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29 sept 2015

SABIDURIA PARA VIVIR


SABIDURÍA PARA VIVIR EN ESTE MUNDO

El principio de la sabiduría es el temor a Dios; buen juicio demuestra los que cumplen sus preceptos. ¡Su alabanza permanece para siempre! Salmos 111:10.

 

Porque el SEÑOR nuestro Dios da la sabiduría; el conocimiento y la ciencia brotan de sus labios. Proverbios 2:6.

 

Dichoso el que halla la sabiduría, el que adquiere inteligencia. Porque son de más provecho que la plata, y rinden más que las ganancias en oro. La sabiduría es más valiosa que las piedras preciosas; ni lo más deseable se puede comparar con ella. Proverbios 3:1-15.

 

Los errores y equivocaciones que cometemos en la vida, y aun si nos desviarnos de los propósitos de Dios, no significa que Él cambie o deje de lado lo que ya planificó para cada uno de nosotros desde la eternidad; Dios quiere que de cada experiencia aprendamos a vivir con sabiduría, para que su plan y propósito con el cual nos dio vida y nos trajo a ezta tierra, se hagan realidad, patente y tangible, para ello debemos tener en cuenta algunos aspectos y detalles significativos para que evitarnos algunas tristezas, y no haya depresión ni frustración en nosotros, sino que disfrutemos el regalo de la vida al máximo, andando por el camino mejor. Los sabios son dignos de honra, pero los necios merecen deshonra. Proverbios 3:35.

 

No podemos pasar por esta tierra como si nuestra vida fuera un experimento, ni tampoco debiéramos partir de este mundo vacíos, hastiados y decepcionados de todo los que hemos pasado, viendo como si toda nuestra existencia hubiera sido inútil; algunos parten así porque no conocieron a Dios y por lo tanto, ignoraron el amor y los propósitos de Dios para la vida de ellos, por eso muchos se ven imposibilitados de hacer lo que debieran, como no lo saben, fracasan; otros viven la vida de manera equivocada, a su manera, porque aunque conocen a Dios, no se consideran merecedores de sus bendiciones. No abandones nunca la sabiduría, y ella te protegerá; ámala y ella te cuidará. Proverbios 4:6.

 

Para saber vivir la vida y afrontar toda circunstancia, todos sin excepción, como personas que razonan, requerimos de conocimiento en la información, sabiduría y entendimiento que son comprensión de la información que recibimos, y sin estos aspectos básicos, la gran mayoría de la gente se pierde de grandes beneficios y privilegios que Dios pone en el camino, porque no solo ignoran a Dios sino que tampoco les interesa informarse para entender y comprender su entorno, por lo tanto, no entienden mucho de lo que les pasa, pues sin estos ingredientes, no hay la facultad de razonar sabiamente ante los múltiples conflictos que el mundo plantea; es necesario comprender desde el conocimiento, todo lo que vemos, oímos y vivimos, para entender y actuar. SEÑOR, enséñanos de tal manera a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría, Salmos 90:12.

 

La sabiduría es la aplicación de la información y el conocimiento bien comprendido; la sabiduría es una virtud y un don dado por Dios para el camina con Dios, algo muy importante y necesario para que crezcamos y aprendamos a manejarnos madura y seriamente en los sucesos diarios, así como también saber administrar bien lo que tenemos y lo que somos; necesitamos ser sabios para estar en este mundo y permanecer firmes en los planes e intereses de Dios durante nuestro paso por esta tierra. ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con humildad que le da su sabiduría. Santiago 3:13.


Ser sabios requiere ser disciplinados, personas de mente abierta, y despierta, hijos de Dios humildes y dispuestos a dejarse guiar y enseñar por el Espíritu, en todo lo que Él pone delante de nosotros; disciplina y obediencia nos permite no solo comprender aspectos vitales e importantes para la vida, sino que nos trae bendición, especialmente, en lo que se refiere a la vida espiritual, para reflejarlo en lo natural, y para que así haya un disfrute pleno de la vida con Cristo. No seas sabio en tu propio parecer; mejor teme a Dios y huye del mal. Esto producirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser. Proverbios 3:7-8. 


Necesitamos conocer a Dios para saber Él cómo piensa, y leyendo su palabra es que entenderemos lo que debemos hacer en un momento determinado; porque lo quieran o no reconocer muchos ignorantes de Dios y su palabra, nuestra forma de responder ante las circunstancias de la vida es el resulta de conocer y entender la palabra, lo cual tiene efectos positivos; el hombre natural ante las circunstancias adversas de la vida y la crueldad del mundo reacciona con temor, no razona, crítica, se queja o se paraliza y se encierra, pero la persona sabia, hace un alto, reflexiona, busca consejo, ora y actúa inteligentemente, con base en la palabra, para no dejarse desequilibrar por los sucesos del mundo; la sabiduría es la base fundamental para mantenernos sanos y fuertes en este mundo; el sabio echa mano a las herramientas, recursos y habilidades dados por Dios, para afrontar cualquier situación por difícil que sea, él sabe que cuenta con la ayuda de Dios y permanece inamovible a su fe. El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado. Proverbios 13:20

 

La sabiduría es columna vertebral de nuestra vida, es el cerebro de nuestro correcto andar y la fuente inagotable del comportamiento coherente a la fe; la sabiduría jamás despierta envidia, por eso el sabio se detiene y reflexiona, pero el ignorante se afirma en su error; necesitamos ser sabios en estos tiempos, porque tener sabiduría es luchar contra la injusticia, el miedo y la ignorancia; una persona sabia es consciente que nunca terminamos de aprender a resolver conflictos, por eso el sabio enseña con acciones, no con palabrerías; una persona sabía puede cambiar de opinión, el necio no, porque el sabio obra en pro de mantener el balance emocional y psicológico desde la espiritualidad en Dios. Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina. Proverbios 17:28.


La clase de vida que tenemos ahora, es el resultado de la sabiduría que hemos tenido, o que nos ha faltado, lo que hablamos y la manera en que afrontamos los problemas y las dificultades marca el horizonte; para no vivir derrotados, frustrados, ni sentirnos incompletos, experimentando la sensación de seres miserables, tenemos que ser diligentes, en la adquisición de la sabiduría que emana de Dios; porque en lo que decimos y obramos revelamos lo que tenemos dentro, el cómo está nuestra alma en la calidad de nuestros carácter: con necedad de palabras y actitudes no sólo nos afectamos a nosotros mismos, sino que también se afecta a otros y el entorno. Los labios de los sabios esparcen conocimiento; pero el corazón de los necios, ni piensa en ello. Proverbios 15:7.

 

Hay personas que han perdido cosas valiosas, y aun han destruido su vida por falta de sabiduría e inteligencia, han arruinado su salud, han dañado seres queridos y perdido amigos por falta de sabiduría y entendimiento; y aunque algunos vivan más años, no significa que tengan sabiduría, pues la sabiduría no depende de la edad ni de la experiencia, es la misericordia de Dios que se vale de las circunstancias para encaminarnos por el buen camino, a fín de que seamos sabiós y salvos hasta el final. Ser sabios es hablar sobre la base de la verdad y los hechos reales y concretos, no hablando mal de nadie ni reaccionando equivocadamente, sino razonables y correctos; sabiduría es orar para que disminuya la maldad, la pobreza económica y espiritual que afecta a las familias y naciones. Pido que el Dios de nuestro SEÑOR Jesucristo, el Padre glorioso, nos dé el Espíritu de la sabiduría y de revelación, para que conozcamos lo mejor. Efesios 1:17.

 

La sabiduría que viene de Dios no opera en la mente, sino en el corazón, el conocimiento lo almacenamos en el cerebro, pero en el intelecto, está el entendimiento que se almacena en el alma; con estos tres aspectos aprendemos a conducirnos prudente y sabiamente, también es sabio aprovechar bien el tiempo, armonizando felizmente con lo que se hace, se piensa, se dice, se es y se sabe, para alcanzar las bendiciones y el favor de Dios en Cristo. La sabiduría nos librará del camino de los malvados y de los que profieren palabras perversas. Proverbios 2:12.


A la sabiduría se le une el discernimiento que logra distinguir entre lo conveniente y lo inconveniente, por eso, por sobre todas las cosas debemos adquirir sabiduría que no nos llega de manera natural ni espontánea, hay que buscarla en nuestra comunión Dios y el estudio de su palabra, cada uno considerando la importancia y valor de su vida, por eso el reino de Dios requiere de gente consagrada y sabia; nuestra responsabilidad es adquirir sabiduría diariamente a través del Espíritu Santo, Él es el dador del don y del fruto de la sabiduría que nos hace sabios según Dios, empapándonos de las aguas vivas de la palabra, llenándonos así de conocimiento y entendimiento por el Espíritu. Si a alguno de ustedes les falta sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Santiago 1:5.

 

Adquirir sabiduría es un mandato divino, por lo tanto, es nuestra obligación buscarla, la cual se adquiere en la medida que pones en práctica el conocimiento; pero hay que tener claridad en que hay sabiduría terrenal, animal, humana y divina; y para sabir vivir en esta tierra, debemos usar tanto la sabiduría divina como la sabiduría humana, con ellas vencemos inteligentemente las circunstancia contrarias, entendiendo lo pertinente y cumpliendo la palabra de Dios, atentos a lo que somos, cómo respondemos al mundo y qué expresamos a cada instante. ¿Qué es lo que decimos constantemente de nuestra patria, del gobierno, la situación del mundo, la familia, el cónyuge, los hijos, la empresa, el empleo, los negocios, la profesión o el oficio que realizamos? La ley del SEÑOR es perfecta; infunde aliento. El mandamiento del SEÑOR es digno de confianza, porque da sabiduría al sencillo. Salmos 19:7.

 

Los dos elementos fundamentales para tener una buena vida humana, son la inteligencia y la sabiduría, y aunque cada uno nace con un índice de CI, o coeficiente de inteligencia, tenemos que esforzarnos por usar el cerebro, razonando y analizando las circunstancias, en búsqueda de opciones y salidas; es decir, en la medida que usamos la mente, así creceremos en inteligencia; cuando la Biblia nos exhorta a adquirir sabiduría, está diciendo que seamos personas sensatas y prudentes, para que la inteligencia no se vuelva astucia mal sana; razón por la cual la Biblia llama a unos sabios y a otros necios, astutos con malas intenciones, que con el tiempo se destruirán a sí mismos, por su manera de actuar y hablar, acercándo o alejando la bendición. Así que tengan cuidado en su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Efesios 5:15-16.

 

Ser sabios hace referencia a que el conocimiento que tenemos, lo alineamos a lo que Dios enseña establece y ordena en su palabra, porque lo ponemos por obra, pues no somos autómatas para reaccionar por impulsos, o por causa y efecto; somos responsables de crear vida, somos respinsables de loque pensamos y lo que vivimos en carne y hueso, recordando que somos espirituales y no carnales, pertenecemos al reino de Dios, y así como nuestro Dios es Padre de vida abundante y de Él emana toda la inteligencia y el poder para bien, también de sus hijos debe salir sabiduría para bendición, y no necedad para maldición. Puedes ponerte a la sombra de la sabiduría o a a sombra de dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de dar vida a quien la posee. Eclesiastés 7:12.

 

La sabiduría que viene de arriba, nos lleva a obrar con rectitud y justicia, dentro de un balance y un equilibrio conductual en los propósitos de la voluntad y los intereses de Dios; con disciplina aprendemos a ser sabios en este mundo que tanto necesita a Dios; no es de sabios maldecir la nación donde Dios nos ha colocado, ni renegar por la familia que nos ha tocado, cambiemos de mentalidad, seamos agradecidos en todo, oremos para Dios cambie lo que no está bien, eso es sabiduría; entreguemos todo en manos de Dios y démosle gloria siempre a Él, eso ser sabios. Compórtense sabiamente con los que no conocen a Cristo; aprovechen cada oportunidad, para que su conversación sea amena y de buen gusto. Con sabiduría sabrán cómo responder a cada uno. Colosenses 4:5-6.

 

La sabiduría es tan valiosa que supera al oro, y la inteligencia a la plata, pero mucha gente falta de entendimiento, vive en función del dinero, y aunque el dinero ni las riquezas son malos, el problema está cuando el dinero se codicia desmedidamente y se convierte en la más alta prioridad, y la Biblia nos presenta dos opciones: adquirir dinero, o adquirir sabiduría, y la respuesta es obvia, hay que adquirir sabiduría porque con ella obtendremos el oro, y la sabiduría nos capacita para que no tengamos falta de  ningún bien. Y aunque haya malos tiempos y fracasos si somos sabios, estaremos cinfiados y no tomaremos malas decisiones; las situaciones que se salen de nuestras manos las ponemos en manos de Dios y Él nos ayudará a solucionarlas. Que nadie se engañe. Si alguno de ustedes se cree sabio, según las normas del mundo, hágase ignorante para así llegar ser sabio. 1 Corintios 3:18.

 

No seamos necios porque la sabiduría no conviene a lo necios, pues los echará a perder y se apartarán del bien con astucia, así que seamos sabios con todo lo que tiene que ver con nuestra vida en Cristo y respecto al destino final; la sabiduría nos da la oportunidad de ser diferentes al común del mundo, pero si alguien carece de sabiduría, conocimiento e inteligencia, tendrá limitaciones y vivirá en desventaja a causa de las ataduras que hay en el corazón de un necio, y la ignorancia esclaviza, pero la sabiduría produce libertad; no se trata de vivir por vivir, se trata de ser sabios para vivir mucho mejor. La sabiduría es árbol de vida para quienes la abrazan; ¡dichosos los que la retienen! Porque con sabiduría afirmó el SEÑOR la tierra, y con inteligencia estableció los cielos. Proverbios 3:18-19.

 

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.




28 sept 2015

VIVOS PARA LA ETERNIDADD

VIVOS EN LA TIERRA PARA TRASCENDER LA ETERNIDAD

Dios lo hizo todo para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aún así, el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin. Eclesiastés 3:11.

Los sufrimientos de este mundo son ligeros y efímeros, pero producirán una gloria eterna, que vale mucho más que cualquier sufrimiento terrenal. 2 Corintios 4:17

 

Examíname, oh Dios, y mira mi corazón; ponme a prueba y examina mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino que lleva a la eternidad. Salmos 139:23-24.

 

La eternidad nos desafía la imaginación y la comprensión del hombre con respecto a su vida y su trascendencia en el tiempo; la eternidad no es una fracción de tiempo, no es un objeto, no sabemos su lugar, pero sí sabemos que no allí no hay principio ni fin, y todo ser humano fue credo por Dios a su imagen y semejanza, y esto incluye la eternidad, si nuestro Creador es eterno, nosotros también; Yo les doy vida eterna y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatarlos de mi mano. Mi Padre, que me los ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie los puede arrebatar. El Padre y YO, somos uno. Juan 10:28-30.

 

La palabra eterno está escrito en la Biblia 108 veces, y la vida eterna es un regalo de Dios para todo el que cree y acepta al SEÑOR Jesucristo como único y suficiente Salvador, estamos temporalmente en la tierra y nuestro cuerpo desaparecerá en esta tierra, pero todo el que ha puesto su fe y confianza en Dios, puede tener la certeza que aunque su vida temporal en la tierra acabará un día, el alma y el espíritu de cada uno es eterno al liberarnos del pecado con su sacrificio y haber sido lados en su sangre reconciliándonos con Dios. Ahora que hemos sido liberados del pecado hemos sido puestos al servicio de Dios, cosechemos santidad que es la nos conduce a la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mientras que el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, SEÑOR nuestro. Romanos 6:22-23.

 

Dios habita en la eternidad, porque Él es eterno, siempre ha existido, no tiene principio y tampoco tiene final, pero el ser humano tiene principio cuando nace y un final cuando muerte a este mundo; sin embargo la esencia de su personalidad está en su alma que es eterna, es decir el alma humana no tendrá nunca un fin, y Dios ha decretado que todo lo que Él ha creado tendrá un final. Porque el día del SEÑOR vendrá como cuando un ladrón llega a robar en la noche. En ese día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella será quemada. 2 Pedro 3:10.

 

Los seres humanos somos criaturas, es decir, somos creados y sobre nosotros corre el tiempo, y el hombre es esclavo y usuario de ese tiempo, pero el tiempo por más que sea importante para nosotros mientras vivimos, no tiene nada que ver con la eternidad, lo eterno es totalmente incomparable, no tiene medida y no tiene forma; tenemos oportunidad de cambiar nuestra vida y mudar nuestro corazón mientras estamos en este mundo bajo el yugo del tiempo, pero en la eternidad no hay oportunidad de cambio, el destino eterno lo hemos escogido en vida, y esa eternidad trascenderá para salvación o para condenación, y será para siempre, nuestro opción terrenal. Dios nos salvó en su Hijo, y nos llamó a tener una vida santa, no seremos salvos por nuestras propias obras, sino por la gracia de Dios, Él nos concedió el favor de ser salaos en el Hijo, desde antes del comienzo del tiempo; y ha revelado a su Hijo con la venida de nuestro Salvador, Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio. 2 Timoteo 1:9-10.

 

El Padre Dios, envió a su Hijo para predicar con su propia vida. El mensaje de las Buenas Nuevas de salvación, porque la muerte en esta tierra y a este mundo vino como consecuencia del pecado cometido en el Edén, Génesis 2:16-17; sin embargo el pecado y la muerte no tienen nuestro destino final, aunque somos finitos y temporales, gracias al SEÑOR Jesucristo y su cruz podemos ser libres de la condenación eterna para vivir con Él por la eternidad; así que la vida eterna la empezamos a vivir desde aquí, no es algo que podamos esperar para mañana, la vida eterna, nuestra eternidad con Cristo la decidimos HOY, AQUÍ, y AHORA, con nuestro SEÑOR Jesucristo reinando en nuestro corazón y gobernando nuestra vida; con Él disfrutamos esta vida y gozosos tenemos la esperanza de la vida eterna. Porque el que cree en el Hijo, tiene vida eterna con Él; pero el que rechaza al Hijo de Dios, no sabrá lo que es tener vida eterna con Él, sino que permanecerá bajo el castigo eterno. Juan 3:36.


Si no tienes a Jesucristo como SEÑOR y Salvador, este es el momento de elegir tu eternidad, ahora mismo debes elegir donde pasarás tu vida eterna, Jesucristo es la única opción de vida dichosa en la eternidad, porque somos las únicas criaturas creadas, que tenemos un vestido inmortal, y haremos el cambio eterno, solamente aquí en la tierra, y como Dios, nuestra alma y espíritu vivirán para siempre; el deseo de Dios es que todos se salven, Él no desea el castigo eterno para ningún ser humano, pero como nos dio libertad y libre albedrío, cada uno decide su destino final eterno. Dios no envío a su Hijo al mundo para condenar al ser humano, sino para salvarnos por medio de Él El que cree en el Hijo de Dios, no es condenado, pero el que no cree, ya está condenado, por no haber creído en el nombre del Hijo del Unigénito de Dios. Juan 3:17-18.

 

Según la Biblia, la eternidad tiene tres aspectos: la vida eterna con Dios, el juicio, y la separación eterna de Dios para los injustos, porque los justos serán separados para permanecer eternamente con Dios; el juicio final será sin apelaciones, ni revisión de juicio; Dios en su bondad nos pone delante el bien y el mal, el camino de la vida o el camino de la muerte, la salvación o la condenación, cada uno decide. Pero Dios quiere conducirnos a una relación íntima y personal con Jesucristo, y aquellos que no acepten la verdad de Dios recibirán su sentencia eterna. Y la voluntad de nuestro Padre celestial es que todos reconozcan y reciban a su Hijo, y crean en Él para tener vida eterna, porque Él nos resucitará en el día final. Juan 6:40.

 

La trascendencia eterna, es que solo habrán dos clases de personas: los salvados y los condenados, hay solo dos destinos en la eternidad: el cielo o el infierno; los salvos estarán inscritos en el libro de la vida, y el SEÑOR les dirá: vengan aquí, benditos de mi Padre, hereden para ustedes el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo., y a los que no se encuentren inscritos en el libro de la ida, Él les dirá: apártense de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, son palabra espantosas, pero ellos lo decidieron así. Mateo 25: 34-41.

 

Aunque la Biblia no nos dice en detalle todo lo que la eternidad contiene para nosotros seres inmortales, si sabemos que el SEÑOR dijo que los que venzan y perseveren hasta el fin, serán salvos y estaremos con Él eternamente, y nos sentaremos en tronos juntamente con Él. A los que salgan vencedores les daré un lugar conmigo en mi trono.; así como YO he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21.

 

Ahora que hay tiempo, decide tu destino final, escoge dónde estarás por la eternidad. ¿Estás preparado para esa eternidad? Contéstate tú mismo, aun tienes tiempo para prepararte para la eternidad donde tendremos una gran reunión con nuestro Salvador. Así que no fijemos tanto en lo visible y temporal, sino en lo invisible y eterno, ya que lo que se ve es pasajero, pero lo que no vemos, es eterno. 2 Corintios 4:18.


Para entender mejor la eternidad debemos conocer lo que la palabra de Dios dice con relación a la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 


Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el SEÑOR, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 


Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
He aquí, les digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro SEÑOR Jesucristo. 


Así que, hermanos míos amados, estemos firmes y constantes, creciendo en la obra del SEÑOR siempre, sabiendo que nuestro trabajo en el SEÑOR no es en vano. 1 Corintios 15:42-58. Amén.

 

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.













Debemos tener un sentido de lo eterno, ¿dónde crees que irás cuando mueras? ¿Estarás con Dios, o con el enemigo de las almas?

LO ETERNO PUDE SER VIDA O MUERTE SI ERES SALVO O TE CONDENAS.



ETERNIDAD UNA REALIDAD INMINENTE

LA ETERNIDAD ES UNA REALIDAD, Y EN TU VIDA TEMPORAL GANAS LA ETERNAL

Mientras hay vida hay esperanza, porque vale más plebeyo vivo que rey muerto. Los que están vivos saben que un día van a morir, pero los muertos no saben nada. Ya no reciben más recompensa…has todo lo mejor mientras puedas, porque en el sepulcro no hay nada qué hacer…Eclesiastés 9:4-5 y 10. El polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio. Eclesiastés 12:7.

 

Esfuércense en entrar por la puerta estrecha; porque les digo que muchos procurarán entrar y no podrán…después que se haya cerrado la puerta, y estando afuera empiecen a llamar, rogando que les abran, el SEÑOR de la casa responderá y dirá: No sé de dónde son…apártense de Mí todos ustedes hacedores de maldad…Allí será el llanto y el crujir de dientes, Lucas 13:24-28

 

Por esta razón, debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, para no apartarnos del camino que Dios nos muestra; y si Dios confirmó el mensaje dado por los ángeles, y la gente antigua que desobedeció fue castigada. Con mayor razón seremos castigados si descuidamos esta salvación tan grande que Cristo nos ofrece. El mismo SEÑOR Jesús fue el primero en comunicar el mensaje salvador en Él, y después los que lo oyeron y vieron, demostraron que era verdad, Hebreos 2:1-3.

 

En el evangelio de Lucas 16: 19-31, Jesús cuenta la historia acerca de un rico y un pobre. Un día el pobre murió y los ángeles vinieron y lo llevaron al cielo, días después también murió el rico y fue enterrado, no dice que los ángeles lo llevaron como a Lázaro, dice simplemente que murió, lo cual implica que descendió, porque más adelante el escrito bíblico lo confirma; Solo en el SEÑOR Jesucristo tenemos vida eterna, Él lo dijo: YO les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatarlos de mi mano. Mi Padre que me los ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre, nadie los puede arrebatar. El Padre y YO, somos uno. Juan 10:28-30.


El rico abajo en el Hades, sufría estando en tormento, alzó los ojos y vio de lejos a Abraham y a Lázaro sentado a su lado. Entonces el rico gritó: Padre Abraham, ten misericordia de mí, manda a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego que me atormenta. Pero Abraham le contestó: Acuérdate que en vida tuviste todo lo que quisiste, pero Lázaro no tuvo nada. Ahora él es aquí consolado y tú ahora estas en angustia; además hay un gran abismo que nos separa y ninguno de nosotros puede cruzar hasta allá, y tampoco de allá venir hasta aquí, pero dice la palabra que
El mundo con sus malos deseos acaba, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.  Juan 2:17.


Entonces el hombre rico le pidió a Abraham que enviara a Lázaro a la casa de sus familiares para que les advirtiera que no debían terminar en ese lugar de tormento. Pero Abraham le respondió: ellos ya tienen la Palabra de Dios y a muchos que les predican, que los oigan a ellos y así no irán donde tú estás. El rico replicó: Padre Abraham eso no les basta, pero si les mandas a Lázaro resucitado, ellos se convertirán. Abraham volvió a responder y dijo: Si ellos no hacen caso a la Palabra de Dios y a los que les predican el evangelio, tampoco creerán si algún muerto resucita, por eso el SEÑOR Jesús dijo:
YO SOY la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Juan 11:25-26.

 

La eternidad se define como algo sin final en el tiempo, algo que trasciende para siempre así como lo es el alma humana, el alma es la persona en su espíritu eterno; el alma tiene su estuche temporal miestras está en el cuerpo y la persona está viva en la tierra, pero cuando morimos el alma va al lugar que ganamos en vida; el cuerpo declina, pasa, de este mundo físico y temporal para volver al polvo, el cuerpo es tan temporal como las pertenencias que tenemos en el tiempo de vida; por eso debemos fijar los ojos en Jesús, Él es Dios, el único y Eterno Salvador; Jesús tiene la inmortalidad y el imperio sempiterno, 1 Timoteo 4:16.

 

Todo ser humano mientras tiene vida física, emocional y voluntad, tiene la capacidad y oportunidad de definir dónde irá a estar por la eternidad; todos los humanos aquí en este planeta somos transitorios y momentáneos, estamos de paso como peregrinos y forasteros, Salmos 119:19; pero nuestra alma es eterna, por lo tanto, nuestras acciones y obras trascenderán para hacer memoria en lo eterno, sea para salvación o para juicio y condenación; Dios confirmará para nuestra alma, una morada donde gozaremos de su presencia o se sufrirá sin Él. El SEÑOR me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. 2 Timoteo 4:18. Porque dice: Si ustedes están con Dios; y si lo buscan, Él será hallado de ustedes; pero si ustedes lo dejan, Él también los dejará, 2 Crónicas 15:2.


Dios nos ofrece una eternidad maravillosa a su lado si vivimos con fe obediente en Cristo, si hacemos realidad su palabra y su voluntad en nuestra vida. Pero también advierte de un lugar eterno aislado de El para todos los que hacen lo contrario: será un lugar de tormento para quienes rechazan a Dios en la persona de Jesucristo, y se rebelan contra Él, por incredulidad y le dan la espalda mientras están vivo; Dios en su bondad le da muchas oportunidades de salvación a todas las personas
Dijo Jesús: El que cree en el Hijo de Dios, no es condenado, pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito Hijo de Dios, Juan 3:18.

 

Miles de personas se mueven sobre la tierra indiferentes a la realidad eterna; se casan, se separan, se vuelven a casar, engendran hijos, los abandonan, se limitan a suplir necesidades económicas y materiales, pero se olvidan de su responsabilidad espiritual y moral delante de su Creador; viven libertinamente, entablan relaciones extrañas, piensan en el placer, se entregan al sexo y cometen toda clase de desmanes, descuidando así su alma, y la palabra de Dios advierte: Ustedes ni siquiera saben qué va a pasar con su vida mañana, porque ustedes son como neblina que aparece solo por un momento y pronto desaparece, Santiago 4:14.


La gran mayoría de la gente vive corriendo de un lugar para otro, angustiados por conseguir dinero, estatus, fama y poder, son esclavos del tiempo, del cuerpo y del mundo, pero un día muy cercano, el tiempo no será ya más y se les acabará el viaje; cada uno será llevado a la eternidad que construyó y sembró mientras tuvo vida, y la profecía bíblica asegura:
Y el ángel juró por el que vive por los siglos de los siglos…que el tiempo no sería más, Apocalipsis 10:6.

 

Cada momento estamos expuestos a que el tiempo se nos acabe, así que todo lo que vivamos en el cuerpo de poco aprovechará, pero el pecado hará que el alma sufra eternamente, si no hay arrepentimiento y cambio de vida. La vida del ser humano es como la hierba, florece como la flor del campo, pero tan pronto la azota el viento, deja de existir, y nadie vuelve a saber de ella, Salmos 103:15-16. Pero ser piadosos para todo aprovecha y tiene promesas para esta vida presente y para la venidera. 2 Timoteo 4:8.

 

La vida sobre la tierra es muy corta y breve, comparada con la eternidad. Dios da a cada uno de nosotros el tiempo suficiente de preparación para una vida eterna. Hay un cielo que podemos ganar con Cristo y un infierno que se puede evitar siendo salvos en Cristo e imitadores de su vida santa y ejemplar; los dos lugares eternos son reales y durarán para siempre, Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, poco son los que la hallan, Mateo 7:13-14.

 

El infierno es descrito en las Escrituras como el lugar donde el gusano no muere, y el fuego nunca se apaga, Marcos 9:46. Pero también describe el cielo como el lugar donde todo es nuevo y permanece la justicia, 2 Pedro 3:13¿A quién tengo yo en los cielos, sino a Ti? Y si estoy Contigo SEÑOR, ya no quiero nada en la tierra, Salmos 73.25. En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir, si no fuera así, YO se los hubiera dicho, voy pues, a preparar lugar para ustedes, Juan 14:2. También nos advierte en SEÑOR en su palabra que esta tierra, el mar, y este cielo que vemos con nuestros ojos pasarán, y serán reemplazados por un cielo y una tierra nueva, una nueva gran ciudad que descenderá del cielo de Dios, Apocalipsis 21.

 

Poco se predica de este tema, pero hoy Dios ha movido mi corazón a hacerlo, quizá te habla a ti que lees y no has reconocido a Cristo como tu Salvador, quizá polemizas y rechazas las verdades bíblicas, pero el Eterno Dios Creador quiere que sepas que te ama, y que aún te espera con sus brazos abiertos, porque aún hay oportunidad, Pueblos todos de la tierra, vengan a Mí para ser salvos, porque YO SOY Dios y no existe ningún otro, Isaías 45:22. Dios quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. 1 Timoteo 2:4.

 

Dios desea que termines YA con tu largo historial de pecado, rebeldía y malas obras; Dios anhela salvar tu alma, y sanar el templo de su Espíritu que es tu cuerpo; el Padre celestial te exhorta hoy a purificarte por dentro y por fuera; que busques a Cristo, que rindas tu vida a Él y desees ardientemente ser una nueva persona conforme al corazón de Dios, Si el pecador se aparta de todos sus pecados que hizo, y guarda todos mis estatutos, si actúa rectamente y con justicia, de seguro vivirá y no morirá. Todas las trasgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Acaso quiero YO la muerte del impío? YO no quiero que el impío muera, sino que cambie su conducta para que viva. YO el SEÑOR, lo afirmo, Ezequiel 18:21-23.

 

Muy pronto Dios mismo bajará la cortina que cubre la puerta a la eternidad, y comenzará un nuevo tiempo. Así que aunque muchos rechacen la existencia del cielo, del infierno y de la eternidad del alma, deben saber que la vida eterna es una gran realidad que enfrentaremos cuando nuestra alma se desprenda del cuerpo mortal sin vida y vaya a una eternidad según haya sido nuestra manera de vivir; los hechos, los actos, el estilo de vida, y la actitud que mostramos hacia Dios, su evangelio, el sacrificio de Cristo y toda la historia bíblica, marcarán un premio o una sentencia final, Y el que no se encontró inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego. Y el mar entregó los muertos que estaban en él y la tumba y el hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras, Apocalipsis 20:13-15.

 

Muchos hacen y deshacen, se ríen, se burlan y atacan, desdeñando el llamado salvador de Dios, pero Él dice: Necio, esta misma noche vienen a pedir tu alma, y todo lo que has guardado, ¿para quién será? Así le pasa al hombre que acumula bienes y riquezas, pero ha sido escaso y pobre para con Dios. Lucas 12:20.
Así que, olvídate, no reencarnarás. Porque está establecido para los seres humanos que mueran una sola vez, y después venga su juicio, Hebreos 9:27.

 
¿Has pensado dónde pasarás tu eternidad?

¡No juegues con el destino final de tu alma!

 

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.





26 sept 2015

EL VALOR DE LA MESA

RESCATEMOS EL VALOR DE LA MESA, 
UN LUGAR IMPORTANTE QUE HEMOS DESCUIDADO


Y le dijo David: No tengas temor porque yo a la verdad hare contigo misericordia por amor a Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu Padre; y tú comerás siempre a mi mesa…2 Samuel 9:1-13.

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo y envío a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas estos no quisieron venir, volvió a enviar a otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí he preparado mi comida; toros y animales engordados han sido muertos; y todo está dispuesto, venid a las bodas...Mateo 22:1-14.

Hoy se viven tiempos de preocupación por el hambre la sed y la desolación de muchos seres humanos, por la separación de las familias, el divorcio y el egoísmo del ego inflado, que provoca división, rivalidad, competencia y envidia, provocando desacuerdos, distanciamiento y olvido de muchas sanas costumbres que nos mantenían unidos en amor; porque las costumbres del mundo nos han aislados no solo a nivel familiar, sino fraternal y socialmente; andamos tan ausentes, enajenados, encerrados y ensimismados en nuestros propios dilemas y encrucijadas, que en ocasiones no sabemos qué hacer, a dónde ir, ni qué decir, por eso tenemos que buscar a Dios porque en Jesús siempre hay respuesta a tanto lío humano, Venid a Mí todos los que están trabajados y cargados, y YO los haré descansar…Mateo 11:28.

Una de las enseñanzas básicas y que necesitamos recuperar y rescatar son los buenos principios y hábitos que nos ayudan a volver al calor del hogar con Dios en el centro. Es urgente que la familia se cohesione, se una y sean todos sus integrantes de un corazón y un alma en el amor de Dios para que tengamos momentos juntos que nos brinden un respiro, unión y calma para encontrarnos y escucharnos hablar, y la mesa es el lugar indicado para consolidar el amor familiar; es tiempo de tomar en serio las palabras y el ejemplo de Jesús cundo dijo: Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en lugar tranquilo. Porque iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer, Marcos 6:31.

Quizás a muchos no les interese y a otros les resulte extraño e insulso este tema, pero debemos saber que una de las armas que el enemigo usa es impedir que la familia comparta y se reúna alrededor de la mesa, así divide, separa y mete en problemas a los miembros de la familia haciéndolos errar y pecar contra su Creador, Isaías 28:7-8. 

La mesa representa unión en amor, descanso, disciplina, obediencia, sujeción y orden; Dios habla de la mesa en muchos textos de las Escrituras, y esta enseñanza es algo que Dios ha puesto en mi corazón mientras meditaba sentada a la mesa de mi hogar; la realidad de hoy es que en la gran mayoría de hogares se ha olvidado que en la mesa no solo se come, sino que también se descansa la mente y el cuerpo; la mesa ya no se usa en muchas casas porque cada uno prefiere comer usando su habitación, su cuarto y su lugar de refugio personal agudizando la separación y el aislamiento de la familia. Como en el tabernáculo de reunión debemos comer pan santo sobre la mesa limpia delante de Elohim. Levítico 24:6.

Hablar de la mesa me hace evocar recuerdos de una niñez limpia e inocente.  Para mi padre la mesa era un lugar sagrado, tanto, que él mismo construyó una gran mesa de madera burda y la pintó de azul para que sus diez hijos se sentaran a comer. Esa mesa mi madre la cubría con un limpio y blanco mantel de granité bordado con punto de cruz, y mientras mi madre servía los alimentos nosotros hablábamos, reíamos y hacíamos muchas preguntas a papá. 

Y es que la mesa es un lugar sagrado donde nos alegramos, oramos y damos gracias a Dios por su provisión y su cuidado; es donde aunque muchos no se hayan dado cuenta, hallamos descanso, tranquilidad y esparcimiento estando juntos, porque despejamos la mente y nos desahogamos de las actividades del día conversando con los miembros de la familia. Sentados a la mesa encontramos reposo para la mente, y descanso para el cuerpo mientras compartimos la bendición del sustento. Allí encontramos una de las formas más antiguas y sencillas del encuentro para matar la soledad y el individualismo. Mientras comemos Dios nos habla y nosotros nos gozamos con sus bendiciones, porque Él apaga la sed del sediento y sacia con lo mejor al hambriento, Salmos 107:9.

En la historia de Mefi-boset David lo invita a su mesa, en la parábola de la fiesta de bodas, Mateo 22:1-14, no se nombra la mesa pero está implícita, y lo particular de ambas narraciones es que hay invitados a sentarse a la mesa del rey y del señor de la casa, es exactamente esa experiencia de sentarnos a la mesa lo que viviremos con nuestro Salvador en las bodas del Cordero. Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero…Apocalípsis 19:9. No se nombra la mesa, pero está implícita en una cena.

En estos dos textos, vemos que en el primer caso el rey David invita a un hombre que estaba olvidado del resto del mundo, era lisiado y andaba postrado y enclaustrado en un lugar miserable, en el segundo caso un acaudalado señor invita a lo mejor de su comarca, pero siendo ricos y con multitud de ocupaciones evaden la invitación, finalmente, manda a sus siervos a invitar toda clase de personas que pasan por los caminos; Mefi-Boset compartiría el pan diario con el rey David, y los convidados del señor de la casa en Mateo, disfrutarían las delicias y especialidades de una flamante celebración de bodas; esto es solo una parte de lo que se vive en una mesa, pero la mesa es algo más.

1. 2 Samuel 9, Aquel que compartiría la comida diaria del rey, era hijo de Jonatán y nieto de Saúl, en realidad era un príncipe de la familia real, pero en su niñez se ve afectado por un accidente que lo deja invalido para toda la vida, lo cual cambia el rumbo de su vida y trunca todo lo que su padre había soñado para su hijo. Hay muchos Mefiboset que han caído por muchas circunstancias de la vida, otros han caído de la gracia como consecuencia de su pecado, se han separado del Rey, están comiendo migajas en la mesa extraña del mundo y ahora están sin fuerzas y casi a punto de sucumbir porque no encuentran cómo tener descanso, pero el Rey Eterno Jesucristo los llama y los invita a tener vida nueva y descanso en su mesa de amor para disfrutar con Él lo que Él Buen Padre celestial provee. Isaías 55:1-3.

Como Mefiboset hay muchos que andan decepcionados, frustrados y ansiosos, quizá con traumas que comenzaron desde la infancia, se criaron solos a la buena voluntad de Dios y se sienten avergonzados como Mefiboset, que significa hijo de la vergüenza; también muchos hijos en los hogares ya no se sientan a la mesa para recuperar el calor de hogar porque tiene verguenza y miedo. Andan cargados y se sienten indignos porque algo les incomoda, pero si no son amados y aceptados en la mesa de su casa, entonces, ¿dónde?. El Señor los llama a descansar en Él y a comer de su mesa porque en la mesa del Señor hay restitución, honra y rescate.

La mesa representa el lugar más importante de la casa, el lugar de encuentro donde nos vemos cara a cara e intercambiamos miradas, es el lugar donde estamos a la misma altura y nos unimos en un momento de quietud para tomar los alimentos; la mesa es el mejor lugar para dialogar y compartir asuntos personales y familiares juntos. La mesa es generosa, amplia, participativa, invita a la unidad y el amor; en una mesa caben muchos, se sirve el pan y el vino, se comen cosas sencillas o se celebran banquetes especiales. En una mesa no hay diferencias, ella es propicia para llegar a acuerdos. Alrededor de una mesa se estudia, se trabaja y se conoce a las personas, porque una mesa representa civilización y buenas costumbres.

2. Por su parte, la mesa de la fiesta de bodas, Mateo 22:1-15. Representa el reino de Dios como un gran banquete donde los redimidos y los salvos, estarán presentes, el remanente santo responderá al llamado de su nombre en la boca de Cristo; allí habrán recompensas para todos los invitados a la mesa del Gran Rey, en una posición de honor, pero no participará el que ande mal y se vista de cualquier manera, sino que debe estar preparado, decoroso y limpio. Eclesiastés 9:8.

La mesa está llena de simbolismos como lo vemos en el texto bíblico, Él Eterno es detallista y siempre ha tenido un propósito especial con la mesa; en el tabernáculo había una mesa de madera de acacia(Shittiym), Éxodo 37:10. El SEÑOR fue muy cuidadoso, claro y específico al dar instrucciones precisas para la construcción de las mesas, ordenaba que se elaboraran en madera de acacia, porque simboliza Shalom, paz, Yeshua, Salvación, Tová, bondad y Mechilah, perdón, y alrededor de la mesa en el hogar deben darse todos estos aspectos. Venir a la mesa es encontrarnos con Dios, algo extraordinario que muy pocas personas aprecian. La mesa representa vida, intimidad, libertad, amistad, abundancia, paz, ternura, bondad, diálogo, descanso y en especial: encontramos perdón y alivio para nuestras almas, y como el padre a su hijo pródigo, los padres deben acoger con amor y perdón a todos sus hijos para sentarlos a la mesa porque de una participaremos en la Cena del Señor muchos pecadores redimidos, aceptados y perdonados; tomaremos el pan y el vino que nos recuerda el precio del sacrificio redentor por nuestro bienestar terrenal y nuestra salvación eterna. Juan 6:53-56.

Las mesas del tabernáculo donde se quemaba el incienso simbolizan la naturaleza humana del Cordero dándose en sacrificio por todos, también representan nuestras oraciones y conversaciones con Dios cuando nos sentamos para escuchar su voz y recibir el alimento no contaminado de su palabra. En la mesa demostramos nuestra dependencia a Dios, así mismo cuando los hijos se sientan a la mesa, pueden ser dirigidos y aconsejados por sus padres, como Dios lo hace, nos alimenta y da vida. En una mesa se hacían los sacrificios, simbolizando la gracia para poder arrepentirnos y ser expiado nuestro pecado para hallar propiciación; la mesa representa el áspero madero de la cruz donde padeció Jesús para salvarnos. El mismo día de su sacrificio, Jesús llamó a sus discípulos a una mesa, la noche anterior a su muerte. El salmista entendía muy bien la importancia de la mesa cuando escribió: Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos, Salmos 23:5.

La mesa simboliza los brazos abiertos del Padre, en el cuerpo traspasado y la sangre derramada de Jesús para acogernos, reconciliarnos con el Padre y romper la pared de separación por la culpa, esa es la razón por la cual Jesús es el pan de vida eterna, Juan 6:35. Asi como en la mesa podemos demostrar afecto a nuestra familia, los hermanos, amigos, vecinos y conocidos, en la mesa del Señor recibiremos la culminacion de su amor y su alimento celestial para dejarnos saciados en Él. Juan 6:56.

La mesa es un medio que nos permite salvar el diseño divino de la familia, bendecir y ganar almas para Cristo, cuando invitamos a alguien a compartir un alimento y le hablamos del Señor. Dios nos provee para que compartamos de su mesa con aquellos que necesitan experimentar un cambio en sus vidas, no solo en lo material sino en lo espiritual y emocional. Mateo 25:34-46.

Cuando estamos sentados alrededor de la mesa, podemos escucharnos unos a otros para darnos apoyo, consuelo y ánimo, permitiendo que Dios se manifieste, Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el medio día, YHWH te pastoreará siempre, y en las sequía saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y será como huerto de riego, y como manantial de agua, cuyas aguas nunca faltan...Isaías 58:10-12. Saciar al hambriento y saciar el alma afligida es un privilegio mientras estamos a la mesa.

En la mesa estudiamos y nos alimentamos de las Escrituras, podemos recibir de Dios para luego darlo a otros, nos podemos reclinar para hablar con Él y alabarlo o simplemente nos sentamos con Él y conversamos un tiempo, Jesús se sentaba a la mesa con sus discípulos a compartir el pan, enseñarles y compartir las experiencias diarias de su ministerio; en la mesa Jesús instauró la cena y hasta expreso su dolor al decirles quien lo iba a traicionar, Marcos 14:11-25.

La mesa del rey David que compartió Mefiboset y la mesa del Padre de familia invitando a las bodas, nos enseña que no solo tenemos una hermosa y bendita mesa en la tierra para compartir en familia, sino que también debemos tener presente la mesa celestial preparada por Padre y que Cristo celebrará, servirá y compartirá con sus redimidos, Ustedes comerán y beberán a mi mesa en mi reino y se sentarán en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel, Lucas 22:30.

Cuando lleguemos al cielo compartiremos cara a cara con el Pan Vivo, que sacia todas nuestras necesidades y nunca más tendremos hambre ni sed. Debemos compartir la mesa con otras personas y la abundancia de las provisiones divinas mientras Él vuelve. Porque cuando servimos y sentamos a la mesa a otros, espantamos la tristeza, rompemos la soledad, vencemos la división, destruimos la mentira, y aniquilamos el individualismos y la mezquindad del adversario removiendo cargas de dolor; cuando servimos a las mesas somos verdaderos obreros discípulos de Cristo y cuando consolamos y proveemos a otros de nuestra mesa, somos provistos por Él Padre Jireh. Proverbios 19:17.

Tanto la mesa terrenal como la celestial nos recuerdan, sujeción, obediencia, compañerismo, unidad y atención al llamado del Rey; por lo tanto debemos salir a invitar para que muchos más participen y vengan a su mesa y coman el pan del cielo y disfruten las únicas viandas que sacian toda hambre, toda sed y todo vacío afectivo. Salmos 78:24-25 y Juan 6:31-35.

El reino de Dios es una gran mesa redonda, alrededor de Jesús, donde los redimidos estamos invitados, somos instrumentos, somos todos igualmente importantes, llamados a descansar en Él para alimentarnos y recobrar las fuerzas en los momentos que no sabemos qué hacer, a dónde ir ni qué decir. El reino de Dios no solo está en los cielos, está aquí en la tierra en medio de su pueblo, donde hay un discípulo que comparte su pan y su agua, mitiga el hambre, la sed y el dolor, un santo que tiene la paciencia para sentarse a escuchar al que sufre. Hechos 2:43-47.

Dios anhela que la familia permanezca unida alrededor de la mesa y que tengamos el suficiente amor para invitar a otros a su mesa, porque allí todos estamos al mismo nivel, no hay discriminación, todos comen lo mismo, todos se sacian, ríen y disfrutan de lo que se sirve, estamos bajo el mismo techo, en la misma casa y en la misma familia. Aleluya, gloria al Mejor Padre y SEÑOR de la casa que dispuesto una mesa para todos. Lucas 14:15.

Así nos quiere ver Dios, juntos, unidos, alegres, compartiendo, riendo felices para ser saciados de sus riquezas y sus manjares agradables, Somos convocados conservar la mesa en familia y al final venir a la mesa del Rey Eterno para recibir de su sustento, de su gracia y de prodigalidad en su mesa eterna. Marcos 2:15 y Lucas 22:30. Amén

Lic. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.