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15 feb 2016

ADORAR TRAE PODER LIBERADOR


ADORAR TRAE LA PRESENCIA DE DIOS A LA TIERRA PARA ROMPER CADENAS DE OPRESIÓN.

Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Mis enemigos se volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti, Salmos 9:1-3.

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que  adoren.” Juan 4:23-24.

…Oí las fuertes voces de una gran multitud que decía en el cielo: ¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios, Apocalipsis 19:1.

No hay mayor privilegio para un hijo de Dios, que adorar y alabar al SEÑOR, adorar es nuestro primer y más grande ministerio, tocar el corazón del Eterno Rey con nuestras alabanzas es el mayor gozo liberador; adorar es ministrar al corazón de Dios a través de cantos espontáneos y sinceras alabanzas que brotan de nuestro amor a Él, en un deleite y un placer que no se compara con nada, por eso los ejércitos celestiales siempre adoran y cantan santo, santo, santo. Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos…y se inclinaron delante del trono hasta tocar el suelo con la frente y adoraron a Dios, Apocalipsis 7:11.

Adorar es algo que no podemos comparar, el gozo que Dios nos da, es único, nos llena, nos quebrante y nos arruga el corazón con su gran bondad y fidelidad; cuando adoro, deseo desde lo profundo de mi ser, hacer sonreír a Abba Padre llenado su trono con mi canto, deseando que los ángeles se unan a mi, para exaltar su grandioso y santo nombre. Adorar a Dios es llenarnos de su presencia para que baje el cielo a la tierra porque Él habita en medio de la adoración, Él es santo y habita entre las alabanzas de su pueblo, Salmos 22:3.

Podemos adorar con nuestras propias palabras sea hablando o cantando salmos; cantar la palabra de Dios es glorioso, es como si fuertes corrientes eléctricas recorrieran todo nuestro ser, entonces saltamos, levantamos las manos, danzamos, nos postramos, lloramos, nos alegremos, reímos, expresamos palabras nunca pensadas y tonalidades increíbles brotan de nuestras labios; la voz sube y baja realizando sonidos armoniosos que inundan el alma de pasión y amor por el grandioso SEÑOR, nuestro Hacedor y Dueño; cuando nos disponemos a adorar a Dios con todo nuestro ser, los ritmo son variados, es algo que no hemos planeado, sino que brota espontáneamente como un río que inunda el alma de la presencia de Dios, ¡Aclamen con alegría al SEÑOR, habitantes de toda la tierra! Adoren al SEÑOR con gozo, vengan ante Él cantando con alegría, Salmos 100:1-2.

Cuando adoramos y alabamos al Dios vivo, la atmósfera cambia y todo se llena de su gloria, porque vamos a Él con humildad, hambrientos y sedientos de su presencia, reconociendo nuestra pequeñez, ante su grandiosa majestad, adoramos porque lo vemos con los ojos del Espíritu en su trono de gloria, sentimos que Dios es demasiado importante, indispensable y único para nuestra vida; exaltamos a Dios con agradecimiento, gozo y admiración ante su gran poder, Adoren al YHVH en la hermosura de la santidad; tema delante de Él, toda la tierra,, Salmos 100:1-2.

Adorar es olvidarse de sí mismo para concentrarse en Dios, en total rendición, para expresarle nuestra nuestra admiración y gratitud a Él, en reverente humillación; adorar es más que alabar, es entregar todo lo que somos a Dios para alegrar su corazón, queriendo que se sienta complacido. Adorar es obedecer con fe sin cuestionar a Dios, reconociendo que tú y yo somos torpes pero Él es la fuente de la sabiduría que necesitamos. Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre, 1 Crónicas 29:13.

Cuando adoramos en espíritu y en verdad nuestro espíritu se conecta con el Espíriru de Dios olvidando lo que nos rodea y entrando ante el estrado de sus pies, interactuamos con ese Dios sobrenatural de corazón a corazón, sentimos que el amor no nos cabe en el pecho, desbordándose en expresiones de honor, honra, elogio y bendición a Dios, Alabaré a YHVH con todo mi corazón en la compañía y la congregación de los rectos, Salmos 111:1.

En la oración hay poder y victoria, pero cuando adoramos nuestro amor explota como dinamita espiritual, porque amar con pasión a Dios es adoración viva de fuego que arde y permanece encendido en nosotros, templos y altares vivos del Espíritu Santo que somos tú y yo. Que nuestra vida dependa y gire en torno a Dios, es adoración genuina, que no alcanza a describirse con palabras porque su poder liberador fluye como río. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, YHVH puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que eran contra Judá, y se mataron los unos a los otros, 2 Crónicas 20;22.

Si en verdad somos hijos de Dios, no podemos dejar de lado la adoración y la alabanza al SEÑOR, debe ser un estilo de vida, que nos provoque gozo continuo a pesar de lo que estemos pasando, porque adorar es la mayor de las armas espirituales que mueve la mano de Dios a nuestro favor. Cuando alabamos nos gozamos en su presencia, pero cuando adoramos, Dios nos rodea con sus brazos, y Él mismo llena el lugar y la persona con su misteriosa gloria que se hace visible, entonces los poderes del mal tinieblan, huyen y se esfuman. ¿Quién como Tú entre los dioses, Oh SEÑOR? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? Éxodo 15:11.

Si pasamos por momentos difíciles, si hay enfermedad y dolor, lo mejor que podemos hacer es alabar y adorar porque fluye la buena medicina, del cielo y podemos recibir sanidad para ser liberados, el mal no podrá quedarse sino que tendrá que irse; porque no hay nada en contra de la presencia y voluntad de Dios donde fluye su amor renovador, y lo llena todo a causa de la adoración, por eso Job en medio de las terribles noticias de muerte y destrucción, se postró y adoró a Dios, entonces el Eterno lo alabó y lo honró ante sus amigos, Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, rasuró su cabeza y se postró en tierra y adoró. Job 1:20.

Aun cuando el médico nos entregue un diagnóstico nefasto, y el cansancio nos agobie, alabemos y adoremos al que vive por los siglos de los siglos y experimentaremos su gloria que desciende como manantial vivo desde el tercer cielo; porque aún en medio de la prueba, la enfdrmedad y el dolor, debemos reconocer la soberanía de Dios y alabarlo aunque no entendamos nada. A media noche me levantó a darte gracias por tus justos juicios, Salmos 119:62.


En medio de la carga liviana que Dios demanda está la adoración y la alabanza, que necesitamos tanto en esta vida para regocijarnos en Dios sin importar las situación o circunstancias que estemos pasando, de seguro el ambiente y el panorama cambiarán. Alaben al Dios de dioses, porque para siempre es su misericordia, Salmos 136:2.

Pablo y Silas habían sido azotados y echados en la cárcel de Filipos por predicar el Evangelio, a media noche, mientras ellos oraban y cantaban himnos a Dios, de repente sobrevino un gran terremoto, que hasta los cimientos de la cárcel se sacudían, al instante se les cayeron las cadenas de las manos y las puertas de la cárcel se abrieron...Esto fue un acontecimiento para que el carcelero se convirtiera a Cristo y fuera salvoHechos: 16:11-35. Vemos aquí el gran poder liberador de la adoración y alabanza cuando sale de nuestras entrañas y corazones apasionados por su SEÑOR.

Cuando alabamos y adoramos a Dios doblegamos nuestra voluntad a Él, deseando complacer su corazón, así el ambiente cambia, porque mientras cantamos se rompen cadenas e impedimentos en el mundo espiritual que nos obstruyen la
 verdadera relación con Dios, por eso Él sigue buscando adoradores en espíritu y en verdad, Juan 4:23.

La alabanza abre los cielos a nuestro favor, y hace que la gloria de Dios llene la tierra, porque tocamos su corazón al exaltarlo y Él cambia las malas circunstancias para bendecirnos y ayudarnos; porque alabar y adorar al SEÑOR es esgrimir una poderosa arma espiritual contra las oscuridad y las fuerzas del mal, ¡Alaben todos el nombre del SEÑOR, pues sólo su nombre es altísimo! ¿Su honor está por encima del cielo y de la tierra!, Salmos 148:13.

Cuando alabes y adores al SEÑOR con todo tu ser, algo extraordinario y hermoso ocurrirá como resultado, es por eso que la Biblia ordena: Deléitate en YHVH, y Él concederá las peticiones de nuestro corazón,  Salmos 37:4. Amén

Lic. MEHC hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.
                                                  
Exhortación a la creación para adorar a Dios-Salmos 148.
Alabad a Jehová desde los cielos;
Alabadle en las alturas.
Alabadle, vosotros todos sus ángeles;
Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.
Alabadle, sol y luna;
Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
 Alabadle, cielos de los cielos,
Y las aguas que están sobre los cielos.
Alaben el nombre de Jehová;
Porque él mandó, y fueron creados.
Los hizo ser eternamente y para siempre;
Les puso ley que no será quebrantada.
Alabad a Jehová desde la tierra,
Los monstruos marinos y todos los abismos;
El fuego y el granizo, la nieve y el vapor,
El viento de tempestad que ejecuta su palabra;
Los montes y todos los collados,
El árbol de fruto y todos los cedros;
La bestia y todo animal,
Reptiles y volátiles;
Los reyes de la tierra y todos los pueblos,
Los príncipes y todos los jueces de la tierra;
Los jóvenes y también las doncellas,
Los ancianos y los niños.
Alaben el nombre de Jehová,
Porque sólo su nombre es enaltecido.
Su gloria es sobre tierra y cielos.
Él ha exaltado el poderío de su pueblo;
Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel,
El pueblo a él cercano.
Aleluya.



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