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6 jul 2015

FRÍO DEL ALMA Y FUEGO DE DIOS.


MATA EL FRÍO DE TU ALMA

AVIVANDO EL FUEGO DE DIOS EN TI 

Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrar el camino en que debían de andar. Nehemías 9:12. 

Abrí yo a mi Amado; pero mi amado se había ido, había ya pasado; y tras su hablar se fue mi alma. Lo busqué y no lo hallé; lo llamé y no me respondió, Cantares 5:6.

Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra del Padre. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra, Colosenses 3:1-2. 

En la vida hay ciertos momentos y temas que atraen nuestra curiosidad, planteándonos retos de entendimiento, sabiduría y espíritualidad en Dios, por encima de todo lo natural; así es ese fuego interior que a veces arde en nuestro ser, impulsándonos y moviéndonos a buscar a Dios, estudiando su palabra, indagando y aprendiendo más de Él para llenar nuestros vacíos y derribar nuestros miedos; hay temas que por lo general no se abordan a profundidad en los grupos de creyentes, eso es lo que mueve mi corazón a compartir algo al respecto. Humo subió de su nariz, y el fuego de su boca consumía; carbones fueron por Él encendidos. Salmos 18:8. 

El fuego celestial que describe Salmos 18, sin duda es el fuego sacro que emana de la gloriosa presencia de Dios y que debemos buscar todo el tiempo para encendernos de amor havia Él como verdaderos carbones y antorchas de vida que adoran con libertad para que Dios se manifieste. Yo misma he experimentado ese fuego santo que mantiene mi vida plena, firme y segura sin temor a la muerte o la soledad; solo Dios en la persona del Espíritu Santo te hace vivir en la dimensión de lo sobrenaturalmente espiritual y puro, dentro de un ambiente de amor inefable, paz, confianza, descanso y gloria divina mientras nos sumergimos en la persona de Cristo. Ponme como un sello sobre tu corazón y grábame como una marca sobre tu brazo. Pues el amor es tan fuerte como la muerte...El amor destella como fuego con la llama más intensa. Cantares 8:6.

Enamorados de Cristo y apasionados por su palabra hay presencia de su Espíritu que corre por nuestro ser como un río que lo llena todo con alegría, luz y plenitud; eso sucede cuando nuestro amor por Dios nos desborda y Él se hace latente, se agiganta y fluye en nuestro dándonos seguridad y gozo para luego recibir su revelación en visiones y en sueños, con tanta fuerza y poder que no podemos resistir el peso de su gloria que nos inunda y nos llena sin que nada nos haga falta; su presencia basta, tanto que su realidad invade toda nuestra humanidad, como si el universo estuviera a nuestro favor y el mundo a nuestros pies, sin nada que nos impida amarlo y adorarlo, tal como lo describe Daniel: Un río de fuego corría, saliendo de delante de Él. Miles de millares le servían, y miríadas de miríadas estaban en pie delante de Él…Daniel 7:10.

Esa visión de Daniel y esas experiencias que he tenido con Cristo y su Espíritu Santo debieran ser nuestro continuo estado de vida dentro de una atmósfera intensa de gloria inefable que nos saqué del mundo natural, para asi mantener la lámpara de nuestra vida encendida, matando el frío del desamor, la soledad, y la tibieza espiritual que muchas veces en el camino nos aleja del Aliento de vida y su calor vivificador. Estar alejados de Dios y ser indiferentes a su presencia es como el frío de un intenso invierno en el que la nieve cae sin piedad en las altas montañas con el golpe fuertes de los vientos helados que congelan y hacen daño a nuestro cuerpo, afectándo nuestra humanidad de manera nefasta, negativa y letal. Las circunstancias nos ponen muchas veces entre el frío y el calor de la vida espiritual y física, pero debemos escoger el calor que da vida en el Espiritu y no el frío del mundo que mata, porque asi como sucede en lo físico, sucede en lo espiritual. Del sur viene el torbellino y del norte el frío. Job 37:9

¿Dónde permanecemos más tiempo: arriba en el Espíritu, o abajo en lo mundano? Eso marcará el estado de tu alma y la vida de tu espíritu.

Nuestro cuerpo no está diseñado para las bajas temperaturas de los helados polares; la gran mayoría de nosotros busca los lugares cálidos para gozar de vida con salud y calidez, aunque hayan personas que ya se han adaptado a la vida en los polos, en realidad ningún ser humano está hecho para vivir en el frío extremo, de igual modo sucede con el frío espiritual. Hay fríos que no se deben al clima, son los fríos del alma en helados corazones que se deprimen en las quimeras de sus pensamientos y acaban la vida de muchas personas porque eso los mantiene alejados del fuego vivificador de Dios debido a la lejanía de su alma para con Dios, Como hacía frío, los criados y los guardianes del templo habían hecho fuego, y estaban allí calentándose. Pero también estaba con ellos Pedro, calentándose junto al fuego. Juan 18:18.

La comprensión del alma desde el punto de vista humano, es bastante compleja e incomprensible a nuestra razón; la raíz hebrea para alma se entiende como la persona en sí misma, el ser viviente que razona, piensa, siente y decide por voluntad propia, porque somos seres espirituales necesitados del continuo calor divino para vivir, no para existir solo de lo físico, somos un alma eterna; somos los únicos seres vivos dotados de lo físico y lo espiritual simultáneamente, capaces de muchas cosas, con todo un potencial de vida y poder dado por nuestro Creador para mantener vivo y encendido el fuego de amor en la compañía permanente del Espíritu de Dios que habita en nuestro interior como fuego que debemos avivar a cada instante para no perecer por congelación y frialdad espiritual. YO a la verdad los bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene detras de mi, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3:11.

La salvacion en Cristo al nacer de nuevo, nos proporciona el fuego de su Espíritu, que es calor de vida para el alma y fuerza para el cuerpo caminando y avanzando, por el poder recibido de Dios a nuestro espíritu para vivir y servir a Dios pensando en el bien del prójimo; servir y ocuparnos en cosas productivas nos permite vencer la frieldad de la soledad para ver la manifestación de la gloria de Dios y su esencia en nuestra existencia que se irradia con su luz y su fuego santo que brota de nuestro interior. Una cosa es un ser viviente y otra estar vivos para Dios; los seres vivientes vegetan porque carecen de alma, mientras que el ser humano es el ser vivo que la biblia describe como persona completa y plena a la imagen de Dios porque posee espíritu, alma y cuerpo, porque hemos sido llenados de su Aliento de Vida, de su Ruaj Creador, Entonces el SEÑOR me dijo: Habla en mi nombre al Aliento de vida, y dile: Así dice el SEÑOR: Aliento de vida, ven de los cuatro puntos cardinales y da vida a estos cuerpos muertos. Ezequiel 37:9.

El fuego de Dios es el que da vida y es tan poderoso que puede dar vida a cuerpos que estén muertos, aún sean huesos secos como lo narra Ezequiel; El amor Creador de Dios tiene el poder para soplar aliento de vida y hacer que vuelvan a vivir los muertos físicos o espirituales en sus huesos secos que vuelven a ser frescos, por eso su fuego santo de vida no se puede apagar en el altar y templo de nuestro espíritu, pues muchos podrían llegar a ser semejantes a huesos muertos en Valle de los huesos secos del mundo; este valle representa al pueblo frío y muerto espiritualmente, gente que no solo está dormida, sino ausente y muerta tirados en el cementerio del mundo, a causa de la incredulidad y la religiosidad porque carecen de fe y no han nacido de nuevo, un pueblo muerto al Espíritu Santo y moribundo en el mundo. NO apagues el Espíritu de Dios que está en ti. 1 Tesalonicenses 5:19.

El guego de Dios se apaga cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, haciendo lo que nos parece, dejando de hacer el devocional y abandonando la congregación de YHVH, eso apaga el primer amor como en la Iglesia de Efeso. Dios desea que el fuego de su amor, pureza y su presencia ardan en nuestro corazón, Él nos ama, somos sus sacerdotes, su nación santa, el pueblo adquirido por Él y para Él; así como en la antigüedad el sacerdote se encargaba de mantener encendido el fuego en el altar del lugar santo, también nuestra vida como templo del Espíritu Santo debe mantenerse ardiendo en el fuego de nuestra amorosa comunión y dependencia a Dios; si ardemos en Dios generamos calor, vida y luz para que otros lleguen a Cristo; es de esta manera que evitamos caer en el frío espiritual de una rutina religiosa que mata e impide ver con claridad la realidad de nuestra vida, el fuego de Dios es sabiduria para tomar decisiones inteligentes y correctas en vidas vivificadas y guiadas por el consejo del Espíritu y la palabra. Tus oficiales son como la langosta parados sobre las tapias en un día frío; sale el sol y se van, y no se sabe dónde están. Nahum 3:17.

Es vital mantener encendido el fuego de nuestro amor, pasión y consagracion a Dios para purificarnos y tener fuerzas nuevas en todo tiempo; el fuego del Espíritu actúa en nuestra alma como las llamas que limpian el oro y la plata; el fuego de su presencia es poder anticipado para la victoria en el calor de la prueba o el frío nocturno del desierto sombrio de la soledad: bajo el fuego y la luz de Dios crecemos en su conocimiento para discernir y desechar aquellas cosas que no deben estar en nuestra vida, la luz que emite el fuego de su presencia nos permite ver las escorias que dañan la joya de nuestra alma. Esa era la razón por la cual El Padre era Columna de fuego en la noche mientras Israel iba por el desierto rumbo a la tierra prometida. Ese Fuego irradiaba luz, calor de vida y dirección, nunca se apagó hasta que llegaron a la tierra de la promesa. Éxodo 17:21-22.

Somos tesoros esculpidos en las manos del Alfarero, por lo tanto debemos arder de pasión y entrega a Jesucristo porque sin el fuego de su presencia se marchita y se muere todo: el afecto en el matrimonio se esfuma y el calor del hogar se apaga, provocando que los integrantes sufran y el cuerpo de Cristo se debilite y se desintegre en el frío del desamor, el miedo y la indiferencia que matan vidas. Toda carne vera que YO, el SEÑOR, he encedido un fuego que no se apagará. Ezequiel 20:48.

El fuego de Dios genera en nosotros energía, fuerza de fe, vitalidad y bríos para la lucha diaria con el fin de cumplir nuestro llamado, nuestra encomienda, nuestro encargo y nuestra misión. Como hijos de Dios y soldados de Cristo siempre enfrentaremos oposición, pero mantener vivo el fuego de su presencia y su amor nos permite ser como carbones encendidos en el altar del sacrificio donde cada dia muere el viejo yo con sus acciones inútiles, sus intenciones impuras y los miedos paralizantes para dar lugar a la luz y el calor de lo santo, sin fallar ni cansarnos de hacer el bien, aunque hayan momentos y situaciones en que casi desmayamos, como le sucedió al profeta: Me sedujiste oh SEÑOR, y yo me deje seducir, fuiste más fuerte que yo y me venciste. No hablaré ya más en tu nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de evitarlo, y no pude. Jeremías 20:7-9.

Dejémonos vencer por Dios, su fuego nos vivificará y nos llenará de la santa presencia del Santo Espíritu que consume el mal con su fuego purificador y nos hace arder en lo bueno y santo para vencer el pecado y enfrentar el mundo cruel con bondad y ternura de Dios desde nuestro corazón; su fuego puede alumbrar nuestro entendimiento y aclarar nuestra mente para ver mejor la vida a través de su palabra, no como el sistema quiere. Los que han dejado enfriar su alma en el frío del pecado y el mundo se alejan cada vez más de Cristo, y podrían morir eternamente de hipotermia espiritual alejados de la fuente de vida, y la unción de su gloria, si no se arrepienten y abandonan su iniquidad, Y se sentó un anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como una lana limpia; su trono, y las ruedas eran fuego ardiente. Un río de fuego corría, era fuego que salía de delante de Dios; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de Él; el Juez (Cristo) se sentó y los libros fueron abiertos, Daniel 7:9-10.  

Esta enseñanza es un llamado de Dios para salir del frío y la tibieza espiritual, avivar y atizar el fuego en la intimidad con Cristo para santidad, fe obediente y frutos dignos de arrepentimiento; nos urge poner la leña de nuestra humanidad colgada en la cruz y el altar de de Dios donde se quema el cebo del pecado y se derrite la grasa de la arrogancia para que arda el fuego santo que nos permitirá ver la manifestación de su gloria; encendamos la llama de la pasión por su presencia, echemos la leña de nuestra humanidad en Cristo para que arda el Primer y sea fuerte la llama de la vida; que su evangelio permee nuestro interior y arda como fuego en el altar de nuestro ser, alinieémonos al diseño original de Dios, no privemos del calor divino a nuestra alma; salgamos de la tibieza y el frío de la muerte espiritual porque somos templos vivos donde Dios reside, Nadie enciende una lámpara para esconderla debajo de una mesa, sino que la pone en lo alto para que alumbre a todos los que están en la casa, Mateo 5:15.

El frío de la muerte espiritual es lo más terrible que pueda experimentar el ser humano, peor aún si ha sido alguien que ya ha conocido al SEÑOR y se vuelve atrás. Estar en la cima caminando con Jesús para caer de barrigazo en el cieno del mundo, es la peor caída y el mayor descalabro que podamos experimentar; es alucinante, desquiciante, triste, perturbador, doloroso y desesperante, profundamente agotador caer sobre la nieve solitaria del pecado que mata. Cuando oras, literalmente tus oraciones rebotan contra el techo, lloras sin parar, te sientes solo, temes a la muerte, te sientes desprotegido, miserable, perdido y abandonado porque has apagado el fuego del Primer Amor en el Espíritu Santo, El alma que peque, esa morirá, Ezequiel 19:20a, por la iniquidad de su codicia me enojé y te herí, escondí mi rostro y me indigné…Isaías 57:17.

El ser humano es culpable por su tibieza, fríaldad y congelamiento de su alma en la desolación del pecado en el árido desierto del mundo; cuando la persona tiene el alma fría, le falta el amor de Dios que cada uno abandonó, su corazón está duro como hielo congelado, deja de leer la biblia, deja de orar, abandona la iglesia o cambia de iglesia, se separa de los demás hermanos, y en muchos casos su forma de pensar y actuar se vuelve frívola, indiferente y mundana. Algunos quizá sigan frecuentando su congregación, pero de manera religiosa para acallar su conciencia, pero su espíritu está muerto y su alma en oscuridad, Pues la mente de este pueblo está entorpecida, tienen tapados los oídos y han cerrado sus ojos, para no ver ni oír, para no entender ni volverse a Mí…Mateo 15:15Pero la voz del SEÑOR levanta llamas de fuego. Salmos 29:7.

El ser humano sin Dios es frío como la nieve, hay muchos que teniendo sus pies en el templo, tienen su corazón en el mundo, pensando y viviendo para sus deleites y la individualidad de su corazón endurecido les hace hastíar la presencia de Dios rechazando las delicias de su reino y su palabra, sus ojos se han oscurecido a causa de la ceguera y se han extraviado en los placeres de la carne, pues Demas, que decidió amar las cosas de esta vida, me ha abandonado y se ha ido al mundo, 2 Timoteo 4:10.

El frío del alma te lleva a desear lo que Dios prohíbe, los ojos tienen escamas, los pies se deslizan y el espíritu cae. Este proceso no viene de la noche a la mañana, viene poco a poco, es algo muy sutil que se va dando en la medida que dejas de orar y buscar la presencia del Eterno, la caída es algo gradual hasta que la persona se hace desleal, mentirosa, falsa, de doble ánimo, maneja máscaras, se vuelve extremadamente criticona, nada le gusta de la congregación, los hermanos le parecen aburridos, etc. etc., Tú me has dejado, declara el SEÑOR, sigues retrocediendo. Extenderé pues mi mano contra ti y te destruiré; estoy cansado de compadecerme de ti. Jeremías 15:6.

Mientras que el frío tenebroso de tu alma entristece a Dios, el diablo se ríe porque sabe que como no quisiste que tu vida ardiera en el fuego santo de Dios, tu alma arderá en el infernal fuego eterno del abismo, Porque los cobardes, los incrédulos, los odiosos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que adoran ídolos, y todos los mentirosos, a ellos les tocará ir al lago de azufre ardiente, que es la condenación eterna. Apocalipsis 21:8.

Por favor, mata el frío espiritual, descongela tu alma, elimina la oscuridad del pecado y haz arder tu corazón de pasión por Dios, se santo, no seas indiferente, alégrate con la bendición del otro, genera confianza no celos, da generosamente, no codicies, trabaja arduamente y gana, no robes, no hagas riquezas en la tierra, haz tesoros en el cielo, no te centres en ti, adora a Dios, alégrate con la felicidad que viene del cielo, ayuda y bendice, perdona a todos, vive la palabra, honra a tus padres. Expulsa de tu vida al congelador enemigo sometiéndote a Cristo, que todo tu ser arda en la vida de Dios; no te aísles, únete, comparte, echa leña de afecto en tu hogar, impregna de vida todo a tu alrededor, se libre, recobra el Aliento del Espíritu y vive el día a día siguiendo las pisadas de Jesús, Porque haré prodigios en el cielo y en la tierra; sangre, fuego y columnas de humo. Joel 2:30.

Dios traerá juicio contra el inicuo, pero también dará recompensa a los fieles, arrepiéntete y salva tu alma, reconoce tu pecado hasta que te duela el corazón y confiésate ante el Eterno Santo, suplica su perdón y enciende el fuego de su amor en tu comunión e intimidada con el Amado; una nueva oportunidad vendrá y arderás de gozo en el fuego del Espíritu Santo. Porque YO derramaré aguas sobre el suelo sediento y torrentes sobre la tierra seca. Derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus renuevos. Isaías 44:3.

Vuelve al calor del Espíritu Santo, revive tu espíritu y arde en el fuego santo, su gloria, su poder y su fuego debe arder perpetuamente en nosotros, no podemos dejar que se apague, Así dice el Dios todopoderoso, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan y te dice: YO SOY el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz a las naciones, Isaías 42:5.

Como lo narra la historia bíblica, seamos sacrificio vivo, santo y de olor fragante que arde en el altar del sacrificio del lugar santo, para que la presencia de Dios se manifieste en continua acción para quemar, consumir, purificar, levantar y operar transformación, ardiendo en el amor de Cristo, en santidad con el Padre y en comunión con su divino Espíritu; como las vírgenes prudentes mantengamos aceite en las lámparas y que no falte el fuego. Dejemos que el Divino Alfarero nos trate y procese y alimentemos su fuego en nuestros corazones con la leña de su palabra, mantengamos viva la llama de la comunión diaria con Jesús adorando con un corazón agradecido y pleno de contentamiento por todo, Dios mismo dice en su palabra que, Él hace a sus ministros llama de fuego, Hebreos 1:7. Somos esos ministros, esas llamas de fuego que no se apagan. Perseveremos a pesar de todo. Amén

Lic. MEHC hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.




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