la gana y no lo que le había dicho Dios: Porque como pecado de adivinación es la rebeldía, y como idolatría la desobediencia. Por cuanto tú desechaste las palabras de Jehová, Él también te ha desechado, 1 Samuel 15:23

Pero aún hay tiempo para que te vuelvas amigo de Jesucristo e hijo de Dios. Te ruego por amor a Dios, que le des un giro de 180 grados a tu vida, que dejes de mirar a los lados para culpar a otros, que dejes de mirar al suelo como los pollos y alces tu mirada al Dios de lo Alto, al cielo de Dios, de allí viene tu salvación, tu cambio a un estilo de vida hermoso, tranquilo y feliz, aún en medio de este enloquecido mundo y con todo lo que éste conlleva.

Jesús dice en su palabra: YO SOY el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás…el que a Mí viene, YO no le echo fuera. Juan 6: 35-37.

Y así como cada uno hace lo que bien le parece, también así todos si no se arrepienten, dice el Señor: YO los juzgaré a cada uno según sus caminos…Conviértanse, y apártense de todas sus transgresiones, y no será su maldad causa de ruina; saquen de su corazón todo su pecado, y háganse un corazón nuevo, y un espíritu nuevo. ¿Por qué han de morir? YO el Señor Creador, no quiero que mueran eternamente. ¡Cambien el rumbo de su vida para que sean salvos! Ezequiel 18: 30-32.  Hemos sido traídos a este mundo NO para servir al diablo ni al pecado, sino para amar, adorar y servir a Dios cumpliendo sus propósitos para nuestra vida personal en esta tierra.


Cuando un hombre revela sus faltas, Dios las cubre. Cuando un hombre las esconde, Dios las descubre. Cuando un hombre las reconoce, Dios las persona y olvida, San Agustín.

1 abr 2016

ROMPE EL CÍRCULO Y MARCA LA DIFERENCIA

ROMPE EL CÍRCULO Y HAZ LA DIFERENCIA

Y si hemos muerto con Cristo, estamos seguros que también viviremos con Él. Romanos 6:8. Así como el que los llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su manera de vivir. 1 Pedro 1:15.

Hay quienes dan más importancia a un día que a otro, y hay quienes creen que todos los días son iguales. Pero cada uno debe estar convencido de lo que cree. Romanos 14:4.

Tengan cuidado y no hagan que sus corazones se hagan insensibles por los vicios, las borracheas y las preocupaciones de este mundo. Lucas 21:34.

En la vida tal como lo explica la Biblia, hay un camino recto y angosto que debe convertirse en el círculo virtuoso de nuestra vida de creyentes en Jesucristo e hijos de Dios, y es yendo por el camino del bien, la verdad y la justicia que podremos quebrar y romper todo círculo vicioso de impiedad, injusticia y pecaminosidad del mundo y de la carne, de lo cual se desprenden sendas torcidas de maldad, que se expresan con actitudes, palabras y acciones ofensivas y nocivas para todos, pues asi vamos por la senda ancha, que si no lo corregimos a tiempo se convierte en hábitos y costumbres dañinas, que no solo contaminan y hacen perder nuestra alma, sino que echan a perder la vida de familia, el compañerismo y las buenas relaciones entre amigos y conocidos, rompiendo el orden, la armonía y la paz que Cristo nos dejó para convivir sanamente en sociedad. Quitese de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritetia, maledicencia y toda malicia. Antes sean benignos unos con otros, misericordiosos perdonándose unos a otros, como Dios también nos perdonó a nosotros en Cristo. Efesios 4:31-32.

Muchas personas que dicen ser cristianos, han decidido andar en el círculo vicioso de las groserias, la mentira, la violencia, la farsa, los malos modales, el odio y las malas actitudes no solo en familia, sino delante de la gente en general, mostrando que no tenemos temor de Dios y ni somos gobernados por nuestro Creador y Salvador, lo cual produce caos que tiene que ver con los hábitos y las costumbres que hemos optado, y que al principio parecen telarañas invisibles, pero que al final se convierten en cables fuertes difíciles de romper. Dios el Padre envío a su Hijo Jesús para romper el círculo vicioso del pecado de nuestra vieja naturaleza, para que la maldad no tenga poder sobre nuestra vida, y así poder vivir en Cristo con libertad y armonía. Nosotros hemos muerto a la vida vieja, porque nuestra verdadera vida está escondida en Cristo para Dios. Colosenses 3:3.

Los malos hábitos y las costumbres negativas encadenan el alma y envenenan la vida, pero los principios bíblicos de Dios nos dan libertad; un hábito puede parecer indefenso al comienzo, por eso muchos no nos damos cuenta de nuestros propios errores y falencias, de tal manera que nos damos cuenta, cuando ya son demasiado fuertes como para que podamos romperlos fácilmente; es como cuando somos estudiantes y no creamos el hábito de estudiar y repasar lo aprendido en la escuela, por eso a la hora del examen nos preguntan y no sabemos responder bien, con las consecuencias de pérdida en las notas finales, razón por la cual nuestros padres al ver los resultados escolares nos disciplinan y nos corrigen, así, en algunos casos aprendemos a estudiar y a concentrarnos frente a un libro; así que, tenemos que empezar a cultivar buenos hábitos de estudio, y costumbres de investigación y atención a lo aprendido. Porque el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal. Hebreos 5:14.

En el mundo se aprenden círculos viciosos por secuencia repetitiva de una costumbre o una manía sin que identificamos su principio, ni tampico logremos un final para vencer vicios, los cuales se han convertido en un fenómeno social y personal con múltiples consecuencias y resultados funestos donde perdemos todos; todo vicio, hábito y costumbre, sea bueno o malo toma un tiempo  dentro de un proceso de acciones y actitudes, porque nada nace de la noche a la mañana, se requiere un tiempo de práctica. Porque nosotros NO desmayamos; antes, aunque nuestro hombre externo se va desgastando, nuestro interior, no obstante, se renueva de día en día. 2 Corintios 4:16.

Las naciones del mundo están inmersas en numerosos círculos viciosos de maldad política, financiando la deuda externa de las naciones para empobrecer a los pueblos, cada vez más, con injusticia, amañe y engaño, todo a causa de habitos y costumbres dañinas de la corrupción y la manipulación que no solo contaminan a los gobiernos sino a los habitantes de un país a nivel mundial, afectados con sistemas que destruyen la vida, la verdad, el buen juicio y el medio ambiente; todo es como una rueda loca que gira sin parar, como si los recursos fueran a durar para siempre. No se adapten a vivir como el mundo; transfórmense renovando su mente, para que puedan comprobar, que la voluntad de Dios, es buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2.

La palabra de Dios es viva, eficaz y poderosa para cambiar vidas, santificar almas y purificar los pensamientos, si cada uno aprende a vivir como ella nos enseña, podremos marcar una diferencia de cambio multiplicador hacia el bienestar social, siguiendo a  Jesucristo, amando al Padre Celestial y viviendo en la persona del Espíritu Santo, venciendo con buenos hábitos y sanas costumbres alineados a la voluntad de Dios, cumpliremos así nuestros propositos en este mundo y estaremos por encima del facilismo automático, trabajando con perseverancia para cambiar de alguna manera el panorama que destruye al mundo que hace perder muchas vidas y condena las almas, de los que no van de la mano de Dios; pongamos el corazón y la mirada en nuestro Salvador Jesucristo y seamos guiados por el maravilloso Espíritu de Dios. Llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia en Cristo. 2 Corintios 10:5.

Todos tenemos buenos y malos hábitos, pero el cristiano está llamado a ser transformado desde la mente y el corazón, esto significa, hacer un intercambio de viejos y malos hábitos por lo bueno y nuevo de Dios, a fin de agradar a nuestro Abba Padre, saliendo del círculo vicioso de la crítica destructiva, el chisme, la mentira que esclaviza a tantos, la deshonestidad que nos impide confiar unos en otros y romper las máscaras para ser sinceros y reales; en verdad requerimos de una nueva forma de pensar, actuar y hablar para salir de tanta oscuridad y negatividad que hay en el mundo; la fe que ganamos por la palabra nos hace personas íntegras y positivas llenas de buenas intenciones y con una vida que adora y alaba a nuestro SEÑOR. Acontecerá en aquel día, declara el SEÑOR YHVH de los ejércitos, que salvaré a mi pueblo; romperé sus cadenas, los libraré del poder que los domina, y nunca más volverán a ser esclavos. Jeremías 30:8.  

Los hábitos básicos del creyente en Jesucristo y como hijos de Dios están enraizados en la obediencia y cumplimiento a los Diez Mandamientos: honrar a Dios es abandonar la idolatría y la religiosidad para cultivar el hábito de la fidelidad y reverencia a Él; no robar significa cultivar el hábito de la honestidad, dejar la rebeldía y la altanería con los padres es cultivar el hábito del respeto, no matar es cultivar el hábito del respeto a la vida y la sana costumbre de valorar a las personas; abandonar el adulterio es conservar la costumbre de la fidelidad y sinceridad con el cónyuge, no chismosear ni hablar contra el prójimo significa cultivar el hábito del amor y la misericordia con el prójimo, y no codiciar es cultivar el hábito del contentamiento y la costumbre de dar gracias a Dios. Piensen en lo verdadero, en lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que produce buena fama; piensen en toda clase de virtudes y en todo lo que merece alabanza. Filipenses 4:8.  

Los hábitos y costumbres pueden cuidar o atentar contra la salud como lo es consumir drogas, alcohol, fumar y cometer inmoralidad sexual, todos estos hábitos tienen encadenada a la humanidad que ha olvidado a su Creador, sus principios, sus decretos y advertencias, porque como no conocen a Dios tampoco saben sus promesas, por eso se han amoldado y acostumbrado al mundo tomando las mañas y artimañas del enemigo en vez de vivir en los hábitos y costumbres de vida en el Espíritu. Muchos ignoran que su cuerpo es templo del Espíritu de Dios, el cual tenemos en Cristo y vive en nosotros, y que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Porque hemos sido comprados por el precio de la vida y la sangre de Jesucristo en la cruz. Así que glorifiquemos a Dios con nuestro cuerpo. 1 Corintios 6:19-20.

Para romper el círculo vicioso del mundo que envuelve las vidas y echa a perder las almas, tenemos que formar nuevos hábitos y nuevas costumbres siendo dirigidos, aconsejados y gobernados por el Espíritu Santo, así nuestra existencia será una verdadera forma de vida que alabe y agrade a nuestro Creador y cada día nos asemejaremos más a nuestro SEÑOR y Salvador Jesucristo. Amar a Dios por encima de todo es el hábito que Jesús declaró con estas palabras: El que me ama, guarda mi palabra, y mi Padre lo amará, así vendremos a él y haremos morada con el tal. Lucas 14:23.

Y qué decir de los malos hábitos y erradas costumbres dentro de la familia y la educación, niños que son víctimas de la violencia, pueden convertirlo en una persona violenta y agresiva en su entorno familiar y escolar; padres y maestros se preguntan ¿por qué ciertos niños son groseros, altaneros, agresivos e incorregibles? Pues porque los hábitos de convivencia que enfrentan en casa son violentos, cargados de desamor, irrespeto y grosería, viven en una continua atmósfera de tensión, miedo e inseguridad, son niños que sufre en medio de malos hábitos e insanas costumbres que los daña, razón por la cual tenemos menores y adultos delincuentes; este es un círculo vicioso presente y latente que persevera de generación en generación porque no nos hemos puesto límites de manera personal. Porque si ustedes viven conforme a estas costumbres, morirán; pero si por medio del Espíritu de Dios hacen morir estos malos hábitos, vivirán. Romanos 8:13.

Todo mal hábito y costumbre viciosa destruyen la familia, dividen la sociedad y menguan el valor de las personas, haciéndonos perder nuestra sana autoestima y haciéndonos esclavos de los vicios y las manías, que impiden el autocontrol y dominio propios, de ahí que muchos tomen malas decisiones y los peores caminos en la vida, todo dentro de un proceso a corto, mediano y largo plazo, que alcanza y destruye; en cambio los buenos hábitos y las sanas costumbres se alinean a Dios y su palabra y nos hace personas valiosas y dignas, gente virtuosa que honra y refleja a Dios, pues los hijos de Dios somos controlados por el Espíritu Santo, para ser gente confiable y gente de bien, gente que se mueve en el temor y respeto al SEÑOR, reflejado en el amor y el respeto a sus semejantes desde el corazón, disminuyendo, así, y en gran medida el avance de la maldad sobre la tierra. Sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones y de su mala conducta. Acabarán siendo destruidos por la necedad y por su poca atención al bien. Proverbios 1:32-33.

Rompamos y cortemos con todo círculo vicioso, abandonemos costumbres y hábitos nocivos que se convierten en vicios destructivos tales como: la gritería, la amargura, la ira, la maledicencia, el odio, la ofensa, y la malicia, Efesios 4:31-32; la crítica destructiva y condenatoria, Lucas 6:37-38; las discusiones y el estrés, Filipenses 4:6-7; la pereza y la negligencia, Romanos 12:11; el miedo y la inseguridad a fracasar, Isaías 41:10, y Proverbios 29:25; la costumbre generalizada de mentir y engañar, Salmos 119:29; Todo lo cual controla y limita los pensamientos y las acciones correctas en las personas, haciéndoles perder el correcto horizonte en las  bendiciones de Dios, estancando las vidas y las naciones. Por sobre todas las cosas, vístanse de amor, que es el lazo perfecto de la unidad. Colosenses 3:14.

También debemos cultivar el círculo de virtud, es decir, dedicarnos a ser virtuosos para Dios y en Él, este es el mejor camino, es la llave que no solo expande el universo, sino que enfoca y dirige divinamente las vidas hacia horizontes de  grandeza a la manera del SEÑOR, porque ser virtuosos nos pone en continuo movimiento de crecimiento integral por el Espíritu, porque allí hay vida, es donde Dios tiene el poder de hacer su voluntad en nosotros mientras nos sometemos a Él con fe obediente. Sabiendo yo, Dios mío, que Tú pruebas el corazón y te deleitas en la rectitud, yo ofrendo todas estas cosas en la integridad de mi corazón; y he visto con alegría a tu pueblo, que está aquí, hacer sus ofrendas voluntariamente. 1 Crónicas 29:17.

Dios es la fuente de la buena voluntad, el diseño perfecto del carácter y el orden social inteligente cuando nos llenamos de su sabiduría, gracia y poder para obedecer y estar sujetos para crear, multiplicar, cambiar y transformar, siempre hacia lo mejor, lo óptimo y lo más excelente, alcanzando lo mejor de Dios; por eso debemos romper el circulo vicioso de pecado del mundo con santidad para con Dios e integridad para con nuestro prójimo, viviendo en virtud de la fe, con esperanza y seguridad en Cristo, con certeza y verdad en su palabra. Dios sigue al control en la rueda de la vida y nos expande en el espiral de su voluntad y sus propósitos, así como Él sin parar ha puesto virtud de vida y movimiento en la naturaleza y el universo. Por esta razón, obremos con diligencia, añadiendo a nuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio: al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto, fraternal; y al afecto fraternal, amor. 1 Pedro 2:5-7.

Te alabo y te bendigo mi SEÑOR y Dios Todopoderoso, por tanta riqueza con que llenas nuestros corazones para aprender más de Ti, ayúdanos a poner en práctica tu raudal de vida y conocimiento, en el nombre de Jesús, amén. 

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

Un cristiano genuino, guarda los Buenos Modales

Así como el que los llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su manera de vivir. 1 Pedro 1:15.














31 mar 2016

ES TIEMPO DE ORAR, CLAMAR Y GEMIR SIN DESMAYAR




LA ORACIÓN ES LÍNEA DIRECTA CON EL CIELO

Y esta es la confianza que tenemos en el Señor, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y sabemos que Él nos oye, en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tendremos respuesta a las peticiones que le hayamos hecho, 1 Juan 5:14-15.  Orad sin cesar, 1 Tesalonicenses 5:17.

Miren con diligencia como andan, no sean necios, sino sean sabios, aprovechen bien el tiempo porque los días son malos, Efesios 5:16.

El cristianismo es una forma de vida relacional y personal con Dios, y la oración es el medio más apropiado para mantener esa relación; cuando oramos abrimos nuestro corazón al Señor del universo, y ese hermoso acceso, es a través del nombre de nuestro amado Señor Jesucristo con la dirección y ayuda del Espíritu Santo, nuestro amigo de cabecera.

Cuando oramos no es para contarle a Dios nuestros líos ni carencias porque Él ya las sabe, Antes que clamen, responderé YO; mientras aún hablan, YO habré oído, Isaías 65:24. El propósito de la oración es expresar a Dios con nuestras propias palabras todo lo que hay en nuestra alma, sean necesidades, sufrimientos, alegrías o acciones de gracias. Toda persona que desee comunicarse con el Dueño del universo puede hacerlo de manera directa y eficaz a través de la oración, Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones, 1 Pedro 3:12.

Orar es una forma de dependencia a Dios para permitirle a Él actuar en nuestra vida,  y que Él tome el control de TODO, cuando oramos debemos hacerlo con respeto, reverencia y sentido de adoración; la oración es una expresión de amor a Dios, desde lo más profundo de nuestro corazón; porque uno de los propósitos de la oración es que el Señor haga cambios en la vida personal, familiar, eclesial y social, Clama a Mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces, Jeremías 33:3. Dios siempre está deseoso de revelarnos sus planes y misterios sobre la tierra.

Orar es invocar el nombre del Eterno, Lamentaciones, 3:65; es llamar a Dios, Lucas 11:9; es buscar su rostro, 2 Crónicas 7:14; es encontrarnos en la presencia de nuestro Señor, Éxodo 25:22; es levantar el alma y elevar las manos en señal de rendición y humillación ante su majestad, Salmos 25:1; es llegar hasta el trono del Creador para buscar su voluntad y ceder la nuestra a su señorío y potestad, Hebreos 4:16.

Con la oración tocamos el corazón de Dios y oxigenamos nuestra alma para que se apacigüe nuestro cuerpo y espíritu, llenando todo nuestro ser de paz, fe y regocijo sobrenatural en medio de un mundo natural convulsionado por la maldad del corazón humano. 

La oración debe ser preventiva, por eso no podemos parar de orar, para frenar los dardos de fuego del enemigo, para que se destruyan asechanzas del mundo, malos deseos y planes de los perversos que andan pensando el mal contra otros. Con el poder de la oración todos unidos en Jesucristo podemos frenar el avance de la impiedad, la indiferencia y el desamor que está dividiendo la familia, la iglesia y el mundo entero..

El mandato de Dios es orar y orar, porque siempre hay una urgente necesidad diaria, y si no oramos, estamos pecando contra Dios por desobediencia y negligencia, Así que lejos sea de mí, que peque contra Jehová dejando de orar por ustedes; antes por el contrario, los instruiré en el camino bueno y recto, 1 Samuel 12:23. Si oramos en momentos de dolor, angustia, confusión, enfermedad o cualquier necesidad, estaremos moviendo las divinas manos para sostenernos, defendernos y sanarnos. 

La oración en sí misma tiene propósitos maravillosos:

Reforzar la fe, obtener milagros y respuestas a necesidades, cultivar la comunión y privacidad con Dios, ser obedientes guardando sus mandamientos, glorificar al Padre en el nombre el Hijo, recibir conforme al plan y voluntad de Dios, obtener nuevas fuerzas para no cansarnos, vencer la tentación y toda asechanza maligna, velar, hacer vallado y atalayar en contra de los ataques de las tinieblas y el mundo buscando paz y reposo en Dios a favor de personas, familias, ciudades, países y el mundo entero, Y cualquier cosa que le pidamos a nuestro Dios, la recibiremos de Él, porque obedecemos sus mandamientos, y hacemos las cosas que le agradan al Señor, 1 Juan 3:22.

En estos tiempos de violencia, de revueltas, de maldad extrema, de frialdad en el amor, de indiferencia ante el prójimo, ante el aumento de la perversión sexual, ante las falsas doctrinas y los evangelios acomodados, ante los celos, la envidia, la ambición y la sed de poder,  ES URGENTE ORAR, ORAR Y NO PARAR DE HACERLO, las puertas del infierno no podrán contra la Iglesia de Jesucristo, Mateo 16:18.

Oremos en el nombre de nuestro amado Señor Jesucristo, oremos con corazón humilde, con alma arrepentida y limpia, oremos con fe, confiando en el poderío y la majestad de nuestro Dios, oremos con espíritu perdonador, con perseverancia y sin desmayar, con sinceridad y sencillez de corazón, dependiendo de la buena voluntad de Dios para sus hijos obedientes, oremos con agradecimiento por todo lo que somos y tenemos, pero oremos postrados y con clamor porque necesitamos que Dios haga algo, que suceda algo sobrenatural para que este mundo reaccione y se convierta a Dios, para que las vidas sean regeneradas y Dios pueda mostrarse a través de miles de personas, Jehová está lejos de los perversos impíos, pero Él oye la oración de los justos, Proverbios 15:29.

Oremos alabando y adorando a nuestro Amado Salvador, oremos confesando todos los pecados propios, de la familia, de su ciudad, del país y del mundo; oremos pidiendo maravillas y milagros, oremos intercediendo por los perdidos y las ovejas descarriadas, oremos por el avivamiento del cuerpo de Cristo, oremos para que la gloria y presencia de Dios se manifiesta de manera naturalmente sobrenatural a vista de todos, De cierto, de cierto os digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra, acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por Mí Padre que está en el cielo. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy YO en medio de ellos, Mateo 18:19-20.

El hombre es grande cuando está de rodillas, Albert Einstein, ASÍ QUE OREMOS CON MAYOR INTERES, CUANDO MÁS DÍFICIL SEA ORAR, Charles Brent.
¿Tú necesitas oración? Yo también, nuestras familias mucho más, nuestro país con suma urgencia, y el mundo con mayor esfuerzo. OREMOS AMADOS, Y NO DESMAYEMOS, el tiempo se agota.


Si no oras es porque hay orgullo en tu corazón, queriendo depender de ti mismo.

29 mar 2016

¿HUMILDAD O SOBERBIA?


HUMILDAD Vs. SOBERBIA
¿Qué debemos corregir?

Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben, Romanos 12:6.

El orgulloso termina en vergüenza, pero el humilde llega a ser sabio, Proverbios 11:2

Porque la recompensa de la humildad y el temor a Dios son las riquezas, la honra y la vida, Proverbios 15:33.

Jesús habló de tomar nuestro yugo, y seguirlo, eso significa ligarnos y unirnos a Él como los bueyes enyugados en el trabajo del arado para poder ser humildes y mansos desde adentro, estas son dos virtudes propias del fruto que solo Dios provee a través del Espíritu; por nuestra propia voluntad y esfuerzo no podemos ser humildes ni mansos debido a nuestra naturaleza caída; Cristo es quien puede producirlas en nosotros. Jesús dijo: Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mi que SOY manso y humilde de corazón, Mateo 11:29. Siendo Dios santo y puro, Jesús vino a nacer en medio del estiércol y el mal olor de las bestias de un establo, mostrando su humildad y mansedumbre, vino a salvar a la humanidad en medio del maloliente mundo lleno de pecado. 
                                                                                    Y como todas las cosas de Dios, solo hay dos caminos y cada uno se opone al otro: salvación y condenación; blanco y negro, luz y oscuridad, vida y muerte, ancho y estrecho, oveja y lobo, obediencia y rebeldía, etc., en este caso o somos humildes o somos soberbios, cada uno escoge, si escoges ser soberbio serás promotor de la guerra y la injusticia, pero si escoges ser humilde y manso como Jesús estarás sembrando justicia y paz, Porque con el orgullo viene el oprobio; pero con la humildad viene la sabiduría, Proverbios 11:2.

La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió. Soberbia y vanidad van de la mano, son como el que las origina: vienen a matar, robar y destruir. Donde hay soberbia hay ignorancia, pero donde hay humildad habrá sabiduría; la soberbia no es grande, sino que es una hinchazón, parece grande, pero no está sano. La soberbia, orgullo y arrogancia son pecado ante los ojos de Dios, No seas sabio a tus propios ojos, teme a Dios y apártate del mal, Proverbios 3:7.

Humildad en el hebreo es Anavá que significa mansedumbre, pobre de espíritu, manso y sufrido, da la idea de estar inclinado hacia el suelo en actitud de reverencia, como una forma de dependencia de Dios. Una persona humilde, hace que por su actitud haya armonía, tranqulidad y paz; la humildad refleja carácter de Cristo; porque es alguien que aunque tiene conocimiento no hace alarde ni cree que sabe más que los demás. Y todo lo que hagan, háganlo de corazón como para el Señor y no para los hombres, Colosenses 3:23.

El humilde reconoce e identifica sus limitaciones, debilidades y defectos para superarlos; es alguien cordial, paciente, sereno, sencillo y apacible. Son características que Jesús siempre demostró, porque el humilde tiene un espíritu dispuesto a servir y hacer el bien, sin esperar ser recompensado ni que se le devuelva nada. El humilde considera a todas las personas valiosas, sabe que todos tienen capacidades, dones talentos y virtudes que Dios ha otorgada a todos, por lo tanto trata a los demás dignamente sin fijarse en su aspecto externo, Porque Dios es imparcial en sus juicios y no tiene favoritismos, Romanos 2:11.

El humilde es solidario y respetuoso, pues la humildad nace de un corazón limpio, es aquel que ve a los otros como superiores a sí mismo, los ama y se interesa por ayudarlos en su necesidad, sabe que cada uno está hecho a la imagen de Dios, a pesar de sus humanas debilidades, sirve con desprendimiento y libertad, No hagan nada por rivalidad ni por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores a él mismo, Filipenses 2:3.

La humildad es una puerta abierta al conocimiento y lo bueno que otros poseen porque en la humildad no hay envidia ni celos; el humilde es enseñable y sereno, por lo tanto acepta la corrección, calla sus virtudes y no evidencia el conocimiento que tiene, espera que otros lo descubran. Ser humildes es dar y enseñar todo lo bueno que recibimos de Dios porque hay un anhelo de que otros también accedan al conocimiento de Dios y sus riquezas, Romanos 12:6Una persona humilde reconoce los logros y los triunfos de los demás y los felicita con corazón dinero. Les pido que no se crean mejores de lo que realmente son. Más bien véanse ustedes mismos según la capacidad que Dios les ha dado como representantes y seguidores de Cristo, Romanos 12:3.

Humildad encierra modestia, docilidad, moderación, suavidad, acatamiento, cordura, amabilidad y libertad. El humilde transmite paz a donde va porque le brota desde el corazón, es alguien que reconoce y admite su falta de conocimiento en algunas áreas, permitiendo que los demás le enseñen con libertad; no obstruye el camino ni el desarrollo ajeno; evita los conflictos, la violencia y las fricciones; una persona humilde es sujeta a la su autoridad y por tanto sabe lo que es el respeto a los que están al mando, obedeciendo y actuando responsable y prudentemente, ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con humildad, qque le da la sabiduría de Dios, Santiago 3:13.

Una persona humilde reconoce  a Dios y depende de Él en todos los momentos de su vida, por lo tanto es sabia para entender que no siempre tiene la razón, que puede equivocarse, y que en muchas ocasiones otros pueden tener mejores ideas, pensamientos y creatividad que las propias, Al fracaso le precede la soberbia, pero a los honores les precede la humildad, Proverbios 18:12.

El humilde continuamente se analiza y se cuestiona para ver si está actuando correctamente y comerse su propio orgullo: no discute sino concilia y guarda prudencia para conservar la amistad y las buenas relaciones, Aprendan de Mí, que SOY mando y humilde de corazón y encontrarán descanso para su alma, mateo 11:29.

La humildad lleva consigo la vida, la paz, la armonía y el progreso, Jesucristo es el máximo Héroe de la humildad, porque quien obedece al Padre gana en sabiduría y disciplina, y quien quiera recibir honores debe empezar por ser humilde, porque la recompensa de la humildad, y del temor a Dios son las riquezas, la honra y la vida, Proverbios 15:33. 

Humildad es inteligencia, soberbia es ignorancia. Vale más SER que TENER

SOBERBIA ORGULLO ARROGANCIA
HUMILDAD MANSEDUMBRE DOCILIDAD
Inseguridad, complejo superioridad que es inferioridad
Firmeza, concepto estable y balanceado de sí mismo
Creerse mejor que otros, exceso de auto concepto
Guarda cordura y moderación de quien es verdaderamente
Menosprecio a otros, discriminación y rechazo con parcialidades.
Reconoce a otros, acepta a todos sin rechazar como seres a imagen de Dios
Alardea de lo que en realidad carece
No ventila su vida es reservado
Olvida a Dios y cree que todo lo que tiene se lo debe a su propio esfuerzo
Tiene en cuenta a Dios en todos los aspectos y momentos de su vida
Se cree dios y tiene un deseo compulsivo por ser alabado, ansia reconocimiento y quiere ser el centro
Reconoce su pobreza espiritual y sabe que necesita a Dios y que solo Él es digno de ser alabado
Asumen que se les debe abrir todas las puertas y quieren congraciarse con todos adulando a las personas para sus propio beneficio.
Sabe que es Dios quien abre y cierra puertas, que Él da todo por amor y misericordia, lo adora y pide en oración para todas sus necesidades.
Entorpece las relaciones, roba la paz, se hace persona no grata.
Colabora en la paz y reconciliación de todos y sirven con amor y libertad
Le importa más el tener y el querer
Se interesa en SER y se centra en DAR
Sufre del yoismo “yo” Esclavo de la moda y las marcas
Pone a Dios en el centro de su vida y es agradecido con sus bendiciones
No gustan compartir, todo lo quieren para ellos, tienen espíritu de envidia, egoísmo  y competencia
Comparten y son dadivosos, hacen efectiva la generosidad para que todos tengan.
Creen tener siempre la razón y no admiten de buena gana las críticas y se comparan continuamente.
Aceptan que otros tienen buenas ideas y él se puede euivocar, acepta con reflexión las críticas y observaciones
Se pone por encima de otros haciéndolos sentir mal
Acepta a los demás como mejores que él mismo.
Vive contando historia de sus logros, y se cree muy intelectual
No revela su conocimiento y cree que entre más conoce necesita saber más
Es manipulador y quere tener el control y critica lo que otros hacen, sus gustos o sus opiniones
Es enseñable, solidario y reconoce lo bueno que tienen los demás
Quiere imponer sus ideas y estilo de vida y quieren siempre elegir lo que otros deben hacer
Permite libertad de opiniones e ideas y promueve la autonomía y libertad para que cada uno elija lo suyo.
Se regocija por el fracaso y la caída de otros, no les importa el dolor ni la necesidad del vecino
Siente dolor y pena ante la caída deotros, se conmueve ante el dolor y ayuda al necesitado en cuanto puede
Están a la defensiva y ofenden con palabras y hechos y no son dados al perdón.
Saben quiénes son y nos le preocupa la ofensa, oran y perdonan
Es rebelde, no acepta corrección ni disciplina..
Es manso y humilde ante la disciplina y la corrección porque es dócil y enseñable
No mide las palabras ni las acciones y lastima los corazones
Es cuidadoso de su manera de hablar, evitar herir o lanzar juicios
Aunque pueda tenerlo todo, no logra disfrutar la vida, él mismo se flagela y se menosprecia duramente
Aunque le falten muchas cosas es agradecido con Dios y alegra con los que tienen porque sabe que todo lo da Dios.
LA SOLUCIÓN: O te humillas y reconoces tu pecado o la vida te golpeará duramente. Dios está atento a tu arrepentimiento y a que te acerques a Él para hacerte una nueva criatura.
Basta mirar a Jesús, estudiar y conocer su vida para que el arrepentimiento venga a nuestro corazón y seamos transformados en su misma imagen con su amor perdonador y su salvación.

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.