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27 jul 2025

DESENMASCARA TU ALMA

 DESENMASCARA TU ALMA Y ARREPIÉNTETE

Escudríñame, oh YHVH, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Salmos 26:2.

 

No tengan miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; teman más al que puede hacer perecer el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28.

 

Solo en Dios reposa mi alma; de Él viene mi salvación. Salmos 62:1. Pero como eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16.

 

Desde hace ya algo más de veinte años, se ha venido diciendo que el mundo se metió en la Iglesia del SEÑOR Jesús, todo debido a la influencia negativa del secularismo ecuménico y el relativismo ideológico mundano que ha alterado los principios eternos de Dios, por valores relativos de hombres; hoy muchos en la Iglesia piensan, actúan, hablan, y hasta opinan como el mundo, contrariando la voluntad santa de Dios plasmada en las Escrituras. No se amolden al mundo actual, sino transfórmense mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2.


Hoy, triste y lamentablemente, abundan "creyentes" que muestran actitudes, comportamientos, hábitos, estilos, opiniones, vocabulario,  y lineamientos propios del mundo, porque están alejados de la sana doctrina y de Dios; hay más gente indiferente, frívola, calculadora y lejos de la misericordia y el amor de Dios; muchas situaciones y aspectos del mundo han permeado a cientos de miembros de Cuerpo de Cristo, afectando la verdad de la doctrina, el testimonio, la misión, el compañerismo y la unidad de la Iglesia. Así que examináte, a tí mismo, desenmasca tu alma, arrepientete y vuelve a la senda antigua en la esencia del Evangelio. Ámense sinceramente unos a  otros. Aborrezcan lo malo y apéguense a lo que realmente es bueno. Romanos 12:9.


Volver a la senda antigua es una exhortación espiritual divina a hacer un alto en el camino de la vida, para, evaluarnos y reflexionar acerca de nuestro carácter y comportamiento actual, deseando regresar a los principios fundamentales de la fe y el amor a Dios, para vivir según las Sagradas Escrituras, y así poder recuperar no solo la paz interior, sino la armonía y amabilidad en el entorno en que nos movemos. Dios ha dicho miles de veces: Párense en los caminos, miren, y pregunten por las sendas antigüas, cuál es el buen camino, y anden por él, para que hallen descanso para su alma; pero ustedes han dicho: No queremos. Jeremías 6:16.


Los que eran fieles a la causa del evangelio, ahora deben volver a vivir, pensar, actuar y hablar como nos enseña la palabra, alineandose con el Espíritu Santo a los principios originales dados por Dios; la Iglesia debe marcar la diferencia en el mundo, avivando al Espíritu, menguando en sí mismos, teniendo devoción, entrega y compromiso con Dios para que haya verdadera fraternidad en el Cuerpo de Cristo; tenemos que mostrar nuestra identidad de creyentes en Cristo, seguros de ser hijos del Padre y con sentido de pertenencia a su reino, eliminando individualismos, apatía, y división en genuina santidad, y tenienfo coherencia con la palabra en sincronia con el Espíritu de DiosPorque los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Romanos 8:14, y Mucha paz tienen los que aman la ley de Dios, y no hay para ellos tropiezo. Salmos 119:165.


Los hijos de Dios como ciudadanos de su reino, anhelamos la consumación total de la salvación, por eso, ponemos por obra sus mandamientos y todos nuestros caminos están delante de Dios; NO adoptamos valores relativos que complacen al mundo, agrademos a nuestro Creador viviendo bajo principios eternos, con el estilo de vida santo que Dios ordena, y como Jesús nos dio ejemplo, mostrando formas de ser y actuar propias de creyentes genuinos que NO contradicen las enseñanzas e instrucciones bíblicas, sino que somos coherentes con la fe y la palabra de Dios. He deseado tu salvación, oh YHVH, y tu ley es mi delicia, para que viva mi alma y te alabe, y que tus justos juicios me ayuden. Salmos 119:174-175.


Porque los falsos tendrán su pago como los impíos que están lejos de la salvación, ellos ponen máscaras y adoptan fachadas de apariencia y falsa piedad dentro de un enfoque materialista, superficial e indiferente de tibieza espiritual en ausencia de la fe obediente, pero las consecuencias vendrán, con pérdida de credibilidad al ser presuntos miembros de una iglesia, pero que no impactan correctamente ni dan fruto en esta sociedad. Ustedes deben ser santos en todo lo que hagan, como también es santo, Aquel que los llamó; pues está escrito: Sean santos, porque YO SOY santo. 1 Pedro 1:15-16; porque Somos ciudadanos del cielo, donde vive el SEÑOR Jesucristo; y esperamos con mucho anhelo que Él regrese como nuestro Salvador. Filipenses 3:20. .


Ya hay y habrán consecuencias debido a tanta injusticia permitida en el mundo, en el silencio e indiferencia aún entre el pueblo de Dios, pero debemos enfrentar y exhortar todo lo que se ha infiltrado del mundo en el pueblo de Dios, porque se le está dando cabida a la maldad del enemigo con corrupción y apostasía dentro de la Iglesia como si se nos hubiera olvidado que somos la sal de la tierra y la luz del mundo; las tinieblas deben salir del pueblo santo y para ello tenemos que reflexionar personal, colectiva e introspectivamente buscando la purificación del alma en cada uno de los miembros del Cuerpo de Cristo; porwue estamos puestos para ser testimonio de vida y pureza, honrando a Dios para salvación de muchos, por eso no podemos descuidar, nuestra vida de testimonio, y el arrebatamiento está más cerca que nunca, no podemos andar en liviandades, sino limpios sin mancha y sin arruga esperando al Rey. Crea en mi, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mi. Salmos 51:10.


Ahondando en el tema que nos ocupa, recordemos qué es alma: el término alma se usa para describir al ser humano en su totalidad, es decir, que el alma es el yo, la persona completa propiamente dicha con espíritu o aliento de vida, mente, emociones, deseos, voluntad y cuerpo; por su parte, desenmascarar el alma significa quitar las caretas, fachadas y máscaras de apariencia, para descubrir lo que realmente somos y hay en el interior de cada persona, y así llegar a ser auténticos, veraces e íntegros. Ay de ustedes maestros y fariseos hipocritas, que por fuera se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de inmundicia; que se muestran justos ante los hombres, pero por dentro están llenos de iniquidad. Mateo 23:27-28.


Desenmascarar el alma entre el pueblo de Dios, es la forma de sacar a luz el pecado escondido y permitido que ha traído apostasía y falsa doctrina, con lo falso y moralmente equivocado que hay en los corazones de aquellos que se dicen ministros y creyentes pero que no lo son; ellos deben colocarse frente a la realidad espiritual de Dios revelando su yo alma para arrepentirse y ser perdonados; la biblia contiene innumerables textos que desenmascaran el pecado, y sacan a la luz la falsedad, la soberbia, la avaricia, y la maldad que muchos esconden tras una falsa piefad en el alma; es necesario y urgente volver a la justicia para vivir la verdad con autenticidad, en fe obediente y genuina en comunión y presencia con el SEÑOR. El que practica el engaño no vivirá en mi casa; y el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia Salmos 101:7.

 

Somos hijos  y pueblo de Dios redimidos en Cristo, por lo tanto,  no nos podemos descuidar ni quedar en que somos humanos débiles y que nuestra naturaleza y esencia son carnales, necesitamos examinarnos a la luz de la palabra, comparándonos con Cristo, no con la gente, y pidiendo en oración que el Espíritu Santo nos redarguya y nos convenza de pecado, de justicia y de juicio; tenemos que vencer la carne y el mundo, sometiéndonos a Dios, para sacar huyendo al enemigo, y con escrutinio espiritual continuo, poder ser santos de verdad, mansos, y humildes como nuestro Salvador, siguiendo su ejemplo y sus pisadas. Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y ve si hay en mí, camino de perversidad. Salmos 139:23.

 

Llegó el momento que los hijos y pueblo de Dios en Cristo, nos preparemos de verdad para recibir al SEÑOR en el arrebatamiento, y para ello, muchos hijos pródigos deben volver al Padre celestial, rendidos a los pies de Cristo, arrepentidos y pidiendo perdón, porque de seguro tendrán la oportunidad de ser recibidos como hijos pródigos, para ser tratados, moldeados y transformados desde la conciencia, el carácter y la personalidad que Dios espera de nosotros para poder ser sal de la tierra y luz del mundo. Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo sin mancha, para la venida del SEÑOR Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23.

 

Mirémonos en el espejo de Cristo, confrontémonos sinceramente y examinémonos introspectivamente para reconocer ¿qué clase de vida estamos llevando, ¿cuál es la fe que decimos tener? Recoociendo nuestra identidad y sentido de pertenencia en Jesús, ¿qué estamos reflejando? Muchos que dicen ser creyentes en Cristo, se han puesto máscaras de falsos cristianos, y no se han dado cuenta que hace rato Dios se alejó de ellos, porque le han dado la espalda y se han dedicado a los negocios del mundo, han olvidado la oración, la comunión e intimidad con Cristo y han apagado el fuego del Espíritu, sin tener en cuenta la palabra y han dejando de practicar la verdad y el amor, que son la esencia del Evangelio. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su ama? ¿O cuánto podrá el hombre pagar por su vida eterna? Mateo 16:26.


La tibieza  frialdad e indiferencia espiritual que se ve hoy en la Iglesia no llegó de la noche a la mañana, así como tampoco el fervor, la entrega y compromiso con Dios, vienen como por arte de un chasquido de dedos, pero Dios en su amor y fidelidad, sigue llamando la atención de muchos con suma urgencia para despertar el espíritu, santificar el alma y purificar el cuerpo, como verdaderos templos y altares santos y vivos del Espíritu de Dios, Él nos revela a Cristo y actúa a través de lo que somos, hablamos y hacemos si en verdad somos pueblo y nación santa; por lo tanto, necesitamos volver a ser auténticos discípulos de Cristo, amando al Padre tal como lo ordena y enseña la palabra desde el principio. Jesús le dijo: ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Mateo 22:37.

 

Hoy tenemos que desenmascarar el alma porque no somos cuadros de pintura abstracta colgados en una pared, pues si fijamos bien la mirada, descubrimos que esa pintura tiene un mensaje escondido que hay que descubrir, y muchos están presos haciendo lo que quieren y les parece mejor según su opinión, porque han endiosado su yo y su propia voluntad, han dejado de consultar a Dios y depender de Él, por eso los “creyentes” de hoy viven con cantidad de problemas tratando de salir de muchas encrucijadas en las cuales se han metido, así que observemos, estudiemos y analicemos lo que sigue en esta enseñanza. Miren muy bien que a nadie le falte la gracia de Dios; para que ninguno sea como planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente. Hebreos 12:15.

 

Necesitamos conocernos a nosotros mismos para ver cómo estamos operando en el reino de Dios con nuestra vida natural, si no nos miramos en el espejo de la palabra ni tenemos los ojos puestos en Jesús, muchos seguirán corriendo el riesgo de creer que viven en el Espíritu, pero en verdad viven en la carne, y se requieren corazones sinceros, quebrantandos, humildes y mansos que acepten y reconozcan que aún requieren ser tratados, disciplinados y formados por la mano de Dios, para experimentar la renovación de su mente y una genuina restauración del alma. Todos nosotros, que ya no tenemos el velo en la cara, somos como un espejo que refleja la gloria de Cristo, y vamos transformándonos en su misma imagen, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Espíritu Santo en nosotros. 2 Corintios 3:18.

 

Desenmascara tu alma antes que sea demasiado tarde, sacando los pecados sutiles, silenciosos y permitidos en el alma y rara manera de vivir. Descubre si hay...

1. Falta de Comunión y amistad con Dios. Pero tengo una cosa contra ti, que has dejado tu primer amor. Apocalipsis 2:4. La falta de comunión con Dios es violación y desobediencia al Gran Mandamiento, lo cual ahoga la palabra produciendo tibieza espiritual que luego se transforma en indiferencia, frialdad, desamor y rebeldía para con Dios convirtiendo la vida en una continua religiosidad de formas humanas; es tan sutil la separación de Dios, que todo parece normal y no te das cuenta de tu verdadero estado espiritual. 

Este pecado silencioso e imperceptible de desplazar a Dios y sacarlo del primer lugar en nuestro ser, no escandaliza a la multitud, pues no es visible a los ojos, pero es un gran mal muy infiltrado en la Iglesia, y es un acto ofensivo contra la santidad y fidelidad divina, donde muchos se enfocan en lo superficial, terrenal y pasajero del mundo, descuidando el estado eterno del alma. Si alguno dice que ama a Dios, pero aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto. ¿Cómo puede decir que ama a Dios a quien no ha visto? 1 Juan 4:20.

Como lo dice el versículo anterior, los que tienen algo contra el hermano, no tienen a Dios en primer lugar en su corazón, por lo tanto, no ven ni disciernen su propio estado espiritual, porque están separados y distanciados de Dios, lo cual va minando las fuerzas y debilitando el alma e infriando el espíritu, porque el desamor no es solo con Dios, sino con el prójimo y las personas que nos rodean, algo que la gran mayoría no acepta debido a su ego religioso que los supera sin darse cuenta que están trasgrediendo el Gran Mandamiento donde Dios nos ordena amarlo por encima de todo y a pesar de todo, con el alma, el espíritu y cuerpo, así como Cristo nos amó hasta la muerte de cruz. Amarás al SEÑOR tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:5, Mateo 22:37, Marcos 12:30, Luca 10:27.

 

Transgredir el mandamiento de amar a Dios y al prójimo trae primeramente consecuencias espirituales, luego prácticas diarias erradas, actúando sin la guía del Espíritu Santo, y con dificultad para progresar espiritualmente a causa del alejamiento de Dios, así como dificultad para establecer sanas relaciones personales con los demás; entonces se empieza a tomar decisiones incorrectas y equivocadas, este pecado de transgresión al Gran Mandamiento y el desamor generalizado, es ser parte del aumento de la maldad, propagación de la impiedad, y apatía espiritual, donde ya nada ni nadie importan, sino uno mismo, por eso todo empieza a girar alrededor de sí mismos; ya no vemos nada bueno, sino maldad y falsedad. Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo. Mateo 24:12-13.


Estar separados de Dios por falta de amor a Él tergiversa las prioridades e imposibilita recibir bendiciones, robando así el gozo y la paz en todos los ámbitos de la vida, y finalmente trae un sentido de culpa, pero sin discernir el trasfondo del asunto, a no ser que alguien arrepentido venga en humillación a buscar el rostro de Dios para volver a Él. Además de todo esto, se suplanta el amor a Dios y al prójimo, por amor a las riquezas y el acumular cosas, porque la avaricia que es tomada bíblicamente como idolatría, se apodera de los corazones, añadiendo vanidad, agüeros, falsas creencias, superstición, magia, adivinación, horóscopo, satanismo, e idolatría con todo tipo de personas o de cosas; también viene la invocación de santos, a creer y acudir a espíritus de muertos que es necromancia; todo esto como resultado de sustituir a Dios en el corazón humano; estos son pecados graves que mantienen la pérdida de la relación con Dios, pero lo importante de nuestra fe, es permanecer en su amor con obediencia pase lo que pase. Porque he aquí, que los que se alejan de Ti perecerán. Tú, SEÑOR, destruirás a todo aquel que de Ti se aparta. Salmos 73:27.

2. Orgullo y soberbia espiritual. Tú que dices que eres rico, que te ha ido bien y que no te hace falta nada; pero no te has dado cuenta que eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Apocalipsis 3:17. El orgullo y la soberbia espiritual son vaciedad espiritual de meros oidores de la palabra pero no hacedores, llevando a muchos a la autosuficiencia e independencia de Dios, 

Aunque tengamos mucho conocimiento bíblico, corremos el riesgo de separarnos de Dios si hay soberbia, pero si nos conservamos en humildad y dependencia a Dios, seremos mansos y sabios para vivir en su presencia; Dios no tolera ni minimiza este pecado, al contrario, lo aborrece profundamente y lo condena, porque el humilde es enseñable y corregible, pero el soberbio cierra su corazón a la voz de Dios. La soberbia del hombre lo humilla; pero al humilde de espíritu se le honra. Proverbios 29:23. Marcos 7:20-23.

Este pecado espiritual tan común en la Iglesia fue referido por el SEÑOR Jesús cuando se dirigió a los doctos escribas y fariseos religiosos de la ley que no eran hacedores de lo que sabían, y como consecuencia eran apóstatas, enseñando doctrinas de hombre, cosa que Dios rechaza eternamente porque sus poseedores pretenden ponerse por encima de Dios delante de la gente, y no se dan cuenta que en realidad con su actitud se oponen al señorío de Dios, de esencia santa, humilde y mansa como lo mostró el SEÑOR Jesucristo obedeciendo, dependiendo y honrando al Padre. Cuando viene la soberbia, entonces viene la desgracia, pero con la humildad viene la sabiduría. Proverbios 11:2.

Este pecado es una de las principales causas de decadencia de la Iglesia, y muchos de los que lo poseen están en el altar y sentados en las bancas; este pecado se mueve entre ministros y siervos que se creen estar firmes en la fe; porque están en un pecado que se desliza sutil y silenciosamente como una serpiente disfrazado de espiritualidad y conocimiento, porque se viste de falsa piedad y santidad, pero los que lo viven poseen pocas formas de entrega genuina y devoción a Dos; la Biblia advierte el peligro de caer en soberbia y orgullo, aborrece Dios, porque es pecado que puede llevar a la destrucción eterna, pero la humildad como virtud y fruto del Espíritu Santo, es valorada y bendecida por Dios, por eso dice: Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da gracia. Santiago 4:6.

El pecado de orgullo y soberbia espiritual es un espíritu de apariencia que va apagando la llama de fuego del Espíritu y secando su fuente de vida para endurecer el corazón de quienes lo poseen y que aleja sigilosamente de su Creador y Salvador; poco a poco se va anulando la sensibilidad espiritual cortando la amistad con Dios, dejando tras de sí una cáscara vacía plagada de rutina y activismo religioso lleno de las agendas humanas con una débil fe y falsa espiritualidad. Pero el que se gloria, gloríese en el SEÑOR; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.2 Corintios 10:17-18.

Orgullo, soberbia y arrogancia espiritual son veneno para el alma, así Dios no acepta lo que hacemos, no recibe la adoración, no responde a nuestras oraciones y no se agrada de las obras que hagamos para Él, en tal condición de autosuficiencia, donde no se consulta a Dios para saber que quiere El encargarnos; al contrario, Dios se pone en nuestra contra, porque el mismo Dios que debiera estar a nuestro favor cierra los cielos sobre ti, no porque no te ame, sino porque nuestro orgullo, arrogancia, soberbia y autosuficiencia lo repelen de nuestra humana vida…YO lo desecho; porque YHVH no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. 1 Samuel 16:7.

En tal condición, la vida del creyente se vuelve seca, sin poder, ni valor en lo que predica, y les resulta más fácil hablar de prosperidad, milagros y promesas que comodamente alimentan el ego y las expectativas de los oyentes, sin confrontar el pecado de las almas; así satanás sabotea nuestro caminar con Dios para que muchos abandonen su fe en Dios y sean cristianos superficiales, de nombre y apariencia, sin profundidad en la palabra, sin fruto ni llenura del Espíritu Santo, dejando de ser auténticos e íntegros, para convertirlos en soberbios y arrogantes cristianitos desagradables no solo ante Dios, sino ante los hermanos. Dios dice; El que teme al SEÑOR evita el mal; porque el orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, YO aborrezco. Proverbios 8:13.

Muchas esferas de la Iglesia siguen con ceguera espiritual y máscaras en el alma, endureciendo el corazón y cauterizando la conciencia con el mismo pecado que usó satanás en el huerto del Edén; es así que muchos desprecian a sus hermanos creyéndose más santos y sabiondos que los otros, con este pecado el enemigo gana sus mayores victorias arrastrando a muchos al abismo, porque los hace enfocarse en su ego que ve los errores y pecados ajenos y no las fallas propias; y engañados imaginan que van por el camino correcto, se vuelven más ciegos ante la corrupción haciendo parte de ella, sin darse cuenta que por dentro se están descomponiendo, y que van a la muerte eterna, sin fe, en desobediencia, corrupción moral y sin salud espiritual. ¿Por qué quieren ser castigados aún? ¿Todavía se rebelan? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en ellos cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curados ni vendados, ni suavizadas sus heridas con aceite. Isaías 1:5-6.

3. Hipocresía y falsa piedad. ¡Ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas!  Porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muerte y de toda inmundicia. Mateo 23:27-28. El pecado de hipocresía y falsa piedad va ligado con todo lo anterior, y está matando al cuerpo de Cristo desde adentro, porque los que se dicen ser “creyentes” presentan una vida de doble ánimo, pues con todo lo que hacen buscan su propio beneficio económico y reconocimiento personal; predican una cosa, pero hacen otras cosas muy diferentes a la verdad bíblica pretenden predicar, porque ¿Quién podrá ver sus propios pecados? ¿Quién puede conocer sus propios pecados ocultos en su corazón? SEÑOR, perdóname de aquello que no estoy consciente, y ayúdame para no pecar sin darme cuenta. Salmos 19:13.

Estos pecados se pasan por alto en la Iglesia porque los que viven este pecado se lucen orando, ayunando y haciendo ejercicios espirituales, o no haciendo nada, porque de estos pecados no se enseña ni se predica en las congregaciones para desenmascarar las almas, pues tanto creyentes como ministros conservan este estilo de "vida cristiana" con falsa piedad y doble ánimo poniendo máscaras, fachadas y caretas que manejan con doble testimonio: son unos en la casa y otros en la congregación de los santos, así nadie lo nota y el pecado se pasea rampante por los pasillos de las congregaciones. Pero ¡ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas! Porque cierran el reino de los cielos delante de los hombres, y ni entran, ni dejan entrar...Devoran las casas de las viudas y con pretexto hacen largas oraciones; por esto recibirán mayor condenación. Mateo 23:13-15.

La hipocresía se esconde y se disimula todo el tiempo, así se mantiene una espiritualidad farisaica, sin darse cuenta que los ojos de Dios ven los corazones y sus intenciones, y esto Dios no lo justifica ni lo tolera, sino que lo rechaza de raíz, razón por la cual Jesús confrontó a principales y religiosos de su época, conocíendo la falsedad de los corazones; Dios condena y repudia totalmente la hipocresía que se desliza en la iglesia como serpiente. ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo van a escapar del castigo del infierno?  Mateo 23:33.

Esta actitud pecaminosa ha causado gran daño de división y falta de multiplicación para el reino de Dios, de generación en generación, mostrándose una profunda incoherencia entre la fe y la doctrina que se predica, con acciones totalmente contrarias al Evangelio, dento del cuerpo de Cristo, donde se mantienen las apariencias, sin vivir realmente la verdad, sinceridad y amor del evangelio, pues se actúa disfrazadamente para ser vistos de otros y recibir reconocimiento humano, pero no de Dios, pero la Biblia enseña, condena y advierte el peligro de la hipocresía. Jesús les contestó: bien habló el profeta Isaías acerca de lo hipócritas que son ustedes, cuando escribió: este pueblo me honra con la boca, pero su corazón está lejos de Mí. Marcos 7:6.

Muchos de ellos siguen sirviendo en tales condiciones de pecado, sin saber que todo lo que hacen es como tamo que lleva el viento y carece de la aprobación divina, puesto que Dios no se agrada de los externo, cuando el interior está contaminado y cada uno hace lo que planea, poniendo barreras espirituales para Dios y los de afuera, y otros no llegan al Camino, la Verdad y la Vida. Tú, pues, conviértete a Dios; actúa con verdad y rectitud, práctica el amor y la justicia y espera siempre en el SEÑOR. Oseas 12:6.

La hipocresía espiritual finge piedad, juzga fácilmente a los demás, y pone sus propias reglas y normas en las relaciones personales, carece de arrepentimiento y humildad, para reconocer que aunque todos somos pecadores, si estamos en Cristo se nos han dado diferentes dones y no debemos discriminar a nadie ni competir con los hermanos de la fe, aunque no sean del propio agrado; por todo esto debemos estar buscando continuamente la gracia y presencia de Dios para reafirmar nuestra fe en Cristo, alcanzar su carácter y ser auténticos e íntegros delante del Padre celestial. Oh hombre, el SEÑOR ya te ha dicho en qué consiste lo bueno y qué es lo que Dios espera de ti: que hagas justicia, que sea fiel y misericordioso, que obedezcas y te humilles ante el SEÑOR. Miqueas 6:8.

Es tiempo de abandonar estos pecados ocultos y muchos más que se esconden en la Iglesia; tenemos que reflexionar y cambiar para salir de la rutina espiritual seca y gastada, dejar los reclamos, las quejas y la crítica hipocrita para que nos alcancen las promesas y bendiciones admitiendo corrección, dejando de hablar de recompensas divinas y a cambio venir a Dios en arrepentimiento, para que no sigamos dando falsos mensajes que suenan bonitos y emocionan; debemos entregar la palabra viva que transforma dando testimonio para que muchos más conozcan a Cristo y lleguen al Padre en el poder del Espíritu Santo, aménnn. Conviértanse a Mí, con todo su corazón, con ayuno, lloro y lamento. Rasguen su corazón y no sus vestidos, conviértanse al SEÑOR nuestro Dios; porque Él es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en misericordia, Él se arrepiente del castigo. Joel 2:12-13.

No tenemos excusa por ninguno de estos pecados porque todo lo que hacemos, es por voluntad propia, primero pensamos y maquinamos en la mente provocando sentimientos que nos llevan a las emociones y finalmente a las accio es que empujan a hacer nuestra voluntad propia, contrariando la voluntad y no los propósitos de Dios, haciendo todo lo contrario a lo que Cristo hizo por amor a nosotros en obediencia al Padre. El SEÑOR no soporta a los orgullosos; tarde o temprano tendrán su castigo. Proverbios 16:5.


Estos pecados tan comunes y silenciosos en la Iglesia son el verdugo destructor de ministros y ministerios, son la causa oculta de la decadencia de la Iglesia que ha venido colapsando en los últimos tiempos; voces que antes eran instrumentos de Dios hoy están apagadas; de tal manera que debemos permanecer alertas y despiertos andando en el Espíritu para profundizar en el discernimiento, la fe, la entrega, la obediencia, humildad y santidad para no hacer caer nuestra propia alma que nos pone contra Dios. La soberbia precede a la caída. Proverbios 16:5.


Tenemos que desenmascarar nuestra propia alma con la ayuda del Espíritu Santo, en oración y en el espejo de la palabra, con humilde corazón arrepentido delante de Dios, reconociendo nuestra necesidad y dependencia a Él, porque muchos cristianos pueden caer o haber caído y estar resistiendo al Espíritu Santo, poniendo su alma en peligro de muerte sin darse cuentaHe aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios dice esto: YO conozco tus obras que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o aliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca…Apocalipsis 3:14-22.


Hagamos una aclaración importante: ser llenos del Espíritu es una experiencia diaria y recurrente de recibir del Espíritu Santo lo que Dios tiene para darnos cada día, implica ser moldeados, capacitados y transformados por la presencia de Dios en nuestro corazón andando como Enoc y Elías; y otra cosa es andar en el Espíritu que es el estilo de vida espiritual y santa de estar en comunión y la presencia de Dios, de acuerdo a los  principios del Padre, su consejo y guía día a día, permitiendo que sea Dios quien controle y dirija nuestras acciones, pensamientos y actitudes, para mostrar el fruto del Espíritu en la práctica diaria, honrando a Dios, alineados a su voluntad, con oración y haciendo carne en nosotros su palabra. Romanos 8:5-8.


También es oportuno aclarar que una cosa es conocer DE Dios, algo propio de simpatizantes y asistentes a una congregación, y otra cosa muy diferente es CONOCER A DIOS, algo propio de los hijos genuinos y obedientes del Padre celestial que son discípulos de Cristo. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Juan 17:3.


Esta es una enseñanza que Dios puso en mi corazón hace algunos días y me la confirmó en tres oportunidades, aludiendo que estamos muy cerca al arrebatamiento, y no podemos descuidarnos ni dormirnos, pues si nos damos cuenta hay extrema maldad en el mundo, pulula lo absurdo y macabro del terrorismo, hay y hay locura en los gobernantes, sin embargo, hay un mover poderoso del Espíritu Santo salvando a muchos en las naciones. ¡Gloria sea al Eterno Santo!

Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.






1 comentario:

  1. La verdad que es necesario estarnos viendo en el espejo de la palabra de Dios, orar cada día y pedirle al Padre celestial que nos purifique y perfeccione porque hay muchas tinieblas de maldad en el mundo y no nos podemos dejar contaminar con tanto engaño.

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